Fallece el coleccionista Vicent Madramany

Vicent Madramany (L’Alcudia, 1946). Coleccionista y mecenas
Director de À cent mètres du centre du monde, de Perpignan (Francia)
Sábado 31 de marzo de 2018
Con motivo de su fallecimiento el 29 de marzo, reproducimos la entrevista realizada en la Fundación Chirivella Soriano como parte responsable de la exposición de Artur Heras.
Descanse en paz.

“Coleccionistas de verdad hay muy pocos”, advierte Vicent Madramany. Le faltó añadir que él es uno de ellos. Director del museo de arte contemporáneo de Perpiñán, que lleva el significativo nombre de À cent mètres du centre du monde, en alusión a Dalí, Madramany se acercó a Valencia como parte responsable de la exposición de Artur Heras en la Fundación Chirivella Soriano. De las 44 piezas exhibidas, 42 pertenecen a su colección; las otras dos son propiedad del propio artista. Piezas de gran formato que, a modo de antológica, permiten contemplar 50 años del trabajo de Heras, los que van de 1964 a 2013 (Ver: https://www.makma.net/seduccion-iconografica-elegante-protesta/).

Aunque “lo importante son los artistas”, razón por la cual Vicent Madramany prefirió mantenerse en un segundo plano durante la presentación de la antológica, lo cierto es que su trayectoria como coleccionista bien merece un aparte. Su trabajo de importación y exportación de frutas le llevó, entre otros lugares, a Perpignan, donde fue barruntando la idea de crear un museo de arte contemporáneo. Idea que dio sus frutos (nunca mejor dicho), tras la compra de un viejo almacén de frutas y verduras, que se hallaba muy cerca de la estación de tren de Perpignan, a la que Salvador Dalí dedicó una de sus obras tras delirante visión: “El universo, que es una de las cosas más limitadas que existe, sería –guardando las proporciones, similar por su estructura a la estación de Perpignan”.

Vicent Madramany, junto a la obra 'Consum nacional brut' de Artur Heras. Foto: MAKMA

Vicent Madramany, junto a la obra ‘Consum nacional brut’ de Artur Heras. Foto: MAKMA

Madramany, haciendo uso explícito del delirio daliniano, bautizó su museo tomando como referencia esas palabras y los aproximadamente 100 metros que lo separaran de la estación de tren: À cent mètres du centre du monde. Museo del que provienen la 42 piezas de Artur Heras y donde Madramany acumula y exhibe obras principalmente de artistas valencianos y franceses. “El coleccionista es la persona que intenta hacer un homenaje a los artistas coleccionando su obra para que perdure en el tiempo”. Nada que ver con los coleccionistas que, como champiñones, brotaron a causa del esplendor inmobiliario. “Hay quienes han comprado arte por una finalidad especulativa, como un producto financiero”.

Madramany entiende que esa “especulación del producto artístico” ha terminado por “marear mucho” el mercado del arte. “Ha habido un exceso de artistas y de obras”, lo mismo que “hay muchos museos que son almacenes de obras mediocres”, y pone como ejemplos el Hermitage de San Petersburgo o el Louvre de París. “Prefiero el Museo del Prado o la National Gallery de Londres”. Para Madramany, “la pintura, salvo milagros, no es una inversión”. Y como “el olvido” suele ser a su juicio el “destino normal de la mayor parte de la obra creativa”, la función del coleccionista es la de poder “rescatar” de ese olvido a los artistas.

Vicent Madramany, junto a la obra 'Consum nacional brut' de Artur Heras. Foto: MAKMA

Vicent Madramany, junto a la obra ‘Consum nacional brut’ de Artur Heras. Foto: MAKMA

“Hay mucha gente que invierte, pero coleccionistas de verdad, los que lo hacen por placer, no abundan, y no es el principal motor del mercado del arte”. Conjugar ese placer, que permite dar testimonio de la “obra bien hecha”, con la justa proporción de rentabilidad derivada del valor creativo, es lo que Vicent Madramany persigue con su colección de obras en À cent métres du centre du monde. Casi medio centenar está ahora en la Fundación Chirivella Soriano. Piezas de gran formato, porque “una obra cuando es buena tiene más fuerza a tamaño grande”. Que es lo que le suceden a las 44 piezas de Artur Heras. Madramany está de enhorabuena.

Vicent Madramany, al lado de la obra 'El sueño del capitán España' de Artur Heras. Foto: MAKMA

Vicent Madramany, al lado de la obra ‘El sueño del capitán España’ de Artur Heras. Foto: MAKMA

Salva Torres

Armengol, Heras e Yturralde donan cinco obras

Donación de obras a la Universitat de Valéncia
Cinco piezas de los artistas Artur Heras, José María Yturralde y Rafael Armengol
Sala Acadèmia de La Nau
Miércoles 28 de marzo de 2018

La Sala Acadèmia de La Nau ha acogido este miércoles 28 de marzo la donación a la Universitat de València de cinco obras de los artistas contemporáneos Artur Heras, José María Yturralde y Rafael Armengol. El acto ha contado con la presencia del rector de la Universitat, Esteban Morcillo; la rectora electa, Mavi Mestre; el vicerrector de Cultura e Igualdad, Antonio Ariño; y los tres artistas. Todas las obras donadas son de gran formato y han formado parte de exposiciones temporales realizadas recientemente por la Universitat de València, lo que demuestra el reconocimiento de la institución con los artistas valencianos contemporáneos.­­

El artista setabense Artur Heras ha donado dos de las obras de su serie ‘Executats’: ‘S.P.A. 2.3.74’, que corresponde al retrato de Santiago Puig Antich, el último ejecutado por el franquismo por medio de garrote vil en esa fecha, y ‘AOE 27.9.1975’, que ilustra a Ángel Otaegui Extebarria, uno de los últimos militantes de ETA fusilado por el régimen franquista. Ambas obras (150 x 120 cm) fueron producidas en 2016 y formaron parte de la exposición organizada por la Universitat de València en La Nau ‘Artur Heras. No ficció. Obsolescència i permanència de la pintura’. En esta muestra el artista reflexionaba sobre los conceptos de la no ficción en la pintura a través de más de 400 obras.

Durante el acto también se ha formalizado la donación de la obra de Artur Heras, ‘Diálogo recóndito’ (140,5×170 cm), un óleo sobre lienzo, tierra y papel, que se encontraba depositada en la Universitat desde 1965, fecha en la que el artista participó en un concurso de pintura.

‘Diphda’ (acrílico sobre lienzo, 170 x 187 cm, 2015) es la obra legada por el artista José María Yturralde en esta donación que enriquecerá el ingente patrimonio de arte contemporáneo de la Universitat de València. Esta pieza se mostró en la exposición ‘Yturralde. Cartografies del sublim’, una muestra organizada por la Universitat de València para visibilizar la producción más reciente de este referente de la abstracción contemporánea a través de once obras de gran formato que apelaban a la sensibilidad del público.

El artista Rafael Armengol ha donado la obra ‘Luis Vives II’. La pieza es un óleo sobre lienzo de 162×130 cm realizada ex profeso y se expondrá en la instalación ‘El juego del Color’, que ocupará el Claustro de La Nau a partir del día 12 de abril. En la actualidad, la Sala Martínez Guerricabeitia de La Nau acoge la exposición ‘Rafael Armengol. Parelles de Tiepolo’.

De izda a dcha, Antonio Ariño, Artur Heras, Mavi Mestre, Esteban Morcillo, Rafael Armengol y José María Yturralde, durante el acto de donación de las obras a la Universitat de València. Imagen cortesía de La Nau.

De izda a dcha, Antonio Ariño, Artur Heras, Mavi Mestre, Esteban Morcillo, Rafael Armengol y José María Yturralde, durante el acto de donación de las obras a la Universitat de València. Imagen cortesía de La Nau.

Amistad y afinidad entre Alfaro y Fuster

Alfaro-Fuster. Assaig amb els dits. Escultures. Escrits. Dibuixos
Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 14 de enero de 2017

La Universitat de València acoge la exposición ‘Alfaro-Fuster. Assaig amb els dits. Escultures. Escrits. Dibuixos’, un proyecto ambicioso, entrañable y brillante dirigido por el artista Artur Heras y el profesor Anacleto Ferrer. La muestra, que se podrá visitar en la Sala Martínez Guerricabeitia del Centre Cultural La Nau hasta el próximo 14 de enero, reúne más de 50 dibujos, además de esculturas y bocetos, que Alfaro realizó sobre el escritor de Sueca.

El vicerrector  de Cultura, Antonio Ariño, destacó “la interrelación y el sentimiento de amistad y afinidad entre Alfaro y Fuster, que se hacen patentes en cada una de las obras expuestas”, y recordó que el origen de esta relación tuvo lugar precisamente en “estos espacios”, los de la Universitat de València, a través del club universitario. Además, añadió que ‘Alfaro-Fuster. Assaig amb els dits’ es una muestra que va “de lo íntimo, por su relación personal tan estrecha, hasta lo colectivo, porque ambos han contribuido con su obra a orientar el futuro”. Es, en definitiva, “un proyecto entrañable al tiempo que extraordinario”, concluyó.

Por su parte, José Pedro Martínez, director de la Col.lecció Martinez Guerricabeitia, explicó que este proyecto se enmarcaba en la línea expositiva de la propia Col·lecció ‘Contextos’, con la que una exposición sirve como contexto de la colección desde un punto de vista temático, e hizo hincapié en el inicio de la amistad entre artista y escritor, en los años 60, que coincidió con el periodo en que Jesús Martínez Guerricabeitia empezó a crear su colección.

Alfaro y Fuster. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Alfaro y Fuster. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

En su intervención, el comisario Artur Heras subrayó que tanto la exposición como la publicación del catálogo son “muy especiales” por su “gran carga sentimental, llenos de emociones y de vivencias”: “Yo fui amigo de los dos y disfruté de su sabiduría”, dijo, describiendo a ambos como dos personas dispares unidas por la admiración intelectual y artística mutua.

El profesor Anacleto Ferrer, también comisario de la muestra, se referió al doble sentido de la palabra “dits” dentro del título de la exposición: “El ensayo es un género no dogmático que aquí se convierte en una experiencia compartida desde dos ángulos: la admiración de Alfaro hacia Fuster por su inteligencia y amplitud de miras, y la de Fuster hacia Alfaro al descubrir en el artista la belleza de su trazo”.

Palabras y dibujos

El arte y la palabra se aúnan en un único espacio a través de cerca de un centenar de piezas entre dibujos, esculturas, bocetos, libros, fotos y publicaciones, que se exponen por primera vez para relatar, a modo de ensayo, la relación entre dos genios valencianos: Andreu Alfaro y Joan Fuster. Ambos cosecharon una gran amistad que les permitió entrelazar figuras y pensamientos, y ahora todo aquel imaginario toma forma física para alimentar el intelecto y las emociones de quienes lo contemplan.

Una selección cuidada de manos de los comisarios, Artur Heras y Anacleto Ferrer, permite al espectador inmiscuirse en las vidas cruzadas de los dos protagonistas, un encuentro producido por la palabra y los grafismos; por el dibujo y el texto.

Esta exposición pretende ser un escenario sobre el que artista y escritor dialoguen a través de escritos, artículos y correspondencia mantenida a lo largo de años. “Si Joan Fuster ilustró, él mismo, algunos de sus libros de poemas, Alfaro dibuja en 1959 la antología de cuentos infantiles reunida por Fuster y le homenajea en varias esculturas. La primera en el año 1961 y las más recientes de finales de los 90 y primeros 2000. Durante casi cinco décadas intercambiarán ideas y emociones que mostrarán con la intensidad e ironía de los aforismos y con la levedad y elegancia de la línea dibujada en el papel o en el espacio. Manteniendo siempre la admiración mutua y una incondicional amistad”, explican Heras y Ferrer.

Artur Heras (derecha) y Anacleto Ferrer. Imagen cortesía de La Nau.

Artur Heras (derecha) y Anacleto Ferrer. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Los dibujos de Alfaro se presentan “al modo clásico, del natural”. Así se refieren a ellos los comisarios en el catálogo de la exposición: “Modulando poéticamente la línea con la que se determina unos fondos (‘en blanco’) que constituyen la urdimbre espacial de un mundo que al mismo tiempo es aéreo y material, o si se quiere físico y metafísico”.

“Alfaro dibuja para descubrir, su trazo es seguro y su enunciación sencilla, una escritura gráfica sin pleonasmos; no parece interesarle la obra ‘acabada’, sino la exploración, la tentativa, la probatura; en definitiva: el ensayo”, afirman.

“El ensayo”, un término que, “sugiere, por un lado, la proximidad de la experiencia y, por otro, una práctica experimental capaz de adentrarse sin prejuicios en territorios desconocidos”. “Un registro de acontecimientos diversos y mudables, y de imaginaciones indecisas y, en algún caso, contrarias”. Los comisarios recuerdan que esta característica del género literario ya la formula aforísticamente Fuster quien dijo en una ocasión: “Alguien ha dicho que es imposible que un ensayo sea demasiado breve. Quizás. El ensayo perfecto sería aquel que constase de una sola palabra. De la palabra ‘ensayo’, nada más, por ejemplo”. Así pues, concluyen: “Esta aspiración a la brevedad, a la economía expresiva y a la máxima disponibilidad de sentido hermana el ensayo de Fuster con el dibujo de Alfaro”.

Andreu Alfaro (izquierda) y Joan Fuster. Fotografía de García Poveda por cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Andreu Alfaro (izquierda) y Joan Fuster. Fotografía de García Poveda por cortesía de La Nau de la Universitat de València.

El erotismo ‘gandul’ e imprescindible de Messa

Messa. Palpitacions i Art Gandul
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 5 de febrero de 2017

“¿Por qué no pintar sin pintar?”, se preguntó Francesc Sempere Fernández de Mesa (Albaida 1915-1996), dedicándose a ello durante toda su vida bajo el seudónimo de Messa. “Incorporó la doble ‘ese’ a su firma, escritas al revés, por influencia picassiana”, señaló Artur Heras, comisario de la exposición que le dedica el MuVIM a “un imprescindible del arte valenciano”, subrayó Rafael Company, director del museo. “Artur Heras, otro imprescindible, pone en valor una de las figuras clave del arte contemporáneo valenciano”, afirmó el diputado de Cultura, Xavier Rius.

Instalación de la exposición 'Messa. Palpitacions i Art Gandul' en el MuVIM.

Instalación de la exposición ‘Messa. Palpitacions i Art Gandul’ en el MuVIM.

¿De dónde proviene su carácter de imprescindible? Entre unos y otros fueron localizando ese carácter en su “honestidad”, su “provocación fascinante”, su “humor valenciano en estado puro” y su “retaguardismo”, aludido por Heras, como señal de la forma “singular” que tuvo de experimentar en el marco de las vanguardias. El comisario de la exposición, que recordó la que en 1984 se le hiciera en la Sala Parpalló que por entonces él dirigía, recoge en el catálogo de la muestra: “[Me] pregunto si fue tomado en serio por una sociedad indiferente que ignora, y con frecuencia desprecia, a aquellos de sus miembros que rompen los clichés de la norma dominante”.

Con la exposición ‘Messa. Palpitacions i art Gandul’ se pretende redescubrir la figura de un artista “solitario, incomprendido y desconocido”, según apuntó Amador Griñó, jefe de Programación del MuVIM. Palpitaciones porque, como explicó Heras, “es un término que utilizó [Joan] Fuster para hablar del trabajo de Messa en su casa taller de Albaida, donde transmitía ese pálpito del entusiasmo del joven que se pone a experimentar”. Y arte gandul, porque “es un arte vago literalmente, al aprovecharse de cosas ya hechas por otros”, anticipo de lo que después se ha denominado “apropiacionismo”, apostilló Heras.

Obra de Messa en el MuVIM.

‘De quina dona seran aquestes bragues…’, obra de Messa en el MuVIM.

Las más de 70 obras, algunas inéditas, reunidas en la exposición, reflejan ese carácter singular mediante dibujos, la recreación ambiental de su estudio, repleto de objetos inquietantemente empapelados, su serie de ‘apegasants’ y ‘art gandul’, y sus pinturas blancas. Pinturas que Heras describe así: “Probablemente es el reducto donde Messa proyectó con mayor intensidad una carga erótica idealizada e impregnada de pureza bajo esa piel blanca, fusión entre la casa y el cuerpo humano”.

El ‘Homenatge a Zabaleta’, obra de 1974, resume ese hedonismo provocador de Messa, explicado por su hijo Félix Sempere durante el recorrido expositivo. “La pieza fue prohibida por el entonces gobernador civil Oltra Moltó y en ella se ven los cuatro elementos que componen la siguiente frase: ‘A las tres de la madrugada [por el reloj de la izquierda], cuando la luna está en la cumbre [por el astro lunar de la parte superior], hay más mujeres follando [mujer tumbada con miembro fálico entre las piernas dominando el centro del cuadro] que pucheros en la lumbre [objetos en la parte inferior]”.

'Harem', de Messa, en su exposición en el MuVIM.

‘Harem’, de Messa, en su exposición en el MuVIM.

“El erotismo enroscado de los cuerpos mantiene su regularidad a lo largo de los años”, subraya Heras. Ejemplo de lo cual es la pieza más grande de la exposición titulada ‘Harem’ (1980). “La línea se desplaza libre y fácil sobre el papel en la que, probablemente, sea la acción más hedonista, continuada e invariable en la obra de Messa”, agrega el comisario. “Messa combina un grado de inocencia, de virginidad y de osadía y entusiasmo dentro de la vanguardia”, concluye Heras.

Obras de Messa en su exposición en el MuVIM.

Obras de Messa en su exposición en el MuVIM.

La “fugacidad y pobreza”, términos con los que definió el propio artista su arte gandul, adquieren, tras la vista conjunta de su obra, una permanencia y riqueza que, superado el centenario de su nacimiento, reverdece en la sala Alfons Roig del museo valenciano. “Prisionero y solitario entre gente que no me entiende. Mudo dentro de un bosque humano de árboles que se mueven y emiten sonidos que no entiendo”. Así anticipaba Messa su propio sentimiento a rebufo de una obra desconcertante, que ahora se vuelve “imprescindible” en el MuVIM.

Obra de Messa en su exposición en el MuVIM.

Obra de Messa en su exposición en el MuVIM.

Salva Torres

La fugacidad cáustica de Canibaal

‘Ironía y brevedad’, nº7 de la Revista Canibaal
Intramurs
Colegio Mayor Rector Peset
Horno de San Nicolás 4, Valencia
Jueves 27 de octubre de 2016 a las 19:30

El Colegio Mayor Rector Peset, en el seno de la presente edición del festival Intramurs, acoge la presentación del número 7 de la Revista Canibaal, cuyo cuyo tema central y título es «Ironía y brevedad». La cubierta es una obra de Artur Heras adaptada para Canibaal por el propio artista de Xàtiva.

Entre los contenidos destacan las entrevistas al propio Heras, a Luis Magrinyà, a Tonino y a Vicente Vergara, ensayos sobre los géneros breves de José Ramón González y Juan Poz, microensayos de Guillermo Fadanelli o Paco Inclán, microrrelatos de Ana Pérez Cañamares o Ana María Shua, aforismos de Andrés Trapiello, Carlos Marzal, Ramón Eder y Erika Martínez, entre otros, y una amplia muestra de poesía inédita y original de autores que han tratado la brevedad y la ironía.

Canibaal. Makma

Entre la obra gráfica destacan las contribuciones de artistas como Hèléne Crescent o Marie-Lou Desmeules. Además de fotografía y crítica literaria, musical y cinematográfica (Óscar Peyrou), Canibaal incorpora, a partir de este número, una sección sobre cuestiones filosóficas que ha contado con la participación de Vicente Sanfélix, Juan Antonio García Amado, Javier De Lucas y Anacleto Ferrer.

La Revista de Arte, Literatura y Filosofía (del colmillo) Canibaal es una publicación impresa de carácter semestral que nació en Valencia en 2013. Dirigida por Ximo Rochera (Castellón, 1968), Jesús García Cívico (Valencia, 1969) es el Jefe de Redacción y Pablo Miravet (Palma de Mallorca, 1967) su Editor Literario. Canibaal cuenta en su Consejo Asesor con referentes del mundo del arte, el pensamiento y la literatura como Carmen Calvo, Javier de Lucas, Francisco Ferrer Lerín, Antonio Beneyto, Olga Jornet, Rubén Martín Giráldez, Tonino Guitián y muchos otros nombres que avalan la calidad de una propuesta que enlaza el ánimo transgresor de las vanguardias (el nombre de la revista es un híbrido de Canibale, de Picabia, y Baal Babilonia, de Fernando Arrabal) con temas y miradas novedosas.

Imagen de la obra 'Deriva mediterrània, de Arur Heras. Fotografía cortesía de Canibaal.

Imagen de la obra ‘Deriva mediterrània, de Arur Heras. Fotografía cortesía de Canibaal.

 

 

Artur Heras o la pintura como combustible

No Ficción. Artur Heras
Sala Estudi General i Acadèmia
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 18 de septiembre de 2016

Artur Heras, acuciado por la rabiosa actualidad del discurso periodístico, tuvo que aclarar: “No hay temas de actualidad en mi obra; no pretendo hacer crónica puntual”. Gay Talese, al que Tom Wolfe atribuyó el nuevo periodismo que a él le adjudicaban, ya advirtió que para escribir un buen reportaje había que poner mucho cuidado en no imaginar absolutamente nada. Se trataba, dijo, de colocarse en la posición de quien nada sabe de antemano y por eso escucha. Y el emigrante le parecía un buen punto de arranque.

“La razón por la que la emigración es necesaria es porque la gente necesita sentirse un extraño. Eso es combustible, te da energía”. Artur Heras diríase que, siguiendo el ejemplo de Talese, se vuelve un exiliado cuando pinta, atendiendo a la extrañeza que le produce la vida. De manera que su obra, lejos de navegar plácidamente por esa actualidad palmaria, se deja empapar de la extrañeza que produce el tejido mismo de la realidad. “Yo escribo reportajes, y un reportaje no es ficción”, que decía Talese y secunda Heras.

Imagen de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Imagen de la exposición de Artur Heras en La Nau.

La exposición ‘No-Ficció’, que ocupa dos salas del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, explora esa ficción que no es tal. El propio Heras lo aclara cuando dice que al igual que la literatura, “la pintura está históricamente asociada a la ficción y en cualquier caso, tanto en las historias inventadas como en la transcripción de un hecho real, esta construcción se hace a través del lenguaje”. Y es a través de él como el artista de Xàtiva pone en tela de juicio los lugares comunes, emergiendo la extrañeza propia de quien se descubre atravesado por esas formas pictóricas.

Las más de 400 obras que integran esa ‘No-Ficció’, y que según Heras bien podrían servir de biografía, parecen construir una red mediante la cual contener cierta energía destructiva. De ahí la presencia de calaveras, de muerte, de esqueletos, pero también de esvásticas, de utopías, de rostros cariacontecidos. “Me interesa la pulsión a la hora de crear”, y cómo “cada proyecto es un modo de viajar por la experiencia, sin un plano para ese viaje”. Algo así como el texto y el abismo, con el que el profesor Jesús González Requena distingue ficción y artificio.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

“La palabra ficción no me gusta. Todas las grandes películas y todas las grandes novelas son verdad. Son verdad subjetiva. Son el resultado del trabajo que le ha permitido a un sujeto sobrevivir. Y que permite a otros sobrevivir porque lo revisitan y lo hacen suyo”. Artur Heras acoge en su obra “las emociones y el laboratorio” mediante el cual recrea ciertas experiencias. De ahí la importancia de las citas literarias como parte intrínseca de ciertas vivencias y que le llevan al artista a emitir cierta crítica: “Eso de que una imagen vale más que mil palabras es una soberana estupidez”.

Y con el lenguaje como único medio de acceder a esa extrañeza de quien emigra hacia territorios siempre nuevos, Artur Heras va construyendo esos espacios de ficción que se comportan como reflejo de experiencias vividas. “Arte y artificio están en el mismo registro. Lo que debe quedar claro es que artificio no es sinónimo de mentira: es sinónimo de construcción humana”, apunta González Requena, como abriendo camino hacia la obra Heras, quien dice “reivindicar el poder de les imatges per transcendir les fronteres de la simple percepció, intentant oferir un antídot a l’excés de missatges que inunda les nostres retines”.

Vista de la exposición de Artur Heras. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau.

Josep Salvador, comisario de la exposición ‘No-Ficció’, explica que en las propuestas de Heras “hay una defensa del carácter revelador y comunicativo de la emoción, más allá de una lógica reductora y programática: la imagen siempre como símbolo o metáfora. Se trata pues de descifrar y no de la simple efusión lírica”. También: descifrar a partir de las formas efusivas que dialogan entre sí en su obra, y que hacen de sus imágenes un territorio a explorar, ajeno a la profusión de mensajes tan nítidos como atropellados.

La Sala Academia de La Nau reúne una veintena de piezas en torno a ‘Les emocions’, mientras que la Sala Estudi General compendia las relacionadas con el ‘Laboratori’, en una de cuyas paredes se suman 365 + 1 imágenes que vienen a radiografiar el actual año bisiesto en otras tantas emociones. “No se trata de ejercicios formalistas, sino que son trabajos que tratan de describir una significación precisa”, señala Salvador. “Son el simulacro de una experiencia”, añade.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, ofrece un título alternativo de la exposición: “La estética aumentada”, refiriéndose a la realidad aumentada tan en boga ahora. Sin embargo, la ‘No-Ficció’ de Artur Heras, en tanto espacio donde múltiples formas combaten entre sí en medio del mundanal ruido, ya parte del aumento que provoca la extrañeza. El artista fija su atención en algo que le conmueve y, a partir de ahí, crea formas que le permitan sobrevivir. En este sentido, Heras, como Talese, se colocan siempre del lado de quien no es el conquistador o el poderoso, sino de quien siente la fragilidad del ser humano.

“La práctica de la pintura es solitaria”, dice. Y en esa soledad ha producido en tres o cuatro años el 90% de la obra inédita que muestra en La Nau. Obra en la que también subyace la idea de memoria “existencial o de ocultamiento de la misma”. Historia e intrahistoria, que diría Unamuno, de esa memoria que vuelve a luchar contra el olvido o los lugares comunes. “Hay mucho de memoria, de cuestionamiento acerca del sentido de la vida”.

Artur Heras, en medio de la vorágine de las presentaciones y las ruedas de prensa, recuerda lo que apuntó el compositor ruso Dmitri Shostakóvich, cuando en plena Guerra Mundial, sitiada Leningrado, hablaba de las emociones que le llevaban a seguir creando sinfonías en medio del horror bélico. He ahí el combustible, sin duda producto de la extrañeza, del que hablaba Talese y del que Artur Heras se nutre para construir la ‘No-Ficció’ que hasta mediados de septiembre se mantendrá en La Nau.

Artur Heras delante de una de sus obras. Fotografía de Miguel Lorenzo cortesía de La Nau.

Artur Heras delante de una de sus obras. Fotografía de Miguel Lorenzo cortesía de La Nau.

Salva Torres

Artur Heras toma la plaza

Abierto/Open/Obert per Obres, Artur Heras
Galería Paz y Comedias
Pl. Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 24 de septiembre, 2016

Así es. Este verano Artur Heras ha tomado la histórica plaza del Patriarca situada en el centro de la ciudad de Valencia. Si nos colocamos en la fachada principal del Colegio Seminario del Corpus Christi, recayente en la calle de La Nave, estaremos a unos metros de las dos exposiciones que muestran el trabajo de este gran artista valenciano. Por un lado, en el Centre Cultural La Nau nos encontramos con ‘No Ficció. Obsolescència i Permanència de la Pintura’, mientras que en la galería Paz y Comedias hallaremos ‘Abierto/open/obert per obres’. Ambas muestras, programadas de forma paralela, forman parte de un mismo proyecto donde se pretende poner en valor la obra del artista implicando al público de manera directa.

L'impresionismo est arrivé. Una de las obras de Artur Heras que se pueden ver en la muestra. Imagen cortesía de la galería.

L’impresionismo est arrivé. Una de las obras de Artur Heras que se pueden ver en la muestra. Imagen cortesía de la galería.

En este sentido, la exposición de Paz y Comedias juega un papel importante. El título tan “abierto”, tanto por el concepto como por el hecho de presentarlo en diversos idiomas, encierra una clara intención de tratar que el público se interese y entre. En general, las galerías poseen ese aura acristalada y pulcra que nadie se atreve a pisar. Es por eso que Artur Heras realiza una intervención ex-profeso con la que trata de romper esa sensación y llamar la atención sobre el exterior. ‘Abierto/Open/Obert per obres’ simula una gran fractura sobre el cristal de la galería cuya cinta de seguridad señalizadora nos indica el nombre del autor de la instalación. De esta forma, una sola pieza de la exposición se encarga de llamar la atención y de fomentar la asistencia de un tipo de público que no acude por el nombre del artista, sino por la obra en si.

Esta intención recuerda a los orígenes de la obra artística de Heras, donde la dificultad para lograr esa renovación formal buscada en los años 60 por él y demás artistas, se equipara a la dificultad que entraña el acercamiento al arte. Y, aunque su intención no es presentar la actualidad, la sutileza de sus imágenes y la captación de representaciones clave nos retraen, inevitablemente, hacia una reflexión sobre el contexto actual.

Una vez aceptada la invitación a entrar, comienza un recorrido expositivo en el que se presentan, como no podía ser de otra forma, las constantes características del trabajo de Heras. El uso del lenguaje y de la palabra que no desmerece la plasticidad, Valencia y toda su imaginería reinterpretada, lecturas irónicas de la Historia del Arte, e incluso, algún guiño a los aspectos frutales que realizó en los años 70. Pero lo más interesante son los cambios que se irán produciendo en la propia muestra conforme avance en el tiempo. Una buena manera de mantener en vilo al público que ya ha asistido y a aquel que falta por llegar.

Del costat d'allà. Una de las obras de Artur Heras que se pueden ver en la muestra. Imagen cortesía de la galería.

Del costat d’allà. Una de las obras de Artur Heras que se pueden ver en la muestra. Imagen cortesía de la galería.

María Ramis

Pequeñas obras para causas mayores

I edición Anónimos
Fundación San Antonio Benagéber
Espai Rambleta
Bulevard Sur, esq. Pio IX. Valencia
Del 30 de junio hasta el 2 de julio

Más de 400 obras originales en formato postal  (20×15 cm) invadirán el centro cultural La Rambleta. La razón tiene nombre propio o no, según se mire: ‘Anónimos’, una iniciativa pionera convocada por la Fundación San Antonio de Benagéber con el objetivo de recaudar fondos para la residencia de mayores que gestiona. Esta entidad sin ánimo de lucro trabaja por la atención de personas de la tercera edad con un alto grado de dependencia o sin recursos desde hace casi cuatro décadas.

Un concepto pionero en la ciudad

En concreto, bajo el lema ‘pequeñas obras para causas mayores’, ‘Anónimos’ ha reunido a 250 artistas, tanto consagrados como emergentes. Así, pintores, ilustradores, poetas, cocineros, escultores, etc. han plasmado su trabajo empleando postales como soporte. Pero más allá de esta particularidad, la singularidad de la convocatoria reside en que la autoría de las creaciones no se descubre al público hasta que se adquieren, por lo que se invita a dejarse llevar por una suerte de flechazo artístico.

Imagen cortesía Talemtum.

Imagen cortesía Talemtum.

Originales únicos al acceso de todos

Las postales se pondrán a la venta con un precio inicial de 20 euros el primer día, mientras que el segundo se bajará a 15 euros y el último, a 10 euros. De este modo, los visitantes de la exposición en La Rambleta podrán adquirir obras originales de figuras de primer nivel, como Paco Roca, Horacio Silva, Sento Llobell, Miquel Navarro, Francisco Nicolau, Artur Heras, Calo Carratalá, Ricard Camarena, Luis Eduardo Aute o Carles Sans, entre otros. Paralelamente, además, se ha querido contar con la participación de artistas noveles.

Arte y música para una buena causa

Con todo, la primera edición de ‘Anónimos’ dará su pistoletazo de salida el jueves 30 de junio a las 20 horas en La Rambleta con un acto que también comprenderá conciertos gratuitos: Barón Dandy y sus Rumberos a las 22 horas y Twise a las 23:30 horas. Este proyecto se ha puesto en marcha gracias a María Aranguren y a la complicidad de Mac Diego, así como a un esfuerzo de meses que ha comprendido la toma de contacto con decenas de artistas de toda España. La mayoría de ellos han respondido a esta llamada con trasfondo solidario: posibilitar que la Residencia de Mayores de la Fundación San Antonio de Benagéber pueda seguir garantizando unas condiciones de vida digna a la tercera edad.

Cartel de Mariscal para una Mostra Viva en transición

Presentación del cartel de Mostra Viva, obra de Javier Mariscal
Mostra Viva del Mediterrani 2016
Del 7 al 15 de octubre de 2016

Mostra Viva del Mediterrani 2016 vuelve en octubre con una propuesta más ambiciosa e internacional, pero con el mismo objetivo: hacer de Valencia y el País Valencià un lugar de encuentro y de debate sobre las culturas y los conflictos de este convulso mar Mediterráneo. El equipo de Mostra Viva considera que hoy más que nunca es preciso descubrir otras miradas y tender puentes que acerquen las cosas que compartimos, pero también las que nos hacen diferentes. Y Valencia no puede quedar al margen de este proceso.

En la presentación del cartel, de la sintonía y de las grandes líneas de Mostra Viva del Mediterrani 2016 han asistido, entre otros, Albert Girona, Secretari Autonòmic de Cultura i Esport;  Abel Guarinos, director de CulturArts; Ramón Vilar, regidor d’Hisenda; Manuel Mata, sindic del PSOE a les Corts; Emili Payà, coordinador d’Octubre CCC; Andreu Iranzo director de la Fundació ACM; Gérard Teulìere, director del  Institut Français, y Ángela Nzimbi del Comité Español de Ayuda al Refugiado.

Cartel de Mostra Viva del Mediterrani 2016, obra de Javier Mariscal. Imagen cortesía de la organización.

Cartel de Mostra Viva del Mediterrani 2016, obra de Javier Mariscal. Imagen cortesía de la organización.

Javier Mariscal ha diseñado y cedido un cartel que muestra, desde un oscuro primer plano, una ventana abierta a la luz y la esperanza. Con él se cierra el círculo de los artistas que colaboraron con la primera Mostra de Valencia: Artur Heras (Mostra Viva 2013), José Morea (Mostra Viva 2014) y Manuel Boix (Mostra Viva 2015).

Vicent Tamarit, Vicent Garcés, Giovanna Ribes, Maite Ibañez, Vicent Gregori y otros miembros del equipo de Mostra Viva han presentado las novedades de una edición calificada de transición hacia una consolidación que se espera certificar en 2017.

La nómina de entidades que prestan su apoyo se ha ampliado considerablemente. Permanecen las que hicieron posible el proyecto: la Universitat de València, la Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo, Octubre Centro de Cultura Contemporánea, la SGAE, la Casa Árabe, el Instituto Europeo del Mediterráneo, el Parlamento Europeo, Dones en Art, la Facultat de BB.AA. de la Universitat Politècnica de València, el Institut Français, cervezas Turia.

Y se añaden otras nuevas como el Ajuntament de València, la Diputació de València, la Secretaria Autonómica de Cultura i Esport, CulturArts, la Agència Valenciana de Turisme, la Autoridad Portuaria, el Comité Español de Ayuda al Refugiado, el Consell Valencià de Cultura. Su apoyo se concreta en ayuda directa y en la cesión de locales. Y por ello los espacios se amplian: el Centre Cultural la Nau albergará cine y música; el IVAM, debates; Octubre CCC, cine y artes visuales; el MuVIM concentrará las actividades para público infantil y familiar, como circo, narración oral, talleres educativos y acciones culturales; el Palau de la Música, los grandes conciertos; el Paseo de la Mostra y la Fábrica de Hielo, fiestas, gastronomía, exposiciones y debates solidarios; San Miguel de los Reyes será la sede del Encuentro de Escritores y Escritoras. Otra novedad es la colaboración de Aragó Cinema donde se programaran sesiones nocturnas.

El director Ettore Scola, homenajeado en Mostra Viva del Mediterrani 2016.

El director Ettore Scola, homenajeado en Mostra Viva del Mediterrani 2016.

La inauguración será el día 7 de octubre en el Palau de la Música y la clausura el sábado 15 en el Teatro Principal. El esquema de ocho áreas temáticas se mantiene con la Mostra de Cine del Mediterrani, que ofrecerá largometrajes, documentales y cortometrajes de la mayoría de los países ribereños, homenajes a Ossama Mohammed y Ettore Scola, especial atención al cine valenciano, kurdo, palestino, saharaui y al cine hecho por mujeres.

La Trobada de Música del Mediterrani, sin olvidar nuestras bandas de música, acercará grupos de las riberas norte, este y sur. El Encontre d’Esriptors/es del Mediterrani gana peso en su nueva sede y unirá la música a las voces de poetas y narradores. La Escena del Mediterrani vuelve a apostar por el circo y la narración oral. Las Arts Visuals de Mediterrani mantiene el fructífero diálogo de alumnos y profesores de Bellas Artes con el mar.

Los Debats del Mediterrani profundizarán en las diversas caras de este mar mítico e infernal. La Gastronomía del Mediterrani indagará en la variedad y calidad de la dieta mediterránea. La Mostra Educativa y las actividades de acción cultural demostrarán que arte y cultura es algo cercano y participativo. Todas estás áreas coincidirán en diez intensos días, pero la perspectiva es que vayan adquiriendo personalidad propia y puedan celebrarse por separado a lo largo del año.

Como actividad pre-Mostra, el miércoles 15 de junio a las 19.00 horas en la Nau, se proyectará Sólo los muertos vuelven a casa, coproducción de Austria-Kurdistan, dirigida en 2015 por Tina Leisch y Ali Can, con presencia de este y del actor y activista kurdo Mem Hassaf.

El 23 de septiembre se presentará la programación completa de Mostra Viva del Mediterrani 2016 y se celebrará una fiesta pre-Mostra en la Fábrica de Hielo, en el Cabanyal, junto al olvidado Paseo de la Mostra.

Foto de equipo de Mostra Viva del Mediterrani 2016, en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Foto de equipo de Mostra Viva del Mediterrani 2016, en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Las alharacas antifranquistas del IVAM

Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 3 de enero de 2016

La represión del régimen franquista sigue siendo objeto de innumerables actos de reprobación, 40 años después de que falleciera el dictador. Actos de reprobación transformados en ejercicios de nostalgia o memoria a favor de quienes combatieron esa represión. Ocurre, sin embargo, que ni durante el largo régimen había tantos antifranquistas como después fueron saliendo a montones tras su muerte, ni ahora se delimitan los periodos de esa ausencia de libertad, metiendo en el mismo saco la dureza de los años 40 y 50, con la más liviana de los 60 y 70.

Intruso, obra de Equipo Crónica. Imagen cortesía del IVAM.

Intruso, obra de Equipo Crónica. Imagen cortesía del IVAM.

Baste como prueba lo que dice el historiador John Hopewell, en relación con la literatura y el cine de esos años terminales del franquismo. Cita los casos de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, Arde el mar, de Pere Gimferrer, El tragaluz, de Antonio Buero Vallejo, El espíritu de la colmena, de Víctor Erice, o La prima Angélica y Elisa, vida mía, de Carlos Saura. Para a continuación decir: “Obras todas ellas que dejaban en evidencia cómo la censura [franquista] se fue resquebrajando, a partir de los años sesenta, dentro de la industria cultural española en general y en la cinematografía en particular”. Censura que disminuyó “no por razones políticas, sino más bien por una necesidad de competencia económica”.

Reina por un día, de Equipo Realidad. Imagen cortesía del IVAM.

Reina por un día, de Equipo Realidad. Imagen cortesía del IVAM.

La exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo (1964-1976)’, que hasta el 3 de enero permanecerá en el IVAM, se suma a ese tren políticamente correcto de la reprobación del régimen franquista, a la que nadie puede sustraerse dado que viene avalada por el escándalo de la falta de libertad.

Da lo mismo que esa represión fuera virulenta o el canto de sirena que fue en los años referidos en el título de la exposición. El caso es mostrar, bajo ese paraguas abierto no ya para los aguaceros sino para una lluvia cada vez más fina, a quienes crearon obras de una indudable cualidad artística, al margen de los gestos heroicos que algunos les cuelgan para mayor gloria y justificación de su propuesta expositiva o actividades complementarias.

Obra de Rafael Martí Quinto. Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Rafael Martí Quinto. Imagen cortesía del IVAM.

Quienes combatieron con sus trabajos artísticos esa represión ya de capa caída, como son los casos de Manuel Boix, Artur Heras, Rafael Armengol, Joan Antoni Toledo, Rafael Calduch, Jorge Ballester, Joan Cardells, Rafael Martí Quinto, Manolo Valdés o Anzo, entre otros, vivirán (no todos, algunos ya han desaparecido) con gratitud esa rememoración, a buen seguro que al margen de tanta medalla honorífica. De manera que para contemplar los más de 200 dibujos, grabados, pinturas, esculturas, revistas, libros y cómics de la exposición, bueno será centrarse en las obras artísticas, obviando el acompañamiento musical de tanta hazaña bélica.

Instalación en la exposición 'Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1975', en el IVAM.

Instalación en la exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1975′, en el IVAM.

Comisariada por Román de la Calle y Ramón Escrivà, ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo (1964-1975)’ reúne la cultura visual de un tiempo, como explican los comisarios, “en el que la ciudad de Valencia tuvo el mérito de convertirse en la capital de la nueva vanguardia figurativa y de la abstracción normativa”. Y ello por una razón que De la Calle sintetizó así: “Colaboración extraña en esos años”. Colaboración entre artistas de diferentes estilos y críticos de arte empeñados en sumar fuerzas en aras de ese frente común por la cultura. Lo que dio lugar a algo que el catedrático Román de la Calle denominó “políticas culturales transformadoras”. José Miguel Cortés, director del IVAM, dijo en este mismo sentido que “ojalá” volvieran aquellos “años de efervescencia creativa”.

Efervescencia reflejada en los trabajos de Equipo Crónica, Equipo Realidad, Estampa Popular, los grupos Antes del Arte, Ara, Bulto o Escapulari-0, al que se agregan publicaciones de librerías destacadas esos años: Viridiana, Tres i Quatre, Concret, Lauria, Pasaje o Studio. La exposición se nutre de fondos procedentes de la Fundación Martínez Guerricabeitia de la Universitat de Valéncia, de museos como el de Bellas Artes de Valencia o el de Arte Contemporáneo de Alicante, y de las fundaciones Bancaixa y Anzo. La Filmoteca Española contribuye con imágenes del No-Do alusivas al régimen franquista. Régimen que contextualiza, de forma harto simplista, una exposición que brillaría por sí sola enmarcada en ese otro régimen extrañamente colaborativo de tan dispares artistas.

El dictador, obra de Rafael Calduch, en la exposición 'Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976'. Imagen cortesía del IVAM.

El dictador, obra de Rafael Calduch, en la exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976′. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres