El viajante: azar, venganza y humanidad

El Viajante
Título original: Forushande (The Salesman)
Año: 2016
País: Irán
Director: Asghar Farhadi
Guion: Asghar Farhadi
Música: Sattar Oraki
Fotografía: Hossein Jafarian
Reparto: Shahab Hosseini, Taraneh Alidoosti, Babak Karimi, Mina Sadati

Numerosos premios y nominaciones hasta agenciarse con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa del año en curso.

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Estamos hablando de una peli con una calidad humana excepcional, de esas que dejan huella en aquellos espectadores que buscan cine inteligente con abundantes elementos emocionales. Ambientada en Teherán, su lenguaje es tremendamente inteligible gracias a unos diálogos muy cotidianos y, sobre todo, a la humanidad que desprende, tan accesible para los nativos iraníes como para cualquier persona con un mínimo de sensibilidad en el resto del planeta.

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En líneas generales se podría encuadrar en el movimiento cinematográfico neorrealista de mediados del S.XX con origen italiano, al reflejar cierto dramatismo en la realidad social. También convergen ciertas notas de suspense dentro de la trama argumental de una pareja, relativamente feliz, que se ve obligada a salir de su domicilio porque el edificio donde viven tiene peligro de derrumbe. En un nuevo piso alquilado la esposa sufre una agresión por un extraño que entra en la vivienda, quizás buscando a la antigua inquilina, presumiblemente prostituta. El azar de la inesperada situación cambia la armonía de la convivencia conyugal.

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A destacar muy especialmente a mi juicio el trabajo del Shabab Hosseini, actor fetiche del director iraní. Brillantísimo en su papel por el que, tras un aparente fingimiento y cierta benevolencia inicial cara a su pareja, va tejiendo su obsesión por la venganza hacia el hombre que la golpeó e hirió en el cuarto de baño.

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Sí que es cierto que, para el que suscribe, hubieron algunos momentos de monotonía, sobre todo en las secuencias de la paralela obra teatral que los dos actores principales están representando (“Muerte de un viajante” de Arthur Miller), acaso por el ansia de conocer el desenlace del drama principal aunque, todo sea dicho, se trata de historias que se entrecruzan y hasta incluso la ficción de la representación escénica resulta ideal como complemento al eje argumental de una realidad que aflora dentro de una sociedad patriarcal, donde el machismo y los vetos por convicciones religiosas o sociales tienen todavía mucha importancia.

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Asghar Farhadi, cuando sí que recogio el Oscar por “Nader y Simin, una separación»

Asghar Farhadi lo ha vuelto a hacer otra vez tras alzarse con la estatuilla en el 2012 y su film “Nader y Simin, una separación”. No es moco de pavo repetir esa experiencia con la popularidad que ello conlleva. Y es que con «El Viajante» estamos ante otra gran película, extraordinariamente narrada y calculada en todos sus detalles. Para colmo este director puso una acertada puntilla al no acudir a la ceremonia hollywoodiense como muestra de solidaridad con los ciudadanos iraníes que se han visto afectados por el triste veto migratorio de Trump.

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Algunos, los suficientes, nos podemos imaginar que este reconocimiento implique molestias, pero esto es lo que hay, porque un gran puñado de seres humanos estamos a favor de la cultura universal y de la pacífica resistencia por la igualdad entre los seres humanos, sin inventos intolerantes de fobias varias. Pues eso, que Farhadi continúa sumando, le pese a quien le pese.

Juanjo Mestre

El padre: el fin del patriarcado

El padre, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama
Dirección: Juan Prado
Sala Russafa
C/ Dènia, 55. Valencia

Los conflictos entre padres y madres a la hora de educar a los hijos, el principio del fin del patriarcado, la envidia del hombre ante el vínculo visceral que se establece entre la mujer y sus hijos. Son algunas de las cuestiones esenciales que plantea ‘El Padre’. Una adaptación del clásico de August Strindberg, dirigida por Juan Prado, que se estrenó este pasado fin de semana en la Sala Russafa a cargo de la nueva compañía valenciana Atelier del Drama integrada por María Minaya, Begoña Navarro, Andrés Simarro, Vicente Soriano, Isabel Torrijo, Amparo Iserte y Carlos Bañuls.

«Es un doble estreno, el de la compañía y el de la pieza, por eso decidimos trabajar sobre un texto de Strindberg, ya que es el mejor entrenamiento”, dice Prado, protagonista de la obra. “Sus personajes ofrecen tal riqueza que son un sueño para cualquier actor».

Hay muchos motivos para disfrutar de este gran dramaturgo capaz de trazar “un retrato profundo y clarividente de nuestras almas escindidas, incapaces de conocernos a nosotros mismos y mucho menos a la  persona con la que compartimos la  vida”, dice Prado. “Strindberg tiene la habilidad de formular tantas preguntas, que seguro que alguna va a hacer pensar al espectador”.

Escena de 'El padre', de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘El padre’, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Padre ‘versus’ madre

La trama se sitúa en 1880, en Suecia, donde un capitán de caballería y científico de prestigio se enfrenta a su mujer por un desacuerdo en la forma de educar a la hija de ambos. Una disputa que derivará en una dura y tensa batalla entre sexos. Insistiendo en la autoridad que le otorga su condición de padre, el capitán topará con la firme oposición de su esposa, convencida de la precaria salud mental de éste y dispuesta a utilizar cualquier arma para evitar que lleve a cabo sus planes.

“La obra reflexiona sobre la envidia del hombre ante el vínculo natural de una madre con un hijo, del que se siente excluido y es incapaz de comprender”, comenta Prado. “La mujer sólo por el hecho de ser madre ya es creadora, el hombre, en cambio, ha necesitado crear civilizaciones para sentirse creativo. Este cuento de Strindberg es su personal visión de cómo los cambios que empezaron en su época llegarían a transformar la sociedad occidental, la caída del patriarcado. También nos advierte de que si las mujeres se aferran al poder como los hombres, el resultado será más de lo mismo, en una constante rueda de lucha por el poder”.

Escena de 'El padre', de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘El padre’, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Según Prado, este texto marca el nacimiento del drama moderno y anuncia, hace un siglo, un colapso del patriarcado que está hoy de plena vigencia. «Nunca antes se había hablado sobre este tema de manera tan clara y profunda. Strindberg llega a plantear qué es lo que nos hace realmente hombres y mujeres, madres y padres. Además, siembra la duda de si alguna vez podremos llegar a conocer al otro y a nosotros mismos».

Veinte años de experiencia

Prado ha desarrollado durante dos décadas su carrera en Madrid. Ha trabajado en proyectos cinematográficos, la televisión y en la Compañía de Teatro Español. Ha ejercido como ayudante de dirección en numerosos montajes del Centro Dramático Nacional y ha impartido cursos de interpretación. Además, ha dirigido ocho montajes, el último una adaptación para la compañía cántabra Suma Teatro del texto de Arthur Miller, ‘Panorama desde el puente’.  Hace unos meses por circunstancias personales, Prado regresó a Valencia y decidió mantenerse en activo, impulsando esta nueva compañía que inicia su andadura.

El estreno en Sala Russafa es el primer paso de un proceso que continúa. «Vamos a seguir trabajando, profundizando en los personajes y mensajes de ‘El Padre’ porque, mientras el montaje esté activo, el teatro no deja de evolucionar y crecer.  Esperamos llevarla a Madrid y toda España, pero vamos paso a paso”, concluye Prado.

El padre. Sala Russafa.

Escena de ‘El padre’, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Bel Carrasco