I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge

I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge
Centre Cultural La Nau
Carrer de la Universitat, 2 (Valencia)
Hasta el 17 de junio de 2018

La Fundación Juan José Castellano Comenge (JJCC) tuvo sus inicios durante el mes de noviembre del año 2016. Sus principales objetivos fueron la asistencia a personas con riesgo de exclusión o marginación social e impulsar económicamente a los pintores valencianos o que residen en la capital del Turia. En 2017 ja se ha demostrado el grado de importancia que la fundación da a las ayudas mediante la colaboración con distintas instituciones benéficas.

En cuanto al tema que nos ocupa, la promoción de jóvenes promesas del ámbito pictórico valenciano, se acaba de realizar la I Bienal de pintura Mª Isabel Comenge. La Bienal lleva el nombre de la madre del presidente de la fundación, quien le infundió, -y antes a ella su abuelo- el amor por las artes y en concreto, por la pintura. De hecho, el mismo Juan José Castellano dispone de una gran colección de obras de artistas valencianos. No solo se busca realizar esto por los artistas valencianos, sino también por el hecho de que el arte despierta en nosotros sentimientos que nos llevan al regocijo intelectual y espiritual. En definitiva, todo esto viene a desembocar en la proyección cultural del arte, de la que, si bien la mayor parte de la ciudadanía da síntomas de empezar a estar sensibilizada, nunca está de más ayudar mediante este tipo de iniciativas a que pueda llegar a todos los rincones de la sociedad, para que puedan disfrutarla independientemente de sus condiciones vitales.

Para esta Bienal se presentaron alrededor de 130 artistas. «El proceso de selección – Dice el jurado – fue duro. De 126 artistas seleccionamos a 27, que acabarían por quedarse en los 16 que vemos en la exposición». Estos artistas debían cumplir el requisito de ser menores de 45 años, entre otras cosas, para que artistas con mayor bagaje no eclipsen a los demás. El premio total de 22.000€ se repartiría entre el primer y el segundo elegidos por el jurado, 15.000€ para el ganador y 7.000€ para el segundo. Además, en la entrega de premios se realizarían dos menciones honoríficas, accésits. Las demás obras que se muestran en la exposición, aunque no hayan obtenido ningún premio, han conseguido una gran visibilidad. El hecho de que los visitantes puedan contemplar y disfrutar de las obras ya supone un grandísimo premio, y más aún si se trata de artistas que todavía no suenan en el panorama profesional.

Los Patronos junto al cartel de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Fotografía Baltasar Camps

Los Patronos junto al cartel de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Fotografía Baltasar Camps

En cuanto al criterio seguido por el jurado para seleccionar las obras que han terminado por ser expuestas tiene como punto de partida la madurez de los trabajos y la solidez de sus propuestas. Pero a la hora de seleccionarlas, según Horacio Silva Sebastián, catedrático de Bellas Artes y pintor, se tuvo muy en cuenta la modernidad, novedad, estética, calidad de la factura y otras variables. Aun así, puso especial hincapié en la emoción, sobre todo se tuvo en cuenta que la obra que fuese a ser ganadora emocionase, generase en el espectador ese momento placentero producto del diálogo entre la obra i el observador.

Nos llamó la atención el hecho de que aquellos artistas que fueran premiados en la Bienal no podrán presentarse en futuras ediciones. Esta medida se encuentra completamente justificada. Primero porque se asume que gracias a este impulso de reconocimiento el ganador tendrá más oportunidades de cara al mundo profesional, y si es así, de volver a presentarse, podría eclipsar las obras de los otros jóvenes que intentan hacerse un hueco en el mundo del arte, algo complicado teniendo en cuenta la cantidad de trabas para lograr sus objetivos en España. El propio Juan José Castellano Comenge nos comunicó su desagrado con respecto a la legislación estatal en lo que concierne al mecenazgo, puesto que pese a haber sido reformada recientemente la citada Ley de Mecenazgo, sigue siendo ineficaz, desconocida e insuficiente, presentando unas condiciones de total ineficiencia y resultando inútil para lo que la sociedad requiere. Por otro lado, comentó que la ayuda que dan algunas de las instituciones a estos artistas emergentes son insuficientes para que éstos lleguen a dedicarse de manera entera a la creación artística y que, de esa manera, la sociedad en general pueda disfrutar de sus obras.

Los ganadores de la I Bienal fueron: Nelo Vinuesa Vila con la obra «Vent du nord»; el segundo premio fue para Juan Olivares Luque con la obra «J’aime l’émotion qui corrige la règle III». Las artistas que recibieron la mención honorífica fueron: Keke Vilabelda y su obra «Block nº3» y Carolina Valls Juan con la obra «Flexible #5». No solo estas obras fueron alabadas por el jurado, ya que, como hemos comentado antes, todas las obras expuestas son muy merecedoras del reconocimiento tanto del jurado como de la sociedad en general, debido sobre todo al difícil proceso de selección al que se han sometido.

Puesto que Keke Vilabelda se encontraba en México, no pudo asistir al acto, por lo que la primera con quien tuvimos ocasión de hablar fue con Carolina Valls. Nos comentaba que para ella era toda una sorpresa haber recibido uno de los dos accésits teniendo en cuenta el altísimo nivel que había en la sala de exposiciones con propuestas tan buenas y originales. Su obra forma parte de su serie titulada «Flexible», cuyo punto de partida fue hace un año. La obra en sí muestra una clara geometrización. Se nos muestra una especie de modelo industrial que transmite una fuerte sensación de limpieza estética, que no se queda solo en eso, puesto que tal como trata el espacio transmite al espectador un lado emotivo y sensible que separa la obra de lo meramente estético.

Carolina Valls junto con su obra Flexible #5 (160x160cm). Fotografía Baltasar Camps

Carolina Valls junto con su obra Flexible #5 (160x160cm). Fotografía Baltasar Camps

Carolina Valls tras ser anunciado su accésit. Fotografía Baltasar Camps.

Carolina Valls tras ser anunciado su accésit. Fotografía Baltasar Camps.

Juan Olivares, ganador del segundo premio nos concedió también unos minutos en los que pudimos preguntarle no solo por la obra, sino por la Bienal en sí. A propósito de esto nos trasladó lo esperanzadora que resultan para él iniciativas como esta. Hemos de tener en cuenta el hecho de que se trata del premio más significativo de la Comunitat Valenciana y uno de los más interesantes a nivel del estado español, con lo cual, nos dijo, es sin duda un ejemplo a seguir, una iniciativa a tener muy en cuenta. Esto último se acentúa si tenemos en cuenta la situación actual con respecto a  la citada ley de mecenazgo actual.

Juan Olivares tras ser anunciado como segundo premiado. Fotografía Baltasar Camps

Juan Olivares tras ser anunciado como segundo premiado. Fotografía Baltasar Camps

Su obra llama especial atención por su título, «J’aime l’émotion qui corrige la règle III», debido a que se trata de un fragmento de una muy conocida frase de Georges Braque, que dice: «J’aime la règle qui corrige l’émotion. J’aime l’émotion qui corrige la règle». La cita se encuentra enteramente ligada al proceso creativo del collage, la técnica utilizada, que responde a un proceso creativo revelador para el artista que, se espera, pueda transgredir los límites de lo físico para poder llegar a todo el público que visite la exposición.

Juan Olivares junto a su obra J’aime l’émotion qui corrige la règle III (166x248cm). Fotografía Baltasar Camps

Juan Olivares junto a su obra J’aime l’émotion qui corrige la règle III (166x248cm). Fotografía Baltasar Camps

Finalmente, pudimos hablar con el ganador del primer premio, Nelo Vinuesa, que llegó unos minutos más tarde de que se realizara la entrega de premios. Se mostró muy agradecido sobre todo por ser el primero en conseguir el reconocimiento que otorga la bienal. Nos habló de que la sociedad, paulatinamente se esta mostrando más receptiva con respecto a los artistas y al arte en general por medio de becas, coleccionistas o concursos de tipo altruista como en el que nos encontramos.

Lo que vemos en su obra «Vent du nord», parte de la serie «Atlas», es un paisaje. La obra se realizó en la Casa Velázquez de Madrid, y lo que vemos es una vista de la sierra madrileña trasladada directamente al lienzo, algo, que al principio puede chocar con la visión del espectador, puesto que no se trata de una visión del todo figurativa pero que se entiende una vez el concepto llega a nosotros. La idea es que nosotros mismos nos encontramos dentro de la montaña, en ella no somos capaces de vislumbrar el horizonte, y es por esto que la obra carece de una línea que lo delimite. La contraposición entre el azul y el gris nos muestra la idea de infinitud y lejanía, más acentuada aún con la presencia de las estrellas. Lo que vemos es una serie de iconografías que sumadas a la estructura de alambre presentan una obra que sobrepasa lo sensorial que para el pintor y miembro del jurado, Horacio Silva, muestra un estilo Neopop con un lenguaje y una elaboración muy novedosa.

Nelo Vinuesa junto con su obra Vent du nord (200x280cm). Fotografía Baltasar Camps

Nelo Vinuesa junto con su obra Vent du nord (200x280cm). Fotografía Baltasar Camps

Por lo pronto, la I Bienal ha sido todo un éxito tanto por la representación de artistas jóvenes que se muestran como grandes promesas del panorama artístico de la ciudad de València como por su gran jurado. Ya se tiene en mente, de hecho, la siguiente Bienal, para el 2020, de la cual se espera tenga un éxito igual o mayor a la que acaba de llevarse a cabo. Sin duda se trata de una gran propuesta e iniciativa totalmente altruista que puede servir de gran ayuda para nuestros artistas y ¿por qué no? Llegar a convertirse en un referente nacional que nos permita sentirnos aún más orgullosos de como la ciudadanía se vuelca en este tipo de actos.

Los ganadores Nelo Vinuesa y Juan Olivares junto a Carolina Valls, los patronos y  Juan José Castellano Comenge, presidente de la fundación y arropados por los Vicerrectores de Cultura de la Universidad y Universidad Politécnica de Valencia Respectivamente, José Luis Cueto y Antonio Ariño. Fotografía Baltasar Camps

Los ganadores Nelo Vinuesa y Juan Olivares junto a Carolina Valls, entre ellos, Horacio Silva, con Juan José Castellano Comenge, presidente de la fundación y arropados por los Vicerrectores de Cultura de la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad de Valencia respectivamente, José Luis Cueto y Antonio Ariño. Fotografía Baltasar Camps

Baltasar Camps Estellés

Rosa Torres y Ricardo Escavy en Shiras Galería

‘El Botánico’, de Rosa Torres
Sala Principal
‘The Noise Time’, de Ricardo Escavy
Espacio Refugio
Shiras Galería
Desde el 10 de mayo de 2018

Shiras Galería ha inaugurado el pasado jueves 10 de mayo dos muestras simultáneas. En la Sala Principal se muestra el proyecto inédito ‘El Botánico’, de la artista Rosa Torres. En el Espacio Refugio se presenta el último proyecto de Ricardo Escavy, ‘The Noise Time’.

‘El Botánico’ trasmite el deleite y la pasión de Rosa Torres por el paisaje, postulado como una guía, un referente del que se nutre para resaltar ese lenguaje personal y reconocible. Sus obras, que habitualmente carecen de título, transportan al lugar del que captar la esencia de la luz, la forma y el color. Cada una de sus series se formula como una síntesis formal, a partir de una inexorable economía de medios que logra conducir a la máxima expresión. Para la muestra, Shiras Galería ha editado un catálogo que recoge la exposición ‘El Botánico’, con un texto de Vicent Mateo, quien sintetiza la obra de la artista con las siguientes palabras: “Rosa Torres crea su Jardín Botánico, somete las imágenes de esta naturaleza ordenada a una nueva ordenación”.

Imagen de la obra 'Composición con árboles VII'', de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Imagen de la obra ‘Composición con árboles VII”, de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

A Rosa Torres no solo le avala su presente trabajo, sino también una impecable trayectoria que cuenta con nutridos reconocimientos. Su obra se encuentra en numerosos museos y espacios públicos nacionales e internacionales, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia (Madrid); el Museo Albertina Gabinete Stampa (Viena); la Fundanción Antonio Pérez (Cuenca); el IVAM (Valencia); el Museo Cabo Mayor (Santander); el Museo del Dibujo de Llares (Huesca); el Chase Manhattan Bank (New York); el Banco de Valencia; la Fundació “la Caixa” (Barcelona), entre otros.

Por su parte, en Espacio Refugio se muestra ‘The Noise Time’, de Ricardo Escavy. licenciado en Bellas Artes por la Facultad de San Carlos de València. El artista realizó una beca PROMOE en el Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón de Venezuela, en 2001. Ha particiado en diversas exposiciones y ferias internacionales como Tiaf London-the Rag Factory 2014, art Santa Fe en Nuevo Mexico, Usa 2013 y Arco 08, en el Stand del Miniterio de Cultura.

Imagen de la obra 'Arpegio 003', de Ricardo Escavy. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Imagen de la obra ‘Arpegio 003′, de Ricardo Escavy. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Su obra se encuentra en colecciones públicas y privadas, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia (Madrid); el Museo y el Rectorado de la Universidad de Murcia o la Universidad Simon Bolivar de Caracas (Venezuela), entre otros. Igualmente, cabe destacar su reciente y última exposición individual en Artifact Gallery de Nueva York, mostrando su obra pictórica con gran éxito.

Escavy define su proyecto ‘The Noise Time’ como “un momento creativo en el que gráfica y sonido buscan compartir un espacio común, un microcosmos donde la percepción auditiva y la visual caminan juntas en busca de un mismo destino. Esta relación sinestésica entre ambos sentidos se comporta de distinto modo según el medio o el soporte donde se muestre y puede, en ocasiones, llegar a confundirse”.

Sin duda, ambas muestras –’El Botánico’, de Rosa Torres, y ‘The Noise Time’, de Ricardo Escavy– destacan por un expresivo y personal lenguaje en el uso del color y un inconfundible estilo compositivo.

Imagen de la obra 'Serie Botánico III', de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Imagen de la obra ‘Serie Botánico III’, de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

 

Bancho: “Partí del blanco sin conocer ningún color”

‘El camino interior’, de Esteban Castellano, Bancho
Museo del Ruso. Espacio de Arte Contemporáneo
Capitán Julio Poveda 21, Alarcón (Cuenca)
Hasta el 22 de abril de 2018

Esteban Castellano, Bancho (Valencia, 1965), vuelve a Alarcón. En realidad nunca se ha ido. La vinculación que siente con este pueblo castellanomanchego es férrea y viene de lejos. Fue aquí, cuenta el artista, donde hace tiempo comenzó a ver atisbos de luz después de atravesar un periodo personal negro, y fue aquí también donde iniciará un íntimo camino artístico salpicado de trascendencia y compromiso.

Esta charla tiene lugar en el Museo del Ruso, donde expone sus últimas obras bajo el título ‘El camino interior’, una instalación que él describe como “un homenaje a lo imperfecto, a lo puro, a lo políticamente incorrecto, a la amistad, a lo que nadie quiere, al sol y la luna, a la alquimia, a la materia prima y a la piedra filosofal, a los que se fueron pero siempre estarán con nosotros, a los que están con nosotros, a lo mágico, al planeta Tierra, a la vida y al Amor… principio y fin último de todas las cosas”.

Bancho. Makma

Vuelves con esta exposición individual a Alarcón, lugar de referencia en tu vida…

Sí, conocí Alarcón hace 23 años por mi gran amigo Raúl Poveda. Estaba pasando una etapa complicada, una crisis personal tras una ruptura sentimental, y Raúl me rescató, me animó a venir, me dijo: “Vente que te lo pasarás fenomenal, que son las fiestas”. Tras esta estancia nació una relación especial que sigo manteniendo, me alentó muchísimo anímicamente.

Tu primera exposición individual tiene lugar también en Alarcón, en la iglesia de Santo Domingo, un espacio imponente y mágico, restaurado hace unos años y que hoy, desgraciadamente, permanece cerrado.

Sí, fue en el año 2006, Raúl y don Luis (el recordado cura del pueblo) me animan a exponer mis obras en esta iglesia. Fue una gran experiencia de la que guardo muchísimos recuerdos bonitos. Espero que ese lugar tan especial vuelva a abrir sus puertas.

Luego volverás a este mismo espacio con otras exposiciones.

Sí, así es; hice otra individual al año siguiente y otra colectiva tiempo después junto a los artistas Julio Mayordomo, Luis Moscardó y Bernardo Tejeda. Nunca se ha roto mi vinculación artística y personal con Alarcón; tengo un espacio permanente en una sala del restaurante La Cabaña, he expuesto en dos colectivas en el Museo del Ruso… Vengo periódicamente, tengo mucha conexión con este pueblo, con las personas que viven aquí… y le estoy muy agradecido.

En tu obra, el color adquiere mucha importancia. Tus comienzos están teñidos de rojos intensos, incisivos azules y negros. Esta vez nos llevas a la claridad, al blanco absoluto. Me gusta mucho cómo narras esta transición, este viaje, en el texto de introducción de la exposición: “Partí del blanco sin conocer ningún color. Pasé por el rojo, el naranja, el amarillo, el verde, el azul, el violeta, el marrón y el negro y ahora vuelvo hacia atrás conociéndolos todos, limpiando la paleta de mi vida con el disolvente de mi corazón, en busca de aquel blanco inmaculado del cual… partí”.

Sí, el color para mí es una necesidad y tiendo mucho al monocromo. Dependiendo de la época necesito expresarme a través de un color u otro. En mi primera muestra predominaban negros y rojos, aunque ya había unos atisbos de azul. En esa época era muy fuerte la necesidad de expresarme, según mi punto de vista de una forma dramática, muy fuerte a nivel energético, con un lenguaje cargado en lo matérico.

Imagen general de la exposición 'El camino interior', de Bancho. Fotografía cortesía del Museo del Ruso de Alarcón.

Imagen general de la exposición ‘El camino interior’, de Bancho. Fotografía cortesía del Museo del Ruso de Alarcón.

El uso de materiales abandonados, infravalorados por la sociedad de consumo en la que vivimos, de objetos encontrados, es también parte sustancial de tu trabajo.

Disfruto mucho experimentando con distintos materiales y objetos. De siempre me ha encantado el objeto encontrado. A mi madre le gustaba mucho pintar y ya lo utilizaba, y yo me he criado con eso. Me interesa mucho porque rompe las dos dimensiones del cuadro, se convierte casi en escultura, el cuadro tiende a salir, recupera una tercera dimensión y deja de ser plano, intenta escapar del espacio bidimensional… Utilizo objetos que ya no tienen uso o que se han desechado para darles una nueva vida y un nuevo sentido, a poder ser mejor que el que tenían porque muchos son objetos muy bastos, muy burdos, como maderas, papeles, hierros… que me encuentro por ahí, latas de gasolina oxidadas, objetos que consigo en el Rastro.

En tu obra siempre subyace una llamada a lo trascendente, un eco que alienta  la elevación moral, espiritual, de quien la contempla.

La única premisa que pienso que debe tener un artista a la hora de crear es la sinceridad,  la pura expresión de lo que cada uno lleva dentro. Considerar el arte como fin y el artista como medio también será de gran ayuda a la hora de intentar materializar algo que pueda llegar a ser trascendente. El artista debe dejar que la fuerza interior aflore por encima de nuestra, hoy por hoy, tiranizante “razón”. Vivimos en un mundo dominado por la “lógica” en detrimento de la emoción y el sentimiento, que son el origen de toda verdadera expresión artística. En mi obra, hablo de la autosuperación y de la búsqueda de la “perfección”, aunque sé que la perfección no existe. Es clave para mí dejar claro que el artista tiene que ser un medio, el ego tiende a hacer creer a los artistas que son un fin en sí mismos y que son protagonistas de lo que hacen, el centro de todo, y yo creo que el artista tiene que ser un medio para crear su obra y un medio de expresión trascendente. Debes intentar conectar con tu propio inconsciente con el inconsciente colectivo, aunque esto pueda parecer pretencioso. El artista tiene que aspirar a ser un canal a través del cual se exprese la vida

Yo mismo flipé el otro día cuando tuve que explicar mi obra en la inauguración, no me había preparado nada y, solo después de explicarla, me di cuenta que todo tenía sentido. Yo nunca sé lo que estoy haciendo. Cuando pinto un cuadro, no hay una idea previa, me enfrento al vacío y ese vacío se va llenando de cosas que ni yo soy consciente de que las llevo dentro, al final aparecen realidades que ni me había planteado que existían dentro de mí, igual ni siquiera están dentro de mí, están en el subconsciente o el inconsciente colectivo. A veces me sorprendo a mí mismo hablando muy bien de mi propia obra, no es que no tenga pudor, es que en realidad no la considero mía del todo, la juzgo como si fuera un extraño, de hecho siempre firmo “Bancho o no?” ¿Soy yo o es algo dentro de mí?

Sobre este tema, me interesa mucho (Carl Gustav) Jung, por ejemplo. He leído mucho sobre él, y yo mismo he pasado por episodios –calificados en su día por un psiquiatra del Clínico de Valencia– como místicos y paranormales. Estuve año y medio viviendo unas experiencias muy cañeras y a partir de esto asumo el deseo de hacerme artista. Nació la inquietud de expresarme, de dejarme todo… la seguridad, un buen trabajo fijo con el que me podía haber jubilado y tener una vida sin complicaciones. Decidí arriesgarlo todo para poder autorrealizarme y expresar lo que llevo dentro. Estoy convencido de que a mi madre se la comió su propia creatividad, su capacidad de hacer cosas y su energía, yo creo que un artista si no se expresa, revienta.

Fachada del siglo XVI, de estilo renacentista, del Museo del Ruso de Alarcón, en cuyo interior se disponen las obras que configuran la exposición 'El camino interior', de Bancho. Fotografía cortesía del Museo del Ruso de Alarcón.

Fachada del siglo XVI, de estilo renacentista, del Museo del Ruso de Alarcón, en cuyo interior se disponen las obras que configuran la exposición ‘El camino interior’, de Bancho. Fotografía cortesía del Museo del Ruso de Alarcón.

Es complicada la relación del creador frente a un mercantilismo al que no puede renunciar. ¿Cómo ves la escena artística de hoy y qué papel juegan los artistas?

Hoy, tal y como yo lo veo, el mundo del arte vive de la ilusión de los artistas y de su capacidad de creación. Para mí el mundo del arte ha caído en manos de un capitalismo atroz. El centro es el dinero que fagocita todo, se come todo. El dinero que es un medio se convierte en un fin, y el dinero como fin no es nada, porque el fin último debería ser el hombre que, sin embargo, se convierte en un medio de generar dinero, de conseguir dinero o de explotar para conseguir dinero. Con el arte pasa lo mismo, se ha convertido en mercantilismo y es un valor, que además es subjetivo, y que gente con mucha capacidad de influencia utiliza para inflacionar y especular. El problema es que la gran mayoría de artistas está sobreviviendo a duras penas, y en el otro lado hay una élite, algunos que viven como auténticos pachás.

El circuito del arte se está monopolizando, las pequeñas galerías tienden a desaparecer, está diluyéndose el circuito habitual, se está concentrando en manos de unos pocos (como pasa en el resto de empresas) y ahora mismo hay grandes emporios, grandes galerías, que lo manejan todo.

En pocos años, ha cambiado drásticamente la manera de relacionarnos en todos los ámbitos de la vida. ¿Qué papel crees que ocupan las redes sociales en el mundo del arte?

Si no estás en una red social estás muerto y esto supone un problema, porque es un terreno artificial. Creo que estamos mostrando una fachada que no es nada profunda, en las redes no somos nosotros de verdad, somos un “quiero gustar”, “quiero que me acepten”, “quiero que todo el mundo me valore”, ahí perdemos el sentido de nosotros mismos, nos estamos prostituyendo en aras de algo que no existe porque realmente es algo virtual que como medio está fenomenal pero que tampoco puede ser un fin. Yo creo que muchas de las “cagadas” del ser humano se producen al convertir los medios en fines y lo hacemos continuamente, lo que debería ser un medio de comunicación para que el planeta esté en contacto, para que se faciliten un montón las relaciones entre las personas, se ha acabado convirtiendo en un fin en sí mismo y la persona está a su servicio, subyugada, y se acaba prostituyendo para ser aceptada en esa falsa sociedad. A mí me da pena porque podría ser utilizado de forma maravillosa –a veces también se usa así–, pero el problema es ese, nuestro ego siempre acaba apoderándose de las cosas.

¿Qué referentes artísticos motivan o han influido de alguna manera en tu obra?

Me interesa mucho el racionalismo abstracto, me inspira la obra de Francis Bacon, Anselm Kiefer, Tapiès, Anish Kapoor, Jaume Plensa o De Chirico y toda la pintura metafísica, me gusta todo lo que es trascendente, lo que comunica con otros mundos. Creo que hay un exceso de realidad, la realidad es aburrida, es gris y cualquier persona que nos haga volar, alucinar, y nos transporte a otras dimensiones del pensamiento y del sentimiento me aporta, el arte tiene que ser emoción y ahora hay un exceso de racionalidad. La racionalidad es buena porque si no nos iríamos tirando por los barrancos, pero creo que necesitamos un toque de irrealidad. Me gusta mucho la gente que conecta con el hemisferio derecho y vuela. Los grandes artistas para mí han sabido crear nuevas maneras de ver las cosas, veían la vida de una forma que nadie contemplaba y han sabido expresar, comunicar y conectar con la gente –algunos no en su época sino en tiempos futuros–, han sido pioneros. Transformando la forma de ver las cosas se transforma todo, no hace falta cambiar lo que hay, sino tu forma de ver lo que hay.

El artista Bancho posa junto a las obras de su exposición 'El camino interior', en el Museo del Ruso de Alarcón. Fotografía cortesía del museo.

El artista Bancho posa junto a las obras de su exposición ‘El camino interior’, en el Museo del Ruso de Alarcón. Fotografía cortesía del museo.

Marisa Giménez Soler

 

La energética armonía de Cristina Jaquín

Espacio Lateral
C / San Fernando 16-A Entresuelo (Plaza de las Cervezas). Santander
Del 6 de abril al 3 de mayo de 2018

El viernes 6 de abril Espacio Lateral inauguró la exposición de la artista Cristina Jaquín. Desde que el pasado 2 de febrero abriera sus puertas, el estudio continúa trabajando para acercar el arte al público y esta exposición solo es una muestra más de esa labor.

Obra de Cristina Jaquín. Fotografía de Néstor Navarro.

Obra de Cristina Jaquín. Fotografía de Néstor Navarro.

La artista plástica comparte una pequeña selección de su obra, en donde destacan los lienzos de marcadas flores y formas abstractas, con el color como punto en común. Toda la exposición parecía escogida con el propósito de paliar el hambre de primavera que, aquí en el Norte,  parece que aún no se afianza.

Si por algo destaca toda la obra de Cristina Jaquín es por la facilidad con la que crea  un ambiente sencillo que nos permite viajar a un oasis de tranquilidad y armonía y, si me permitís la expresión culinaria, todo ello rehogado con un toque de energía consecuencia directa de la perfecta combinación de colores fríos y cálidos utilizados por la autora.

Obra de Cristina Jaquín. Fotografía de Néstor Navarro.

Obra de Cristina Jaquín. Fotografía de Néstor Navarro.

La exposición de Jaquín permanecerá en el estudio Espacio Lateral hasta el 3 de mayo y, como adelantó uno de los responsables, este evento es solo el principio de una serie de exposiciones que tendrán lugar a principios de cada mes. Tendremos que esperar al mes que viene para saber con qué nos sorprenden.

Obra de Cristina Jaquín. Fotografía de Néstor Navarro.

Obra de Cristina Jaquín. Fotografía de Néstor Navarro.

Video de la inauguración realizado por Néstor Navarro:

Espacio Lateral (Cristina Jaquín) from Makma on Vimeo.

Danae N

Ningún hashtag (todavía) en Plastic Murs

‘Don’t have a hashtag yet’, de Emak, Miedo12 y PRO176
Plastic Murs
Denia 45, Valencia
Hasta el 27 de abril de 2018

El galerista Sidney Janis de Nueva York promovió la exposición ‘Post Graffiti’ en diciembre de 1983. Su selección mostró el trabajo de Keith Haring, Jean Michel Basquiat, y Kenny Scharf frente al de Crash, Futura 2000, Lady Pink y Ramellzee, entre otros. Aquella  no fue la primera (ni la última) exhibición que alteró el contexto y el significado de las piezas de graffiti, por trasladarlas desde la calle al  interior de una galería de arte y enfrentarlas, igualmente, a lo pintado en el taller. De forma premonitoria el título definía un tiempo ya pasado, por la aparente superación de los métodos de la old school; algunos pensaron que marcaba un final, por falta de relevo, de la generación pionera.

Imagen de una de las obras que integran la exposición 'Don't have a hashtag yet', en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Imagen de una de las obras que integran la exposición ‘Don’t have a hashtag yet’, en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Como saben, nada fue definitivo ni terminal. El movimiento no ha podido detenerse y ha configurado la imagen de la ciudad globalizada: él mismo se retroalimenta con nuevos practicantes, renovando su escenario casi cada dos lustros. Además, pese a las herramientas digitales y las redes sociales, aún perdura la transmisión manual de la experiencia vicaria, el paso del maestro al aprendiz.

Pasaron décadas y en 2013 se fundó la galería Plastic Murs, que ya nos ha señalado alguna pista sobre la relación arriba apuntada: la exposición ‘Lugares Comunes’ (2017) y la presente ‘Don’t have a hashtag yet’. Ambas hacen ver y entender el arte contemporáneo desde otra perspectiva, inclusiva, con las prácticas artísticas de la calle. Apuntamos lo irónico del título “el no tener hashtag yet”: esa no es una preocupación para estos artistas, pueden etiquetarlos ustedes si lo necesitan. Aparte de lo matizable de las traducciones al español de Street Art, Graffiti, Urban Art…existe cierto rechazo a ser encasillado bajo esas tipologías. La muestra es un rico encuentro, apuesta sin batalla entre los estilos de PRO176, Miedo12 y Emak, que transitan con desparpajo por los muros y el estudio, entre la pieza clásica de graffiti hip hop y el dibujo geométrico, a mano alzada, más delicado y dinámico.

Un instante de la inauguración de 'Don't have a hashtag yet', en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Un instante de la inauguración de ‘Don’t have a hashtag yet’, en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

La pintura mural plana y bidimensional de PRO176 (Paris, 1976) posee tres gruesas ramas bien enraizadas: apadrinado por SEEN, sintetiza la influencia del godfather of graffiti del Bronx, y reconoce su deuda con los recursos gráficos de Jack Kirby, padre de los superhéroes de la editorial Marvel. Otro sólido punto de apoyo original es el genuino graffiti parisino de los años noventa. Igualmente es uno de los primeros miembros del reconocido colectivo Ultra Boyz International.

Emak (Barcelona, 1980) es técnica y maestría, es buen hacer, sabe combinar el esmalte en aerosol con la pintura acrílica y las brochas, construyendo planos en movimiento, formas fugadas y colores inverosímiles de arriesgado equilibrio. Podríamos etiquetar su trabajo como pintura mural urbana, (¿neobarroca?), que refleja la tradición del graffiti de letras europeo, brillante y rotundo, con todas las variaciones inimaginables de sus cuatro letras. Imaginación incansable.

Imagen de una de las obras que integran la exposición 'Don't have a hashtag yet', en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Imagen de una de las obras que integran la exposición ‘Don’t have a hashtag yet’, en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Miedo12 (València, 1971) está activo en la calle desde 1998, un respeto ganado a pulso. Es escritor de graffiti e ilustrador profesional. Al igual que sus compañeros, también escribe (y traza, soberbio) el dibujo de su nombre. Su wild style y paleta de colores saturada es inconfundible; como experto tipógrafo, destacan sus letras por encima del muñeco, la parte figurativa que escolta a la pieza clásica. Miedo12 es igual de efectivo al resolver sobre persianas metálicas, tapias de solares o en la obra gráfica de estudio y en los murales decorativos de interiores. Siempre ha formado parte de la crew italiana BN –21 años en la brecha–, y sus trabajos pueden verse repartidos entre España, Italia, México o Guinea.

La didáctica selección de ‘Don’t have a hashtag yet’ enseña libertad, sin etiquetas, por eso deben estudiarla. Gracias por llegar hasta aquí.

Imagen general de la exposición 'Don't have a hashtag yet', en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Imagen general de la exposición ‘Don’t have a hashtag yet’, en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Juan Canales Hidalgo

 

La imaginería estelar y terrestre de Roberto López

Principia, de Roberto López
Casa Bardin
C / San Fernando, 44. Alicante
Hasta el 17 de abril de 2018

“Se suele sostener que el arte y la ciencia constituyen dos esferas de la cultura claramente diferenciadas, determinadas por motivaciones y por objetivos que no tienen nada que ver entre sí. […] La sentencia de Leonardo da Vinci “l’arte é cosa mentale” (“el arte es cosa mental”), que acentúa el carácter intelectual de la actividad artística, en desmedro del factor de trabajo manual que implica (sobre todo en el caso de las artes plásticas), no se limita a ser el síntoma orgulloso de una gran individualidad, sino que se cierne sobre todo al programa renacentista, subrayando esa relación entre Ciencia y Arte”. (Pablo Oyarzún, Indicio histórico sobre la relación de Arte y Ciencia)

Es inevitable acordarnos del gran Leonardo Da Vinci, como cita el filósofo Pablo Oyarzún Robles en sus reflexiones sobre la relación entre arte y ciencia. Afortunadamente, y en el siglo XXI, admitimos los grandes beneficios que para la cultura contemporánea significa la creatividad artística, claro ejemplo con Principia I y Principia II, que a través de su lectura y discurso, en definitiva su filosofía y proyección dialogando como lunas gravitantes entre sí, son explícitos conceptos científicos con reminiscencias basadas en las fuerzas gravitatorias, la astronomía, la geometría, las leyes del movimiento, los principios matemáticos…

Conceptos estudiados por Isaac Newton y aplicados por el artista Roberto López (Villena, Alicante, 1974) al momento social, cultural, político y económico, junto a los procesos de estudio basados en la NASA y la ESA, generando con ello una recopilación y documentación imaginario-científico-artística con muestras de nuestra propia superficie terrestre. Actividades o acciones cotidianas de carácter social y cultural son clasificadas, archivadas… y dignas de ser mostradas como lo harían en cualquier museo dedicado a la ciencia.

Obra de Roberto López. Imagen cortesía del autor.

Obra de Roberto López. Imagen cortesía del autor.

Pero busquemos vínculos y puntos de encuentro entre estos dos fenómenos opuestos. En el Barroco tenemos géneros pictóricos donde los cuadros interpretan naturalezas muertas y del Nuevo Mundo, tanto en clave emblemática como religiosa. Roberto López es un artista con la misma idea del orden del Barroco. Sus estudios e investigaciones pictóricas son aplicados a través de patrones similares sobre elementos más terrenales y cotidianos, creando paralelamente sinergias entre el universo y lo terrenal, el movimiento y la gravedad, el hombre frente a lo espiritual, o el mar con la tierra.

Una apuesta científico-plástica a través de un estudio pictórico donde la Ley de Gravitación Universal, el Movimiento de los Cuerpos y el Sistema Estelar, nos enseña a concebir al estilo más puro y barroco, una exposición donde el espectador tendrá la sensación de ser transportado en el tiempo y de regresar al pasado con guiños al futuro o a la inversa.

En el Dictionnaire de Trévoux (1771) encontramos la siguiente definición: “En pintura, un cuadro o una figura de gusto barroco, donde las reglas y las proporciones no son respetadas y todo está representado siguiendo el capricho del artista”. Pero esta exposición ni es recargada, ni caprichosa, ni generosa en excesos. Roberto López, con materiales como el óleo, el acrílico, el pastel o la simulación digital, sobre soportes como la madera, la tela, la fotografía, el vídeo o la escultura, ha reinterpretado a modo personal, una visión muy particular y visionaria sobre acontecimientos contemporáneos como manifestaciones reivindicativas de carácter social, simulaciones de movimientos terrestres con distintos continentes del planeta tierra, y nos convierte en los auténticos astronautas de su nave, preparados emocionalmente para contemplar una serie de fenómenos astronómicos del espacio como eclipses, cometas, estrellas o agujeros negros, entre otros.

Presentación de la muestra 'Principia', de Roberto López. Imagen cortesía de Casa Bardín.

Presentación de la muestra ‘Principia’, de Roberto López. Imagen cortesía del autor.

La música, en este caso contemporánea, también adquiere un protagonismo importante para el artista Roberto López. Como si de una banda sonora se tratara, la música, mejor dicho, el arte sonoro, es creado por él mismo, con la misma fascinación e influencia que ejerce sobre nosotros. Esta habilidad musical muy correlativa con la habilidad científica, es de una acentuada sinosia ante la capacidad de sentir simultáneamente el sonido musical y la intuición científica. Este fenómeno de percepción neurológica demuestra notablemente un perfil de artista muy sensible al sonido y que como músico y compositor demostró en el Centro de Arte Reina Sofía, en el Museo Thyssen-Bornemisza, en el Auditorio Nacional de Madrid, en Radio Nacional de RTVE, en el Proshansky Auditorium de Nueva York, o recientemente en el Centro del Carmen de Valencia con motivo de la inauguración de la 3ª Bienal de las Artes de Valencia Ciutat Vella Oberta.

‘Principia’ es una brillante e intrigante exposición onírica de imaginería estelar y terrestre, que podríamos ubicarla atemporalmente en cualquier lugar de nuestro planeta, interrogantes y misterios que pueden despertar las ideas y creencias más arraigadas del espectador y que vigorosamente defiende su artista. Roberto López ha volcado sobre distintos soportes un derroche exquisito de gestualidad donde la suerte del choque ha salido beneficiada, proporcionando al espectador una nueva percepción de lo que creemos que ya sabemos, provocando hipótesis, teorizando y comportándonos científicamente.

Roberto López ha dejado patente en esta exposición de lo que un artista creativo del siglo XXI es capaz: confundir visualmente a nuestras mentes, nuestros pensamientos, nuestros gustos, nuestros miedos… En definitiva, reinterpretar con maestría y con las mismas herramientas básicas que los grandes maestros, un universo desconocido y familiar a la vez, secuencias de nuestra tierra y del más allá, navegar entre la realidad y la ficción, una invitación a pasear por cada obra aumentando y potenciando el interés de la siguiente. Una naturaleza, por tanto, muy viva que demuestra que el arte y la ciencia van cogidos de la mano, y un mensaje muy claro, necesario y urgente, dirigido al mundo ante la necesidad de apreciar y cuidar nuestro planeta.

Antonio Barroso (izda) y Roberto López. Imagen cortesía del autor.

Antonio Barroso (izda) y Roberto López. Imagen cortesía del autor.

Antonio Barroso

Prácticas artísticas experimentales en Hybrid Art Fair

II Hybrid Art Fair & Festival
Hotel Petit Palace Santa Bárbara
Plaza de Santa Bárbara 10, Madrid
Del 23 al 25 de febrero de 2018

Hybrid Art Fair & Festival celebrará su segunda edición, entre los días 23 y 25 de febrero, en el hotel Petit Palace Santa Bárbara de Madrid, que estará marcada por la consolidación de un proyecto basado en la exhibición de propuestas artísticas experimentales. Hybrid Art Fair & Festival apuesta por mostrar la convivencia entre proyectos alejados de los circuitos tradicionales del sistema del arte con otros consolidados que presentan sus propuestas más arriesgadas en el marco de la feria.

En esta edición serán 30 las galerías, colectivos y espacios híbridos que participarán en el Programa General: Espronceda (Barcelona), a-space (Basilea, Suiza), Ars Magna – Desembarco (Lanzarote), Espacio Oculto (Madrid), Rizoma (Madrid), Coven Berlin (Berlín, Alemania), Espai d’Art 32 (Mallorca), Est_Art (Madrid), La Doce (La Coruña), Bloc Projects (Sheffield, Reino Unido), Labrador (Sheffield, Reino Unido), ArtSevilla (Sevilla), impulsarte by Petit Palace Hoteles (Madrid/Sevilla), InfoMag (Mallorca), Veo Arte en todas pArtes (Madrid), Dosmilvacas (León), The Sea Urchins Container (Alicante), Nottwins (Barcelona), Current (Milán, Italia), Raum E116 (Berlín, Alemania), Museo del Ruso de Alarcón (Cuenca), La Ecléctica (Huelva), LaLatente (Madrid), Juca Claret (Madrid), Ufofabrik (Trento, Italia) Cerquone Projects (Caracas, Venezuela), Admiral Arte Contemporáneo (Málaga), Bolidismo (Bilbao), Cobertura Photo (Sevilla) y Blanca Soto (Madrid). En total serán seis los países participantes, apostando así por mostrar el arte más actual que se está realizando tanto de dentro como fuera de nuestras fronteras.

Hybrid Art Fair. Makma

Hybrid Art Fair & Festival apuesta un año más por mostrar proyectos únicos tanto nacionales como internacionales, que no siempre  tienen cabida en el mercado del arte tradicional. Así, durante los tres días que dura la feria se podrán contemplar los trabajos más recientes de artistas como Ileana Pascalau, Carlo Miele, Lucy Vann, Fausto Amundarain, Tamara Jacquin, Miguel Scheroff y Sanja Milenkovich, entre otros.

LO EXPERIMENTAL COMO EJE VERTEBRADOR

Todas las propuestas que participarán en esta edición de Hybrid Art Fair & Festival tienen como eje vertebrador su compromiso con las prácticas artísticas más experimentales. Son propuestas que sirven para mostrar nuevos lenguajes y formas de creación que pretenden ir más allá de la temporalidad de un evento de tres días. La hibridación de disciplinas, el contraste entre la poca visibilidad que pueden llegar a tener algunos proyectos y su perdurabilidad artística o el potencial expositivo para desenvolverse en un espacio que no está concebido para la exhibición son referencias constantes para el equipo curatorial de la feria y se ven reflejados en la selección final de proyectos participantes.

Las habitaciones de un hotel convertidas en salas de exhibición favorecen la multiplicidad de lecturas de las propuestas. La forma de convivir de las creaciones en un espacio que no está pensado para la exhibición provoca formas alternativas de diálogo entre el espectador y la obra, teniendo que adaptarse ambos a una nueva forma de encontrarse.

Imagen de una de las obras de Jose Manuel Madrona, que forma parte de la nómina de artistas del Museo del Ruso de Alarcón. Fotografía cortesía de Hybrid Art Fair.

Imagen de una de las obras de Jose Manuel Madrona, que forma parte de la nómina de artistas del Museo del Ruso de Alarcón. Fotografía cortesía de Hybrid Art Fair.

En su apuesta por el arte más experimental, Hybrid Art Fair & Festival también quiere ser altavoz de artistas emergentes cuyas carreras están empezando. En este contexto, y gracias al programa de apoyo a la cultura impulsarte by Petit Palace Hoteles (principal patrocinador del evento), cinco jóvenes artistas tendrán la posibilidad de exponer en una habitación de Hybrid Art Fair & Festival. Sevilla y Madrid fueron sedes de los concursos impulsarte en las que de un total de 23 artistas escogidos por convocatoria, un comité de expertos seleccionó a Miguel Ángel Cardenal, Arturo Comas, Haalimah Gasea Ruiz, Elisa González y Miguel Alejos Parra.

Además, a través de un acuerdo entre Hybrid Art Fair & Festival, el Consorcio de Cultura de la ciudad de Sheffield (UK) y el Arts Council England, se podrá disfrutar por primera vez en España del trabajo de artistas jóvenes de esa región de Reino Unido, quienes mostrarán sus obras a través de dos proyectos participantes (Bloc Project y Labrador).

La feria completa su propuesta con un extenso programa de actividades paralelas, centradas en la interacción entre el público y los creadores. Mesas redondas, debates, conciertos o performances, entre otras acciones, componen el programa.

Imagen de la obra 'La Carne Orgullosa', de Picotres, que forma parte de la nómina de artistas de la galería Rizoma. Fotografía cortesía de Hybrid Art Fair.

Imagen de la obra ‘La Carne Orgullosa’, de Picotres, que forma parte de la nómina de artistas de la galería Rizoma. Fotografía cortesía de Hybrid Art Fair.

 

Carmen Calvo. Una jaula para vivir

Carmen Calvo. Una jaula para vivir
Galería Ana Serratosa
C / Vicente Beltrán Grimal, 26. Valencia
www.anaserratosa.es
Presentación, jueves 1 de febrero
Hasta el 28 de febrero de 2018
Visitas gratuitas, lunes a viernes de 17 a 20.30 horas

La instalación se inicia el mismo día en que Carmen Calvo lee la noticia en un periódico, (noviembre de 1997) sobre una niña de siete años que pasó dos semanas de su vida viviendo encerrada en una jaula. Un trágico suceso que la autora quiso reflejar a través de su particular mirada.

‘Una jaula para vivir’ combina elementos como juguetes, peluches, muñecas y otros objetos relacionados con la infancia, que junto con la iluminación, el sonido y la propia mirada del espectador, recrean y ponen hincapié en el universo de la primera edad.
La presencia de espejos y de la jaula (la parte más importante de la instalación, e idéntica a la aparecida en la foto de la noticia) convierten la obra en una experiencia asombrosa y escalofriante que pone en el punto de mira un tema tan relevante y actual como es el maltrato infantil.

Montaje con algunas imágenes de la instalación. Imagen cortesía de la Galería Ana Serratosa.

Montaje con algunas imágenes de la instalación. Imagen cortesía de la Galería Ana Serratosa.

La diversidad de materiales que Carmen Calvo emplea en la creación de sus obras, representan un rasgo característico personal en la composición de la instalación. Elementos encontrados o, también, adquiridos en mercadillos y rastros, junto a materiales como el cemento, el mármol, el cristal, el barro, el yeso y un largo etcétera, forman parte de sus composiciones.

En relación con su trayectoria, Carmen Calvo (Premio Nacional de de Artes Plásticas, 2013) inicialmente ingresa en la Escuela de Artes y Oficios y, posteriormente, en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Sus trabajos adquieren reconocimiento internacional sobre todo a partir de mediados de los 90. En 2003, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía le dedicó una exposición individual de toda su obra.

‘Una jaula para vivir’, ahora reinterpretada casi dos décadas después de su creación, se presentará el día 1 de febrero en una velada en la que la autora también protagonizará una charla sobre su carrera artística. Esta instalación coincide en el tiempo con la exposición ‘Peces de colores en la azotea’, una muestra de obra totalmente inédita que acoge la otra sede de la Galería Ana Serratosa (ubicada en el ático de la calle Pascual y Genís, 19 de Valencia) y que continuará hasta finales de febrero.

Óbitos y variedades nocturnas para el noveno Canibaal

‘Muerte y Cabaret’, 9º número de la revista Canibaal
Sporting Club Russafa
Sevilla 5, Valencia
Presentación: jueves 28 de diciembre de 2017, a las 20h

La revista valenciana Canibaal (Revista de Arte, Literatura y Filosofía del colmillo) presenta su noveno número el jueves 28 de diciembre de 2017, dedicado, en esta ocasión, a una sugerente doble temática: ‘Muerte y Cabaret’. La presentación tendrá lugar en el Sporting Club Russafa de Valencia (calle Sevilla, 5), situado en el barrio de Ruzafa. El acto dará comienzo a las 20h y contará con la actuación del trío musical Salami Púrpura, quienes ofrecerán una singular aproximación a la heterodoxa noción de “micro-zazuela-contemporánea”.

Ouka Leele (imagen de cubierta), Aldo Alcota, Curro Canavese, Enfero Carulo, Ana Elena Pena o Julio Soler son solo algunos de los 30 colaboradores (artistas plásticos, fotógrafos, pensadores, poetas y escritores) que han participado en un número en papel que consta de 88 páginas y que, como resulta habitual en la idiosincrasia morfológica de Canibaal, ofrece un nuevo formato.

Canibaal. Makma

En ‘Muerte y Cabaret’ se ha reflexionado de forma interdisciplinar sobre conceptos  como vanguardia, cabaret, literatura y arte, abordando contenidos que tienen la muerte como principal motivo y, finalmente, sobre algunas de las inquietantes intersecciones clásicas entre ambos temas: Cabaret Voltaire, Olga Poliakoff, las Ramblas de Ocaña, Camilo y Nazario, el necroturismo literario, etc.

Se consagra la polémica sección de crítica del delegado en España de FIPRESCI, Oscar Peyrou, sobre películas que no ha visto, el ensayo, la poesía y los ecos que el doble leitmotiv del número suscita en los ámbitos artístico, literario, musical y cinematográfico, así como la sección de pensamiento, con reflexiones sobre el suicidio.

Ocaña, Camilo y Nazario transitan por las Ramblas canibaales en un fotograma de 'Ocaña, retrato intermitente' (Ventura Pons, 1978). Fotografía cortesía de la revista.

Ocaña, Camilo y Nazario transitan por las Ramblas canibaales en un fotograma de ‘Ocaña, retrato intermitente’ (Ventura Pons, 1978). Fotografía cortesía de la revista.

 

 

 

Tras los vestigios de la Revolución bolchevique

’100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, de VV.AA.
Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC)
Sala de exposiciones
San Ferrán 12, Valencia
Hasta el 8 de noviembre de 2017

La sala de exposiciones del Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC), en colaboración con el Centro Ruso de Ciencia y Cultura de Madrid, acoge la exposición ’100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, comisariada por Emilio Gallego y la participación de los artistas Colectivo Democracia, Emilio Gallego, Carlos García-Alix, Núria Güel, Diana Larrea, Arturo Marián Llanos, Levi Orta, Natalia Pastor, Raquel Puerta y Rafael Tormo i Cuenca, que podrá visitarse hasta el miércoles 8 de noviembre de 2017.

Revolución de Octubre. Makma

Huérfano de oropeles y refrendos conmemorativos oficiales, el centenario de la Revolución bolchevique -epílogo otoñal de la conspicua Revolución Rusa, que portó consigo la disolución del regimen zarista de Nicolás II de Rusia y la constitución de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, uniformada por el prócer bolchevique Vladímir llich Uliánov Lenin- transita de puntillas por el cronograma de fastos y efemérides que suelen alimentar las revisitaciones gubernamentales, muy especialmente en la gran hacienda eslava del Vladímir contemporáneo (Putin), quien, durante su perorata sobre el Estado de la Nación de hace un año, encorsetaba y circunscribía las solemnizaciones al gris y plúmbeo microcosmos académico, eludiendo, de este modo, adentrarse en las ciénagas de un determinante episodio que no sólo brindaría al siglo XX nuevas acepciones para la clase obrera y campesina, sino que extendería sus influjos, de igual modo, por el vasto feudo estético y conceptual del arte.

No obstante, como lúcidamente apunta el crítico de arte y periodista Jose Manuel Costa en el texto ‘De la revolución en las artes. Utopía y práctica’, que formará parte del catálogo de la presente exposción, “los artistas, que ya habían desarrollado sus rupturas formales antes de 1914, sentían que la revolución refrendaba en lo político y en lo económico sus propios planteamientos estéticos. De ahí a ligar todas esas revoluciones y a comprometerse con ellas no había más que un paso. Esta idea es importante en la subjetividad común de la cultura alternativa rusa: no es que estuvieran cogiendo un tren en marcha, ellos lo habían hecho antes”; Vasili Kandinsky, Kazimir Malévich, Olga Rozanova, Ivan Puni o Nathan Altman, verbigracia, erigidos en rúbricas ineludibles de las vanguardias rusas, como son la abstracción lírica, el suprematismo y el cubofuturismo.

Imagen de la obra 'Viva la U.R.S.S 1937', de Diana Larrea, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Imagen de la obra ‘Viva la U.R.S.S 1937′, de Diana Larrea, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Atendiendo a estos relevantes sótanos de la razón artística y al sobrevenido poso ulterior del histórico y tabernario mapa floral de la geopolítica, el comisario de la exposición, Emilio Gallego, concita, en ’100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, a una decena de artistas (incluido el propio Gallego) cuyos respectivos proyectos permiten componer una cartografía contemporánea no sólo de los (aún) arcillosos vestigios, que reportan al espectador un poético testimonio de pretensiones radiográficas, en sumarísimo y reinterpretativo parentesco con el legado iconográfico de la Revolución bolchevique – ‘Siguel el rastro’ y ‘Frutos de la historia’, de Emilio Gallego; ‘Madridgrado’, de Carlos García-Alix; ‘Viva la U.R.S.S 1937′, de Diana Larrea; ‘Pensamiento Único’ y ‘Consecuentes’, de Raquel Puerta Varó-, sino de concisos testimonios coetáneos de la perviviente confrontación discursiva entre el artista/proletario y el endriago capitalista que sojuzga el relato de la sustantividad -’IP7 Implosiò Impugnada 9′ e ‘IP9 Implosiò Impugnada 7′, de Rafael Tormo i Cuenca; ‘Prodezodezhda’, ‘Patrones para una revolución’ y ‘Enlaces y desenlaces’, de Natalia Pastor; ‘Reflexión sobre un souvenir’, de Levi Orta; ‘Régimen de agua’, de Arturo Marián Llanos; ‘Te odio mi amor’, de Núria Güel i Levi Orta; la instalación ‘СМЕРТЬ БУРЖЯМЬ. Muerte a los que viven en el lujo’ y ‘Es más fácil’, así como ‘No lloréis mi muerte. Proseguid la lucha. Adelante siempre. Por encima’ y ‘Order. Act III’, del Colectivo Democracia-.

Tal y como considera Jose Manuel Costa, “Los artistas presentes en esta exposición llevan trabajando en esa interfaz desde hace tiempo, cada uno de ellos desde premisas muy diferentes. Son una muestra de las decenas que existen con la conciencia de que, incluso en el capitalismo rampante, es posible trabajar pensando en el mundo que les rodea, escuchando sus necesidades y trabajando para su solución. Que no por parcial e insuficiente, tampoco debería desviarse del objetivo final”.

 Imagen de la obra 'Siguel el rastro', de Emilio Gallego, presente en la exposición. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de la obra ‘Siguel el rastro’, de Emilio Gallego, presente en la exposición. Fotografía cortesía del artista.

MARTES 7 DE NOVIEMBRE DE 2017. ACTO DE CLAUSURA

Con motivo del centenario del asalto al Palacio de Invierno de San Petersburgo por parte de los guardias revolucionarios -bajo las órdenes de León Trotsky-, que depuso al gobierno provisional de Alexander Kerensky, el 25 de octubre de 1917 (en base al antiguo calendario juliano, vigente hasta encontes) y en el marco de ’100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, el próximo martes 7 de noviembre, a partir de las 19h, el Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC) acoge el acto de clausura, en el que se proyectará el video-arte del Colectivo Democracia ‘Order. Act III. Dinner at the Dorchester’ (17 min.), rodado en el elitista Hotel Dorchester de Londres, en las navidades de 2016, en el trascurso de una cena real de la alta burguesía, donde se produce una sorprendente acción.

A continuación, el documental ‘El honor de las injurias’, dirigido por Carlos García-Alix en 2008, en el que el artista narra su investigación sobre la vida de un viejo pistolero anarquista, Felipe Sandoval, quien, durante la Guerra Civil Española, en su sueño por alcanzar la revolución social, se convertirá en atracador primero y asesino despiadado después.

Imagen de la obra 'Madridgrado', de Carlos García-Alix, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Imagen de la obra ‘Madridgrado’, de Carlos García-Alix, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Jose Ramón Alarcón