El Centre del Carme más animalista

València Capital Animal
Centre del Carme Cultura Contemporània
C / Museo, 2. Valencia
Del 27 de septiembre de 2017 al 8 de enero de 2018

La plataforma València Capital Animal, formada por activistas culturales en defensa de los derechos de los animales, ha sido creada en València para organizar el mayor evento contra el maltrato animal que haya entrado nunca en un museo de esta ciudad.

Coorganizado junto al Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, el evento València Capital Animal, se celebrará del 27 de septiembre de 2017 al 8 de enero de 2018, en el Centre del Carme Cultura Contemporània. Cientos de artistas, pensadores y activistas unirán su creatividad y alzarán su voz para decir No Al Maltrato Animal.

El director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, José Luis Pérez Pont, ha manifestado que “el Centre del Carme está abriendo la puerta a la iniciativa social y cívica de la Comunitat Valenciana y, con este proyecto, también del resto del Estado español. Capital Animal es una plataforma con un gran mensaje social y ecológico en defensa de los animales. Su pensamiento transmite valores como el respeto y la convivencia con todos los seres de nuestro planeta”.

Ilustración de El Roto. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ilustración de El Roto. Imagen cortesía del Centre del Carme.

València Capital Animal contará entre su extensa programación con la exposición inédita ‘Antitauromaquias’ del artista Andrés Rábago – El Roto, que presentará los dibujos originales creados para el libro del mismo nombre, que recoge los textos publicados por el escritor Manuel Vicent en el diario El País a lo largo de 20 años. Así mismo, una exposición individual rendirá homenaje al artista Paco Catalán, cuya obra está llena de compromiso y amor hacia los animales. Todos los días de su vida el artista realiza una viñeta animalista que siguen miles de personas en Facebook y Twitter.

Capital Animal es un evento que se fundó y realizó por primera vez en Madrid en el año 2016 de la mano de las periodistas Ruth Toledano y Concha López, junto con el comisario de arte Rafael Doctor. La plataforma ha sido creada para proponer y gestionar proyectos con los que se pretende informar, sensibilizar y concienciar sobre la realidad de los animales en nuestra sociedad para, de esta forma, facilitar el debate crítico y definir posibles soluciones que construyan una sociedad más justa para todos.

Ilustración de Paco Catalán. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ilustración de Paco Catalán. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Sus fundadoras, Ángela Molina (artista y comisaria de arte) y Ángela Montesinos (doctora en filosofía y experta en arte y tecnología) explican que “nuestra herramienta principal es la creatividad y, desde ese lugar, queremos trabajar para que la cultura sea el vehículo desde el que aproximar a la ciudadanía las diferentes líneas en las que se está desarrollando el debate animalista, y poder reflexionar sobre todos sus aspectos”.

Molina manifiesta que “no podemos progresar como seres evolutivos si no somos capaces de respetar a otras especies. Vivimos en una sociedad de la explotación de muchos para el beneficio de unos pocos y los animales son el eslabón más bajo de esta cadena. Por eso, queremos apelar a la belleza, al pensamiento crítico, a la razón, al arte y a todo acto que respete la génesis de la creatividad: la vida misma, sin exclusiones”.

Ilustración de El Roto. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ilustración de El Roto. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Así pues, Capital Animal es algo más que un evento, una exposición o unas conferencias: es un espacio multidisciplinar de consciencia y cambio social que nos acerca al conocimiento de otras realidades no especistas. Un espacio donde no existe la discriminación de los individuos por criterios arbitrarios, como es el hecho de no pertenecer a nuestra misma especie.

El espacio elegido para el proyecto expositivo ha sido la Sala Ferreres y la Sala Goerlich del Centre del Carme Cultura Contemporània, que junto a las columnatas de los claustros gótico y renacentista y el Aula Capitular, donde se desarrollarán numerosas actividades, acogerán a cientos de personas preocupadas por los derechos de los animales.

Ilustración de Paco Catalán. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ilustración de Paco Catalán. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“Me interesan las historias al límite de lo creíble”

Con el frío, de Alberto Torres Blandina
Aristas Martínez

“Un día los animales desaparecieron de las ciudades. Los periódicos dijeron que huían de algo. Conjeturaron con un escape de gas, con el epicentro de un futuro seísmo, con la posible caída de un meteorito (…) los animales están confundidos, que por ello los pájaros  los peces han modificado sus rutas migratorias. Hacia el norte”.

Así comienza Con el frío (Aristas Martínez) última novela del valenciano Alberto Torres Blandina. Desde Valencia a Asilah (Marruecos) pasando por Vancouver o el desierto del norte de Australia, el relato recorre 16 países de los cinco continentes para contar, a través de otros tantos personajes, la reacción global del ser humano ante una anomalía que modifica los patrones climáticos perturbando la realidad. Nueva York, Dubai, Japón, Kenia, Laos, Chile y Bolivia son otros escenarios de este atlas del fin del mundo, la mayoría lugares conocidos por Torres, avezado trotamundos.

El viaje se intercala con el periplo de una antigua nave trirreme de nombre Esperanza que conduce hacia el norte a un grupo de personas que desconocen su misión y su destino. “Con el frío es una reflexión sobre el mundo actual y los mecanismos que generan las ‘verdades’ y la compleja red que teje este mundo hipercomunicado y, a la vez autista”, dice Torres. “Mi pretensión es que el lector de mi novela, cuando vea las noticias de la tele, piense en ella y le parezca que entiende un poco mejor cómo funcionan los odios y los fanatismos. Es mucha pretensión, pero con conseguirlo solo un poco me conformo”.

Miembro del colectivo Hotel Postmoderno, Torres se dio a conocer, en 2007, con Cosas que nunca ocurrirían en Tokio. Un año más tarde quedó finalista del Premio Café Gijón con Niños rociando a gatos con gasolina. Tras ser traducido a cinco idiomas, vender 25000 ejemplares de su obra en Europa y ganar dos premios en Francia, “me resulta curioso descubrir que la mayoría de los periodistas culturales de Valencia no saben ni quién soy”, ironiza. “Espero que, en mi siguiente novela, al menos no se equivoquen al citar mi nombre”.

Con el frío, de Alberto Torres Blandina. Imagen cortesía del autor.

Con el frío, de Alberto Torres Blandina. Imagen cortesía del autor.

¿Cuáles  son los principales peligros que realmente  amenazan a la Tierra?

Supongo que el peor peligro es el ser humano. Está convencido de que la Tierra le pertenece y puedo servirse de ella como quiera. Pensamos que la Tierra existe por nosotros y ni nos planteamos lo contrario: que nosotros existamos por ella.

Todo el mundo habla de calentamiento climático y la obsesión de viajar al sur. En su libro ocurre lo contrario, frío y norte.

La novela plantea una situación que escapa a nuestras expectativas, que no hemos sido capaces de prever y por lo tanto no sabemos cómo abordar. Necesitaba narrar esa anomalía, esa crisis que lleva al ser humano a buscar nuevas respuestas, relatos que expliquen qué está ocurriendo, pues lo que creíamos saber ya no sirve. En el fondo, la novela plantea cómo se construye la realidad, cómo diferentes versiones de “la verdad” luchan por imponerse, por ordenar el caos.

¿Hay un buque llamado Esperanza para la Humanidad? Una posibilidad de redención y supervivencia.

No me lo he planteado, la verdad. Mi novela se centra más bien en lo sociopolítico, en mostrar cómo funcionan las sociedades en épocas de crisis: fanatismos, lobbies empresariales, nacionalismos rancios… todos quieren sacar tajada. Sólo hay que mirar la televisión para darse cuenta de esto.

Se declara no animalista, pero su libro destila amor hacia los animales.

No soy animalista en un sentido militante pero no me gusta la prepotencia con la que el ser humano se ha autoproclamado guardián de la naturaleza, como si le perteneciera. Deberíamos conectarnos más a la tierra, no en un sentido hippie-new-age, sino simplemente escuchando a nuestro cuerpo. Nos altera la luna llena y la primavera, nos duele la cabeza cuando cambia el viento y el índice de suicidios y de crisis mentales aumenta en otoño. Es un hecho que estamos más conectados al universo de lo que parecemos creer…Hemos dado la espalda a nuestra parte animal.

Portada de la novela 'Con el frío', de Alberto Torres Blandina. Imagen cortesía del autor.

Portada de la novela ‘Con el frío’, de Alberto Torres Blandina. Imagen cortesía del autor.

¿Ha visitado todos los lugares que aparecen en su novela? 

He visitado casi todos los países que cito y la mayoría son lugares que me han fascinado por una u otra razón. Las minas de Potosí o Dubai, por ejemplo, me parecieron mundos extraños, inquietantes. En Vancouver me fascinó cómo la sociedad occidental había acabado en unos años con las tribus indígenas: rascacielos creciendo al lado de tótems. También conozco Bamako, he viajado en el tren Shinkansen de Japón y he subido a la colina de Luang Prabang igual que hace mi personaje. Nunca he estado en el desierto de Australia, por ejemplo, pero me interesaba hablar de los aborígenes y por eso elegí ese lugar para uno de los capítulos.

¿Cómo se mete en la mente de personajes de culturas y geografías tan dispares?

La novela habla de la globalización y al mismo tiempo de la imposibilidad de ella. Ocurre como en cualquier traducción: siempre hay algo que se pierde, matices más grandes cuanto más alejadas están las lenguas. Desde siempre me ha interesado la transculturalidad, la forma en que diferentes culturas interpretan la realidad. Cuando viajo presto mucha atención a la visión religiosa y mágica del mundo, por ejemplo. Aunque no hay que viajar mucho. Sin salir de España podemos encontrarnos mundos muy diferentes. Una vez entré por casualidad al Facebook de un amigo católico y nacionalista español de derechas y me asusté de lo diferente que puede ser la realidad para dos personas. Su Facebook y el mío parecían habitar realidades (visiones de la realidad) distintas.

¿Cómo ha evolucionado desde Niños rociando gatos con gasolina?  

La realidad es una ficción colectiva con muchos likes. Me interesan las historias que se desarrollan en los límites de lo creíble. Historias que podrían ser ciertas pero ponen en entredicho nuestro sistema de creencias. Los niños índigos son una de esas historias a mitad camino entre la ciencia ficción y el realismo. Yo ni siquiera creo que existan los niños índigos, pero mucha más gente de la que creemos está convencida de ser uno de ellos. Son grietas en nuestra sociedad racional, igual que el curanderismo, las religiones o el miedo a los fantasmas.

¿Cómo ve el panorama literario actual?

-Creo que se están haciendo cosas muy interesantes en España y, concretamente, en la Comunidad Valenciana que es donde vivo. Autores, la mayoría nacidos en la década de los 70 y 80, trabajan con un modelo de novela diferente al de la generación anterior. Un modelo menos apegado a la historia (ese conflicto que debe resolverse al final) y mucho más contaminado por el cómic, el ensayo, las series, los videojuegos, etcétera. Literatura que difícilmente puede llevarse al cine porque su pretensión va más allá de contar una ‘película’.

Alberto Torres. Imagen cortesía del autor.

Alberto Torres Blandina. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Lino Lago, contra las evidencias

Esto no es una pipa, de Lino Lago
Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa (MAC)
Avenida Arteijo, 171. A Coruña
Hasta el 28 de febrero de 2016

El Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa (MAC) acoge la exposición Esto no es una pipa del artista gallego, residente en Lituania, Lino Lago (Redondela, 1973), su primera exposición en una institución española. Lago es actualmente uno de los artistas españoles que tienen más definido un discurso crítico y comprometido desde la pintura. En todo el trabajo que ha realizado podemos ver una constante incomodidad de lo que supone el hecho pictórico y artístico en contraste con una magnífica factura en todas sus obras.

Obra de Lino Lago. Imagen cortesía del MAC.

Obra de Lino Lago. Imagen cortesía del MAC.

El artista va más allá de la estética y busca la inspiración en la calle, en las noticias, en la vida cotidiana. Se atreve a intervenir fondos clásicos de Bronzino o Velázquez con elementos geométricos, textos intrusivos o pinceladas caóticas y desordenadas. También se acerca al hiperrealismo con sus pinturas próximas a la definición de la fotografía, que tampoco se libran de su mano interventora. En todas sus obras intenta recoger lo estandarizado para dotarlo de un nuevo significado, convertirlo en otra cosa para plantear un nuevo razonamiento.

La exposición, comisariada por Rafael Doctor, se divide en dos partes, una primera que recoge una amplia selección de obras de sus etapas anteriores, en las que ya se puede observar la base crítica en la que se sustenta todo su trabajo, y una segunda parte en la que trata, por primera vez en España, el asunto de la injusticia y el sufrimiento innecesario de los animales como temática principal. La muestra estará abierta al público hasta el próximo 28 de febrero de 2016.

Obra de Lino Lago. Imagen cortesía del MAC.

Obra de Lino Lago. Imagen cortesía del MAC.

Según explica Rafael Doctor, Lino Lago realiza en sus obras una “constante crítica a lo políticamente aceptado del sistema artístico y a la imagen desactivada del compromiso”. Así, Lago llega a desarrollar en sus últimos trabajos una obra en la que se funden sus más arraigadas creencias vitales en relación a su posición particular como animal “racional” que vive en un mundo rodeado de otros animales que son explotados y aniquilados por diferentes causas, algo en lo que el autor se niega a participar.

Las últimas obras de Lino Lago abordan directamente la crítica a la ideología carnista que rige el mundo contemporáneo y parten, conceptualmente, del animalismo, una corriente de pensamiento y acción que entiende que la relación que mantiene el ser humano con los animales en la sociedad actual es absolutamente abusiva, cruel e injusta.

Obra de Lino Lamela. Imagen cortesía del MAC.

Obra de Lino Lamela. Imagen cortesía del MAC.

 

Exposición de toros sin toros

Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)
Baños del Almirante
C / Baños del Almirante, 3-5. Valencia
Hasta el mes de abril, 2015

Hitler era un gran amante de los animales, sobre todo de su perra Blondi. Tanto, que prefirió matar a seres humanos en las cámaras de gas, antes que ver sufrir a un animal. Franco también era un gran amante de las corridas de toros, eso sí, oficiales, porque se encargó de prohibir los festejos taurinos populares. Y Timothy Treadwell, al que Werner Herzog le dedicó una película, murió devorado por uno de los osos grizzly que tanto amaba. Valgan estos tres ejemplos para mostrar algunas de las contradicciones del excesivo celo animalista.

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, que se exhibe en Baños del Almirante, es una “exposición de toros sin toros”, como destacó Felipe Garín, director del Consorcio de Museos. De manera que ajustándose al enunciado, valgan esos toros como pretexto para mostrar la sociedad valenciana de la época (primera mitad del siglo XX) o para revindicar una fiesta de larga tradición. “No me importa que sea pretexto para reivindicar la tradición histórica de los toros”, afirmó Garín, quien agregó: “A Goya y a Picasso les gustaban los toros, forman parte de la tradición mediterránea”.

¡Ay, los toros! En Baños del Almirante se pasa de puntilla por ellos para, en su lugar, mostrar sus efluvios culturales. Un total de 25 fotografías del amplísimo archivo de la agencia EFE muestra a figuras del cine, de la literatura, de la música o de la realeza, en el contexto social, urbanístico y arquitectónico de la época, con el trasfondo de la tauromaquia ligando el conjunto. Ramón Pérez de Ayala, Guglielmo Marconi, Rita Hayworth, Matías Prats, Jorge Negrete, Alfonso de Borbón o la duquesa de Alba protagonizan algunas de las imágenes.

'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

También aparecen los muñecos Michelín en la plaza de toros de Valencia, cuando estaba prohibida la publicidad en los cosos taurinos. O imagen de la primera retransmisión televisiva de una corrida (1948), a cargo de una compañía americana de espectáculos al aire libre. “La exposición permite contemplar cómo ha evolucionado la sociedad, tomando los toros como excusa”, subrayó Garín. Excusa que permite acercar al visitante aquella Valencia de antaño en el marco de la actual fiesta fallera de marzo.

Pretexto, pues, de los toros, para avivar una polémica sustentada en los valores simbólicos y estéticos que dotan de sentido a la tauromaquia, frente a la supuesta brutalidad que defienden sus detractores. “Hoy, a diferencia de otras épocas, tiene lugar [esa polémica] en un contexto generalizado de sensibilidad ecológica pro-animalista que ha convertido casi en lugar común lo que antaño fueron considerados remilgos de intelectuales extravagantes, contrarios al sentir popular”, sostiene Fernando Savater en ‘Tauroética’.

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección de la Agencia EFE (1910-1950)’ huye de esa polémica mostrando el ambiente social y cultural de la fiesta. Toros sin toros. Un cuchillo sin mango y sin hoja, para no herir a nadie y evitar así una discusión estéril. George Orwell lo tenía claro: “Hay personas, como los vegetarianos o los comunistas, con las que es imposible discutir”. ¿Incluiría el autor de ‘1984’, en la actual época de sensibilidad ecológica, a los animalistas?

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950) en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

Salva Torres