Factoría Rambleta, el entretenimiento en serio

Factoría Rambleta
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Juanma López Iturriaga
Miércoles 30 de septiembre, a las 20.00h

Hay dos tópicos que Espai Rambleta quiere romper. Uno tiene que ver con el entretenimiento, generalmente asociado al escapismo, la banalidad o la risa tonta. Y el otro se refiere a la cultura, igualmente ligada al ocio frívolo y de dudosa rentabilidad. Con Factoría Rambleta, el contenedor cultural inaugurado el pasado mes de marzo con el modista Lorenzo Caprile, pretenden quebrar, hacer saltar por los aires, ambos tópicos. Y, por lo explicado durante su presentación en la Fnac, parecen haberlo conseguido.

“Queremos llevar a Rambleta el talento para que Valencia sea una ciudad menos áspera, más confortable y más bonita”, lanzó Mariola Cubells, directora de Relaciones Externas de Espai Rambleta. Talento pensado para que los ciudadanos “sean más sabios, más felices”, apostilló. Felicidad y sapiencia que, a su juicio, pueden estar ligados: “La divulgación y el conocimiento pueden ser entretenidos”. Así lo ha entendido el público que desde el arranque de la factoría ha recibido con entusiasmo un espacio cultural por el que ya han pasado, además de Caprile, Jordi Évole, Santiago Auserón, Antonio Muñoz Molina o Elvira Lindo.

Juanma López Iturriaga inaugura la nueva temporada de Factoría Rambleta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Juanma López Iturriaga inaugura la nueva temporada de Factoría Rambleta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Ahora les toca el turno a Juanma López Iturriaga, con el que arranca la nueva temporada (30 de septiembre), y Javier Mariscal. Vicent Molins, responsable de la factoría, consideró que, tras “la serie de programas piloto” con la que se empezó “tímidamente”, el éxito de público “ha confirmado que se pueden hacer más y durante mucho tiempo”. Vamos, que el entretenimiento de Factoría Rambleta va en serio. Y el rumbo de crucero que parece tomar la iniciativa de traducir el conocimiento en felicidad se debe “al apoyo de la sociedad civil”, destacó Cubells.

Es ese apoyo de las entidades empresariales y otros organismos privados el que viene a romper el tópico de la cultura como gran ocio y triste negocio. Tanto es así, que la propia Mariola Cubells entendió ese apoyo como una “apertura, una sensibilidad nueva hacia la cultura por parte de las empresas privadas”. Empresas como La Caixa o Caixa Popular que, lejos de apoyar la iniciativa pensando en el simple retorno económico de su aportación, “reciben a cambio felicidad; suena naif, pero es así”.

Que “el entretenimiento es compatible con el conocimiento” (Molins) o que “la cultura es un vehículo para la felicidad” (Cubells) es lo que esas empresas han entendido, quizás debido al azote de la crisis, cuyo látigo aún resuena. Animados por ese apoyo y ese cambio de sensibilidad, los responsables de Espai Rambleta refuerzan su apuesta por ese conocimiento entretenido abriendo nuevos epígrafes dentro de esa factoría. Además de ‘Sabios en Rambleta’ y ‘Por los otros’, tienen pensado dedicar espacio a la ciencia o la gastronomía, con nombres todavía por concretar, al tiempo que se pondrán en marcha una serie de desayunos en los que determinados maestros dialoguen con jóvenes aprendices.

Uno de los objetivos de Factoría Rambleta es divulgar todo ese talento desparramado en diferentes áreas de la cultura, para “escuchar historias que hacen avanzar el mundo” (Cubells). Historias que repicando en Valencia evoquen esa felicidad aludida a través del conocimiento. “Hay mucha sensibilidad y talento en esta ciudad”, concluyó Mariola Cubells. La factoría ya está pensada para que funcione a pleno rendimiento.

Mariola Cubells y Vicent Molins en la presentación de Factoría Rambleta en la FNAC de Valencia. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Mariola Cubells y Vicent Molins en la presentación de Factoría Rambleta en la FNAC de Valencia. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Salva Torres

El Roto y sus lúcidos agujeros negros

OPS, El Roto, Andrés Rábago: Un viaje de mil demonios (y un par de ángeles)
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 12 de enero

No habrá paz para los malvados. La película de Enrique Urbizu, su título, bien pudiera servir de carta de presentación de la obra de Andrés Rábago, primero OPS, luego El Roto. Sus ilustraciones o viñetas ácidas parecen ajustar cuentas con todo aquello que convierte el mundo en un lugar ruidoso, sucio, puro sumidero o agujero negro por donde se evacúa la mala bilis destilada por individuos aquejados de la fiebre del oro. Su manera de dibujar, de proclamar a los cuatro vientos las contradicciones humanas mediante frases lapidarias, al igual que su pintura extraña y misteriosa, parecen llevar dentro la marca del Zorro, de Robin Hood o el más próximo Tío de la Vara.

Viñeta de El Roto en La Nau.

Viñeta de El Roto en La Nau.

Y la tentación es inmediata: convertir a El Roto en el paladín de las causas justas. Parece un indignado al que los indignados toman por bandera; un espía que surgió del frío páramo franquista con el fin de sembrar la incertidumbre en las cerradas filas del poder. Y así sucesivamente hasta llegar al calificativo de “intelectual comprometido” que le colgó a El Roto como una medalla Antonio Muñoz Molina. En un país tan dado a la búsqueda de Cid Campeadores que nos liberen de nuestra responsabilidad individual para izar pensamientos traducidos en justa acción, allí donde bulle el más apasionado desconcierto, sujetos creativos como OPS, El Roto o Andrés Rábago están llamados a ocupar, los tres juntos y por separado, el espacio creativo que debería de ser patrimonio de muchos.

Detalle de uno de los dibujos de El Roto en La Nau.

Detalle de uno de los dibujos de El Roto en La Nau.

Por eso El Roto para en seco los caballos de quienes quieren cabalgar a lomos de sus lúcidas viñetas, entre impulsadas por miles de demonios y un par de ángeles, y advierte: “Soy un dibujante contenido; no trato de hacer exhibición de valentía, sino que lo que hago sea útil, no hiriente”. O sea, que quienes quieran ver sólo agujeros negros en sus ilustraciones (que los hay y muchos), por los que adentrarse en un goce extremo, hallarán contrariados la paciente reflexión de El Roto: “Pretendo añadir comprensión, claridad y luz en el mundo en que nos movemos”. Y remacha, por si acaso: “No pretendo ser el que castiga a los malvados”.

Viñeta de El Roto en el Centre Cultural La Nau. Imagen cortesía de la Nau de la Universitat de València.

Viñeta de El Roto en el Centre Cultural La Nau. Imagen cortesía de la Nau de la Universitat de València.

Y ahí le tienen, tan campante, llenando con sus dibujos, ilustraciones y pinturas, tres salas de La Nau de la Universitat de València, en la exposición más amplia dedicada a su obra. Felipe Hernández, comisario de la muestra, la resumió así: primero, “un viaje desde lo profundo de la mente”, que OPS tradujo en un “combate contra los rituales del franquismo”; después, “un trabajo conectado con la realidad en que vivimos”, que El Roto realizó a base de un “excelente dibujo y unas palabras precisas”, y, para rematar, “subimos una planta para meternos en un plano de conciencia superior donde se halla su pintura trascendental, el ámbito del misterio y de lo sacro”.

Una de las viñetas de El Roto en La Nau.

Una de las viñetas de El Roto en La Nau.

Alrededor de 200 obras, más una serie de publicaciones de apoyo en vitrinas, conforman esos “tres estratos temporales, desde el punto de vista histórico y mental”, subrayó El Roto, que definen el conjunto expositivo. Histórico y mental porque Andrés Rábago tiene muy claro que cuando critica algo, por muy externo y social que parezca, “también se refiere a mí mismo”. Porque los descosidos de El Roto no sólo revelan los agujeros negros de una sociedad enferma, sino los propios síntomas de la conciencia herida por dentro. Agujeros negros, mas agujeros acompañados de la lucidez que provoca la mirada atenta y profunda de los asuntos humanos.

Pintura de El Roto en la exposición de La Nau. Imagen cortesía del Centre Cultural La Nau.

Pintura de El Roto en la exposición de La Nau. Imagen cortesía del Centre Cultural La Nau.

OPS, El Roto, Rábago: Un viaje de mil demonios (y un par de ángeles), tal es el título de la exposición, ha sido producida por la Universitat de València y el Patronato Martínez Guerricabeitia, junto al Ayuntamiento de Llobregat y el Centre d’Art Tecla Sala, y permanecerá en La Nau hasta el 12 de enero. Más de tres meses para poder contemplar esa “rabiosa actualidad”, tan del gusto de unos medios de comunicación a los que El Roto critica, a través de una obra que cabalga tirada a partes iguales por demonios y ángeles: abducida por los agujeros negros de su ácida mirada, y por la esperanzada salida a la que nos convoca igualmente su lúcida reflexión.

Una de las viñetas de El Roto en el Centre Cultural La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Una de las viñetas de El Roto en el Centre Cultural La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres