Carlos Mondriá, la realidad de la fábula

Carlos Mondriá. “Aesopi phrygis fabulae
El Caballero de la Blanca Luna, Hotel del Carmen
Blanquerías, 10. Valencia
Hasta el 28 de febrero

Los dibujos sobre las fábulas de Esopo, recreadas por Carlos Mondriá (Alzira-Valencia, 1984), son más reales que la existencia del propio Esopo: es el veredicto de las miradas críticas.

Vista parcial de la exposición de Carlos Mondriá. Imagen cortesía Hotel del Carmen

Vista parcial de la exposición de Carlos Mondriá. Imagen cortesía Hotel del Carmen

En ocasiones, el veredicto se pronuncia sin juicio previo si el pecado está probado. Es el caso de un desatino de la exposición comisariada por Javier Portús y presentada en El Museo del Prado bajo el título Fábulas de Velázquez, (24 de noviembre de 2007 a 24 de febrero de 2008, sala 62B, La filosofía y la historia) en la que algo ajeno a la obra pictórica pasaba inadvertido. En la ficha técnica correspondiente al retrato de Esopo figuraba el dato: Esopo, escritor.

No hay constancia de que alguien considerase el error, que por otro lado, no pasaba de un detalle que podría considerarse anecdótico en aquella exposición del Museo del Prado, y máxime al pie de una pieza tan fascinante como el retrato de Esopo de Velázquez, pero lo cierto es que Esopo nunca dejó testimonio escrito de sus fábulas (así lo describe Bergua, Juan B. en Fábulas Completas -Madrid, Ediciones Ibéricas). De hecho, ni siquiera hay referencias biográficas concluyentes sobre su verdadera existencia.

Los indicios nos señalan que, de existir, es muy probable que naciera en Frigia (Esopo es un río frigio) entre los años 612-527 a.C. Fedro así lo considera en sus Fábulas esópicas, pero no tenemos pruebas palpables. Hay más contradicciones sobre su existencia que de su aspecto físico, pues, de existir -era espantosamente feo y deforme-, el citado retrato también da muestra de ello. Del personaje real o del mito, todo indica que fue esclavo y supo hacerse liberar por el último de sus dueños, el filósofo Xanthos, quien quedó prendado de los infinitos recursos de su oratoria.

Siempre hablando según la leyenda, Esopo recorrió casi todo Egipto, Babilonia y una gran parte de Oriente con Xanthos, y como hombre libre fue admirado por su talento para componer fábulas y apólogos hasta el punto que su capacidad llegó a oídos de Creso, rey de Lidia, quien le dio la oportunidad de trabajar para él en algunas misiones diplomáticas. Uno de estos compromisos, consistía en ir a Delfos a consultar el oráculo haciendo unas ofrendas al dios Apolo en su nombre, para después repartir oro entre los sacerdotes locales. Esopo hizo las ofrendas al dios Apolo como le había encomendado Creso, pero no hizo el reparto de oro a los sacerdotes al comprobar la hipocresía, falsedad y codicia de éstos, de manera que el oro que debía repartir entre ellos lo devolvió a Creso intacto.

Detalle de "El caballo y el soldado",  de Carlos Mondriá. 30x40 cm. grafíto sobre papel. Imágen cortesía del autor.

Detalle de «El caballo y el soldado», de Carlos Mondriá. Grafito sobre papel. 30 x 40 cm. Imagen cortesía del autor.

Los sacerdotes, en venganza, le tendieron una trampa ocultando una copa de oro consagrada y destinada a Apolo entre su equipaje, y seguidamente, le acusaron de sacrilegio para que los jueces de Delfos le condenaran.

Considerada por los griegos como el punto central de la tierra, la ciudad de Delfos acumulaba demasiado poder en sus jueces y sacerdotes, y Esopo fue condenado a ser arrojado desde lo más alto del Hyampeo.

Esopo -antes de morir-  les anunció que su muerte tendría la respuesta en Cronos, el verdadero juez de los tiempos, quien haría desaparecer Delfos debido al acto de crueldad e injusticia que cometían con él. Y así sucedió, un tiempo más tarde, la ciudad consagrada a Apolo fue destruida y saqueada. Lo cual hizo crecer con fuerza el mito de Esopo.

Detalle de "El caballo y el soldado",  de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafíto sobre papel. Imágen cortesía del autor.

Detalle de «El caballo y el soldado», de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

En cualquier caso, está considerado como el primer fabulista de la tradición  literaria europea, y su propia existencia es como el apólogo que precede a la moraleja de su fábula “La mula”.

“Enseña esta fábula que incluso cuando las circunstancias destacan a un hombre, no debe olvidar su origen, pues nuestra existencia es sólo incertidumbre.”

Las fábulas a él atribuidas fueron reunidas por Demetrio de Falero muchos años después, (h. el año 300 d. C.)  y el gran Fedro le da vida en dos de sus fábulas: “Esopo jugando a las nueces con los niños en Atenas” y “Esopo aconsejando paciencia a los atenienses cansados del tirano Pisístrato”. Pero también, Herodoto, Heraclio de Ponto, Aristófanes, Plutarco y una larga lista de nombres se refieren a Esopo reforzando el mito.

Parece que el escultor Lisippo (Sición, Peloponeso h. 370 a.C. – h. 318  a.C.)  realizó una estatua elevada en su honor que se ubicó en Atenas, pero tampoco ha llegado hasta nuestros días para poder verificar su existencia.

Detalle de "El caballo y el soldado" de Carlos Mondriá.

Detalle de «El caballo y el soldado» de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

Ya entrado el s. XIV, en la “Vida de Esopo” atribuida al monje benedictino Planudes Maximuses se describe lo poco agraciado que fue, citando textualmente:”Era el más disforme de sus contemporáneos…”, y precisamente sobre éstas referencias se centra el mencionado retrato realizado por Velázquez (y también el de Goya).

Detalle de "El gallo, el perro y el zorro". de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafíto sobre papel. Imagen cortesía del autor.

Detalle de «El gallo, el perro y el zorro», de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

Si el mito de Esopo ha inspirado a los citados Goya y Velázquez, las fábulas a él atribuidas con sus animales y personajes astutos, pacientes, generosos o inteligentes renacen una vez más para recuperar protagonismo. La mano virtuosa de Mondriá hace que recobren la vida a través del preciosismo de sus grafitos.

“En 2012 me quedé sin trabajo, y por supuesto, no había coleccionistas que compraran mis cuadros”  –confiesa Mondriá- que pudo mantenerse unos meses con los ahorros. “Hasta que los fundí”. –añade-.

Al no poder hacerse cargo de los respectivos alquileres de estudio y vivienda, no le quedó otra alternativa que vaciar y marcharse, -es de los decentes que no dejan colgados a los acreedores-.

Detalle de "El gallo, el perro y el zorro", de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

Detalle de «El gallo, el perro y el zorro», de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

“Abandoné la mayoría de mis cuadros por no tener donde guardarlos ni recursos para transportarlos” –confiesa-. “Volví a la casa de mis padres después de más de 10 años de vida independiente”.

La limitación del espacio familiar le permitía pocas alegrías, y tuvo que mantener los enseres personales apilados en cajas, y esta misma limitación de espacio hizo que centrara su trabajo en pequeños formatos y principalmente en dibujos sobre papel. Tiempo después, por azar, parte de aquella obra pictórica un día abandonada, fue descubierta en un rastrillo por unos coleccionistas, que ante la calidad de lo que veían, investigaron la procedencia de su firma, lo buscaron en la red y le localizaron para hacerle encargos.

Cartel de la exposición de Carlos Mondriá.

Cartel de la exposición de Carlos Mondriá.

Ahora, el hotel del Carmen muestra el preciosismo salido de su templado pulso, y sugiere visitar la muestra durante el día con luz natural, puesto que la iluminación de sus paredes no responde a la de una sala de exposiciones institucional. El espacio, en cambio, es muy respetuoso con el Centro Histórico y concede un valor añadido a visitantes y huéspedes. Entre las piezas expuestas, dos obras de pintura de medio formato (óleo sobre lienzo y tabla), trece excelentes dibujos de pequeño formato (grafito sobre papel), interpretan varias de las citadas fábulas, como lo son: El caballo y el soldado; El cuervo y Hermes; El cabrero y las cabras montesas; El perro, el zorro y el gallo; El cuervo enfermo; o El León y el Toro. En ocasiones, los dibujos se centran en pequeños detalles, partes del cuerpo u objetos que protagonizan cada historia, como el casco del soldado, la punta de su lanza, la mirada del caballo, el olfato del zorro, o el gesto del perro. En resumen, y casi a modo de moraleja, Mondriá rescata la leyenda de Esopo exhibiendo virtud y meticulosidad.

Detalle de la exposición de Carlos Mondriá.

Detalle de la exposición de Carlos Mondriá. Imagen cortesía del Hotel del Carmen.

La muestra, concluye con una instalación inspirada en el espíritu crítico y de autoexigencia del artista, en ella, una papelera suspendida en el aire contiene restos de varios de los bocetos descartados por el autor, y forma parte del proyecto Fabularte, primer acto conmemorativo del X aniversario de El Caballero de la Blanca Luna en el centro histórico de Valencia.

Vicente Chambó

“El reparto justo de la riqueza es utopía»

‘Pluto’, de Aristófanes, dirigido por Magüi Mira
Festival d’Estiu Sagunt a Escena

El Festival d’Estiu Sagunt a Escena cerró su programación de teatro clásico con una obra escrita hace 25 siglos cuyo contenido mantiene plena actualidad: el enfrentamiento entre la plutocracia y la democracia. ‘Pluto’, la última pieza escrita por Aristófanes, es una ácida fábula sobre la injusta distribución de la riqueza. El dramaturgo griego critica la corrupción de los senadores de su época y su acumulación de bienes a través de la figura del dios Pluto que vaga ciego por las calles. Javier Gurruchaga, histriónico y magnífico como siempre, encabeza el reparto en su doble papel de Pluto y de la Pobreza.

Estrenada en el Teatro de Mérida, este Pluto 2014 es una versión de Emilio Hernández, dirigida por la actriz y directora valenciana Magüi Mira. Tras su paso por Sagunto seguirá la gira por otros escenarios españoles. Entre los últimos trabajos de Mira: ‘Ay Carmela’, de Sanchis Sinisterra, que se representó en San Petesburgo, ‘Kathie y el hipopótamo’, un texto de Vargas Llosa interpretado por Ana Belén y ‘En el estanque dorado’. En 2012, protagonizó ‘La Anarquista’ de David Mamet en Madrid y Nueva York.

Escena de Pluto, de Aristófanes, bajo la dirección de Magüi Mira, en el Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de Pluto, de Aristófanes, bajo la dirección de Magüi Mira, en el Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Es evidente que el tema del dinero está a la orden del día. ¿Por qué,  concretamente, esta obra de Aristófanes?

Es una fábula llena de ingenio que incide en la necesidad de repartir justamente la riqueza. Me interesó su poesía, la crítica política tan mordaz, el humor inteligente y transgresor. La suma de todo me parece una bomba muy potente capaz de zarandear a cualquiera que se ponga a tiro. Fue el último texto que escribió Aristófanes y es una fiesta muy ácida. Ácida porque seguimos en la utopía. No hemos conseguido erradicar la pobreza.

¿Cuáles son las similitudes más evidentes que advierte entre su época y la actualidad?

Quise contar este duro cuentecito precisamente porque estamos viviendo una realidad paralela. Aristófanes vivía una democracia descompuesta y podrida por un altísimo índice de corrupción y en un momento en el que la pobreza crecía sin límites. Comer un plato de puré de lentejas era un gran logro. Hasta ese momento la política en la sociedad griega solo había tenido como objetivo el bien común, pero los senadores empezaron a cobrar por sus servicios y ahí empezó el viaje a la corrupción que denuncia Aristófanes. Los ricos empezaron con el vicio asqueroso de acumular y acumular dinero.

Magüi Mira, directora de 'Pluto', de Aristófanes, en Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Magüi Mira, directora de ‘Pluto’, de Aristófanes, en Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

¿Con qué criterios se ha adaptado el texto al público de hoy?

Emilio Hernandez ha hecho una gran versión, potenciando el humor y la esencia del discurso político de Aristófanes. No hemos tenido que adaptar nada. Esta es la tragedia que vivimos ahora: somos contemporáneos de Aristófanes. Seguimos ahí. Han pasado 2.400 años y no hemos conseguido establecer un reparto justo de la riqueza. Sigue siendo una utopía. Lo contamos con humor, como Aristófanes. El humor, como buena emoción que es, abre la puerta de la reflexión y del pensamiento, y así dobla el goce del espectador. Y con mucha música. Con nueve actores que cantan, y son personajes que aparecen y desaparecen de un coro que es el pulmón de la función. Nueve actores muy talentosos.

Escena de 'Pluto', de Aristófanes, bajo la dirección de Magüi Mira, en el Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de ‘Pluto’, de Aristófanes, bajo la dirección de Magüi Mira, en el Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

¿Cómo influye el hecho de ser actriz en su faceta de directora?

Fundamental. Es mi gran arma para conseguir llegar al final del viaje. Un viaje que hacemos todo el equipo. Todos sumamos. Sé cómo conseguir esa suma. Hago repartos con actores a los que puedo admirar, y tengo la suerte de que aceptan mis propuestas.  Yo sé respetar el trabajo de un actor o de una actriz. Escucho. Precisamente porque no siempre los directores con los que he trabajado me han respetado y escuchado a mí. Sé que puedo tener en la mano un gran texto y magníficas ideas y propuestas como directora, pero que si no tengo unos actores comprometidos y con talento, no hay nada que hacer. No voy a llegar al público, objetivo primordial.

¿Qué tal se ‘portan’ Gurruchaga, Marisol Ayuso  y los otros actores?

Como lo que son, grandes profesionales, inspirados, y comprometidos con la ética de la historia que contamos, y con la estética que la contamos. Creando unos personajes únicos y vivos y formando ese coro que es el verdadero pálpito de la función.

Escena de Pluto, de Aristófanes, dirigido por Magüi Mira. Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de Pluto, de Aristófanes, dirigido por Magüi Mira. Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Sagunto viste la túnica clásica

‘Antígona’, de Sófocles, ‘El Eunuco’, de Terencio y ‘Pluto’, de Aristófanes
Festival d’Estiu Sagunt a Escena
Hasta el 22 de agosto

El Festival d’Estiu Sagunt a Escena llega a su recta final en clave clásica, combinando el drama con la comedia. Piezas que beben en las fuentes del teatro de todos los tiempos, compartiendo cartel con festivales como Mérida, Almagro o Peralada: ‘Antígona’ de Sófocles, ‘El Eunuco’ de Terencio y ‘Pluto’ de Aristófanes.

El 16 de agosto Sennsa Teatro presentó ‘Antígona’ de Sófocles en una versión de José Manuel Mudarra. El montaje recreó un escenario dominado por la destrucción de la guerra y el odio, personajes profundamente humanos regidos por sus ideas y sus pasiones. ‘Antígona’ es un símbolo de libertad y de oposición a la tiranía, que hace de la violencia y el miedo su escudo protector y su fortaleza.

Cartel de 'El eunuco'. Festival d'Estiu Sagunt a Escena.

Cartel de ‘El eunuco’, de Terencio. Festival d’Estiu Sagunt a Escena.

La ‘Antígona’ de Sennsa Teatro se presentó como una propuesta de creación libre, expresiva y poética, una propuesta sensible a la injusta condición de sumisión de la mujer por parte de los poderes. Una propuesta contra la barbarie. La de ahora, la de ayer y  la de siempre.

El crítico George Steiner destaca la persistencia del mito de Antígona en la cultura de Occidente y lo explica por su rico contenido, ya que en él se condensan los cinco conflictos fundamentales que a su juicio dan origen a todas las situaciones dramáticas. El enfrentamiento entre Antígona y Creonte sobre el destino de los restos de Polinices plantea a la vez los conflictos entre hombres y mujeres, entre la vejez y la juventud, entre la sociedad y el individuo, entre los seres humanos y la divinidad, y entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

Sandra Pozo, Juanra Real, Javier Martín, Marta Díez, Thais N. Izquierdo, Marina Miranda y Ángela G. Olivencia fueron sus intérpretes, con el coro de Shaula Lasarte, Eva Losada y Amelia Flores.

Rostros muy conocidos de la televisión, como Pepón Nieto, Anabel Segura o Antonio Pagudo estarán en el escenario del Teatro Romano el 20 de agosto. Interpretan ‘El Eunuco’ de Terencio en una divertida versión de Jordi Sánchez y Pep Antonio Gómez dirigida por este último. Nueve personajes enloquecidos por el amor, el dinero, la pasión, el orgullo, los celos y los equívocos. Nueve personajes y otras tantas historias que se entrecruzan en un montaje que transita sin rubor por el teatro clásico grecolatino y el musical, la comedia de situación y el vaudeville. Un ritmo endiablado en lo que pretende ser y será toda una fiesta de principio a fin. Otros intérpretes: Jorge Calvo, Marta Fernández Muro, Alejo Sauras y Eduardo Mayo.

Cartel de 'Pluto', de Aristófanes. Festival d'Estiu Sagunt a Escena.

Cartel de ‘Pluto’, de Aristófanes. Festival d’Estiu Sagunt a Escena.

El tándem Emilio Hernández / Magüi Mira conduce la versión de ‘Pluto’ de Aristófanes sobre el dinero, un tema  a la orden del día, protagonizada por Javier Gurruchaga y Marisol Ayuso. ‘Pluto’, el dios del dinero, canta ciego por las calles. Está triste porque no sabe a quién se da. Quisiera repartirse con justicia entre toda la gente honesta. Los que no lo tienen lo reclaman, y los que ya lo tienen no lo quieren soltar.

Crémilo, un agricultor arruinado, le devuelve la vista y empieza la fiesta. Un sueño para unos, una pesadilla para otros. ‘Pluto’ es la historia de una utopía, del sueño del reparto justo de la riqueza, del dinero. Humor que hace reflexionar. Un humor ácido, satírico, deslenguado, que nos invita a la fiesta de la utopía. Intérpretes: Javier Gurruchaga, Marisol Ayuso, Marcial Álvarez, Jorge Roelas y Ana Labordeta.

El 22 de agosto culmina el festival con ‘Per Sempre Nino Bravo’, un homenaje en el 40 aniversario de la muerte del cantante. Un concierto en vivo con canciones interpretadas conjuntamente por el propio Nino Bravo en pantalla y destacados artistas invitados, todos ellos valencianos. Inhumanos, Javier Agulló, Ximo Tébar, Isabel Julve, David Pastor, entre otros. Canciones de Nino Bravo en clave de jazz, flamenco, lírico, reggae, pop y rock. Dirección artística y musical: Nacho Mañó i Ximo Tébar. Homenatge de la Generalitat Valenciana.

Una escena de 'Antígona', de Sófocles, en versión de José Manuel Murrada. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

Una escena de ‘Antígona’, de Sófocles, en versión de José Manuel Mudarra. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

Bel Carrasco

Risas y alguna lágrima en el Olympia

Una pareja de risa, de Neil Simon, bajo dirección de Juan José Afonso
Teatro Olympia
C/ San Vicente Mártir, 44. Valencia
Hasta el 2 de febrero

El buen humor, como la felicidad, se vende en frascos pequeños y en dosis homeopáticas. Por eso no es de extrañar que quienes se dedican profesionalmente a hacer reír sufran en su vida cotidiana su ración de amargura y lágrimas. Ni tampoco que célebres dúos humorísticos que funcionan en perfecta armonía y compenetración sobre el escenario  tengan sus trifulcas y conflictos entre bambalinas.  El Gordo y el Flaco, Dean Martin y Jerry Lewis, Tip y Coll, los miembros de Martes y Trece o de Cruz y Raya, Quique Camoiras y Juanito Navarro son algunos de los casos más o menos próximos en el tiempo y el espacio de sobra conocidos.

Escena del espectáculo 'Una pareja de risa', de Neil Simon. Imagen cortesía de Teatro Olympia

Escena del espectáculo ‘Una pareja de risa’, de Neil Simon. Imagen cortesía de Teatro Olympia

Esta es la situación que plantea Una pareja de risa, adaptación de una comedia clásica de Neil  Simon que aterriza en el Teatro Olympia hasta el  próximo domingo de la mano de dos actores que no necesitan presentación: Javier Gurruchaga y Guillermo Montesinos. Gurruchaga es Paco, gloria del humor ibérico de los setenta y ochenta, que intenta encontrar algún trabajo ‘de lo que sea’ a base de torturar a su sobrino y representante Ricky. Montesinos es Clemente, otra vieja gloria que vive de gorra en el chalé de su hija rica. Ambos formaron un famoso dúo humorístico, separados por desavenencias, que un extravagante productor televisivo intenta resucitar para un programa especial.

A lo largo de hora y media de humor ingenioso igual tierno que ácido, con un toque amargo, el espectador asiste a ese reencuentro decisivo. “Paco y Clemente son dos sexagenarios algo desgastados y con achaques, pero impregnados de amor al teatro”, dice Montesinos. “Por encima de sus  diferencias ambos quieren morir con las botas puestas sobre el escenario, pues en esta profesión nadie se jubila”.

Según Gurruchaga, la adaptación del texto de Simon realizada por Juan José Afonso y Miguel Hermoso Jr., es muy clásica “sin guiños ni localismos”, afirma. “Se trata de una historia universal que podría haber ocurrido en tiempos de Aristófanes, pero que en este caso la protagonizan dos desgraciados de hoy día, conscientes de que la vida se les acaba y que como buenos corredores de fondo procuran llegar a la meta”.

Javier Gurruchaga y Guillermo Montesinos, en 'Una pareja de risa'. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Javier Gurruchaga y Guillermo Montesinos, en ‘Una pareja de risa’. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Gurruchaga se enamoró de The Sunshine Boys, la pieza de Simon, que vio representar en un teatro de Londres en el verano de 2012, cuando participaba con su Orquesta Mondragón en la International Beatles Week en Liverpool. Como un homenaje al mítico grupo se incluye en el montaje el tema When i’m sixty-four (Cuando tenga 64 años), muy apropiado a la situación que refleja la obra.

«Me fascina que 40 años después de que Simon escribiera esta obra, sus chispeantes diálogos llenos de ingenio y doble sentido sigan vigentes”, señala Gurrruchaga. Esa mirada divertida, desternillante y a veces ácida sobre el otoño de unos actores, sobre el otoño de todos nosotros, me parece maravillosa”.

Tanto él como sus compañeros de reparto que incluye a Silvia María y Alfonso Flores se manifestaron en contra de la imagen promocional de la obra en la que aparecen caracterizados como payasos. “Esa imagen representa sólo unos minutos de la obra y en ella hay mucho más que un número cómico”.

Los veteranos actores deploraron también la situación del teatro debida a los recortes e impuestos, como el aumento del IVA cultural al 21%. «En la Gran Vía madrileña, que antes era el Broadway español, sólo hay ahora tiendas de bragas y calzoncillos”, ironizó Gurruchaga.

Por su parte, Montesinos se mostró muy contundente al decir: «No hay crisis, lo que hay es una gran estafa a nivel político y financiero. Molesta todo lo que suena a cultura e inteligencia. Nos tienen tanta mala leche que van a por nosotros». También  destacó «el dolor y la vergüenza» que pasa fuera de la Comunitat con medidas como el cierre de Radiotelevisió Valenciana.

Guillermo Montesinos y Javier Gurruchaga, en 'Una pareja de risa'. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Guillermo Montesinos y Javier Gurruchaga, en ‘Una pareja de risa’. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Bel Carrasco