Mona Hatoum, Premio Julio González 2020 del IVAM

Mona Hatoum (Beirut, 1952)
Premio Julio González 2020
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Miércoles 27 de marzo de 2019

La artista de origen palestino Mona Hatoum (Beirut, 1952) recibirá el Premio Julio González 2020 que concede el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM). Esta creadora multidisciplinar es la segunda mujer que recibe este galardón que, en sus 20 años de historia, ha premiado el trabajo de artistas como Andreu Alfaro, Annette Messager o Christian Boltanski.

Mona Hatoum es una “creadora sutil y enigmática que nos enfrenta a las más profundas emociones y sentimientos” en palabras del director del IVAM, José Miguel G. Cortés, quien además ha mencionado la gran potencia ideológica y solidez poética de la obra de la artista.

Obra de Mona Hatoum

Obra de Mona Hatoum.

La artista Mona Hatoum se ha mostrado muy satisfecha por un galardón que reconoce su contribución a la escultura contemporánea. “Es un placer verme asociada al trabajo de Julio González y al nombre de otros grandes artistas que han recibido el premio anteriormente”, destacó. La artista añadió que “es una oportunidad para mostrar más extensamente mi trabajo y para ofrecer al público local una experiencia más profunda de mi obra”.

La galardonada ha creado un amplio conjunto de obras que recuerdan o se asocian con diferentes tipos de mapas de la cultura mediterránea, que no sólo hablan de los aspectos geográficos, sino también de las situaciones personales, sociales y políticas de los individuos que habitan en ellos. Su trabajo ha sido expuesto en grandes ferias y certámenes internacionales como la Document de Kassel, la Bienal de Venecia y otros eventos centrales de la escena artística contemporánea.

Hasta abril de 2020, Hatoum exhibe su obra ‘3-D Cities’ (2008-2010) en la exposición del IVAM ‘Tiempos Convulsos. Historias y microhistorias en la colección del IVAM’. Su instalación habla de la realidad urbana de tres ciudades fundamentales del mundo árabe (Beirut, Bagdad y Kabul). Las geografías cambiantes, la guerra, la violencia o la experiencia del tránsito son algunas de las fuentes fundamentales de su trabajo creativo.

El premio, concedido por la Generalitat Valenciana a propuesta del presidente del Consejo Rector del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), se instauró en el año 2000 con el fin de distinguir y reconocer a aquellas personas por su trabajo, méritos y actividad a lo largo del tiempo. Está dotado con 20.000 euros y los artistas premiados son objeto de una exposición en el IVAM que usualmente va acompañada de un acto de homenaje.

Mona Hatoum, en su estudio de Londres en 2018. Fotografía de Gabby Laurent por cortesía del IVAM.

Mona Hatoum, en su estudio de Londres en 2018. Fotografía de Gabby Laurent por cortesía del IVAM.

Andreu Alfaro, como nunca

Alfaro. Laboratorio de forma escultóricas
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 3 de febrero de 2019

“Esta es la exposición más ambiciosa que se ha presentado nunca, para dar a conocer al público ese aspecto experimental e íntimo de Alfaro”, a quien Tomás Llorens, comisario de la muestra junto a Boye Llorens, calificó como “uno de los más importantes escultores del siglo XX”. Las 89 piezas de que consta la exposición Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas, que la Fundación Bancaja acoge hasta el 3 de febrero de 2019, ilustran su larga trayectoria comprendida entre los años 1958 y 2000. Una trayectoria marcada por “su apertura” a la hora de “inventar continuamente nuevas formas y de experimentar con materiales”, destacó Llorens, para quien Andreu Alfaro (1929-2012) era un escultor de una imaginación inagotable.

La fascinación que profesó por el novelista y dramaturgo alemán Goethe puede servir para dibujar el perfil del propio Alfaro, según explicó Llorens: “Vio en él esa combinación entre instinto y razón, esa dicotomía tan marcada y tan fascinante, que le permitió reconocer algo que estaba en su propia personalidad”. Esa “curiosidad infinita”, agregó el comisario, la percibió igualmente “en Joan Fuster como trasunto de Goethe”. El considerado padre del romanticismo acuñó esta frase también reveladora de la trayectoria de Alfaro: “La vida pertenece a los vivos y el que vive debe estar preparado para los cambios”.

Vista de la exposición 'Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas' en Fundación Bancaja.

Vista de la exposición ‘Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas’ en Fundación Bancaja.

Cambios que constituyen otro de los rasgos definitorios del escultor valenciano. “Es un artista difícil de categorizar, de etiquetar, y, como se sale de ellas, los críticos, que suelen ser muy rutinarios, no pueden seguirle. Todos los virajes y exceso de creatividad a lo largo de su trabajo son difíciles de asimilar por la crítica”. Y Tomás Llorens fue enumerando, de forma pausada y exhaustiva, cada uno de esos cambios o virajes. “En su primera etapa, que coincide con el ecuador del franquismo, practica una experimentación formal, sintáctica, que enlaza con la tradición constructivista”.

Luego, a comienzos de los 60, Andreu Alfaro, siempre según el comisario, “da un giro en el que a la dimensión formal añade un componente de compromiso con la comunidad”. Y eso se manifiesta en sus “emblemas”, sintetizados en sus famosas generatrices o “superficies regladas conocidas en el ámbito de la ingeniería” y a las que Alfaro les otorga de una “expresión más elegante”. A partir de los 70, sus esculturas públicas eran muy aceptadas, “pero su imaginación iba mucho más allá”. De ahí que pasara “de la tradición abstracta del siglo XX” a preocuparse “por los antecedentes de la escultura europea, sobre todo el barroco”.

Boye Llorens, hijos de Andreu Alfaro, Rafael Alcón y Tomás Llorens. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Boye Llorens, Andrés y Anna Alfaro, Rafael Alcón y Tomás Llorens. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Es en ese momento cuando se interesa por el universo de Goethe, recogido en la exposición, al igual que su serie en torno al jazz y los ángeles, para concluir en el contra minimalismo de finales de los 80 y 90. ”Se hace escultor historicista”, ahondando en la “sencillez y simplicidad del arte moderno”, pero “recuperando la riqueza del pasado histórico”. Un nuevo viraje en su abracadabrante trayectoria que da lugar a otro estimulante cambio, el que va “del objeto contemplado a la escultura pensada para apoderarse del espectador, obligándole a participar de su propio juego mediante trucos de perspectiva”, explicó Llorens.

“Ahí llega la imaginación de Alfaro a su punto de máxima intensidad”, subrayó el comisario. Andrés Alfaro, hijo del escultor, reconoció haberse emocionado con el montaje de la exposición, porque sentía como si “estuviera controlada por mi padre, al haber captado su espíritu”. Espíritu cifrado en la disposición de las piezas, precisamente ubicadas “para ser visibles desde todos los ángulos”. Una visibilidad ampliada en la escultura Homenaje a Platón instalada frente a la fachada de la Fundación Bancaja, obra de gran formato que contrasta con las de menor tamaño del interior de la exposición, que completa el audiovisual Visión urbana de Alfaro, dirigido por Vicente Tamarit y producido por Mediterráneo Media Entertainment y Marben Media.

Esa dimensión mediana y pequeña de la muestra es la que evoca el Laboratorio de formas escultóricas del título. Una mirada íntima y cercana de la obra de Alfaro, que permite al espectador sumergirse en su taller, brevemente subrayado mediante una treintena de maquetas o bocetos experimentales realizados con materiales frágiles. Más de 40 años de trabajo caracterizados por esa imaginación desbordante de la que habló Llorens, causa de su necesidad perentoria de cambios. Cambios que responden “a una imperiosa creatividad, generosidad y entrega en su obra”, enfatizó el comisario.

Vista de la exposición 'Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas' en Fundación Bancaja.

Vista de la exposición ‘Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas’ en Fundación Bancaja.

Salva Torres

Relectura del franquismo por las vanguardias

España. Vanguardia Artística y Realidad Social, 1936-1976
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Desde el 13 de septiembre de 2018 al 13 de enero de 2019

El director del Institut Valencià d’Art Modern, José Miguel G. Cortés, y el comisario de la muestra, Sergio Rubira, han presentado la exposición Caso de estudio ‘España. Vanguardia Artística y Realidad Social, 1936-1976’, que lleva el mismo título que la célebre exposición que se presentó en la Bienal de Venecia de 1976.

«La Bienal de Venecia de 1976 fue un acontecimiento histórico muy importante en el mundo del arte ya que por primera vez se planteó para el Pabellón Español un proyecto alejado de la oficialidad», explicó el director del IVAM sobre la muestra que reúne 33 obras de la Colección del museo de artistas como Pablo Picasso, Joan Miró, Julio González, Josep Renau, Eusebio Sempere, Antoni Tàpies, Antonio Saura, Monjalés, Jordi Teixidor, Equipo Crónica, Eduardo Arroyo y Alberto Corazón, que formaron parte de aquella exposición histórica.

La intención principal de la exposición que se organizó en la Bienal de 1976 era corregir la imagen que el régimen franquista había dado del arte español de vanguardia en el contexto internacional y evidenciar cómo ese vanguardismo había sido moldeado por el proceso de una lucha ideológica. «En este nuevo curso en el que el IVAM celebrará su aniversario en 2019 nos planteamos conocer el pasado para construir el futuro», comentó Cortés sobre la importancia de este nuevo Caso de Estudio del IVAM, la línea de exposiciones que investiga los fondos de la Colección.

Crucifixión, de Antonio Saura. Imagen cortesía del IVAM.

Crucifixión, de Antonio Saura. Imagen cortesía del IVAM.

El comisario de la exposición, Sergio Rubira, destacó que «nunca hasta 1976 se había hecho una exposición que contextualizara las condiciones políticas y sociales de la producción de las obras». De ahí la importancia de aquélla muestra para entender «el relato de la historia del arte durante la dictadura», resumió.

Considerando el papel que desempeñaron los críticos y artistas valencianos como Tomás Llorens, que ejerció de co-comisario, Manuel García, que actuó como secretario de la ‘Comisión de los Diez’ que organizó la exposición, junto con artistas como Jordi Teixidor, Equipo Crónica, Equipo Realidad o Monjalés, no es extraño que la Colección del IVAM conserve más de 40 obras que formaron parte de la muestra de 1976. «Algunas de las ideas de aquella muestra tomaron forma posteriormente en la creación de la Colección del IVAM. Es el caso, por ejemplo, de Julio González», apostilló Rubira.

El recorrido de la exposición en la galería 3 del IVAM mantiene el orden que se le dio en la muestra del 76 y que «comenzaba mostrando las raíces de la vanguardia con imágenes de la Guerra Civil y el Pabellón de la República de la Exposición de París de 1939», manifestó el comisario.

A partir de ese momento, la exposición sigue un recorrido circular con la escultura Cabeza de Monserrat girando, (1942) de Julio González para culminar con otra imagen de mujer, el retrato Sama de Langreo (1970) de Eduardo Arroyo, que muestran la heterogeneidad de lenguajes artísticos, sin olvidar los artistas forzados al exilio.

Vista de la exposición 'España. Vanguardias artísticas y realidad social. 1936-1976'- Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘España. Vanguardias artísticas y realidad social. 1936-1976’- Imagen cortesía del IVAM.

Por sus estudios los conoceréis

Estudis d’Art. Martí Domínguez y Jesús Císcar
Espai Metropolità d’Art EMAT de Torrent
Avda del Pais Valencià, 103. Torrent (Valencia)
Hasta el 3 de junio de 2016

“El estudio condiciona la obra del artista. Como la pecera condiciona al pez”. Lo dice Martí Domínguez que, junto al fotógrafo Jesús Císcar, presenta en l’Espai Metropolità d’Art de Torrent la serie Estudis d’Art, en la que reúne a 45 artistas valencianos en sus respectivos espacios de creación. Lugares donde gestan su obra alejados del mundanal ruido, mientras el suyo interior pugna por abrirse paso en la soledad del estudio. Estudios de todas las medidas, características y atmósferas que vienen a ser “en muchos casos el traje del propio artista”, subraya Domínguez, mientras explica el viaje que le ha llevado por los diversos estudios de algunos de los más genuinos creadores del arte contemporáneo en la Comunidad Valenciana.

Andreu Alfaro, Manuel Boix, Carmen Calvo, Vicente Castellano, Juan Genovés, Miquel Navarro, Francisco Sebastián Nicolau, José Sanleón y Willy Ramos, entre otros, aparecen retratados en sus estudios por Jesús Císcar, junto a algunas de sus obras emblemáticas y breves textos descriptivos. “No me interesaba tanto hablar de su obra, como del proceso creativo”, precisa Domínguez. Y ello por una sencilla razón: “Los estudios dicen mucho del carácter y modo de ser del artista”. Se dice que Bacon, por ejemplo, intervenía hasta en las propias paredes del estudio, mientras otros como Monet se limitaban a mirar desde un sofá ubicado en mitad del espacio.

Estudis d'Art. Carmen Calvo. Imagen cortesía del EMAT.

Estudis d’Art. Carmen Calvo. Imagen cortesía del EMAT.

De manera que el estudio es un traje, pero un traje variopinto. “Sí, los hay, como en el caso de Andreu Alfaro, que se corresponde con la proporción del trazo, con su pulcritud, pero hay otros, como el de [José María] Yturralde, cuya obra parece inmaculada y, sin embargo, su estudio es un caos”. Domínguez también se refiere al de Carmen Calvo: “Es como entrar en una de sus obras”, por el “golpe de fascinación, de atmósfera insospechada” con la que te encuentras. A imagen, pues, y semejanza de la obra, pero igualmente contradiciendo los postulados estéticos del autor: así son los estudios recogidos en l’EMAT de Torrent.

Esa diversidad y complejidad de los espacios en justa correspondencia con el espíritu creativo de sus propietarios, es lo que ha convertido el viaje recreado en Estudis d’Art en algo “tan interesante”. Diversidad que va del estudio “en medio de la huerta, al que se encuentra en la montaña, en un tercer piso sin ascensor o en una antigua fábrica”. Domínguez asegura que ha sido un “trabajo divertido y lo que me ha animado a continuarlo en una segunda serie con artistas más jóvenes”. Y cuando habla de más jóvenes, se refiere a menores de 50 años, con lo que esto supone de límite subjetivo que acarrea sus problemas.

Estudis d'Art. Francisco Sebastián. Imagen cortesía del EMAT.

Estudis d’Art. Francisco Sebastián Rodríguez. Imagen cortesía del EMAT.

En cualquier caso, Estudis d’Art no deja de ser un paseo por el arte contemporáneo valenciano contemplado desde la maternidad misma, como les gusta decir a algunos fotógrafos en relación con su cuarto de revelado. Visión que Domínguez resalta como esencial (“hace mucha falta en esta ciudad [Valencia]”), dada la precariedad cultural y la falta de visibilidad de muchos de esos artistas. La exposición, que ya fue mostrada en la Fundación Bancaja, de donde procede, proseguirá después su itinerancia por La Llotja de Alcoi y la Casa del Bou de Albalat de la Ribera.

Volviendo al carácter del estudio como prolongación del artista y viceversa, Domínguez puntualiza que se ha encontrado con espacios “pensados hasta el último detalle, con otros más espartanos, que no tenían ni una sola silla”. Y cita el caso de Sanleón, austero como pocos y “sin tan siquiera una estufa en invierno. ¡Qué manera de sufrir!”, exclama. Diríase, como llegó a decir Ortega, que en ejemplos como este “el esfuerzo es solo esfuerzo cuando comienza el dolor”.

Otros habilitan su estudio para ir ajustándose al desarrollo de su propia obra, mientras hay quienes “pintarían lo mismo en cualquier lugar”, citando Domínguez los casos de Armengol y Castellano. Lo que se encontrará en la nueva serie de jóvenes artistas ya puesta en marcha (“llevamos una treintena”) será de nuevo todo un descubrimiento. De hecho, ya se observan cambios: “Ahora en muchos casos basta con una pequeña habitación y un ordenador”.

Estudios de artista. Imagen cortesía del EMAT.

Estudis d’Art. Manuel Boix. Imagen cortesía del EMAT.

Salva Torres

Obras con mucho vuelo en El Carmen

Colección Aena de Arte Contemporáneo
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 10 de enero de 2016

Son obras de arte contemporáneo habitualmente instaladas en aeropuertos de toda España. Obras que en su día fueron catalogadas por la Fundación Aena, institución cultural ahora dependiente de la entidad pública Enaire, para su gestión, conservación y divulgación. Fruto de ese trabajo necesario, ya que muchas de esas obras se hallaban repartidas sin mucho fuste por diferentes dependencias de la red de aeropuertos, es la colección de más de 1500 piezas ahora en depósito. Un total de 35 de esas obras, todas ellas de gran formato, se exhiben en el Centro del Carmen.

Algunas pertenecen a artistas o grupos valencianos de la talla de Andreu Alfaro, Miquel Navarro y Equipo Realidad. “Es una selección pequeña pero sin duda representativa de la colección de la Fundación Aena”, afirmó Enrique Moral, director de la entidad pública. Pequeña, pero “rotunda”, subrayó Felipe Garín, director del Centro del Carmen. Rotundidad en cuanto al formato y a la cualidad de los artistas representados: Eduardo Arroyo, Miquel Barceló, Juan Barjola, Rafael Canogar, Cristina Iglesias, Paloma Navares, Antoni Tàpies… Y rotundidad en cuanto al contenido plástico.

Obra de Santiago Sierra, de la Colección Aena, en el Centro del Carmen.

Obra de Santiago Sierra, de la Colección Aena, en el Centro del Carmen.

La exposición, cuyo título Evolución se refiere al propio vuelo ascendente en el tiempo de la colección, arranca con la obra de Tàpies Grafismes blaus sobre vellut granat, en la que destaca un igualmente rotundo ‘No’ en el interior del cuadro. Y la cierra una similar y contundente negación de Santiago Sierra en su fotografía en blanco y negro denominada No Global Tour. “Sí, podríamos decir que empieza con una negación a la dictadura por parte de Tápies y concluye con esa otra negación de Sierra contra la globalización”, admitió Ángeles Imaña, comisaria de la muestra.

Y entre ambas negaciones, una severa afirmación: “Estamos probablemente ante una bella desconocida”, refiriéndose Moral al conjunto de obras exhibidas de la colección Aena, que sirve de “impulso al arte español, portugués e iberoamericano”. Porque Evolución, en tanto tal, muestra obras que van de los años 70 a la actualidad, incluyendo artistas como la portuguesa Helena Almeida o el chileno Roberto Matta, dentro de ese “objetivo público de apoyo al arte contemporáneo”. Pinturas murales, esculturas, fotografías y audiovisuales que dejan por unos meses su ubicación en los aeropuertos de Valencia, Barcelona, Madrid, Palma, Santiago, León o Málaga, para que el espectador las vea fuera de su contexto habitual.

Obra de la Colección Aena, en el Centro del Carmen.

Obra de la Colección Aena, en el Centro del Carmen.

“El fútbol ayudó mucho al impulso de la colección”. Y Enrique Moral, ante el asombro general, explicó que con motivo del Mundial del 82, “se ampliaron los aeropuertos”, lo cual favoreció esa evolución del arte contemporáneo en relación con los espacios destinados a la navegación aérea. Eso sí, las compras han sido en todo momento “siguiendo el criterio público de gasto en torno a valores seguros”. Como lo son Barceló, Arroyo, Canogar, Tàpies o Barjola, cuya Tauromaquia, según explicó Imaña, pasó “de las cabezas picassianas a esas otras más de Bacon”, característico del quehacer siempre inquieto del artista extremeño.

Felipe Garín advirtió el hecho de que siendo una colección de la Fundación Aena no hubiera prácticamente alusiones a los aviones, lo cual le pareció un acierto. Y cuando tal cosa sucede, como en el caso de la instalación de Tim White-Sobieski Terminal 3, sea para homenajear a las víctimas de las Torres Gemelas mediante imágenes de un misterioso atractivo. Como misteriosa es la obra de Paloma Navares, “artista poco conocida, pero de gran talento” (Imaña), o sobrecogedora la fotografía de Victoria Diehl de una mujer sin pezones en su maltratado cuerpo; esta última, ganadora del Premio de Fotografía que convoca la Fundación Aena.

Obra de Juan Barjola, de la Colección AENA, en el Centro del Carmen.

Obra de Juan Barjola, de la Colección AENA, en el Centro del Carmen.

Salva Torres

Los 40 vigorosos años de Cánem

Presente continuo. 40 años de la Galería Cànem de Castellón
Centro del Carmen
C / Museo, 2 Valencia
Hasta el 24 de enero de 2016

Una treintena de obras, seleccionadas del fondo de la propia galería, integran Present Continu: Quaranta anys de la Galería Cànem a Castelló. Obras de artistas que han ido construyendo tan dilatada trayectoria y que Felipe Garín, director del Centro del Carmen, resumió así: “Es una forma de que en Valencia se supiera lo que ha supuesto Cànem para la historia del arte contemporáneo”. Rodeados de piezas de Armengol, Boix y Heras, los primeros artistas que expusieron en el ya legendario espacio dirigido por Pilar Dolz, además de Alfaro, Michavila, Toledo, Mus, Cardells, Mestre o Gibbons, entre otros, Garín, Dolz y Vicent Marzà, conseller de Cultura, fueron desgranando las razones por las que Cànem es historia viva del arte valenciano.

Obra de Alvargonzález por los 40 años de Galería Cánem en el Centro del Carmen.

Obra de Alvargonzález por los 40 años de Galería Cánem en el Centro del Carmen.

“Cuando el arte era un páramo [año 1974], y ni existía ni se le esperaba al IVAM, Pilar Dolz abrió una galería nada convencional manteniendo con los años siempre una línea de prestigio”, explicó Garín. “Es un ejemplo de institución privada que apuesta por creadores valencianos”, subrayó Marzà, quien dijo haber entrado en el mundo del arte “gracias a Cànem”. “Abrimos la galería pensando en hacer cosas por el país y por nuestro territorio”, concluyó Pilar Dolz, para quien su actividad al frente de la galería “es como una droga”.

Obra de Joan Antoni Toledo por los 40 años de Galería Cánem en el Centro del Carmen.

Obra de Joan Antoni Toledo por los 40 años de Galería Cánem en el Centro del Carmen.

Una droga que ha ido suministrándose y suministrando a los ciudadanos través de su escaparate en Castellón por obra y gracia de los numerosos y cualificados artistas que han mostrado su trabajo en Cànem. “Aquí hay un poco de todo”, apuntó Dolz. Hay pintura, fotografía, escultura, video, y las hay de cada una de esas cuatro décadas, aunque “principalmente de los 70 y, no sé por qué, un poco menos de los 80”, explicó la directora, acompañada de Falo Menezo, su sombra y eterna compañía, a quien Dolz expresó su infinita gratitud.

Obra de Pepa Poquet por los 40 años de la Galería Cánem en el Centro del Carmen.

Obra de Pepa L. Poquet por los 40 años de la Galería Cánem en el Centro del Carmen.

Que el Centro del Carmen acoja tamaña selección de obras no significa que las relaciones entre Cànem y las instituciones públicas haya sido siempre tan gozosa. “Lo hemos tenido mal en Castellón y las ventas a instituciones públicas han sido muy difíciles”. Y ya puesta a ser sincera, Pilar Dolz apuntó que esa escasez de ventas quizás fuera debido al “clientelismo político” que a su juicio ha existido en el seno de esas administraciones. Con todo, reconoció sentirse afortunada por el “placer” que le había supuesto montar tantas exposiciones y porque “nos ha enriquecido mucho”. “O tienes mucho dinero o mucho amor al arte”, concluyó.

Obra de Eva Mus por los 40 años de la Galería Cánem en el Centro del Carmen.

Obra de Eva Mus por los 40 años de la Galería Cánem en el Centro del Carmen.

Salva Torres

SET cumple 10

Javi Moreno, Juan Olivares, Cristina Almodóvar, Rubén Tortosa, Ibán Ramón, Isidro Ferrer, Lukas Ulmi, Sara Sanz, Sean Mackaoui, Sergio Barrera, Andreu Alfaro, Chema Madoz.
Set Espai d’Art
C/ En Grenyó, 7. Jávea (Alicante)
Inauguración: 12 de julio, 20 h.
Hasta el 30 de agosto de 2014

Set Espai d’Art celebra sus primeros 10 años en su sede de Jávea (Alicante). Para festejarlo inaugura una exposición colectiva con algunos de los artistas representados por esta galería, con piezas especialmente seleccionadas, a través del dibujo, pintura, fotografía, escultura, instalación y obra gráfica.

Fachada de Set Espai d'Art en el casco antiguo de Jávea (Alicante). Imagen cortesía de la galería.

Fachada de Set Espai d’Art en el casco antiguo de Jávea (Alicante). Imagen cortesía de la galería.

Martínez-Medina: el placer de asomarse al interior

Diseñando una vida. José Martínez-Medina
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 30 de marzo

Alguien le llamó el Le Corbusier de los barcos. Porque además de diseñador, interiorista y coleccionista de obras de arte, José Martínez-Medina (1919-2006) fue igualmente un adelantado a su tiempo en lo que se refiere al interiorismo de barcos, siendo pionero en una faceta por la que se distinguió entre los años 50 y 80 del pasado siglo. El Centro del Carmen acoge un amplio muestrario de su trabajo, en lo que viene a ser un homenaje al empresario que transformó el mobiliario en obra de arte. Algunas de sus sillas son todavía hoy objeto de admiración y referencia obligada para todo aquel que se introduce en el mundo del diseño.

Imagen de la exposición dedicada a José Martínez-Medina. Centro del Carmen

Imagen de la exposición dedicada a José Martínez-Medina. Centro del Carmen

Martínez-Medina, siguiendo esa estela de Le Corbusier, hizo lo que el maestro suizo pregonaba: “La arquitectura debe acercarse a la ingeniería sin renunciar a la emoción”. Dicho y hecho. Como recordó Felipe Garín, director del Centro del Carmen, Martínez-Medina fue un “hombre culto”, que estudió Bellas Artes, estableció contacto con los mejores diseñadores extranjeros y “se metió en cosas que nadie lo hacía”, como el referido interiorismo de barcos. Y lo hizo aunando precisamente los avances tecnológicos, cuyo desarrollo favoreció en su actividad empresarial, con la gran pasión que ponía en cada uno de sus trabajos. Ingeniería y emoción.

Algunas de las sillas obra de José Martínez-Medina en la exposición 'Diseñando una vida'. Centro del Carmen.

Algunas de las sillas obra de José Martínez-Medina en la exposición ‘Diseñando una vida’. Centro del Carmen.

Tanto es así, que a su más conocida faceta como empresario del sector mobiliario, se le unió esa otra menos conocida, pero sin duda reveladora de su espíritu creativo. Aprovechó las blancas paredes de su tienda, para improvisar la que sería una de las primeras galerías de arte en Valencia. Año 1961. Allí expusieron, “todos los sábados y sin ánimo de lucro” (Garín dixit), artistas entonces primerizos y actualmente reconocidos, como Andreu Alfaro, Manolo Valdés, Yturralde o Anzo, entre otros, algunas de cuyas obras forman parte de la exposición homenaje.

Obra de Manolo Valdés de la colección de José Martínez-Medina en la exposición 'Diseñando una vida'. Centro del Carmen.

Obra de Manolo Valdés de la colección de José Martínez-Medina en la exposición ‘Diseñando una vida’. Centro del Carmen.

Diseñando una vida reúne en el Centro del Carmen una selección de esa obra pictórica que Martínez-Medina fue comprando en plan mecenas, junto a sillas, butacas, mesas, lámparas o escritorios de su larga actividad empresarial dentro del sector mobiliario. Como señala Manuel Martínez Torán, comisario de la exposición, en la muestra “se puede apreciar toda la evolución que han tenido sus diseños desde mediados de los años 30 hasta principios de siglo”, llegando “incluso a ser reeditados en los últimos años, pudiéndolo considerar uno de los modelos que identifican más nuestro diseño mediterráneo y español”.

Silla de José Martínez-Medina en la exposición 'Diseñando una vida'. Centro del Carmen.

Silla de José Martínez-Medina en la exposición ‘Diseñando una vida’. Centro del Carmen.

La silla Cáceres, las butacas Japan o Lady, el sofá Duna, la mesa Paul McCobb, tallas colgantes, maderas, tapizados o engranajes, forman parte de una exposición que se completa con vitrinas, imágenes y maquetas, configuradoras de esa vida que José Martínez-Medina diseñó con fervor artístico e industrial. “Hace falta vocación de querer producir y querer vender algo”, reza en una de las paredes de la exposición. Teresa Alapont, también en labores de comisaria, subrayó el “valor añadido” que siempre han llevado asociado los muebles de Martínez-Medina, en tanto “sello de identidad de quien lo posee”.

Su hermano José Miguel, que dijo estar descubriendo cosas que no había visto, señaló esa mezcla de labor industrial y creatividad artística del homenajeado. “Valoraba la belleza y los pequeños detalles de las cosas”, apelando a esa visión emprendedora de Martínez-Medina como crucial para fomentar la industria valenciana. Diseñando una vida es una reflexión acerca de ese carácter inquieto, artesanal y tremendamente enriquecedor del empresario que, lejos de especular con su trabajo, produce bienes tangibles y perecederos. El Le Corbusier de barcos, de seguir con vida, ya estaría surcando la calle en busca de nuevas ideas.

Una de las instalaciones de la exposición dedicada a José Martínez-Medina, 'Diseñando una vida'. Centro del Carmen

Una de las instalaciones de la exposición dedicada a José Martínez-Medina, ‘Diseñando una vida’. Centro del Carmen

Salva Torres

El papel, auténtico protagonista

El arte del papel, exposición colectiva
Galería Rosalía Sender
C / Mar, 17. Valencia
Hasta el 14 de diciembre

El muestrario es imponente: Alfaro, Toledo, Molina Ciges, Vento, Maestre Yago, Pagola, Monjalés, Castellano. Y así hasta un total de 19 artistas cuya obra en solitario ya ha sido objeto de singulares exposiciones en la galería Rosalía Sender que ahora, a rebufo de la crisis, los reúne a todos en una brillante colectiva. Rosa Torres, Balanzà, Manchas, Brecht, Granell, Salvador Victoria, Lucebert. Artistas de renombre para una exposición en torno al papel, protagonista material de una muestra cuya selección aviva la mirada del espectador por la indudable calidad de los representados. Richard White, Inmaculada Martínez, Juan Vida, Pérez Bermúdez: 19 artistas hermanados alrededor de El arte del papel, que hasta el 14 de diciembre permanecerá en Rosalía Sender.

Obra de José Vento en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de José Vento en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Con las navidades a la vuelta de la esquina, llevarse uno de esos papeles se antoja ocasión inmejorable de elevar el tono del consumo. Los hay de todos los estilos, desde la figuración más o menos velada, más o menos explícita e incluso grotesca, hasta la abstracción. Y los hay realizados con técnica mixta, a lápiz, a base de tinta china, acuarela, grafito o acrílico sobre cartulina, cartón y, principalmente, sobre el papel que da título a tamaña reunión de talentos.

Obra de Inmaculada Martínez en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martínez en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

“Ante todo sinceridad”, decía Andreu Alfaro refiriéndose a su obra. En Rosalía Sender, esa honestidad queda reflejada en el jazz de minimalistas trazos. Y sinceridad que se observa en el conjunto, ya sea el bodegón de Molina Ciges o la “pintura de playas y bañistas” de Inmaculada Martínez, en esta ocasión concentrada en un par de sencillas figuras. Javier Pagola, para quien lo atractivo del abstracto residía en la liberación del cuadro de contenido y de sentido, muestra esa liberación en un par de obras, siendo así el único de los artistas expuestos que cuenta con dos trabajos.

Brecht, que ya expuso en la galería sus “dibujos alarmantes”, insiste en esa exclamativa atracción por la vida excesiva. Excesos que pueden verse en otras de las obras exhibidas, ya sea por la cadencia del color que explotan Rosa Torres, Bermúdez o Molina Ciges, o el riguroso trabajo formal de Castellano, Vento o Monjalés. La inquietante figuración corre a cargo de Richard White, Balanzà o Toledo, mientras el collage de Maestre Yago nos descoloca frente al rostro de Hopper. Como lo hace Juan Vida en su brumosa Notre Dame.

Obra de Maestre Yago en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de Maestre Yago en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

La variedad continúa en el taller de Manchas, o en ese soldado que Eugenio Granell muestra como si fuera una reliquia universal de la frustración ante un mundo tenebroso que parece confluir en “La casa está oscura” de Brecht. Y así, entre oscuridad y luminosidad, siguiendo el movimiento pendular de la crisis, que sin duda arroja sombras producidas por tanta demolición, al tiempo que abre agujeros por donde se filtra cierta luz, avanza la exposición El arte del papel. Una muestra colectiva en tiempos de ajuste económico que, sin embargo, permite al espectador deleitarse con una brillante selección de artistas y trabajos. Una veintena de obras en papel que Rosalía Sender muestra como antídoto visual a la penosa crisis.

Broken sibling, de Richard White en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Broken sibling, de Richard White en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Salva Torres