El compromiso periodístico de Albert Camus

‘Albert Camus, periodista’, de María Santos-Sainz (editorial Libros.com)
Café Literario
Institut Français de Valencia
Moro Zeit 6, Valencia
Martes 21 de febrero de 2017 a las 19:30

Dentro del ciclo ‘Café Literario”, El Intitut Français de Valencia acoge la presentación de ‘Albert Camus, periodista’, de María Santos-Saínz, publicación de la editorial Libros.com que recupera al Camus periodista; al periodista comprometido, al investigador, al modelo a seguir en la profesión y al maestro de periodistas junto a Kapuscinsky, Chaves Nogales y Oteyza.

El libro repasa su trayectoria desde la época de reportero en Argelia hasta su labor como editorialista en París. Partiendo de su serie de reportajes sobre la miseria en Cabilia y llegando a las punzantes editoriales en favor de la democracia y la paz en Alger Républicain y Soir Republicain (entre 1938 y 1940), y en Combat, durante la Guerra Mundial y los primeros años de la posguerra.

Albert Camus. Makma

Probablemente su faceta como escritor, ensayista, novelista y dramaturgo sea la más conocida en España, donde todas sus obras han sido traducidas. Pero su labor periodística apenas había despertado aquí el interés editorial que se merece. Ningún libro hasta ahora recoge y analiza su producción periodística, donde se fraguó su pluma y donde aparecen ya su compromiso moral y su lucidez.

Por ello esta obra le recupera como modelo de periodista, desde que trabajara como joven reportero, a veces al estilo gonzo, hasta su trayectoria como editorialista, en la que difundió reflexiones sobre lo que debe ser el periodismo cuya actualidad es indiscutible.

María Santos-Sainz, doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, es profesora titular de Periodismo en el Institut de Journalisme Bordeaux Aquitaine de la Universidad Bordeaux Montaigne de Burdeos, cuya dirección ha desempeñado desde 2006 a 2012.

Albert Camus. Makma

 

Del Mediterráneo a Manhattan

Els valencians d’Amèrica, de Juli Esteve, Esther Albert y Antoni Arnau
Serie de documentales producidos por InfoTV

Huir del hambre, de la guerra, del paro. Ir en busca de una vida mejor, de nuevos horizontes, de aventuras. Los motivos que impulsan a las personas a abandonar su hogar y su país no han variado a lo largo de los tiempos. Tampoco sus destinos o tierras de promisión: América, Australia, Europa. A diferencia de otras comunidades españolas como Galicia o Extremadura, la Valenciana no es tierra de exiliados sino de acogida, pero también se han dado importantes movimientos migratorios, como el que llevó a Argelia unas 250.000 personas a principios de los años sesenta. A partir de un documental sobre este fenómeno, realizado en 2012 por el guionista y productor de audiovisuales Juli Esteve, director de InfoTV, surgió la idea de un proyecto mucho más complicado y ambicioso. Seguir el rastro, a través de imágenes y testimonios de las familias valencianas exiliadas en Estados Unidos.

Valencianos y otros emigrantes europeos volviendo a casa en el Manchuria en abril de 1921. Imagen cortesía de InfoTV.

Valencianos y otros emigrantes europeos volviendo a casa en el Manchuria en abril de 1921. Imagen cortesía de InfoTV.

“El proyecto tenía el gran aliciente de ser prácticamente inédito, aunque ya había aparecido en Edicions 62 un libro de Teresa Morell que lo estudiaba”, dice Esteve. “En todo caso tuvimos que empezar de cero y el primer paso consistió en localizar a todas estas personas, un trabajo fácil pero tedioso, que me llevó a consultar los portales de ellisisland y ancestry, donde están registrados los lugares de origen de quienes entraban en Estados Unidos, nada menos que un millón de viajeros al año a principios del pasado siglo”.

En total localizó 15.780 valencianos que entraron en el país entre 1906 y 1920, cuando se cerraron las fronteras a los procedentes de España e Italia por temor a atentados anarquistas. En la posguerra se produjo otra oleada de varios miles, aunque la mayoría de los que se marcharon entonces lo hicieron con destino a México y otros países de Sudamérica.

“La segunda fase del trabajo fue conectar con casi un centenar de ayuntamientos, la mayoría de La Marina y La Safor, para conseguir financiación y ayuda que nos permitiera localizar a los descendientes de los exiliados y a partir de su memoria reconstruir sus respectivas trayectorias. A dibujar un plano general y a la vez individual”.

John Signes hijo de un matrimonio de Gata y Oliva con uniforme de soldado americano en la II Guerra Mundial. Imagen cortesía de InfoTV.

John Signes hijo de un matrimonio de Gata i Oliva con uniforme de soldado americano en la II Guerra Mundial. Imagen cortesía de InfoTV.

Se consiguieron nombres, direcciones, datos y un total de 12.000 fotografías e imágenes con las que Esteve, junto a Esther Albert y Antoni Arnau, se pusieron manos a la obra. A lo largo de cuatro años realizaron cuatro documentales de seis horas de duración bajo el título genérico, ‘Els valencians d’Amèrica’.

El primero, ‘Cap a la terra promesa’ se centra en el origen de la primera hornada de emigrantes que huían de la catástrofe agrícola y económica producida por la filoxera de la vid que asoló los campos de La Marina, en 1904. “El mundo rural estaba dominado por el caciquismo y la miseria”, cuenta Esteve. “En algunas comarcas los jornaleros apenas ganaban 150 pesetas al año, lo mismo que podían ganar en sólo una semana en la tierra prometida”.

Una de las fotos que se hacían para demostrar el éxito del viaje. Son un grupo de emigrantes de Benilloba en Newark. Imagen cortesía de InfoTV.

Una de las fotos que se hacían para demostrar el éxito del viaje. Son un grupo de emigrantes de Benilloba en Newark. Imagen cortesía de InfoTV.

Regreso a las raíces

El documental muestra cómo se adaptaron al nuevo ambiente tan distinto al suyo, los trabajos que encontraron y sus formas de ocio. En la segunda entrega, ‘Adéu Amèrica’ se plasman las vicisitudes de los que regresaron a sus pueblos con dólares en los bolsillos y una experiencia transformadora que abrió sus mentes. “El retorno de los emigrados generó una especie de reforma agraria espontánea, pues los caciques, faltos de mano de obra, habían abandonado sus tierras que fueron adquiridas a buen precio por los trabajadores americanos”, comenta Esteve.

Algunos de ellos, nombrados alcaldes en el periodo de la República, ejercieron el poder con criterios democráticos y se da la circunstancia de que todos sufrieron una dura represión. Acabaron en prisión, fusilados u otra vez en el exilio. Esta parte de la historia se cuenta en el episodio ‘La guerra de sempre’.

Una emigrante valenciana y su hijo americano fotografiados en Estados Unidos durante la guerra. Imagen cortesía de InfoTV.

Una emigrante valenciana y su hijo americano fotografiados en Estados Unidos durante la guerra. Imagen cortesía de InfoTV.

Los arraigados

La cuarta y última pieza de la serie, ‘Del Montgó a Manhattan. Valencians a Nova York’, presentada en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València el 17 de noviembre, cuenta la historia de los emigrantes que arraigaron en el Nuevo Mundo.  Entre los valencianos de origen entrevistados hay soldados que combatieron en la Segunda Guerra Mundial, en Corea o en el Vietnam, como John Fignes, hijo de un matrimonio de Gata y de Oliva, que cuenta su experiencia  en el desembarco de Normandía. También aparecen jugadores de béisbol, profesores universitarios y artistas famosos. Predominan, no obstante los obreros industriales, especialmente en el Estado de Connecticut, y el singular testimonio de una valenciano-americana que trabajaba en las Torres Gemelas de Nueva York y sobrevivió al atentado del 11S.

El documental también aborda cuestiones culturales, sociológicas y psicológicas, como la perpetua dualidad sufrida por los emigrantes, con el corazón en el Mediterráneo y la cabeza en Manhattan. La añoranza los movió a crear clubes y asociaciones, como la que todavía existe en New Britain (Connecticut) que llegó a tener más de 200 miembros en los años cincuenta y sesenta. En muchos pueblos valencianos se recuerdan aquellos emotivos regresos veraniegos de los emigrantes USA que volvían en vuelos comerciales tras décadas de ausencia, a tiempo de ver vivos a sus padres, de pagar la fiesta del pueblo y presumir de cochazo. La resistencia del valenciano bajo la enorme presión del inglés se refleja de una manera respetuosa pero a la vez divertida. Por ejemplo en las palabras de una mujer que le preguntaba a la vecina: “¿Consuelo, hui què fas per lonchar?”, sustituyendo nuestro ‘dinar’ por este derivado del inglés ‘lunch’.

Un grupo de trabajadores valencianos, algunos de ellos de Pedreguer. Imagen cortesía de InfoTV.

Un grupo de trabajadores valencianos, algunos de ellos de Pedreguer. Imagen cortesía de InfoTV.

La producción de Info TV ha contado con el apoyo del Instituto de Estudis Comarcals de la Marina Alta, la Macma y una cuarentena de ayuntamientos valencianos, sobre todo de la Marina, la Safor y la Ribera. También las Universidades de Valencia, Alicante, Politècnica y Miguel Hernández, la empresa Rolser, la Diputación de Valencia y la Acadèmia Valenciana de la Llengua.

Los cuatro episodios de la serie ‘Els valencians d’Amèrica’ se han podido ver en unas 200 proyecciones en cines y casas de cultura de los municipios implicados y están editados en DVD por InfoTV. “Hemos ofrecido a la nueva Canal Nou una serie de siete capítulos de 50 minutos para que las historias de estos hombres y mujeres que cruzaron el Charco en busca de algo mejor puedan llegar a todos los valencianos”, concluye Esteve.

María Moreno, de Denia en New Britain, en los años 50 con el coche y los hijos. Imagen cortesía de InfoTV.

María Moreno, de Denia en New Britain, en los años 50 con el coche y los hijos. Imagen cortesía de InfoTV.

Bel Carrasco

Encuentro gozoso de escritores mediterráneos

Encontre d’Escriptors del Mediterrani
Mostra Viva del Mediterrani
Iglesia de San Miguel de los Reyes
Avda. de la Constitución, 284. Valencia
Sábado 8 de octubre de 2016

El Encontre d’Escriptors del Mediterrani en el marco de la Mostra Viva del Mediterrani finalizó el pasado sábado 8 de octubre, en el que Begonya Pozo y Xelo Candel del Aula de Poesía de la Universitat de València fueron las introductoras y moderadoras de una mesa redonda y un recital de poesía.

Entre los poetas, Abdul Hadi Sadoun, de Irak, compartió que Bagdad, centro histórico de atracción de las culturas mediterráneas y orientales, a pesar de la situación actual, mantiene una activa vida cultural. Abdul ha traducido y contribuido a difundir muchos poetas españoles y en especial a Machado y la Generación del 27.

Un momento del Encontre d'Escriptors del Mediterrani. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Un momento del Encontre d’Escriptors del Mediterrani. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Por su parte Tonko Maroevic, de Croacia, descubrió la poesía catalana, Espriu y Foix entre otros, a través de las traducciones italianas. Estudió catalán y ha traducido sus obras al croata. Maroevic plantea un enfrentamiento permanente entre lo dionisíaco y lo apolíneo.

Este argumento es compartido por Josep Piera. Los sentidos, los goces, las sensaciones aproximan mucho más a la gente mediterránea que la razón. El poeta de la Safor puso como ejemplo el sustantivo de reposteria “mona” (regalo, ofrenda), que se utiliza igual en el magreb.

Lamís Saidi, joven poeta y dinamizadora cultural de Argelia, relató que el conflicto social y político se traduce, en su país, en un conflicto lingüístico. La lengua original es el tamazingh. El árabe fue fruto de la colonización y es para unos la lengua del Corán y para otros en su versión actual la de la tradición poética. El francés es fruto de otra colonización, pero los argelinos la consideran botín de guerra, porque la han hecho suya. En la vida cotidiana no hay problema: se usa el “argelino” que es una lengua híbrida, dinámica, llena de giros, bromas y dobles entendidos. El conflicto surge cuando se escribe. Como síntoma de integración cultural, los argelinos han hecho suyo a Cervantes, que vivió allí como esclavo. Saidi recordó que la palabra “alubia” da nombre al plato tradicional argelino.

Estos poetas leyeron sus obras en árabe y croata y se tradujeron al castellano y al catalán. Al recital de los poetas invitados se unieron los valencianos Juan Vicente Piqueras, Pau Sif y Ruben Luzón.

Encuentro de escritores en Mostra Viva.

Imagen del Encontre d’Esciptors del Mediterrani por cortesía de Mostra Viva.

Las ‘mamás belgas’ conquistan el mundo

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens
Diputación de Valencia y Ayuntamiento de Ontinyent

De Ontinyent a Bruselas, de Belgrado a l’Alfàs del Pi. La odisea de las mamás belgas, el grupo de mujeres judías que trabajaron de enfermeras en España durante la guerra civil,  ha interesado y conmovido a los habitantes de los cuatro puntos cardinales. El documental Les mamàs belgues, realizado por Sven Tuytens que relata por primera vez su odisea, se verá también en otros festivales internacionales como el Ekurhuleni International de Sudáfrica. El Centro Juan Carlos I de España de la Universidad de Nueva York y otras instituciones culturales se han interesado por él y, gracias a la intervención del hispanista Paul Preston, se proyectará  en Londres, en la London School of Economics, el próximo diciembre.

Todo empezó por una foto. Una imagen que representa a un grupo de mujeres en cuyos semblantes se trasluce cierta expresión de alivio. Fue captada en Barcelona, en 1937, y la mayoría de ellas eran judías que llegaron a España por medio de los sindicatos belgas huyendo de las primeras persecuciones nazis y que realizaron una gran labor como enfermeras en el Hospital Militar Internacional de Ontinyent.

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Más de 80 años después un documental relata la odisea de estas mujeres atrapadas entre dos guerras y marcadas por la tragedia, pues muchas acabaron en campos de exterminio nazis. Les Mamàs Belgues es un proyecto de Sven Tuytens, corresponsal de la Radiotelevisión belga en España desde hace seis años que ha contado con el apoyo económico del Área de Igualdad de la Diputación de Valencia, el Ayuntamiento de Ontinyent  y el asesoramiento del profesor de Didáctica Joan Torró.

“La idea del documental surgió de la foto de esas mujeres que encontré en el Centro de Estudios de la Segunda Guerra Mundial de Bruselas dirigido por Rudi Van Doorslaer”, dice Tuytens. “En los años ochenta el director de dicho centro escribió un artículo sobre ellas, y pensé que sería muy interesante conocer a fondo su historia. Los episodios de esa época están casi siempre protagonizados por hombres, los combatientes y brigadistas”.

Cartel de 'Las Mamás Belgas', de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Cartel de ‘Las Mamás Belgas’, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Debido al largo tiempo transcurrido, la idea podría haber acabado en agua de borrajas, pero la buena estrella condujo el proyecto a buen puerto. Fascinado por la historia, Jorge Rodríguez, exalcalde de Ontinyent y presidente de la Diputación, apostó por financiar el filme y los franciscanos que ocupan el vetusto edificio que fue Hospital Militar no pusieron ninguna pega para que se convirtiera por unos días en plató de rodaje. “Me dijeron que no nos dejarían rodar porque la guerra les traía malos recuerdos, pero los padres franciscanos me recibieron con los brazos abiertos y nos dieron todas las facilidades, tal vez por ser un interlocutor extranjero, alguien neutral”, comenta  Tuytens.

La centenaria Rosariet

La aportación del profesor JoanTorró que conocía a fondo la historia por ser natural de Ontinyent fue fundamental. A través de él se conectó con Rosariet, una anciana de 96 años que siendo muy joven trató a las Mamás belgas, como las llamaban cariñosamente los habitantes del pueblo. “Su testimonio es el hilo conductor del argumento, un elemento esencial”, indica Tuytens.

Con un presupuesto de 50.000 euros, el documental se rodó en noviembre de 2015 a lo largo de una semana por la productora valenciana Primera plana. Dura 26 minutos y se ha doblado a varios idiomas: castellano, valenciano con subtítulos en inglés, francés y neerlandés. Incluye imágenes inéditas cedidas por la Filmoteca valenciana como las que captan la llegada a la ciudad de 16 ambulancias donadas por Bélgica a principios de la guerra civil.

Fotograma del documental 'Las Mamás Belgas', de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Fotograma del documental ‘Las Mamás Belgas’, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Además de las belgas, trabajaron en el Hospital Militar mujeres procedentes de Holanda, Argentina, Cuba y países del este de Europa como Polonia, Rumanía y Hungría que empezaban a sufrir el efecto de los progroms antisemitas alentados por el nazismo. Muchas carecían de conocimientos de medicina pero eso no les impidió realizar una inestimable labor. Resistieron el avance franquista y un par de semanas antes del fin de la contienda partieron a Argelia francesa y desde allí regresaron a Europa. Unas se sumaron a la Resistencia y otras acabaron en los campos de exterminio entre ellas una que había sido madre durante su estancia en Ontinyent; con ella también murió su hijo de cuatro años, nacido en tierras valencianas.

Las mamás belgas. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Las mamás belgas, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Bel Carrasco

Juanli Carrión mete a Valencia en un jardín

OSS#Valencia (Outer Seed Shadow), de Juanli Carrión
Claustro de La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 20 de diciembre de 2015

El proyecto OSS#VLC (‘Outer Seed Shadow: Valencia’), del artista Juanli Carrión y producido por la Universitat de València en colaboración con el Jardín Botánico y la galería Rosa Santos, se materializa en un jardín instalado en el Claustro de La Nau, que reproduce el mapa de la ciudad de Valencia a través de plantas escogidas por 19 inmigrantes durante las entrevistas realizadas a los mismos acerca de su historia de adaptación e identidad cultural. La intervención se podrá visitar hasta el 20 de diciembre.

Los paisajes están cargados de simbolismos y no solo definen lugares, sino también a las personas que los habitan. Las personas se adaptan a los diferentes contextos en los que viven, o se ven forzados a vivir, pero muchas veces su bagaje cultural en continua evolución crea paisajes internos cargados de significado y simbolismo que bien pueden verse reflejados en un jardín.

Vista del jardín de Juanli Carrión en el Claustro de La Nau. Cortesía del Centre Cultural La Nau.

Vista del jardín de Juanli Carrión en el Claustro de La Nau. Cortesía del Centre Cultural La Nau.

Bajo esta premisa el artista visual Juanli Carrión ha creado en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València el proyecto de arte público ‘OSS’ (‘Outer Seed Shadow’) que toma forma de “jardines geopolíticos”, en palabras del artista. Carrión empezó esta experiencia, que materializa la unión entre flora e interacción humana, en Nueva York donde realizó en 2014 una instalación similar en el Soho para analizar la inmigración de Manhattan. Ahora utiliza los mismos parámetros geopolíticos para esta nueva edición del proyecto en Valencia.

El jardín está construido a partir de maderas recicladas dibujando el mapa de Valencia. En su interior conviven las 19 plantas escogidas por los inmigrantes residentes en distintos barrios de la ciudad. Tras las entrevistas (una persona por cada distrito), cada inmigrante eligió una planta para su representación en el jardín. Estas plantas han sido colocadas según el lugar de residencia de cada uno de ellos en la ciudad.

La flora escogida configura un ‘jardín imposible’ en el que conviven plantas que difícilmente compartirían espacio si no hubieran sido escogidas para este proyecto. En ese parterre conviven tomateras elegidas por un inmigrante griego con bambú (Taiwán), geranios (Argelia), eucalipto (Kurdistán), ceibo (Uruguay), mate (Argentina)…

El título que da nombre al proyecto ‘outer seed shadow’ (sombra exterior de semillas) alude en términos botánicos a una región en la que existe un influjo de semillas pero donde debido a condiciones medioambientales adversas, la germinación o la supervivencia de los brotes es reprimida, causando la merma de representación de esta especie en la región. El proyecto extrae de ahí su nombre como contrapunto para la mítica idea del ser humano en una “tierra de las oportunidades”.

Juanli Carrión delante de su instalación artística. Imagen cortesía de La Nau.

Juanli Carrión delante de su instalación artística. Imagen cortesía de La Nau.

Artistas asomados a ‘La ventana indiscreta’

Proyecto 3CMCV: La ventana indiscreta
Pablo Bellot, Sergio Luna, Yasmina Morán, David Trujillo
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 8 de febrero de 2015

Alfred Hitchcock hizo de ‘La ventana indiscreta’ un monumento al voyeur. Un fotógrafo (James Stewart), inmovilizado por culpa de una pierna escayolada, se dedica a mirar lo que pasa en su patio de vecinos desencantado de la vida. No hay hogar que valga, sino múltiples hogares inestables barridos por la pulsión de su mirada. Ese ojo excitado por lo que ve, hasta el punto de terminar siendo cortante en Psicosis, es la viva representación de una sociedad magnetizada por tanta imagen, en detrimento de la palabra como vehículo de relatos fundadores de sentido.

Obra de Pablo Bellot para el  Proyecto 3CMCV sobre 'La ventana indiscreta' en el Centro del Carmen.

Obra de Pablo Bellot para el Proyecto 3CMCV sobre ‘La ventana indiscreta’ en el Centro del Carmen.

Lo que hacen los tres artistas del proyecto 3CMCV, de apoyo al arte emergente, es levantar con sus propuestas acta de esa pulsión escópica que nos invade. Pablo Bellot, Sergio Luna y Yasmina Morán, y David Trujillo hacen referencia al lema de la convocatoria, los 60 años de ‘La ventana indiscreta’, para mostrar ese desencanto, acompañado de estado de alerta, acerca de la imagen como vehículo de saturación de la mirada y de manipulación de la realidad.

Pablo Bellot lo hace con tres proyectores que, al tiempo que pasan la película de Hitchcock, van intercalando imágenes procedentes del año 1954 en que se estrenó ‘La ventana indiscreta’. “Impido al espectador que vea la película para que, de alguna forma, reflexione acerca de las imágenes que quieren que veamos y las que no”. Bellot se basa en el concepto de lo “antivisual”, esa especie de “bombardeo de imágenes que no llegamos a ver”.

“Saturación” y “manipulación” son las palabras que emplea Pablo Bellot para referirse al carácter de la imagen en tiempos de “complot” por parte de las instancias de poder. De manera que tras ‘La ventana indiscreta’ se pueden intuir escenas relacionadas con la guerra de Argelia, de Corea o la invasión de Guatemala. El resultado es una crítica de ese bombardeo visual con otra sobrecarga de imágenes, dejando que sea el espectador quien haga el trabajo sucio de transformar esa pulsión escópica en sosegada reflexión.

Obra de Sergio Luna y Yasmina Morán para Proyecto 3CMCV sobre La ventana indiscreta en el Centro del Carmen.

Obra de Sergio Luna y Yasmina Morán para Proyecto 3CMCV sobre La ventana indiscreta en el Centro del Carmen.

Sergio Luna y Yasmina Morán utilizan las imágenes de Google Street Views para revelar ese mismo control por parte de las “grandes corporaciones que manejan ingentes cantidades de información”. Mediante un video que muestra a gran velocidad esa captura de imágenes y la selección de 21 fotografías, a modo de historias veladas de esa captura, Luna y Morán cuestionan el rapto de nuestra intimidad y la liberan procediendo al borrado de aquello que coarta nuestra libertad.

“El borrado durará lo que tarde el coche de Google en volver a pasar por ahí y recuperar la imagen”, explican sus autores. De ahí que hablen de “imagen efímera”, no sólo por la velocidad en que todo sucede, sino por lo poco que dura esa imagen reparadora de nuestra intimidad. Esa ventana indiscreta a la que apelan Sergio Luna y Yasmina Morán, desvinculada de la película, vuelve a incidir en los aspectos de control y manipulación de las imágenes.

Obra de David Trujillo para Proyecto 3CMCV sobre La ventana indiscreta en el Centro del Carmen.

Obra de David Trujillo para Proyecto 3CMCV sobre La ventana indiscreta en el Centro del Carmen.

David Trujillo sí se hace cargo de la película con total nitidez, pero manipulándola para que el espectador se sitúe siempre del lado de la mirada, nunca de lo mirado. Para esto otro ya están sus dos instalaciones de ventanas, a cuyo través vislumbramos escenas cambiantes, y de una puerta con mirilla que muestra el estudio de un pintor. Mirada voyeur, como la de James Stewart, para cerrar el círculo de los artistas que se asoman a ‘La ventana indiscreta’ del  proyecto 3CMCV con propuestas tan diferentes como arrebatadas por esa pulsión de la mirada crítica.

Obra de David Trujillo en Proyecto 3CMCV sobre 'La ventana indiscreta', expuesta en el Centro del Carmen.

Obra de David Trujillo en Proyecto 3CMCV sobre ‘La ventana indiscreta’, expuesta en el Centro del Carmen.

Salva Torres

Stanbrook, 1939: la memoria a flote

Stanbrook, 1939. El exilio republicano hacia el norte de Àfrica
EX.IL exiliados e ilustrados
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 30 de noviembre

Hay maletas, objetos, documentos, mapas, fotografías y material audiovisual. “La mayor parte inédito y muy íntimo”, subrayó Ricard Camil, comisario de la exposición ‘Stanbrook, 1939. El exilio republicano hacia el norte de África’. Maletas en las que apenas cabía lo imprescindible para sobrevivir e imprescindibles recuerdos. Objetos tan hacinados como los propios exiliados republicanos en el carguero británico ‘Stanbrook’, que a duras penas zarpó del puerto de Alicante salvando los proyectiles franquistas.

Fotografía de la exposición 'Stanbrook, 1939', en la que se pueden ver las condiciones de los exiliados republicanos en los campos de trabajos forzados de Argelia. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de la exposición ‘Stanbrook, 1939′, en la que se pueden ver las condiciones de los exiliados republicanos en los campos de trabajos forzados de Argelia, en la muestra de La Nau de la Universitat de València.

La dura travesía de las 2.638 personas que huían a bordo del ya mítico buque, sin reparar en el cruel destino que les aguardaba en Orán (Argelia), es recreada en La Nau de la Universitat de València con motivo del 75 aniversario del exilio republicano. “No es una conmemoración, sino la rememoración de un pasado que tratamos de rescatar de forma digna”, señaló Camil. Junto a él, haciendo de tripas corazón, estaba Laura Gassó, hija de Antoni Gassó Fuentes, internado en varios campos de trabajos forzados y de castigo en el desierto argelino.

Instalación de las maletas usadas por los exiliados republicanos en su huida hacia Argelia en el carguero Stanbrook, en la exposición 'Stanbrook, 1939' de La Nau.

Instalación de las maletas usadas por los exiliados republicanos en su huida hacia Argelia en el carguero Stanbrook, en la exposición ‘Stanbrook, 1939′ de La Nau.

También estaba presente Rosa Brines, de la Plataforma Stanbrook. “Es de justicia”, aclaró, con respecto a la exposición rememorativa. “En este país no se está por la labor de reconciliación nacional. Y eso nos duele”. Como le dolía comprobar el apoyo de las instituciones argelinas, a la hora de acceder a los lugares de aquel exilio, mientras el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo “ni respondió a nuestras cartas”. Finalmente fue el embajador de Argelia en España quien facilitó los visados.

Instalación imitativa de las traviesas de tren en las que trabajaron los exiliados republicanos para la construcción del Transahariano, en la exposición 'Stanbrook, 1939' de La Nau de la Universitat de València.

Instalación imitativa de las traviesas de tren en las que trabajaron los exiliados republicanos para la construcción del Transahariano, en la exposición ‘Stanbrook, 1939′ de La Nau de la Universitat de València.

A pesar de los pesares, y de ese “velo para que no se conozca la República impuesto por la Transición”, según Camil, la memoria de aquella lamentable huida de los exiliados y posterior abandono en tierras argelinas sale a flote en La Nau. Como si fueran restos de un cruento naufragio, la Sala Estudi General recoge testimonios escritos de quienes vivieron aquella triste odisea, gracias a diarios como el de Antoni Gassó, pasajero 753 del Stanbrook. Fotografías de familiares ilustran las penosas condiciones de trabajo en los campos de concentración (centros de acogida, según las autoridades francesas).

En primer plano, Manuel Azaña, del ilustrador Micharmut, con Francisco Ayala al fondo, obra de Juan Miguel Aguilera, en la exposición 'EX.IL exiliados e ilustrados' de La Nau.

En primer plano, Manuel Azaña, del ilustrador Micharmut, con Francisco Ayala al fondo, obra de Juan Miguel Aguilera, en la exposición ‘EX.IL exiliados e ilustrados’ de La Nau.

Traviesas ferroviarias, a modo de instalación, recuerdan la construcción del ferrocarril transahariano pactado entre Francia y Alemania. Allí se dejaron la piel, y en muchas ocasiones la vida, los exiliados republicanos forzados a un trabajo tan cruento como ignominioso. Algunas de las imágenes sepia lo rememoran. Como hay objetos que recuerdan el interior del Stanbrook. Camil destaca, procedente del Museo Histórico Militar de Cartagena, la cola del torpedo alemán que hundió el carguero británico, meses después de su odisea hacia Argelia.

Max Aub, ilustrado por Ajubel, y Angelí Castanyer i Fons, obra de Txemacantropus, en la exposición 'EX.IL exiliados e ilustrados' de La Nau.

Max Aub, ilustrado por Ajubel, y Angelí Castanyer i Fons, obra de Txemacantropus, en la exposición ‘EX.IL exiliados e ilustrados’ de La Nau.

Paco Roca se suma a la rememoración con las viñetas de su cómic ‘Los surcos del azar’, que narra la odisea de la partida hacia Orán. Y, de la mano de Paco Roca, Mac Diego introdujo la particular visión que 36 ilustradores valencianos ofrecen de otras tantas figuras ilustres del exilio republicano en la muestra ‘EX.IL exiliados e ilustrados’, en la Sala Oberta de La Nau. La lista es larga, pero valgan a modo de ejemplo, los nombres de Max Aub, Josep Renau, Manuel Azaña, Clara Campoamor, Pedro Salinas, Dolores Ibarruri, Federica Montseny, Luis Buñuel o Amado Granell, ilustrados respectivamente por Ajubel, Rafa Fonteriz, Micharmut, Luis Demano, Carlos Ortín, María Herreros, Juan Almela, Mique Beltrán y el propio Paco Roca.

En primer plano, Castelao, del ilustrador Ortifus, en la exposición 'EX.IL exiliados e ilustrados' de La Nau.

En primer plano, Castelao, del ilustrador Ortifus, en la exposición ‘EX.IL exiliados e ilustrados’ de La Nau.

Imagen del carguero británico Stanbrook en la exposición 'Stanbrook, 1939. El exilio republicano hacia el norte de África'. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Imagen del carguero británico Stanbrook en la exposición ‘Stanbrook, 1939. El exilio republicano hacia el norte de África’. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

 

Salva Torres

El Sáhara, a subasta en La Nau

Solidària. Artistes valencians amb el Sàhara
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Subasta: lunes 15 de septiembre, a las 19.00 horas

Franco, cautivo en su cama y desarmado por la enfermedad, dejó el Sáhara a su suerte. Y Marruecos, que andaba al acecho, la tomó por la fuerza tras aquella Marcha Verde. El franquismo no la subastó, pero casi. Pasados ya 39 largos años de aquel ignominioso episodio nacional, artistas valencianos suman fuerzas plásticas con el fin de restañar una herida que no termina de cerrar. Han donado su obra para una exposición ‘Solidària’ en La Nau de la Universitat de València que concluye el lunes con una subasta. La recaudación se destinará al proyecto de huertos familiares del pueblo saharaui.

Obra de Joan Cardells en la exposición 'Solidària' de La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Joan Cardells en la exposición ‘Solidària’ de La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Un total de 65 artistas valencianos con 67 obras integran la muestra ‘Solidària’. El arte al servicio de una causa que sigue levantando ampollas en nuestro país, avergonzado por aquella dejación del Sáhara, que Marruecos aprovechó. No servirá para resolver un conflicto enquistado, pero la subasta permitirá seguir dándole alas a una reivindicación libertaria que en este caso canaliza la Federación de Asociaciones de Solidaridad con el Pueblo Saharaui.

Como apunta Román de la Calle, encargado del asesoramiento plástico, “las tendencias estilísticas existentes, las técnicas pictóricas y los procedimientos empleados son plurales, sobre todo porque hay obras de reciente producción pero también piezas de fechas anteriores, quizás no menos tentadoras para algunos coleccionistas”.

Nestlé 06, obra de Javier Mariscal en la exposición 'Solidária' de La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Nestlé 06, obra de Javier Mariscal en la exposición ‘Solidária’ de La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Lola Claramunt, presidenta de la Federación organizadora, recuerda que “cada euro recaudado se destinará a dar color a las modestas casas saharauis que, con el proyecto de huertas familiares, llenarán pequeños espacios exteriores”, ya sea de rojos, naranjas, verdes o blancos. “Una verdadera explosión de color y vitaminas para una población especialmente vulnerable dadas las condiciones de vida como refugiados”, subraya Claramunt.

En la subasta del lunes se podrán adquirir obras de Artur Heras, Enric Mestre, Fuencisla Francés, Javier Chapa, Javier Mariscal, Joan Cardells, Juan Olivares, Manuel Boix, Molina Ciges, Nasio Bayarri, Rafael Armengol, Rafael Calduch, Rosa Torres o Carmen García Gordillo, entre otros. Piezas que van de los 100€ de Lluís Beltrán a los 2.000€ de José Saborit, Carmen Grau o el propio Bayarri. Trabajos muy diversos hermanados por ese espíritu que destila el propio título de la exposición: Solidária. Artistes valencians amb el Sàhara.

Manuel Boix, delante de su obra 'Cicle de Maig', en la exposición Solidària' de La Nau de la Universitat de València. Fotografía: Eduardo Alapont.

Manuel Boix, delante de su obra ‘Cicle de Maig’, en la exposición Solidària’ de La Nau de la Universitat de València. Fotografía: Eduardo Alapont.

Serigrafías, litografías, acrílicos, acuarelas, grafitos, pinturas y esculturas que, como la más explícita de Artur Heras, abren ‘Caminos al Sáhara’ en ese lento, pero inexorable avance hacia la libertad. Caminos repletos de interrogantes plásticos que los artistas formulan unas veces con vehemencia, otras con sorprendente colorido, texturas y formas que permiten colocar al espectador en la tesitura de tener que elegir entre esos caminos que les proponen.

El Sáhara sale a subasta en La Nau de la Universitat de València, esta vez con la noble intención de vendérsela al propio pueblo saharaui a precio de humanitario donativo. Una exposición comprometida que merced a la calidad plástica de las piezas subastadas logra un doble objetivo: la adquisición de notables obras y la mejora de las condiciones de vida de los saharauis por obra y gracia del arte.

'A Miguel Hernández', obra de Joan Castejón, en la exposición 'Solidària' de La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

‘A Miguel Hernández’, obra de Joan Castejón, en la exposición ‘Solidària’ de La Nau de la Universitat de València. Fotografía: Eduardo Alapont.

Salva Torres

Sebastiao Salgado, ¡ay Dios, el Génesis!

Génesis, de Sebastiao Salgado
CaixaForum Madrid
Paseo del Prado, 36. Madrid
Hasta el 4 de mayo

Dicen que en el origen fue el verbo, la palabra, el lenguaje dotando de sentido al informe mundo. Una vez iluminada la larga noche de los tiempos, los hombres han portado la antorcha de las palabras para ir abriéndose paso entre las tinieblas. Pero la luz no ha dejado de estar amenazada por las sombras que esas mismas palabras proyectan en ocasiones, fruto del delirio humano. De manera que la naturaleza, tan pronto evoca el asombro como la estupefacción; el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar, por seguir a Rilke.

Fotografía de Sebastiao Salgado en la exposición 'Génesis'. Imagen cortesía de CaixaForum.

Fotografía de Sebastiao Salgado en la exposición ‘Génesis’. Imagen cortesía de CaixaForum.

Sebastiao Salgado, cámara en mano, se ha paseado por medio mundo para acercarnos esas maravillas de la naturaleza a punto de devorarnos por su belleza. Diríase que en el blanco y negro de Salgado se concita el esplendor de un mundo milagrosamente a salvo del capitalismo más salvaje, cuyo paradójico salvajismo es fuente a su vez de imágenes poderosísimas. Génesis, tal es el título de la exposición en CaixaForum, recoge mediante 245 fotografías todo ese esplendor primigenio de la naturaleza que Salgado bruñe con mirada inmaculada. Un génesis casi literal, por cuanto se adivinan detrás de esos cientos de imágenes la presencia velada de cierto dios separando la luz y las tinieblas.

Comisariada por Lélia Wanick Salgado, Génesis es un canto a la belleza mayúscula, ésa que linda con lo siniestro en tanto reverso o fina prolongación del éxtasis a punto de convertirse en doloroso abismo. Como recoge Wanick, “a lo largo de ocho años, en treinta y dos viajes a lugares remotos”, Salgado ha ido localizando paisajes terrestres y marítimos, así como diversos ecosistemas y grupos humanos que se han mantenido intactos, para dejar constancia de esa belleza que parece rebañar los ojos del atónito espectador.

Fotografía de Sebastiao Salgado en la exposición 'Génesis'. Imagen cortesía de CaixaForum

Fotografía de Sebastiao Salgado en la exposición ‘Génesis’. Imagen cortesía de CaixaForum

Dividida en cinco apartados, cada uno de ellos representando extensas regiones del planeta, a su vez diferenciados por colores que las delimitan en la sala de exposiciones de CaixaForum, Génesis abarca lugares tan dispares como la Antártida y los confines del sur, África, Las tierras del norte, La Amazonia y el pantanal o Santuarios como las islas Galápagos, Sumatra o Madagascar. Todos ellos espacios naturales al servicio de la poética mirada de Salgado, que más que fotografiar esos lugares lo que hace es crearlos a partir de un minucioso tratamiento del blanco y negro y del encuadre.

Los paisajes de Salgado conmueven sin duda por su grandiosidad, transmitiendo la sensación de fragilidad que produce tan inmensa naturaleza despojada de todo vestigio humano. Incluso allí donde mujeres y hombres de ciertas tribus y aldeas ocupan el protagonismo de la imagen, lo hacen para subrayar ese carácter atávico, primigenio, de la naturaleza que los contiene. Y cuando Salgado acerca su cámara para encuadrar fragmentos de esa naturaleza, entonces brota el asombro como efecto de la génesis propia del acto creativo.

Ya sea la pata de una iguana mariana, la enorme aleta de una ballena entrando en el agua, el labio forzado de una mujer indígena o el acechante rostro de un leopardo en la oscura noche, todo está dispuesto para que el ojo humano alucine visiones que Salgado produce con la sola sustancia del material fotográfico. El Génesis de Sebastiao Salgado en CaixaForum es un acto de pura creatividad en 245 imágenes de indudable belleza, allí donde la belleza asombra y provoca un temblor inexplicable.

Fotografía de Sebastiao Salgado en la exposición 'Génesis'. Imagen cortesía de CaixaForum

Fotografía de Sebastiao Salgado en la exposición ‘Génesis’. Imagen cortesía de CaixaForum

Salva Torres