Arte y percepción visual

Antes del Arte – 50 anys després
Sala Martínez Guerricabeitia del Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 9 de junio 2019

Corrían los últimos años de los sesenta, la llamada década prodigiosa, y el ensayista, crítico y fundador del Grupo Parpalló, Aguilera Cerni, ejercía en Valencia de gurú de las artes plásticas. Tras culminar distintas etapas, pasando por el informalismo, el arte normativo y la figuración crítica, acuñando el término de Crónica de la Realidad para este último estadio, se decidió a promover el colectivo artístico Antes del Arte, con el que pretendía abrir una nueva fase en su búsqueda de innovación y análisis de las expresiones artísticas, conectándolas esta vez de alguna forma con la ciencia.

Antes del Arte – 50 anys després, en la Sala Martínez Guerricabeitia de La Nau hasta el 9 de junio, recupera los trabajos de este grupo de artistas que plasmaron en sus obras los planteamientos de Aguilera Cerni en esa fase de su trayectoria a modo de laboratorio experimental. Incluye unos 40 objetos plásticos en total, firmados por artistas de distintas edades y estilos: Michavila, Sanz, Sempere, Sobrino, De Soto, Teixidor e Yturralde. Además, la muestra se ambienta sonoramente mediante composiciones de los músicos Marco y Llàcer.

De Soto. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

De Soto, ‘La estructura metálica’. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

“El objetivo era crear diversos artefactos, en muchas ocasiones dispositivos móviles o lumínicos, que proporcionaran al espectador determinadas experiencias ópticas, perceptivas o estructurales”, explica Santiago Pastor Vila, comisario de la exposición. “Si bien se ha dicho que se trataba de tender puentes entre el arte y la ciencia, lo que se buscaba realmente era hacer avanzar el arte, intentando superar el desfase que existía entre esta disciplina y la ciencia, mucho más desarrollada”. Pastor destaca cómo se procuraba “recurrir, en el campo artístico, a determinadas tácticas de sugestión usadas por la publicidad, el cine  y los medios de comunicación, utilizando determinados efectos ópticos, que debían ser detectados, aislados y ejemplarizados”.

El colectivo Antes del Arte nació después de una serie de reuniones celebradas a casa del crítico Aguilera Cerni, con el propósito de revitalizar el arte geométrico por el cual ya se había interesado el Grupo Parpalló, creado a finales de 1956. La trayectoria histórica del grupo, de una singular importancia en el arte contemporáneo español, transcurrió entre 1968 y 1969, dejando muestra de sus principios artísticos en tres exposiciones celebradas, respectivamente en Valencia, Madrid y Barcelona.

Michavila, 'Helicoidal'. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

Michavila, ‘Helicoidal’. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

Producida por el Vicerrectorado de Cultura i Esport y la Fundació General de la Universitat de València, a través de la Col·lecció Martínez Guerricabeitia, con la colaboración de Banco Santander y Heineken, Antes del arte – 50 anys després propone pues una mirada científica al mundo del arte, o más exactamente considerar las posibilidades de acción comunes entre ambos campos del conocimiento.

La filosofía del grupo estaba enmarcada por los giros geométricos del arte, interesado en el campo de la psicología perceptiva y trataba de promover encuentros entre la actividad artística y los métodos empíricos de las ciencias. “Realizaban trabajos y pruebas sobre teorías ópticas que se están descubriendo y difundiendo en ese momento, como las teorías de Penrose; trabajan con un profesor de óptica, Mariano Aguilar, comparten lecturas con Aguilera Cerni, etcétera,” explica José Pedro Martínez, director de actividades de la Col.lecció Martínez Guerricabeitia.

Yturralde, 'Primera figura imposible (falso tridente)'. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

Yturralde, ‘Primera figura imposible (falso tridente)’. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

La muestra ha supuesto un importante esfuerzo de búsqueda y recopilación de las piezas, en algunos casos también de restauración, pues al tratarse de obras de carácter experimental solían usarse materiales endebles. Ha sido decisiva la colaboración de entidades y organismos, como l’IVAM, el MACA de Alicante, la Fundació Bancaixa o la Fundación Juan March y el Museo Francisco Sobrino entre otros. La coordinadora técnica es Lydia Frasquet Bellver

La exposición está dividida en tres espacios. En primer lugar, las diferentes obras previas de Michavila, Sanz, Sempere, Sobrino, Teixidor e Yturralde, antes de 1968 y 1969. La segunda parte de la muestra se centra en la producción de Antes del Arte, una concepción de la creación artística desde una perspectiva experimental, donde la óptica, la geometría o la cinética toman parte. En el tercer espacio, las obras de los autores una vez concluida la experimentación con el arte y sus variaciones. Yturralde, por ejemplo, continuó en la misma línea de sus trabajos previos en Antes del Arte; otros, como De Soto, siguieron caminos bien distintos.

Sempere, 'Ley de la buena forma'. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

Sempere, ‘Ley de la buena forma’. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

Bel Carrasco

Naro Pinosa y la alquimia de las imágenes

“Planta 14”
Espacio IKB 191
Calle Arganzuela, 18, Madrid.
Hasta finales de abril de 2019

A veces incómoda, en ocasiones magnética, sin duda adictiva, así es la obra de Naro Pinosa. El artista ilicitano se ha granjeado una más que reconocida popularidad en las redes y, desde hace algún tiempo, viene transformando los paradigmas del arte, al menos del que se encuentra en el museo más pequeño y visitado hoy, la pantalla de nuestro smartphone. Con más de 33,8 mil seguidores, se posiciona en el podio de los artistas que, como él, abordan el fotomontaje digital. Creando interesantes collages para las redes, sus obras fluctúan entre las reminiscencias compositivas de Braque o Picasso y la sátira inherente a las piezas de Duchamp o George Groz, de las cuales son totalmente herederas. Rostros fracturados y metamorfoseados en poemas visuales que hacen de la obra de Naro Pinosa un caleidoscopio hipnótico en el que perderse.

Este laureado artista, que ya ha participado en eventos culturales como el Festival de Cine de Tribeca, cuenta con una copiosa producción artística presente tanto en publicaciones internacionales, como en los decorados de películas como “Kiki, el amor se hace” de Paco León.

Hoy, los fotomontajes de Naro se dan cita con los diseños que alberga el Espacio IKB 191 de Madrid. Por primera vez, y hasta finales de abril, podremos disfrutar en formato físico de las controvertidas relecturas del artista ilicitano que, junto con el mobiliario del siglo XX, genera magníficos diálogos entre obra y espacio.

Conjunción perfecta entre las obras de Naro Pinosa y el espacio expositivo. Imagen cortesía de IKB 191.

Conjunción perfecta entre las obras de Naro Pinosa y el espacio expositivo. Imagen cortesía de IKB 191.

Su retórica visual juega con la poesía de las imágenes para crear collages en los que el Pop Art se funde con Caravaggio o Bernini. Porno, sensualidad y arte al servicio del espectador, que a través de su obra digital vertida de manera diaria en Instagram, puede perderse en las imbricadas asociaciones del artista. Fundiendo imagen y sonido  en sus stories de Instagram, consigue crear una Gesamtkunstwerk o obra total de carácter efímero en la cual la ironía, el humor y la provocación se unen a las melodías de Pavarotti, Miguel Bosé o Mina.

Imbuido por un proceso alquímico, propio de la corriente reapropiacionista del arte actual, no hay retablo ni lienzo que se libre de la afilada mirada de Naro. Madonnas renacentistas y cristos barrocos son releídos bajo una óptica sadomasoquista, en la cual las filias del inconsciente semejan mirarse al espejo.

David Bowie como Jesucristo, obra de Naro Pinosa. Imagen cortesía de IKB 191.

David Bowie como Jesucristo, obra de Naro Pinosa. Imagen cortesía de IKB 191.

En el mundo onírico surgido de la mente de este compositor visual, confluyen el porno duro y el arte clásico. Al adentrarnos en las combinaciones de aquello a priori opuesto, descubrimos los rostros de artistas musicales, más que conocidos, conviviendo con las miradas de un Vladímir Putin sodomizado o un Francisco Franco homoerotizado. Algunos personajes pertenecientes a nuestra más remota infancia, como La bella durmiente o La Cenicienta, abandonan los mochos y las ruecas para apropiarse de los dildos, corsés y lubricantes que Naro Pinosa ha dispuesto de manera brillante junto a ellas.

Aurora metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición "Planta 14". Imagen cortesía de IKB 191.

Aurora metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición “Planta 14”. Imagen cortesía de IKB 191.

No todo es sodomía, porno y parafilia en el fotomontaje de este artista emergente, entre sus composiciones podemos encontrar una retórica visual menos subversiva, más cercana a la poesía en la que las asociaciones formales entre las imágenes consiguen despertar los sentidos del espectador haciendo que visibilice sensaciones como la de suavidad o la humedad. Flores, frutas y animales configuran ricas metáforas visuales en las que se puede sentir el rocío caer sobre una rosa.

Si pasar por el Espacio IKB 191 de Madrid ya es una visita obligatoria, seguir a este prolijo artista digital en las redes se torna algo totalmente necesario. Dejar entrar a Naro Pinosa en tu smartphone supone abandonarte al deleite de los poemas visuales surgidos de las cualidades retóricas inherentes a las imágenes para terminar por realizar un ejercicio de reformulación que nos permite mirar y repensar el arte.

Andrés Herraiz Llavador

Blancanieves metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición "Planta 14". Imagen cortesía de IKB 191

Blancanieves metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición “Planta 14”. Imagen cortesía de IKB 191

 

“El lector ideal es el lector con orejas”

#LetrasdelMediterráneo con Benjamín Prado
Casa Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch
21 de noviembre de 2018

Casa Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch han llevado a cabo el segundo encuentro #LetrasdelMediterráneo, protagonizado por el novelista, ensayista y poeta Benjamín Prado. El autor se reunió con el público asistente en un diálogo distendido en el que hubo tiempo para hablar de libros, historia y diversas anécdotas emparentadas con el escritor madrileño.

El encuentro comenzó focalizando la atención sobre su polifacética escritura, acerca de la que comentó que “no soy polifacético, sino un humilde pluriempleado”. Con el público ya en el bolsillo, se habló de poesía. Prado confesó no tener una idea clara de qué es, aunque sí determinó que la concibe como “una manera de enfocar el lenguaje, al igual que el director de cine planta la cámara para crear un plano. Cambia la idea de leer las cosas, así como las odas elementales a la cebolla, los calcetines y las tijeras los hacen cambiar; al menos la idea que se tiene de ellas”.

No está claro si se puede aprender a pensar como un poeta: “Yo escribo para intentar saber lo que escribo. Los que somos polifacéticos también escribimos artículos, participamos en mesas de debate… pero siempre procuro saber lo que quiero decirme a mí mismo. Lo educado, lo responsable y lo honesto es prepararlo, y con los libros es exactamente lo mismo. Además, los libros deben enseñar algo”.

Benjamín Prado habló sobre el proceso de creación de sus personajes y el componente didáctico que cree que debe tener toda obra. Por ello, en ocasiones, procura que sus protagonistas  desempeñen tareas, oficios o profesiones que el escritor desconoce: “me lo tomé tan en serio que me hice macrobiótico cuatro años por uno de mis personajes”.

El escritor Benjamín Prado, durante un instante del encuentro organizado por Casa del Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch. Fotografía: Merche Medina.

El escritor Benjamín Prado, durante un instante del encuentro organizado por Casa del Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch. Fotografía: Merche Medina.

Además, el escritor tiene la creencia de que leer es escuchar por escrito y un libro es “un espacio en el que alguien tiene algo que contar y los otros algo que escuchar”. Por tanto, el creador expone todos sus sentidos.

De ahí que Prado confiese su predilección por el papel: “No se lee solo con los ojos; el sonido y el olor de las páginas forma parte del proceso. Escribir es como leer, pero de otra manera. Un libro siempre tiene que ser el camino a otros libros”, por aquel componente didáctico en el que ha insistido. “Juan Urbano es profesor de literatura porque así puede reivindicar a los clásicos que no se leen y, así, puedo escribir versos como los de Lope de Vega y comentar que este ya escribió sobre que ‘detrás de cada gran fortuna hay un crimen escondido’ mucho antes que lo hiciera Balzac”.

Entrando en un terreno más íntimo, Prado recuerda su amistad con Rafael Alberti, al que tuvo la suerte de conocer de muy joven: “Me enseñó mucho, quizás más de la vida que de literatura. Pero aprendí algunas cosas muy importantes de él. Por un lado, que el gimnasio de la escritura es la lectura. Si no lees, no puedes escribir. También su idea de la importancia de lo civil. Conocemos más de la Roma o la Grecia clásica por lo que escribieron Horacio, Homero o Aristóteles, que por los propios historiadores”.

El escritor utilizó una frase de Balzac a modo de síntesis: “La novela cuenta la historia privada de las ciudades”, pero sin olvidar el componente del entretenimiento. “No como lo entendemos hoy, como sinónimo de Belén Esteban, sino la idea noble de escribir sobre la historia de los negreros o la construcción del ferrocarril, y debe entretener. El lector ideal es el lector con ojeras”.

Continuando con los distintos formatos en los que se mueve su escritura, Prado no está muy seguro de por qué escribe una cosa u otra, en tanto que “escribo a partir de una idea y en el momento que la tengo ya sé si será una poesía, una novela o un ensayo. Cuando empecé con Juan Urbano dije que iban a ser diez libros, para acercarse cada uno a un género”.

Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch), Marina Vicente (Casa Mediterráneo) y el autor Benjamín Prado, durante un instante del segundo encuentro #LetrasdelMediterráneo. Fotografía: Merche Medina.

Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch), Marina Vicente (Casa Mediterráneo) y el autor Benjamín Prado, durante un instante del segundo encuentro #LetrasdelMediterráneo. Fotografía: Merche Medina.

A partir de aquí, la cita se centró en ‘Los treinta apellidos’, una historia vertebrada, en este caso, por la aventura. Prado adelantó que la siguiente será de estilo gótico. “En esta quiero que la gente se lo pase bomba”. Sobre la idea de esta novela comentó que, en un encuentro de un empresario con periodistas hace unos cinco años, habló sobre el IBEX 35: “nosotros lo llamamos el 30+5, porque el cinco es lo que entra y sale como las gallinas de José Mota y los otros treinta son las familias que llevan doscientos años gobernando España. Pensé que tenía ahí una novela y, después de visitar varios palacetes, pensé que Juan Urbano debía tener una investigación siempre del pasado, con un pie en el presente en esta historia”.

Comenzó a surgir, así, una novela en la que el protagonista buscaba el abolengo de una familiar catalano-gallega, acerca de cuyo pasado desconocía si habían sido negreros, pero sí con raíces familiares en Cuba. En la novela aparecen, además, dos personajes reales, lo que dota de un contexto fidedigno a toda la aventura.

“Toda Europa está construida sobre el colonialismo y esto se refleja también en esta novela. Pero cuando ya tienes hecho el carácter de los personajes, también hay que hacerles evolucionar. Por eso la cronología es fundamental para construir una historia que sea posible. Y contar todos esos hechos reales a través de la ficción es maravilloso”.

La cita concluyó tras una conversación fruto de diversas interrogantes suscitadas por el público, rubricando una actividad que se enmarca dentro de la apuesta por la cultura mediterránea que promueven Casa del Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch.

Programación conjunta

El primer acto de este espacio de encuentros tuvo lugar el pasado 15 de octubre con la presencia de la escritora israelí Galit Carlebach, y la intención es continuar, a lo largo del venidero 2019, con este tipo de actividades para dar a conocer a distintos creadores del mundo de la música, la literatura y de las artes. No obstante, la programación de 2018 atesora una nueva cita el próximo 14 de diciembre en Convent Carmen, con la celebración del concierto ‘Llum del Mediterráneo’.

Una acción de colaboración con la que se establecen vínculos, convirtiendo en referentes culturales a Fundación Cañada Blanch y Casa Mediterráneo para mejorar el conocimiento sobre España y los países mediterráneos.

Benjamín Prado. MAKMA

 

La feria MARTE se afianza en su V edición

MARTE, Feria de Arte Contemporáneo de Castellón
Auditorio y Palacio de Congresos de Castellón
Avda de la Mare de Déu del Lledó 50, Castellón
Del 15 al 18 de noviembre de 2018

MARTE, la Feria de Arte Contemporáneo de Castellón, impulsada por la Diputación de Castellón, abrirá las puertas de su quinta edición del 15 al 18 de noviembre de 2018 en el Auditorio y Palacio de Congresos de Castellón. En palabras de sus directores, Enrique Bocángelus y Joan Feliu, “este año hemos trabajado para conseguir afianzar y posicionar la feria dentro del circuito del arte nacional con una importante selección de galerías y unos contenidos que incluyen acciones con artistas de primer nivel. Además, mantenemos nuestro compromiso con el coleccionismo proponiendo una feria acorde con las necesidades de los pequeños coleccionistas o aquellos que están pensando en iniciarse.”

Este año MARTE reunirá las siguientes secciones: MARTE Curated, coordinada por Nacho Tomás Gil, y MARTE Social, MARTE Lab, MARTE Orbital, MARTE Orbital Expedition y MARTE Editorial, coordinadas por Lidon Sancho.

MARTE Curated ha sido comisariada por Avelino Sala y Fernando Gómez de la Cuesta que, junto al coordinador general Nacho Tomás Gil, han seleccionado los siguientes artistas: Daniel Domingo Schweitzer de Shiras Galería (Valencia), Marcelo Viquez de Punto (Valencia), Simón Arrebola de Herrero de Tejada (Madrid), Nicolás Laiz Placeres de la Galería ATC (Tenerife), Iván Franco de Piramidón Centre d’Art Contemporani (Barcelona), David Delgado de DDR Art Gallery (Madrid), Laura Salguero de La Gran (Valladolid), Rita Sala de Olivart Art Gallery (Barcelona), Mariana Sarraute de Addaya Centre d’Art Contemporani (Alaró, Baleares), Javier Aldarias de Silves Arte Contemporáneo (Huércal- Overa, Almería), Rubén Rodrigo de Espacio Nuca (Salamanca), Cristina Ramírez de Híbrida Gallery (Castellón), Roger Sanguino de Art-Room Sitges (Barcelona), Cristina Toledo de la Galería Pep Llabrés (Palma de Mallorca), Xavi Muñoz de L&B Contemporary Art (Barcelona), Rebeca Plana de Menuda Galería (Castellón), José M. Doñate de Naranjas con Arte (Castellón), Beatriz Palomero, María del Carmen Díez y Masaur de Est-Art (Madrid) y el proyecto invitado de Jorge García de la galería Gema Llamazares (Gijón).

MARTE. MAKMA

En esta sección se incluye también la exposición de Enrique Marty, artista invitado de este año. Marty, uno de los creadores más valorados del arte español contemporáneo, cuenta en su curriculum con una exposición individual en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS). La compleja obra de Marty se caracteriza por la representación inmisericorde del mundo que le rodea, del que acentúa sus aspectos mas absurdos y angustiosos. En sus trabajos explora lo siniestro de la condición humana, para lo cual muestra lo cotidiano y familiar llevado a lo grotesco. Los protagonistas de sus instalaciones, muchas veces sacados de su entorno inmediato, y las escenas que nos presenta pierden su tranquilizador aspecto cotidiano para mostrarnos situaciones violentas, absurdas y malditas. De esta manera el creador salmantino consigue que lo familiar resulte inquietante y extraño.

MARTE Social, uno de los principales ejes de la feria desde sus inicios, tiene por objeto la acción reinvindicativa y transformadora de la conciencia social a través de propuestas artísticas del arte contemporáneo. Este año cuenta con el apoyo de la Obra Social “la Caixa” que hace posible y reconoce la importante labor que realiza la feria en el ámbito social.

La sección posee este año una mirada femenina, no solo por la obra de artistas mujeres, sino por las temáticas que se afrontará. Un ejemplo es la muestra ‘Porque te quiero’, compuesta por dos piezas de videoarte de Gabriel Andreu y Cristina Núñez.

Siempre dentro de MARTE Social, la artista Verónica Ruth Frías realizará por primera vez la performance colectiva ‘Art Now’, con la que quiere dar visibilidad a la mujer dentro del mundo del arte. Su acción nos recuerda hechos como que hayamos tenido que esperar hasta el año 2016 para que el museo más importante de España, el Museo del Prado, con más de dos siglos de historia, acoja la primera retrospectiva de una mujer.

En esta ocasión reunirá un grupo de mujeres del sector cultural de Castellón que se subirán a una pila de libros vinculados a su actividad profesional y en la que tendrán que mantener el equilibrio. Una acción en la línea con el trabajo de Frías, que muestra su profundo compromiso con las problemáticas de género.

Imagen de la performance 'Art Now', de la artista Verónica Ruth Frías. Fotografía cortesía de MARTE.

Imagen de la performance ‘Art Now’, de la artista Verónica Ruth Frías. Fotografía cortesía de MARTE.

Además, gracias al apoyo del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, se podrá ver ‘La Deriva de un gesto post-romántico’, la instalación de Hugo Martínez-Tormo que, a través de la unión del arte con la tecnología, pretende dar visibilidad a una nueva situación socioeconómica en la que se hace hincapié en la cantidad de residuos que acaban esparcidos por las costas de mares y océanos.

MARTE Lab, en colaboración con Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y de la UJI, propone un interesante calendario de actividades. El viernes tendrá lugar la mesa redonda “Macro-coleccionismo y micro-coleccionismo” que reunirá a Alberto Urgel, José Luis López Moral y Jaime Sordo; y la conferencia “Marketing de artista” impartida por Christina Aguado. El sábado se realizará la charla ‘Austeridad y diversidad: maneras de sobrevivir como artista’, de la mano de Simon Zabell. Terminará el domingo con ‘La hora del té en Marte’, que organizará un taller para niños entre 4 y 9 años con María Rosa Martínez Fabregat.

MARTE Orbital Expedition es la sección de la feria que sale del Auditorio y propone exposiciones en distintos puntos de la provincia de Castellón. Este año se podrá disfrutar de las muestras: ‘Máxima recorre abismos. Selección de la colección César Monzonís’, en el Convent de Vila-real, ‘Sincronías de Manuel Bru’, en el CompArte NH Mindoro de Castellón, ‘LA. Selección de la colección Lluís Carda’, en la Llotja del Cànem ubicada en la Universidad Jaime I de Castellón, el proyecto de Marta Beltrán en el Espai Cultural Obert Les Aules de Castellón y ‘In its right place. Selección de la colección José Luís Huerta’, en el MACVAC de Vilafamés.

Por último, MARTE Orbital reunirá distintos espacios institucionales y proyectos especiales entre los que se encuentran: el servicio de restauración de la Diputación provincial de Castellón, las becas Habitat Artistic del Ayuntamiento de Castellón, el MIAU, el MACVAC y Sublime. También en este espacio, un año más, la feria ofrece a través de su Premio la posibilidad a dos artistas sin galería, uno local y otro nacional, de exponer su obra. Este año el Premio Marte Artista Provincia de Castellón ha sido para Alejandra de la Torre y el Premio Marte Nacional para Antonio Guerra.

www.feriamarte.com

Facebook: MARTEFIAC
Instagram: @feriamarte
#yosoymarciano #feriamarte #feriamarte2018

Horarios
Jueves 15 de noviembre. inauguración y pase de prensa a las 19h (por invitación)
Viernes 16 de noviembre y sábado 17 de noviembre, de 12h a 14h – de 17h a 21h
Domingo 18 de noviembre. De 11h a 14h

Imagen de la obra 'Soft Cockney', de Enrique Marty, artista invitado de la presente edición. Fotografía cortesía de MARTE.

Imagen de la obra ‘Soft Cockney’, de Enrique Marty, artista invitado de la presente edición. Fotografía cortesía de MARTE.

 

 

Una exposición inolvidable

‘Por el olvido’
Pepita Lumier
Segorbe 7, València
Hasta el 10 de Noviembre de 2018

‘Por el olvido’ es el título que recibe la exposición actual de la Galería de arte Pepita Lumier, gran especializada en ilustración y cómic, que muestra esta vez las pinturas, collages y grabados del libro ‘Por el olvido’, publicado el pasado mes de Marzo por Paula Bonet y Aitor Saraiba.

Por el olvido- Paula Bonet y Aitor Saraiba

Título exposición escrito por Paula Bonet en pared expositiva. Fotografía: Cristina Tro Pacheco.

Paula presenta una larga y dilatada trayectoria artística, empezando a estudiar en València y completando sus estudios en Nueva York, Santiago de Chile y Urbino. Su preferente campo de trabajo es la imagen en distintas modalidades (ya sea grabado, ilustración o pintura al óleo). Además, es redactora de artículos así como realizadora de entrevistas en los medios de comunicación Jot Down y eldiario.es. Actualmente su trabajo se centra en ‘Roedores: Cuerpo de embarazada sin embrión’ (Literatura Random House, 2018) y en el diseño de las pinturas para ‘El año del pensamiento mágico’ (Literatura Random House, 2019) de Joan Didion.

Aitor Saraiba, tampoco deja margen de duda, ya que se presenta como un artista multidisciplinar. En su currículo destacan sus diversas exposiciones tanto individuales como colectivas realizadas en distintas ciudades de todo el mundo: Madrid (Twin Gallery, La Fresh, Galería Fúcares, Mad is Mad, Centro de Arte Dos de Mayo), en Lisboa (Fábrica Benetton), en Barcelona (MUTT) o en Puebla México (Galería Garco). Además, destaca también en sus acciones realizadas en Matadero (Madrid) o el MUSAC (León).

Detalle obras exposición 'Por el olvido'. Fotografía: Cristina Tro Pacheco.

Detalle obras exposición ‘Por el olvido’. Fotografía: Cristina Tro Pacheco.

Con estas destacadas trayectorias profesionales en el ámbito de las artes, Ambos se muestran  sólidos y capaces de crear una relación especial y directa entre sus respectivos trabajos, las ilustraciones de ella, y las palabras de él. Con esta recopilación, pretenden realizar una oda al amor que sienten por la literatura y, especialmente, a Roberto Bolaño y su novela ‘Los detectives salvajes’. Como bien dice la cultura popular: ‘Todos somos lo que leemos’ y, es que, no cabe duda que los escritores mencionados en su obra han marcado un antes y un después, tanto en sus vidas como en las nuestras.

Pared expositiva dedicada a escritores. Fotografía: Cristina Tro Pacheco.

Pared expositiva dedicada a escritores. Fotografía: Cristina Tro Pacheco.

Un ejemplo de éstos serían los componentes del primer capítulo de la novela de Roberto Bolaño titulada ‘Los sinsabores del verdadero policía’ (2011) como Luis de Góngora, Cernuda o Mario Benedetti, que protagonizan una pared expositiva repleta de dibujos realizados a lápiz y grafito líquido.

Unidos, consiguen realizar un recorrido en el cual se tratan temas tan cotidianos y tan eternos como pueden ser el amor, la amistad y la muerte.

Una exposición que no será fácil de olvidar en esta nueva temporada.

Cristina Tro Pacheco

Metro cuadrado. Danza, espacio y reflexión

Entrevista a Edwin Valentín, director de Metro cuadrado
Grupo de danza 33 Volts
Teatre Carme, Carrer de Gregori Gea, 6, Valencia
Del 18 al 21 de octubre de 2018

¿Somos conscientes del espacio que ocupamos?
La velocidad con la que transitamos los lugares apenas deja tiempo para una toma de conciencia real del espacio que habitamos. En el mundo en que vivimos, se impone más que nunca repensar la forma en la que consumimos tiempo y espacio, conocedores de que ambos son compartidos y en muchas ocasiones efímeros. El arte, y más concretamente la danza, siempre interesada en el movimiento, ha investigado y conformado la manera en que vemos el cuerpo. Ahora, la concepción de este ha cambiado para terminar fundiéndose en un todo. Fagocitados por una rutina opresora que vacía de sentido nuestros trayectos, sumergiéndonos en dinámicas donde se desdibujan los límites de nuestra frontera de contacto.

Sin duda, la danza es el mejor catalizador a través de la cual el ser humano puede expresar sus ansiedades y miedos, experimentar con sus emociones y dirigir su fuerza, tanto hacia lo individual como a lo colectivo. Las residencias del Carme Teatre acogerán en este mes octubre la práctica e investigación en torno al movimiento hecho danza. Gracias al grupo 33 Volts, dirigido por Edwin Valentín, podremos disfrutar de la belleza ecléctica de un espectáculo en el que las Bellas Artes se funden para conformar una crítica reflexiva del espacio, el yo y el nosotros.

Edwin Valentín estudió en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, su país de origen, de donde parte la inspiración de sus obras. Licenciado y especializado en Antropología Física, sus proyectos ahondan en los fenómenos sociales y culturales que tienen como punto de referencia el cuerpo y su relación con el entorno. Su formación artística comenzó en un Bachillerato de Artes y Humanidades, ligado al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en el que se especializó en danza.

En 2014 quedó en 4º lugar en la primera edición del concurso “Encuentro Creadores de Danza, Premio Movimiento Original”, de la Ciudad de México, en la cual presentó por primera vez el proyecto Metro cuadrado, que estrena en Valencia el próximo jueves 18 de octubre.

Fotografía de Edwin Valentín, cortesía del director.

Fotografía de Edwin Valentín, cortesía del director.

 ¿De dónde surge Metro cuadrado?

El contexto de la ciudad de México es el de vivir en una ciudad enorme en la cual las dinámicas que tu generas o que la propia ciudad te genera, te ponen en un estado de alerta. Más allá de la situación del país, el hecho de cómo convivir con tanta gente, es lo que me inspiró. Cuando has de ocupar el transporte público para moverte a cualquier lado, entras en relación con un todo, en un estado en el cual ves a las personas y no te queda otra opción que estar cuerpo a cuerpo, en una ciudad en la que todas las horas se han vuelto “hora pico”, en algunas líneas de metro. Por mucho que trates de evitarlo el espacio personal se pierde y termina por generarse una masa. El hecho de cruzarme la ciudad de México, de norte a sur para trabajar me hizo pensar en esas personas que hacen todos esos tránsitos constantemente.

Un día que estuve en un paradero de autobús esperando el trasporte, empecé a agobiarme por el ruido de los puestos ambulantes, el tráfico, la gente, el cansancio etc. y traté de voltear la cabeza hacia arriba para respirar y ver hacia el cielo. Me encontré con una enredadera de cables y me di cuenta de que no había espacio por ningún sitio. De ahí sale Metro cuadrado, de esa sensación en la que te preguntas ¿estamos viviendo esto?, ¿de dónde viene? y ¿para dónde vamos? En ese momento, mi punto de apoyo fue el metro de la ciudad que sirvió para la primera exploración de la obra.

Al momento de mudarme a Valencia, me encuentro con una ciudad en la que se siente totalmente lo contrario, en la cual yo tengo espacio, mi cuerpo lo vive distinto, se llega a relajar de otra manera. Descubro esta ciudad, nueva para mi y la siento totalmente contraria, los mismos traslados se hacen sin tanta gente, y no siento la misma sensación que en México. Entonces fue cuando me planteé ¿cómo estas personas viven  la relación con la sobrepoblación mundial?, ¿cómo se vive la sobrepoblación mundial en una ciudad como Valencia? y ¿qué pasa con este concepto?, ¿se piensa? De ahí, decido retomar Metro cuadrado aprovechando la oportunidad que generan las residencias del Carme Teatre. Estas me permiten generar un proyecto para trabajar las visiones de cómo los habitantes de una ciudad más pequeña sienten la sobrepoblación aunque, tal vez, pueda parecer que no está tan presente ese concepto o imagen. Tenia todavía esa sensación de que se podía indagar más en Metro cuadrado, explorando los distintos ángulos de donde tratar este tema. Desde un principio me interesó tener bailarines de aquí para que ellos me hablaran de sus vivencias y ver cómo sus cuerpos las expresan.

 Háblanos de la obra ¿en que consiste?

La obra parte de la danza contemporánea y podría definirse como tal porque el principal elemento del cual comunicamos es el cuerpo y el movimiento. Nos apoyamos de video, de artes plásticas, etc. La música es esencial ya que el espectáculo es mudo. La piezas sonoras no son del todo melódicas y hay algunas que transmiten sonidos ambientales con el fin de generar una sensación concreta. El sentido del oído está muy presente dentro de la pieza, por lo tanto, hablamos de danza contemporánea apoyada en otras artes.

¿Metro cuadrado tiene un punto experimental?

Si, los bailarines van a ser quienes a través de su cuerpo trasladen una serie de sensaciones al público. Siempre les pido que hablen y que conozcan el concepto que trabajamos en la obra, con el fin de que ellos lo reflexionen e investiguen y me vayan contando a través de sus experiencias y su vida cómo sienten esta relación entre ellos y la reducción de espacio. A partir de esta reflexión previa, comienzan a investigar el movimiento que posteriormente integrarán dentro del discurso. Este proceso a mi me enriquece tanto a nivel personal como profesional, nutriendo también el trabajo y la obra en sí, en la que se pueden ver un conjunto de emociones diversas.

Detalle de los bailarines ensayando Metro cuadrado. Fotografía cortesía de Edwin Valentín

Detalle de los bailarines ensayando Metro cuadrado. Fotografía cortesía de Edwin Valentín

¿Cómo fue el proceso de selección del equipo de Metro cuadrado?

El proceso de selección de bailarines fue un poco largo, porque al principio tuve que buscar personas que quisieran integrarse dentro del proyecto. Buscaba en primer lugar, que más allá de que fueran bailarines tuvieran una buena condición física, porque la propuesta tiene varios momentos de mucha fisicalidad, en la cual el cuerpo se pone muy al límite. El equipo lo conformamos Cristina Martí (Conservatorio Superior de Danza del Institut de Teatre Barcelona), Ivan Colom (Conservatorio Superior de Danza de Valencia), Pablo Caracol (Ilustrador y bailarín), Natalyd Altamirano (Asistente de dirección, actriz y bailarina y yo mismo como antropólogo físico, director, coreógrafo y bailarín.

¿Qué te pareció el espacio del Carme Teatre?

Tenía mucha ilusión de representar en el Carme Teatre. La primera vez que conocí la sala, en su sede actual, me provocó bastante. Es una sala no muy grande en la cual el público está muy cerca de lo que está sucediendo. Cuando entré inmediatamente lo pensé, “aquí yo podría representar Metro cuadrado”. Desde un primer momento, la sala en mi mente se prestaba para realizar esta obra en la que quería que la gente estuviera cercana a lo que hiciéramos en escena. El Carme Teatre es el espacio perfecto.

¿Podríamos afirmar que hay un tono crítico en la obra?

Mi intención es que el público reflexione sobre la sobrepoblación y llegue a pensarlo como algo que no está tan lejano, que se vea como un espejo que refleja una sociedad. En nuestro planteamiento, confluyen muchos elementos que sirven para hablar de este tema y hacer pensar al público que somos distintos elementos. Existe una complejidad mayor, no por estar separados unos de los otros y que aquí en Valencia no se viva esta situación de sobrepoblación, no significa que en otro lado no esté pasando.

El fin último es que el arte comunique alguna emoción, sentimiento o imagen, que mueva al público hacia esta reflexión. Nosotros a partir de las emociones, el movimiento y las imágenes pretendemos que al público se le genere algo en su ser que lo haga reflexionar. Para mi es muy importante este tema y considero que es algo relevante de que hablar. La población mundial va en aumento. No está mal que vaya en aumento, pero hemos de darnos cuenta que no somos los únicos, la humanidad no es lo único que habita en este espacio.

¿Crees que Metro cuadrado se podría lanzar a la calle?

Sí, es una buena manera de acercar la danza al público en general. Yo creo que el arte debe ser más accesible, con apoyo del gobierno y de las instituciones, y tiene que haber un hábito y una educación por consumir arte en la sociedad. Creo que ahora más que nunca la gente necesita ser muy empática, sentir y saber qué es lo que están sintiendo los demás. En estos tiempos todo es tan rápido que la gente necesita tomarse un tiempo para reflexionar eso que está sintiendo, y el arte ayuda en este proceso.

¿Si te dieran la oportunidad de lanzar Metro cuadrado a la calle lo harías?

Sí, sin pensarlo, lo haría.

¿Para cuándo la próxima obra? ¿Alguna idea de futuro en mente?

Tengo varias ideas en mente, pero hay una en especial que me está moviendo mucho desde hace unos meses atrás. Primero habría que terminar Metro cuadrado, seguir representando la obra hasta donde se pueda y una vez asentada, empezar otra investigación. Yo que veo México en la distancia y me genera muchas emociones y pensamientos, hay algo sobre mi país de lo que quiero hablar, quizás no sobre él, pero sí partiendo del mismo. Creo que en el próximo proyecto México estará más explícito que en Metro cuadrado, que ya está más globalizado. Considero que la obra debería estar abierta y continuar. Se puede adaptar a otras circunstancias, espacios y bailarines.

Logotipo del grupo de danza 33 Volts. Imagen cortesía de Edwin Valentín

Logotipo del grupo de danza 33 Volts. Imagen cortesía de Edwin Valentín

Andrés Herraiz Llavador

“El paisaje cercano es inspiración”

Entrevista con el artista Nando Ros con motivo de:
‘Ben Davant’, de Marisa Casalduero y Nando Ros
Sala ‘exposicions de la Rectoria, Banyalbufar (Mallorca)
Hasta el 9 de septiembre de 2018

Conocí Banyalbufar (Mallorca) hace ya bastantes años, en el verano de 1994. En realidad, yo, a mi manera, ya había estado allí, todos los amigos de una forma u otra sentíamos que lo conocíamos. Y es que nuestra imaginación había vagado ya subiendo y bajando sus calles y laderas, descansado en los sugerentes paisajes de su escarpada orografía, llamado a algún vecino por su nombre y, a veces, hasta teníamos la sensación de haber nadado en sus calas transparentes. Nando (Fernando Ros) nos habló tanto, cuando aún vivía en Valencia, de su escondite mallorquín; nos contaba tantas cosas, tantas historias, tantas anécdotas… que el contagio de emociones había sido intenso y todos intuíamos antes de ir que aquel paraíso particular, referente vital de nuestro amigo, iba a marcar para siempre, también, nuestra cartografía más personal.

Aquella primera vez desembarcamos en el pueblo una pandilla de quince personas. Un grupo variopinto formado por artistas, incipientes galeristas, biólogos, psicólogos… amigos de siempre y amigos recientes. Nos alojamos en una casa preciosa, con unas vistas increíbles, azules. Su terraza fue testigo de charlas sin pausa y risas infinitas. Como éramos tanta gente y dormíamos bastante incómodos, acortábamos las noches allí, bajo la luna, con el sonido del mar al fondo. Fue un viaje de iniciación maravilloso, la mayoría teníamos “veintitantos” y esos días quedarán ligados a la idea que tenemos de esa palabra tan grande y resbaladiza que es felicidad.

Desde entonces hemos venido muchas veces, unos más y otros menos, por separado, juntos, con gente nueva, con novios, parejas… a casa de Nando, al hotelito lleno de encanto de Penny y Mateo, a casas alquiladas… y siempre nos han recibido tan bien, hemos sentido tan cerca el cariño de sus habitantes generosos, especiales, hemos disfrutado tanto, hemos hecho tan nuestro el pueblo que volver hoy con una excusa tan bonita es un regalazo.

Y, sin embargo, a partir de un momento, recordar deja de ser un viaje dulce, placentero. Ya no estamos todos y es duro, insoportable, pensar que nada volverá a ser lo mismo. Hace cinco años que Marisa Casalduero nos dejó y su ausencia duele. Impulsar esta exposición, ‘Ben Davant’ es una muestra más de lo mucho que la echamos de menos. Creo que a ella le hubiera encantado mostrar su obra aquí, en Banyalbufar, donde tan feliz fue, organizada con tanto amor por Juanra, compartiendo espacio con Nando, arropada por su familia, sus amigos, rodeada de su mar…

Nando Ros. MAKMA

Hoy hablamos con Nando Ros de este reencuentro de emociones, de recuerdos compartidos y de su recorrido vital y artístico.

Hablemos de este rincón mallorquín mágico de la Serra de Tramuntana, que hoy nos vuelve a unir con motivo de la exposición ‘Ben Davant’, una muestra esperada y celebrada por todos los que conocimos a Marisa, te conocemos a ti y admiramos vuestra obra.

Banyalbufar es un pueblo lleno de encanto para el visitante que lo descubre y disfruta pero es también un lugar ligado a la cultura internacional ya que ha sido refugio de muchos artistas. Desde algún poeta de la Generación Beat americana, hasta creadores contemporáneos han encontrado aquí la inspiración.

Es cierto, uno de los últimos poetas de la Generación Beat, Robert Creeley, vivió en Banyalbufar por algún tiempo. Mucha gente descubrió esta zona de Mallorca y se instaló en Deià, Valldemossa, Sóller… Son conocidos los casos de Joaquín Mir, Santiago Rusiñol, George Sand y Chopin; Robert Graves y músicos como Mike Oldfield, Kevin Ayers… El referente fue Robert Graves, muchos de estos artistas llegaron de su mano. Venían a verle, a pasar unos días, les encantaba el lugar y acaban quedándose. En Palma, desde los años cincuenta, Camilo José Cela, editaba Papeles de Son Armadans, una publicación que atraía a la isla a los mejores escritores del momento; también, en torno al mítico Hotel Formentor se concentró una nutrida colonia de artistas. Muchos venían y se iban, otros se quedaron. Banyalbufar permaneció como un último reducto, tal vez por eso hoy lo disfrutamos casi intacto

La Serra de Tramuntana es uno de los últimos lugares vírgenes, tanto por su naturaleza como por su cultura, que quedan en el Mediterráneo español y Banyalbufar es un imán. Caminas por la Tramuntana gozando del paisaje, que es maravilloso, y, de repente, te encuentras por sorpresa con Banyalbufar, casi te dejas caer, y te cautiva. Tienes el mar delante, la montaña detrás, verde y azul perfecto, tal y como debía de ser hace mucho tiempo. Un pueblo íntegro sin anexos de barriadas residenciales, ni nada parecido, de una pureza que es arrebatadora y de la que no es fácil escapar. Te sientes tan prendado, tan enganchado al lugar, que quieres quedarte. Le ocurre a mucha gente. Decía George Sand (pseudónimo de Aurore Dupin) que a ella le costó mucho trabajar en Mallorca, porque el paisaje era tan subyugante, tan invasivo para su mente, que se sentía incapaz de superar la belleza de lo que estaba contemplando, que le costaba inventar algo mejor que lo que tenía delante de los ojos.

Yo vivía en Valencia y durante muchos años soñaba con los fondos azules, las aguas cristalinas, con los encinares sombríos y, hasta que no conseguí venir a vivir aquí, no descansé. Hay quien lo ve como un terreno hostil, cuesta llegar, la carretera es complicada, el mar y la sierra son como dos murallas, estás emparedado y a mucha gente esto le ha resultado angustioso. Yo lo he disfrutado y lo sigo disfrutando y me parece que esta complicada orografía funciona como un filtro que permite mantener intacto su encanto.

En Valencia estudiaste Bellas Artes, allí comenzaste tu carrera artística y un día decides venir y quedarte, ¿cómo ha sido y es tu relación con Banyalbufar?

Llevo 20 años viviendo aquí, los últimos en Palma por motivos familiares, pero sigo estrechamente ligado a Banyalbufar. Mi relación es de amor profundo. Siempre me he visto acogido por el pueblo y su gente, siempre me he encontrado bien. Me siento comodísimo, me siento en casa, es una relación de amor incondicional, me da todo, me provoca cosas siempre buenas, me crea estabilidad, me incita a crear. Lo disfruto de todas las maneras posibles. Además, para nosotros, los valencianos, es un sueño y creo que nos es familiar porque es como debería ser nuestra costa antes de la llegada masiva del turismo; es como un paraíso.

Imagen de una de las obras de Nando Ros incluidas en 'Ben Davant'. Fotografía: Marisa Giménez Soler.

Imagen de una de las obras de Nando Ros incluidas en ‘Ben Davant’. Fotografía: Marisa Giménez Soler.

Desde que llegaste aquí se ha creado una discreta pero profunda y permanente corriente artística que hace que muchos artistas, galeristas y profesionales relacionados con la cultura vengan y conviertan Banyalbufar en uno de sus rincones favoritos.

Cuando vivía en Valencia tenía la suerte de estar rodeado de gente maravillosa que de una u otra forma estaban conectados con el mundo del arte y la cultura, tengo muy buenos amigos artistas, galeristas, promotores, gente que se conoce entre sí y he tenido la fortuna de ser muy amigo de alguno de ellos. Muchos han venido a visitarme, les he invitado a mi casa, han repetido, han venido acompañados de gente, que luego ha vuelto con otros amigos… También ha funcionado mucho el “efecto llamada”. La gente que ha venido ha quedado cautivada y se ha producido cierto circuito e, incluso, alguno se ha quedado por aquí.

Tu relación artística con el pueblo es intensa. Has expuesto, impulsado proyectos, ilustrado publicaciones…

Yo llegué aquí y ya tenía una línea de trabajo. Mi primera ilusión fue montar un estudio en mi casa, con todas las energías renovadas de llegar a un sitio así y de encontrarme el gran escaparate delante de los ojos. Alquilé un local y promovimos una pequeña galería de arte, pero no resultó viable y tuvimos que abandonar el proyecto. Yo he continuado trabajando y exponiendo tanto en Valencia como en Mallorca y en otros lugares. Aquí he expuesto en varias ocasiones, hay una escultura mía en un rincón del pueblo, he ilustrado varios libros, algunos de poesía, otros de narrativa, ensayo, incluso diccionarios, algunos promovidos por el Ayuntamiento de Banyalbufar y, bueno, he continuado trabajando, haciendo cosas…

Esta exposición es de dos artistas con amplia trayectoria y una obra consolidada en el tiempo, pero es, también, la exposición de dos amigos. ¿Qué significa para ti exponer con Marisa Casalduero?

Íntimamente siempre había sido un deseo. Siempre quise exponer con ella por muchas razones. Marisa y yo éramos buenos amigos –era imposible estar cerca de Marisa y no ser un buen amigo suyo–. Marisa era una gran trabajadora, una gran artista y es una referencia para todos por muchos motivos, y cuando Juanra, su marido, me propuso la idea, acepté agradecidísimo. Ella, por supuesto, estuvo en Banyalbufar, le encantaba, incluso dejó alguna pequeña obra (con el tiempo he conseguido recuperar algún dibujo que dejó a amigos de Banyalbufar). Ella era así, hacía las cosas, demostrando todo el cariño, todo el amor. Marisa también tenía una vinculación muy fuerte con el mar, con el Mediterráneo, con la costa, se reflejaba mucho en su obra y para mí era un sueño, siempre tuve esa ilusión y desde luego poder hacerlo al fin, más que un sueño, es un honor. Estoy entusiasmado con la idea.

Imagen de algunas de las piezas de la artista Marisa Casalduero que forman parte de la exposición. Fotografía: Marisa Giménez Soler.

Imagen de algunas de las piezas de la artista Marisa Casalduero que forman parte de la exposición. Fotografía: Marisa Giménez Soler.

¿Cómo definirías la obra de Marisa Casalduero?

Es especialmente sugerente por lo vitalista, el trabajo de Marisa es siempre un canto a la alegría, a la vida, al color, a la luz, y lo muestran sus obras y sus escritos; conocerla era darte cuenta de que su obra es su reflejo, su manera de ver la vida, y ahí hay un cierto punto de conexión con lo mío, compartimos un cierto disfrute, casi infantil. La suya es más luminosa, también más vitalista. En la mía hay siempre un elemento subyacente dramático, a veces hasta ridículo; un barquito que se hunde… Me siento unido a su obra por esa perspectiva casi infantil de la vida, esa visión limpia y alegre de verla, aunque tengas un drama dentro de ti.

Respecto al uso de técnicas y materiales, sí que se observan diferencias entre vosotros. Tú eres más dibujante, más pintor. Ella juega, experimenta, con diferentes técnicas y soportes; objetos encontrados, telas, papeles, piedras…

Yo me amarro al dibujo, me aferro, me sujeto fuerte. Lo mío siempre está colgado de un esqueleto de dibujo, siempre hay un armazón al que me agarro como a un clavo ardiendo y sobre el que pongo pintura o dispongo otros materiales. Sin embargo, a Marisa le provoca cualquier objeto encontrado, papeles, piedras, palos, elementos del mar, incluso pequeños juguetitos (hablábamos antes de la mirada infantil, alegre, de la vida). Variadísimos elementos le sugieren una obra de arte y yo necesito recalcularla, redibujarla y atarla a algo. Ella es mucho más directa, dispone directamente sobre el soporte, yo voy siempre haciendo capas, añadiendo capas. El 90% de mi obra no se ve, está detrás de lo que se ve, pero está ahí, debajo. Marisa es mucho más directa, es mucho más plana en el mejor de los sentidos, más limpia. En lo mío siempre hay un elemento subyacente dramático que a veces se percibe y otras veces no.

Tu obra está plagada de una personal iconografía: animales que actúan como humanos, seres oníricos, fantásticos, fondos negros que evocan pizarras de infancia. ¿Bebe de influencias surrealistas y dadaístas?

Siempre hay un imaginario, una iconografía a la que me cuesta renunciar. A veces, los personajes salen ellos solos y, a veces, se me plantan directamente dentro de la obra, incluso, a veces, pretendo renunciar a ellos… y surgen. Hay referencias, gestos humanos… Hablando con Àngel Bofarull –artista de referencia en el ámbito del collage contemporáneo–, aquí, en Banyalbufar, hace años, él sí se reconocía como hijo del surrealismo, de Max Ernst, aunque también de Schwitters; yo, sin embargo, siempre he querido negarme, no me siento surrealista. No tengo esa referencia onírica, no la reconozco, es más la visión infantil de una persona adulta sobre el drama de la vida. Sí que tendría que ver más con el dadaísmo de alguna manera, es verdad, pero también con el expresionismo y los alemanes de entreguerras, como Dix o Grosz, y esas referencias a la pizarra, con otros elementos, y luego el animal como parte del ser humano que es casi incontrolable.

El animal en mis obras siempre está relacionado con ese algo que se nos escapa, que no podemos negar y que no podemos controlar, que nos obliga a hacer cosas y luego… la parte contraria, la del humano, con referencias animales que es un poco la misma, pero es casi más ridícula, es la de aquel que quiere controlarse, que quiere ser cerebral, que quiere controlar todo lo que le rodea y, en el fondo, obedece a un instinto; hay una parte que se le escapa a su control, a su cerebro, a su raciocinio… y que tiene más importancia de la que él quiere reconocer. El animalito siempre es más libre, siempre hace un poco lo que quiere y no se arrepiente, y esa parte sale mucho en mi obra, es verdad. Eso tiene mucho que ver con el niño, la parte infantil, esa parte que funciona completamente libre y que tiene mucho que ver con el disfrute y con el vivir, simple y llanamente, sin darle tantas vueltas. La parte humana siempre tiene algo de ridículo o patético en mi obra.

Imagen de una de las obras de Nando Ros incluidas en 'Ben Davant'. Fotografía: Marisa Giménez Soler.

Imagen de una de las obras de Nando Ros incluidas en ‘Ben Davant’. Fotografía: Marisa Giménez Soler.

La parte bohemia relacionada con el arte, el sabor parisino de principios del siglo XX, los cafés, vapores de humo y alcohol… están muy presentes en muchos de tus cuadros, dibujos y grabados. ¿Qué te sugieren tanto estos ambientes?

Tiene mucho que ver con el disfrute del artista, con lo que le rodea, con su mundo. Esa manera de entender la vida que busca la evasión, el momento oscuro, el rincón… dejar que nuestra cabeza se vaya en vapores de todo tipo que puede acabar de cualquier modo, o entablando relaciones profundas, en borrachera… o en disfrutes más grotescos. Dejar salir todo lo que hay dentro y disfrutar de la diferencia, siempre buscar el momento distinto y que nada te ate demasiado; me atrae esa parte bohemia de la noche, esas reuniones alrededor de una mesa que invitan a mantener conversaciones interminables y provocan situaciones especiales que siempre se recuerdan. Creo que todo esto estimula la creación e incita a lo extraordinario, ayuda a que la cabeza se vaya un poquito por donde quiera. También hago mucha referencia a la literatura y a los libros.

¿Qué influencia tiene la literatura en tu proceso creativo?

Cuando preparo una exposición la preparo fundamentalmente leyendo; me gusta mucho leer, meterme dentro de todo lo que estoy leyendo y que todas esas referencias queden dentro de la cabeza y acaben reflejándose de alguna manera en mis obras. Al fin y al cabo, es creatividad sobre creatividad, alguien ha inventado algo que te provoca, tu cabeza sigue dando vueltas y estás así un día tras otro. Procuro leer mucho y, especialmente, cuando estoy pintando, cuando estoy dibujando. Me gusta tener todo tipo de referencias y, a veces, esto se plasma en mi trabajo. Parece que no, pero siempre está ahí.

¿Qué artistas reconoces como fundamentales en tu desarrollo artístico?

Para mí hay una referencia clarísima que es Chagall, incluso sin ser consciente de ello, siempre me gustó, desde niño, y, cuando me doy cuenta, miro y es verdad, incluso la iconografía se parece. Hay algo, hay cosas muy reconocibles. No lo puedo negar. Picasso me marca mucho también, ya he hablado de los dadá y los alemanes y luego me marcan mucho los antiguos; Giotto y aquel primer renacimiento, los últimos góticos…

Muchos de tus personajes aparecen tocando instrumentos, la música está presente en muchas de tus escenas.

Sí, yo siempre digo que mi vida es con banda sonora. Siempre tengo una canción en la cabeza. Siempre estoy cantando. No entiendo la vida sin música, la encuentro en todos los sitios, la provoco y la echo de menos siempre que no la tengo. Creo que el arte es universal y lo invade todo. Necesito oír música, ver cosas, leer cosas y todo lo que sea creación me parece que es absolutamente necesario. Para mí es muy difícil desligar una cosa de la otra. No entiendo al artista encasillado, que nada le influye más que lo suyo, lo que toca. Me parece que las ramas se entrelazan y son una misma cosa, la creación pura y dura. La música es sugerencia, te transporta. Es pura abstracción, sonidos organizados, es fundamental. No sé vivir sin música.

La música forma parte de tu día a día, ¿sigues componiendo y tocando en varios grupos?

En este momento toco en tres grupos y en dos de ellos con gente de Banyalbufar. Hace un mes hemos presentado con Musol (con Guillem Coll y Rodrigo Álvarez) un disco en el teatro Mar i Terra de Palma con bastante éxito, tengo que decir; salió muy bien, ahora tratamos de promocionarnos. Los Aphònics llevamos más de 20 años tocando en verbenas, fiestas y no perdemos ocasión de divertirnos. Ramón Rosselló, de Esporles, también cuenta conmigo (y Pep y Jaime). Bueno, la cosa es difícil, porque tocar por ahí es muy complicado, pero lo hacemos con mucha ilusión y con mucho amor y disfrutamos mucho. El disco que hemos grabado de Musol tiene una portada mía, por cierto.

Volviendo a la exposición, en esta muestra cambias de registro y presentas obra muy diferente a la anterior, temas nuevos y distintas técnicas. Háblanos de esta etapa que comienza.

A la idea de exponer mi obra con la de Marisa le estuvimos dando vueltas. El hilo conductor entre nosotros podría encontrarse fácilmente, nuestra referencia personal es directa; éramos amigos, compartimos muchos momentos, pero también queríamos poner en relieve la vinculación que tenemos con el mar Mediterráneo, que tanto nos separa y tanto nos une. Imagino que ella está delante de mí y yo delante de ella, en dos orillas diferentes, enfrentados en el mismo mar, uno delante del otro, queriendo vernos, pero sin vernos, disfrutando de lo mismo, o viendo lo mismo pero sin saberlo. Este hecho nos sugirió, también, que la exposición se dispusiera en paredes enfrentadas, un wall to wall, y que la obra de uno estuviera delante de la del otro; esto marcó la manera de seleccionar la obra para la exposición.

La idea que elegí, finalmente, fue la de dar protagonismo a aquello que nos inspira, justamente lo que tenemos delante, ben davant, y procurar prescindir de todo el imaginario, de todo el animalario, toda la serie de personajes que aparecen casi de forma espontánea en mis obras y quedarme justo en lo que tengo enfrente, en lo que está delante de todos esos personajes, lo que nos envuelve, lo que nos rodea, aquello que forma nuestra corteza, lo que nos sugiere todo lo demás y que, a veces, lo tenemos tan cerca que nos cuesta verlo. Concentrarme en lo que en otros momentos ha sido el decorado, empleando técnicas que provoquen sensaciones que esquiven la introspección o el examen, técnicas que ataquen directamente el soporte, como óleos, acuarelas o acrílicos, buscar la inmediatez, no recurrir al grabado, por ejemplo, que exige cierta continuidad técnica y pide estar sobre la pieza tocando y retocando varios días.

Esa era la idea de ‘Ben Davant’, que es el título de la exposición. Quedarnos con lo que tenemos justo enfrente de nuestros ojos. Las Baleares tienen mil colores delante, tienen el mar, la montaña, el bosque… algunas de las acuarelas que se van a colgar están hechas en Cabrera, otras en otros lugares de las islas, Marisa también tiene piezas hechas en Formentera. El paisaje cercano es inspiración, volvemos la vista a nuestro entorno más íntimo.

El artista Nando Ros durante un instante de la entrevista con motivo de la exposición 'Ben Davant'. Fotografía: Marisa Giménez Soler.

El artista Nando Ros durante un instante de la entrevista con motivo de la exposición ‘Ben Davant’. Fotografía: Marisa Giménez Soler.

Marisa Giménez Soler

 

Vida y dolor, elementos inseparables

‘Teresa Cebrián: El largo viaje’
Centre del Carme
Museo 2, València
Hasta el 23 de Septiembre de 2018

Con el título ‘Teresa Cebrián: El largo viaje’ se presenta el proyecto curatorial, llevado a cabo por Marisol Salanova (València, 1982), galardonado en la primera convocatoria ‘Trajectòries’ del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, inaugurando así una sección novedosa cuyo objetivo es el de revisar trayectorias artísticas valencianas y mostrar, de este modo, la obra de artistas con un recorrido considerable. En este caso, el proyecto tiene el objetivo de dar a conocer las obras de Teresa Cebrián (Losa del Obispo, València, 1957).
La artista comparte con nosotros preocupaciones que forman parte de nuestra vida, de nuestro día a día, y que nos atañen a todos.

Detalle obra Teresa Cebrián

Detalle obra Teresa Cebrián. Fotografía: Cristina Tro Pacheco.

Como bien dice la propia comisaria de la exposición, Marisol Salanova, ésta está organizada mediante una narrativa térmica ascendente ya que inicialmente parte de materiales más vulnerables como puede ser la terracota para, más tarde, dar paso a otros elementos más pesados como puede ser el hierro. En todas las fases del proyecto se encuentra un elemento común: El dolor en la vida.

Detalle obra Teresa Cebrián. Fotografía: Cristina Tro Pacheco,

Detalle obra Teresa Cebrián. Fotografía: Cristina Tro Pacheco.

En cuanto al montaje expositivo, como bien dice la propia artista, se ha elegido un montaje minimalista para que cada obra disponga de su propio espacio para sí misma.

Detalle obra Teresa Cebrián. Fotografía: Cristina Tro Pacheco,

Detalle obra Teresa Cebrián. Fotografía: Cristina Tro Pacheco,

El viaje tiene como objetivo principal provocar una experiencia estética considerable. De este modo, cada visitante podrá dejarse llevar e iniciar un viaje, junto a la artista, para interrogarse sobre su propia existencia humana en el mundo además de sumergirse en una experiencia estética que permanecerá, casi sin querer, en cada memoria de quien decida visitarla.

Pero, ¿A qué es debido ésto? La experiencia física de visitar un museo incluye emoción e intelecto, aspectos que ayudan a retener tanto los datos cognitivos como las impresiones personales de una experiencia emocional y psicomotriz. Aquello vivido por una persona durante esta vivencia se convierte en parte integral de este recuerdo.

¿Preparado para que este viaje deje huella en ti?

Cristina Tro Pacheco

Identidades estéticas, personalidades indelebles

‘Personalidades Indelebles’, de Factoryart Plataforma de Arte Independiente
Artistas: Almudena Mahiques, Ana Torralba, Bárbara Traver, Jesús Molinera, m.e.santiso, Miguel Ángel Punter, Quique Sena y Roberto Reula
Comisario: Miguel Ángel Punter
Sala municipal de exposiciones Coll Alas
Plaza Escuelas Pías 7, Gandía
Del 24 agosto al 22 de septiembre de 2018

‘Personalidades Indelebles’ son las protagonistas que erigen el horizonte caótico que encauza y da forma al contenido de la propia exposición. Narran, a través de la plástica, las emociones que invaden la relación que estos artistas mantienen con su trabajo y cómo estas son vertidas sobre sus obras, creando sus propias cargas narrativas indelebles desde su perfil más íntimo y personal. Estas obras, creadas con total libertad, denotan una evidente y clara apertura hacia posibilidades transformadoras de experiencias visuales innovadoras y transgresoras.

Esta muestra de arte plantea un cierto consenso de mestizaje entre sus diferentes formas de expresión, donde se dinamiza y destaca la imaginación creativa como agente provocador y autorreflexivo. Desde lo visual, muestra el interior de sus formas y contenidos en el plano artístico, mostrando al espectador sus propias formas de verbalizar sus capacidades visuales y poéticas, de entender su mundo interno, con total pureza e intensidad, convirtiendo al espectador en cómplice de la reconstrucción de sus verdaderas historias volcadas en arte.

Personalidades Indelebles. MAKMA

Una amplia pluralidad de tendencias y discursos ofrecidos en la muestra que nos invita a conocer sus propuestas estéticas desde la instalación, la pintura, la escultura y la fotografía, entre otras. Una invitación sutil a explorar la confrontación de realidad y emotividad estética y visual que nos presentan estos ocho artistas plásticos, con sus personalidades íntimas e indelebles que, siendo dispares entre ellas, presentan y consiguen en el conjunto una armonía visual sin interposiciones de los unos sobre los otros, brillando con una luz propia, mostrando su presencia plena y consciente, dejando entrever la identidad de su propósito a través de las formas.

Esta manifestación de ideas y emociones artísticas, creadas desde un lenguaje visual, ofrecen posibilidades de refinamiento del pensamiento, confrontando mundos artísticos diversos, incitando a la reflexión y estimulando una imaginación visual más sólida cuanto más formada e integral sea.

Imagen de una de las obras pertenecientes a la serie 'Human', de Bárbara Traver. Fotografía cortesía de Factoryart.

Imagen de una de las obras pertenecientes a la serie ‘Human’, de Bárbara Traver. Fotografía cortesía de Factoryart.

Una exposición colectiva ofrecida por un grupo de artistas emergentes que, por formación, pasión y conocimiento, demuestran con sus obras una admirable sofisticación formal y conceptual, creando y dando forma a esta exposición para ofrecer su potencial conocimiento intelectual y mostrando cuestiones de carácter estético, social, discursivo, etc., cuestiones que el arte, a menudo, anticipa a su tiempo, siendo el latido más sincero de este.

En conclusión, trata de dejar ver entre sus costuras  el deseo de mirar el mundo de un modo diferente, desde un tratamiento particular de la imagen finalmente ofrecida, inventada, repetida, manipulada, sugerida, etc. Cuestiones, en definitiva, relacionadas con la realidad y el modo con que esta se da a lo visible.

Imagen de las obras 'El hombre que sonríefugio' y 'Víctima o verdugo?', de Jesús Molinera. Fotografía cortesía de Factoryart.

Imagen de las obras ‘El hombre que sonríefugio’ y ‘Víctima o verdugo?’, de Jesús Molinera. Fotografía cortesía de Factoryart.

Miguel Ángel Punter

 

Adiós a Miguel Ángel Campano

Miguel Ángel Campano Mendaza (Madrid, 1948-Cercedilla, 2018), Premio Nacional de Artes Plásticas en 1996, destacó principalmente por sus obras pictóricas pertenecientes a la llamada renovación de la pintura española, en los años ocheinta.

Artista pictórico reconocido internacionalmente y cercano a pintores como Miquel Barceló, Ferrán García Sevilla, José Manuel Broto o José María Sicília, nos deja con tan solo 70 años.

Miguel Ángel Campano. Sabari Malai, 1997. Pintura. Colección Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid

Miguel Ángel Campano. Sabari Malai, 1997. Pintura. Colección Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.

En su primera etapa, en los años setenta, su obra se inicia desde el automatismo surrealista evolucionando hasta la abstracción geométrica, donde crea obras que recuerdan a Gustavo Torner o a Gerardo Rueda. Más tarde, de la abstracción evoluciona a un realismo total practicando así, por una parte, la pintura abstracta y, por otra parte, el realismo naturalista.

Imagen obra 'Mistral I' (1981), Miguel Ángel Campano.

Imagen obra ‘Mistral I’ (1981), Miguel Ángel Campano.

Se formó en estudios de Arquitectura, en Madrid, y Bellas Artes, en València. Fue seleccionado en las exposiciones ‘1980’, en la Galería Juana Mordó, y ‘Madrid. D.F.’, en el Museo Municipal de Madrid, que tuvieron lugar en la década de los ochenta, donde se clasifica entre los artistas jóvenes más significativos de cara a la nueva década.
Su lugar de residencia principal fue Francia, donde profundizó en el Action Painting. Vivió durante un largo período de tiempo entre París y Soller (Mallorca) aunque sus últimos años de vida tuvieron lugar en Madrid, donde continuaba su producción.
Sus pinturas se encuentran en importantes colecciones privadas y públicas, en España y en el extranjero. El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) sería un evidente ejemplo, el cual le dedicó una exposición retrospectiva en el Palacio de Velázquez con obras realizadas entre los años 1991 y 1996. También destaca su presencia en el Centro Pompidou de París, en el British Museum de Londres, en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, en los museos de Bellas Artes de Bilbao y Barcelona y, también, en la Fundación Juan March.

De este modo, el artista se ha ido de entre nosotros pero sus obras pictóricas permanecerán a modo de recuerdo.

El artista Miguel Ángel Campano.Fotografía de Jordí Avellá.

El artista Miguel Ángel Campano.Fotografía de Jordí Avellá.

Cristina Tro Pacheco