Una coreografía seductora

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral
Serie de 10 dibujos creado en técnica mixta sobre papel Fabriano de 300 gramos
Taller Indusart
C / Clero, 6 bajo. Valencia

Entre-dos, serie de 10 dibujos creados mano a mano por Hélène Crécent y Rafa de Corral  para  Russafart 2016, lleva inscrita la tensión surgida de la fusión de los dos universos pictóricos tan diferentes de estos artistas. Crécent y De Corral han creado una coreografía seductora con las figuras abstractas y conceptuales más emblemáticas de sus respectivos universos pictóricos.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Figuras crepitantes

La pintura de Hélène Crécent está habitada, principalmente, por figuras abstractas: “manos llameantes”, “bolas enmarañadas”, -“de pelo”, matiza la artista-, “cuerpos contorsionados, sin rostro y sin sexo”, “bocas-vaginas dentadas”. Figuras dibujadas con mina de plomo sobre un fondo blanco y salpicadas con golpes de color rojo, verde, azul. Figuras de trazo curvo, inmediato, fogoso. Figuras crepitantes.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Fotografía: Fernando Rincón.

Figuras ingrávidas

En cambio, en la obra de Rafa de Corral gravitan misteriosas piezas de rasgos arquitectónico-geométricos que brotan de una superficie acuosa, metálica o flotan sobre un espacio nuboso, etéreo.  Estas piezas, dibujadas con un trazo firme, recto y preciso, fluyen ingrávidas por el espacio conceptual futurista de la obra de Rafa de Corral. Figuras ingrávidas, densas piezas arquitectónico-geométricas, donde la levedad de la existencia se hace metáfora.

Cuatro piezas de 'Entre-dos', de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Cuatro piezas de ‘Entre-dos’, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Fotografía: Fernando Rincón.

Fusión

Entre-dos es el resultado de la fusión de estos dos mundos pictóricos                    “formalmente tan diferentes”, como considera Hélène Crécent. “Aún así -precisa la artista- pensamos que podría ser un reto pintar y exponer juntos”.

Una experiencia cuyo resultado, señala Rafa de Corral, “ha sido espectacular tanto desde un punto de vista formal como de fondo. En mi opinión se ha producido una simbiosis en un principio lúdica, pero si ahondas más en cada pieza sorprende la frescura y el contenido tan potente”.

Las figuras crepitantes -“manos llameantes” y “bolas enmarañadas”- y las figuras ingrávidas -las piezas arquitectónico-geométricas- componen, en estos diez dibujos, un juego rítmico y colorista de movimientos. Las figuras se desplazan marcando el compás pasional de un tango; se atraen y se repelen connotando la pasión seductora que emana entre lo femenino y masculino.

Los dibujos de “manos llameantes” y de “bolas enmarañadas” de Hélène Crécent denotan una feminidad que arde, que quema. Por lo contrario, las piezas arquitectónico-geométricas de Rafa de Corral emanan una masculinidad que intenta escindir el fuego femenino.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Fotografía: Fernando Rincón.

Hélène Crécent describe el proceso creativo como “mágico y excitante”. Y añade: “El primer dibujo lo hicimos conjuntamente en la misma mesa de manera muy concentrada y espontánea a la vez. Entendimos que la fusión podía funcionar. Pero empezó a complicarse: la fuerza de mis “bolas de pelo” podían comerse la fuerza de los elementos arquitectónicos de Rafa. No se trataba de una lucha de poder. Non obstante, empezamos a competir, pero con amor, somos amigos”.

“Entonces, Rafa empezó a utilizar la mina de plomo, herramienta importante en mi obra, creando una superficie color plomo negra y brillante. Me impresionó y respondí con un personaje rojo. Luego, Rafa cambió su paleta por tonos fluorescentes pintados con spray. Él se adaptó y yo me tranquilicé, frente a la tensión creada, enrollándome o enroscándome en sus arquitecturas irreales, amenazantes y atractivas a la vez, como si fuera un juego sexual  pasional”, concluye Crécent.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Entre-dos, de Hélène Crécent y Rafa de Corral. Imagen cortesía de sus autores.

Begoña Siles

Cuatro compañías valencianas en Feten

XXV edición de FETEN
Feria Europea de Artes Escénicas de Gijón
Del 20 al 26 de febrero de 2016

Cuatro son las compañías valencianas que este año recalan en la vigésimo quinta edición de FETEN. Los títeres, la magia, las historias sobre amistad y fantasía y las aventuras no faltarán en las propuestas con las que La Carreta Teatro, El Teatre de l’Home Dibuixat, Nacho Diago Cía. y La Teta Calva recalan en Gijón. De ellas, además, La Carreta Teatro estrenará en primicia su último trabajo, ‘El Sol y el Girasol’, una imaginativa historia llena de fantasía realizada con la mágica técnica del teatro negro y una fantástica banda sonora original, que cuenta cómo Sol y Girasol lograrán cumplir sus sueños. La compañía presentará, en calidad de estreno absoluto, un entrañable cuento que trata sobre el derecho a ser diferente.

Durante el pasado fin de semana el público espectador y profesional pudo disfrutar de ‘El oro de Jeremías’. Se trata de un montaje creado por La Teta Calva en el que las persecuciones a caballo, la música en directo, los trenes de la tierra prometida, los títeres, los buscadores de oro, los indios y las estrellas guiarán a Billy, protagonista de la lección de vida que su abuelo Jeremías le dará.

La Carreta Teatro.

El sol y el girasol de La Carreta Teatro en Feten.

Por su parte, y durante cuatro jornadas (martes a viernes), la magia será protagonista en el Paseo de Begoña de la mano de Nacho Diago Cía. Se trata de un espectáculo de magia diseñado para una sola persona (5 minutos) en un espacio escénico asombroso, ‘La Caja’. En su interior hay todo un teatro en el que lo imposible se convertirá en real y lo real podrá dejar de serlo por momentos. La ilusión hará que el público encuentre recuerdos, sombras, músicas, misterios, risas o, incluso, a uno mismo.

Finalmente, un ser que habita un universo particular en el que juega con las imágenes completará la participación de compañías procedentes de la Comunidad Valenciana en el Centro de Cultura Antiguo Instituto (Sala 2A) el miércoles 24. El Teatre de l’Home Dibuixat participa en FETEN con ‘Screen Man’, el hombre pantalla, que la vida puso en su camino al pequeño títere soñador Pomodoro, con quien logran una relación de confianza y solidaridad enormes.

Teatro de objetos, de actores, marionetas y títeres, música, danza, circo, clown o las adaptaciones de clásicos y las últimas tendencias multimedia toman desde el pasado sábado y hasta el viernes 26 de febrero los escenarios y calles de Gijón en el marco de FETEN 2016. La Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas de la ciudad asturiana celebra una edición muy especial, la vigésimo quinta. Y lo hace con la puesta en escena de más de 160 representaciones que 72 compañías proponen en una Feria que, además, reunirá a más de 600 profesionales acreditados durante seis intensas jornadas. La calidad de los trabajos reinará en las calles de Gijón un año más junto a una importante presencia internacional que, a través de siete países, avala uno de los encuentros clave tanto en el sector escénico de nuestro país como en el del resto de Europa.

Organizada por la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular y por el Ayuntamiento de Gijón, FETEN cuenta con el patrocinio, entre otros, del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) y la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Principado de Asturias.

l'Home Dibuixat.

Screen Man de Teatre de l’Home Dibuixat, en Feten.

 

Clay Kids, éxito mundial de la animación valenciana

Clay Kids, de Javier Tostado
Se emite en CLAN TV desde el 9 de julio
Todos los días a las 21.00h

Bob Esponja y Dora La Exploradora tienen compañía. Son los chicos de la pandilla de Clay Kids. Sus divertidas aventuras llegan a la televisión para alegrar el verano a toda la familia. Los protagonistas son siete adolescentes que viven en una gran ciudad y comparten aventuras cotidianas, nuevas tecnologías, exámenes, música, amistad y ecología.

Clay Kids es una comedia infantil y juvenil de 52 capítulos, con una duración de 11 minutos cada uno. Es la primera serie de animación protagonizada por un niño discapacitado y ha sido calificada por la prestigiosa Ranker.com como la mejor serie mundial de stop-motion. Su emisión en países como México, Brasil o Reino Unido ha generado un éxito de seguimiento y merchandising sin precedentes en la historia de una serie creada y producida en España. Y más concretamente en Valencia.

Imagen de la serie Clay Kids. Cortesía de sus autores.

Imagen de la serie Clay Kids. Cortesía de sus autores.

La serie está rodada con la técnica tradicional de la animación stop-motion, que consiste en animar muñecos y simular el movimiento foto a foto. Rodada en los estudios valencianos de Clay Animation, donde se han construído 22 sets con los principales decorados, han trabajado más de un centenar de profesionales a lo largo de tres años.

Un proyecto colosal, nacido en Valencia, pero con una ambición internacional. Refrendada por premios como el Silver Telly Award, “el Óscar televisivo” que se entrega en Estados Unidos y que distingue los mejores trabajos mundiales realizados para la pequeña pantalla, un equipo de profesionales donde destacan guionistas como el estadounidense Mark Zaslove (ganador de dos premios Emmy) o Diego San José (“Ocho Apellidos Vascos”) y un doblaje realizado en Los Ángeles.

“El secreto de la serie es que, desde un principio, apostó por crear personajes, historias y situaciones universales, que funcionen en cualquier país del mundo”, afirma su creador Javier Tostado. “Es una serie para todos los públicos, pero tiene toques de humor irreverente, infinidad de chistes visuales y música muy actual que engancha a todo el mundo”.

Imagen de la serie valenciana Clay Kids. Cortesía de sus autores.

Imagen de la serie valenciana Clay Kids. Cortesía de sus autores.

Jingle, homenaje a los fotoperiodistas

Jingle, de Marta Aledo
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Cortometraje inaugural
Viernes 19 de junio, Sala Berlanga y Teatro Principal
Del 19 al 26 de junio de 2015

Dice que lo de José Couso le removió por dentro. “Le tuve en mente todo el rato”. De manera que Marta Aledo, actriz en Águila Roja o Vis a Vis, se lanzó a dirigir un cortometraje que sirviera de homenaje a todos esos fotoperiodistas que arriesgan sus vidas en conflictos bélicos a miles de kilómetros de sus confortables casas. El resultado es Jingle, proyectado junto al largometraje Radiator en la gala inaugural de Cinema Jove en el Teatro Principal.

Marta Aledo, directora de Jingle, durante la presentación de su corto. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Marta Aledo, directora de Jingle, durante la presentación de su corto. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Antonio Galeano y Paco Manzanedo dan vida, en algún caso hasta la muerte, a dos de los fotoperiodistas aludidos. El corto arranca con ambos recluidos en un sótano, a la espera de que alguien los rescate mientras uno de ellos se encuentra gravemente herido. En semejante trance de angustia, recurren como válvula de escape a recordar esos jingles o canciones musicales que evocan ciertos productos de la publicidad. A eso y a la memoria de sus respectivas novias, cuando en una libertad lejana las recuerdan en todo su esplendor imaginario.

“Ante el estupor de las noticias que fui recopilando en torno al elevado número de fotoperiodistas secuestrados, decidí contar esta historia de amor, de despedida y de amistad”, explicó Aledo, “espantada y enfadada” por cuanto fue descubriendo. Lo de José Couso, el reportero gráfico que murió en la guerra de Irak en 2003 a causa de proyectiles estadounidenses que impactaron contra el hotel Palestine donde se encontraba, le llegó al alma. “No pensé en hacer el cortometraje por compromiso; me salió muy a pesar mío”. Arrastrada por la información que iba recopilando, Marta Aledo fue dando forma a su primer trabajo tras la cámara. “No soy periodista, pero les admiro mucho”, sentenció.

Fotograma de Jingle, de Marta Aledo, en Cinema Jove.

Fotograma de Jingle, de Marta Aledo, en Cinema Jove.

Manzanedo fue rotundo: “Sí es un homenaje a los periodistas”. Galeano reconoció que él sería incapaz de hacer el trabajo de esos fotoperiodistas, por eso agradecía “que haya gente que ponga su vida en peligro por informar de lo que acontece en esos lugares”. Admirados por esa labor que tantas vidas cuesta, ambos dijeron limitarse a representar el drama lo mejor posible. Un drama que en Jingle se reviste del tono seductor de la publicidad como refugio imaginario. “Juegan a los jingles, pero finalmente llega la realidad”, señaló Manzanedo.

El cortometraje, que ganó el Premio Proyecto Corto de Canal + y Pecera Estudio, ha contado con subvenciones del Ministerio de Cultura y la Comunidad de Madrid, presentándose ahora en Cinema Jove. Marta Aledo, tras su primera experiencia cinematográfica, ya piensa en compaginar su carrera de actriz con la de directora. “Sí, tengo necesidad de dirigir, además de actuar”. Jingle es el primer peldaño de esa larga escalera que acaba de empezar a subir. Un riesgo sin duda menor al que narra en su premiada ópera prima.

Fotograma de Jingle, de Marta Aledo, en Cinema Jove.

Fotograma de Jingle, de Marta Aledo, en Cinema Jove.

Salva Torres

Heroínas del cáncer

Fotografías de Belén Caballero
Centro Cívico del Puerto de Sagunto
Jardines del Antiguo Sanatorio s/n. Sagunto (Valencia)
Hasta finales de junio, 2015

Desde el éxito de la película Las chicas del calendario es muy común que algún colectivo de hombres o mujeres opte por desnudarse total o parcialmente por una buena causa. Las 21 mujeres que posan en esta ocasión no lo hacen en un calendario sino en una muestra de la fotógrafa Belén Caballero que se expone este mes en el Centro Cívico del Puerto de Sagunto.

Son mujeres de distintas edades y lugares, unidas por un nexo común, han superado un cáncer de mama y retomado las riendas de su vida. Prestando voluntariamente su imagen, sin complejos ni tapujos, animan a las personas y familias afectadas transmitiendo un mensaje de esperanza. La muestra reúne 21 fotografías en gran formato; 70 X 70 centímetros y dos de 70 X 2 metros. Es uno de los actos programados por Amucanma, asociación dedicada al acompañamiento y apoyo de personas afectadas por el cáncer de mama y a sus cuidadores, con motivo de  su segundo aniversario.

Pilar Rico, en un retrato de Belén Caballero. Imagen cortesía de la autora.

Pilar Rico, en un retrato de Belén Caballero. Imagen cortesía de la autora.

Las organizadoras animan a visitar la muestra fotográfica, pues “van a encontrar cómo la alegría, la amistad, y en general todo lo tremendamente vital, tiene cabida incluso durante los meses o años en los que se convive con el cáncer”, aseguran. “Es una exposición para compartir sentimientos, para compartir experiencias y para crecer todos como personas”. En resumen un proyecto con alma que celebra el triunfo de la vida y las ganas de luchar contra la adversidad para conservarla.

“Las sesiones de fotos con estas mujeres fue una experiencia muy intensa y emocionante, porque se crean relaciones muy íntimas”, dice Caballero. “Pude comprobar que todas son mujeres muy valientes que se han enriquecido y fortalecido superando una difícil prueba como es el cáncer”.

María Jesús Merlos, fotografiada por Belén Caballero. Imagen cortesía de la autora.

María Jesús Merlos, fotografiada por Belén Caballero. Imagen cortesía de la autora.

“Una etapa más”

Isabel Galdón, una de las modelos y fundadora de Amucanma, reconoce que “superar un cáncer exige un esfuerzo titánico, pero también puede vivirse como una etapa más en la vida, con ilusión por renacer, por sentirse otra vez bella y atractiva”. Durante esta lucha a muerte se desarrolla una mirada introspectiva, la búsqueda de uno mismo. “Después de tanto esfuerzo, y cuando el cáncer ha desaparecido, estamos agotadas, pero entonces comienza el resurgimiento, y esta fase es muy gratificante”, apunta Galdón.

La doctora Elvira Buch, cirujana de la Unidad de Mama del Hospital de Sagunto, sugirió a Galdón que crease una asociación para las mujeres afectadas de cáncer de mama y sin dudarlo se puso manos a la obra. Junto a su amiga Kety Simón Gurumeta, fundó la Asociación de Mujeres de Cáncer de Mamá, Amucanma,  presentada en las XIII Jornadas sobre esta enfermedad, celebradas en el Hospital de Sagunto en mayo de 2013. Ese mismo día se apuntaron muchas mujeres y, posteriormente, se incorporaron también hombres. El 5 de junio tuvo lugar la primera junta general, de la que salió la directiva y un buen número de voluntarias para empezar a poner en marcha un proyecto lleno de ilusión.

Begoña Parras, en un retrato de Belén Caballero. Imagen cortesía de la autora.

Begoña Parras, en un retrato de Belén Caballero. Imagen cortesía de la autora.

Belén Caballero abrió su estudio a principios de los noventa en la localidad valenciana de Sagunto y desde entonces compagina su actividad de fotógrafo con la docencia del lenguaje fotográfico. Con el tiempo se ha convertido en referente de la fotografía de retrato en el ámbito de lo Social en España y en el resto de Europa.

Ha dirigido cursos y ponencias, y recibido numerosos galardones en prestigiosos concursos internacionales. Es Maestro Fotógrafo de la Federación Española de Profesionales de la Fotografía y de la Imagen, y Medalla de oro de la Confederación Española de Fotografía. Veintisiete obras suyas han destacado en los distintos certámenes de calificaciones de la Federación Española de Profesionales de la Fotografía y de la Imagen de las cuales 21  forman parte de la colección de honor de la Federación Española.

Encarna, retratada por Belén Caballero. Imagen cortesía de la autora.

Encarna, retratada por Belén Caballero. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Los millennials en Sala Ultramar

Nosotros no nos mataremos con pistolas, de Víctor Sánchez Rodríguez
Sala Ultramar
C / Alzira, 9. Valencia
Del 17 al 26 de febrero, 2015

Tras el éxito cosechado en su presentación oficial en noviembre de 2014, la sala Ultramar acoge de nuevo ‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’, una obra original del dramaturgo Víctor Sánchez Rodríguez (Port de Sagunt, 1985). Los pases arrancarán el martes 17 de febrero y habrá uno cada día a las 20h hasta el 26, con excepción del viernes 20, en que no habrá función.

Vuelve esta producción, fruto de la colaboración de las compañías valencianas Wichita CO y Tabula Rasa. Un proyecto que se hizo realidad gracias a métodos de financiación alternativa como el crowdfunding o la organización de acontecimientos festivos que, a falta de subvenciones y de medios propios, fueron los que permitieron recaudar los fondos necesarios.

Escena de 'Nosotros no nos mataremos con pistolas', de Víctor Sánchez. Sala Ultramar. Imagen cortesía de Wichita CO.

Escena de ‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’, de Víctor Sánchez. Sala Ultramar. Imagen cortesía de la compañía.

El esfuerzo mereció la pena. La obra recibió una magnífica acogida por parte del público. Entradas agotadas en todos los pases y comentarios satisfechos entre los espectadores. Impresiones positivas respaldadas, además, por las excelentes críticas publicadas en diferentes medios de comunicación valencianos.

El texto, que reflexiona sobre la generación de los que nacieron en los 80, los millennials, habla, sobre todo, de la necesidad de volver atrás, a los orígenes, de ordenar los desperfectos pasados antes de dirigir la mirada hacia el futuro. Y lo hace a través de las voces de actores jóvenes, que han sabido entender a la perfección el mensaje, el ambiente opresivo y los problemas que acosan a los personajes retratados por el también joven autor.

Escena de 'Nosotros no nos mataremos con pistolas', de Víctor Sánchez. Sala Ultramar. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’, de Víctor Sánchez. Sala Ultramar. Imagen cortesía de la compañía.

‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’ es un texto que aborda con lucidez y una sorprendente, al tiempo que grata, madurez temas que van desde el momento de crisis actual a los escollos que a menudo ha de afrontar la amistad, pasando por los deseos frustrados.

Pero todo con una luminosa esperanza en el porvenir. No sólo hay líneas sencillamente geniales; la recreación de una atmósfera envolvente y el gran trabajo actoral, con interpretaciones llenas de intensidad y altamente emotivas, a buen seguro no dejarán al público indiferente.

La sala Ultramar brinda ahora a todos aquellos que no pudieron asistir a los pases de noviembre una segunda oportunidad. Y, por supuesto, las puertas están abiertas una vez más a los que quieran repetir la experiencia.

Escena de 'Nosotros no nos matamos con pistolas', de Víctor Sánchez. Sala Ultramar

Escena de ‘Nosotros no nos matamos con pistolas’, de Víctor Sánchez. Sala Ultramar. Imagen cortesía de la compañía.

El Nombre o esa cena salvaje

El Nombre, de Mathieu Delaporte y Alexandre de la Patellière
Versión de Jordi Galcerán
Dirección: Gabriel Olivares
Con Amparo Larrañaga, Antonio Molero, Jorge Bosch, Kira Miró y César Camino
Teatro Olympia
C / San Vicente, 44. Valencia
Hasta el 25 de enero

Que la violencia nos habita es un hecho mayor de nuestra existencia. No sólo por la implosión terrorista en el corazón del mundo civilizado. También por las numerosas muestras de crispación, a las que basta una chispa para prender un gran incendio. Los ejemplos se multiplican, en prensa, televisión y cine. Incluso en el teatro. Como es el caso que nos ocupa: ‘El Nombre’, de Mathieu Delaporte y Alexandre de la Patellière.

De izquierda a derecha, Antonio Molero, Jorge Bosch, Kira Miró, Amparo Larrañaga y César Camino, protagonistas de El Nombre. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

De izquierda a derecha, Antonio Molero, Jorge Bosch, Kira Miró, Amparo Larrañaga y César Camino, protagonistas de El Nombre. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Lo de menos es la excusa que proporciona ese nombre. Amparo Larrañaga, Antonio Molero, Jorge Bosch, César Camino y Kira Miró (esta última ausente de la rueda de prensa en el Teatro Olympia) explicaron que tal nombre es el de cierta criatura a punto de nacer. Su revelación será el desencadenante de la crispación entre el grupo de amigos reunidos para cenar. “Por el nombre que le van a poner a esa criatura, salen todas las rencillas y trapos sucios”, subrayó Molero.

Yasmina Reza se encargó de esa misma violencia, a raíz de un hecho insignificante, en sus obras ‘Arte’ y ‘Un Dios salvaje’. A esta última se refirió el propio Molero, como referente de ‘El Nombre’. “El detonante es igual de absurdo, pero permite abordar temas como la guerra de sexos, la política, la hipocresía o la lucha social”. De manera que una cena habitual entre amigos se acaba convirtiendo en una batalla campal.

Una escena de El Nombre. Cortesía de Teatro Olympia.

Una escena de El Nombre. Cortesía de Teatro Olympia.

La referencia a la Navidad también apareció en las explicaciones de los protagonistas de ‘El Nombre’, que se presenta en el Olympia en versión de Jordi Galcerán y dirección de Gabriel Olivares. Larrañaga y Bosch se refirieron a ella como esa fecha en la que se reúne la familia y, al igual que sucede en la obra, puede dar lugar a “situaciones conflictivas” y a “gente que explota después de muchos años”. “En el 90% de las familias y amigos nunca se dice nada. Las cosas se retienen y hace falta una tormenta perfecta para que salga todo”, señaló Molero.

‘El Nombre’, según César Camino, “es una catarsis”. La violencia se desencadena, a partir de un comentario en apariencia intrascendente, y vuelve a su cauce tras arrasar una cena cordial. “Habla de las  miserias humanas”, destacó Bosch. “Más cosas no se pueden decir”, reconoció Larrañaga. Seres civilizados, con las necesidades básicas cubiertas, poniendo en solfa la educación recibida por un “detonante absurdo”.

Una escena de El Nombre. Cortesía de Teatro Olympia.

Una escena de El Nombre. Cortesía de Teatro Olympia.

La obra de Delaporte y De la Palletière, como antes las de Yasmina Reza y tantas otras, no deja de mostrar la violencia que anida en el ser humano, para la cual apenas basta una simple y absurda chispa. “Choca que gente burguesa, o lo que entendamos por burguesa, que defiende la cultura del bienestar, pierda los papeles y se comporte como animales”, indicó Molero. “Es una cena que se sale completamente de madre”, subrayó Larrañaga.

Más que un aviso para navegantes, ahora que las aguas de la democracia vienen turbias, ‘El Nombre’ es la constatación de cuán próximos se hallan civilización y barbarie. “Va de la amistad y de la familia”, y de cómo “amigos que tienen ideologías distintas se terminan desahogando sin más”, insistió Amparo Larrañaga. Y añadió: “Es una función coral, en la que cuentan mucho los gestos y las miradas”. Gestos y miradas como antesala de la violencia desencadenada por un nombre, que los actores prefirieron mantener en secreto.

Una escena de 'El Nombre', versión de Jordi Galcerán y dirección de Gabriel Olivares. Cortesía del Teatro Olympia.

Una escena de ‘El Nombre’, versión de Jordi Galcerán y dirección de Gabriel Olivares. Cortesía del Teatro Olympia.

Salva Torres

Comando Marisol: La resaca del festín

Game over vs. insert coin’, de Comando Marisol
La Llimera
C / Pérez Escrich, 13. Valencia
Hasta el 17 de octubre

Hace diez años el Comando Marisol, un equipo de cinco artistas valencianos que prefieren guardar el anonimato, hizo su primera aparición, en la Politécnica de Valencia. Una acción artística que denunciaba, con un humor muy ácido, las atrocidades cometidas durante la Guerra de Irak.

Una década después, más maduros pero no menos combativos regresan con ‘Game over vs. insert coin’, una exposición multidisciplinar, que se puede ver en La Llimera. Una docena de obras impregnadas del toque crítico que les caracteriza. En tono irónico, los autores se autodefinen como dos mentes escenógrafas, una mente instalo-pictórica y otra de-mente.

Obra instalación de Comando Marisol. La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

Obra instalación de Comando Marisol. La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

El leit motiv de la muestra gira en torno a la idea de España como un país hecho pedazos, tras los acontecimientos vividos en los últimos años. Un país en fase de resaca, tras haber sido el escenario de una desmesurada fiesta. Los componentes del colectivo afirman que la sociedad actual se encuentra ante una seria contradicción que enfrenta los valores humanos y los económicos. Esa contradicción genera una catástrofe cultural, que divide profundamente al individuo y a la sociedad. Comando Marisol refleja esta desoladora situación en la puesta en escena de un banquete del que sólo quedan los restos. Un festín en el que  unos comensales han quedado ahítos, mientras otros pasan más hambre que nunca.

“El nombre de Comando Marisol, surgió por casualidad”, cuentan. “Nuestra primera acción como colectivo fue en la época de las manifestaciones del No a la guerra. Decidimos hacer algo diferente, algo más allá de salir a la calle y manifestarnos. Así que creamos una acción donde el elemento central era una tómbola en la que  los premios a los participantes incluían desde duchas de gas a malformaciones. La banda sonora era la canción ‘La vida es una tómbola’ de Marisol, y fue por ello que nos bautizamos Comando Marisol. Un nombre que nos define bastante bien por nuestro espíritu crítico y guerrillero, y con ese aspecto como kitsch y humorístico muy característico de nuestra forma de creación”.

Obra instalación de Comando Marisol en La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

Obra instalación de Comando Marisol en La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

Aglutinantes del equipo

El aglutinante que los une son los cinco años de universidad en Facultad de Bellas Artes de Valencia, y otros cinco de comunicaciones vía skype, emails y video-conferencias. Dos de sus integrantes viven fuera, en Berlín y Nueva York,  respectivamente, y las corrientes artísticas de estas ciudades han modelado su trabajo.

En su habitual tono desenfadado afirman que, además de la amistad y las afinidades ideológicas y artísticas, su mayor aglutinante es la gelatina de fresa y la cola de conejo, productos que se aplican para hacer las imprimaciones. “Al igual que el pigmento se unta con la pintura para crear tonos, nosotros nos untamos con eso”, bromean.

La muestra de la Llimera es el inicio de una nueva etapa para Comando Marisol que lanzará una campaña de micro-mecenazgo para recoger fondos, “porque es la única forma de poder seguir con el proyecto a la vista de la falta de subvenciones para conseguir fondos culturales. Falta financiación para la cultura, para el arte y para seguir adelante con proyectos”, afirman. “El artista termina haciendo lo que es susceptible de ser subvencionable o vendible para poder subsistir. Nosotros tenemos un equipo de abuelas  trabajando las 24 horas del día en un sótano,  tejiendo bufandas para la próxima exposición”, alardea la mente de-mente.

Obra instalación de Comando Marisol en La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

Obra instalación de Comando Marisol en La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

El predominio del dinero

Con materiales baratos comprados en Mercadona y comida basura, “al fin y al cabo, lo único que pueden comer muchas personas”,  reflexionan sobre cómo ha afectado la crisis al mundo de la cultura, sobre todo a nivel humano. “La exposición se basa en lo que hemos vivido estos últimos años: conmemoraciones, celebraciones e inauguraciones  de proyectos que no tienen ningún sentido, y que son un malgasto. Un instrumento de los políticos para recrearse en sus logros y ponerse la medalla. Por ejemplo, la Ciudad de las Artes. Continente versus contenido. Mucho dinero invertido en el ladrillo y nada en los contenidos.”

“No es sólo malgasto español, sino internacional”, apunta la artista afincada en Berlín. “El derroche es un instrumento del neo-liberalismo basado en la importancia del dinero. Nos hemos cargado las luchas de los trabajadores, los derechos que nuestros padres había conseguido, y la evolución de un  bienestar falso”.

Obra instalación de Comando Marisol en La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

Obra instalación de Comando Marisol en La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

“Esta exposición surge de una necesidad que se originó hace diez años y que sigue vigente”, indica la artista de-mente. “Queremos hablar otra vez de un problema que todavía está ahí,  y que ha ido a peor. Lo hemos hecho con  pasión, porque  echando la vista atrás, diez años después de un desastre humanitario como fue la guerra de Iraq, estamos todavía peor”.

“Cada uno ha llevado el tema a su terreno sin pensar en si iba a tener o no aceptación”, señala la artista instalo-pictórica. “Sin pensar que va a ser juzgado por un galerista o por una institución. Crear con la libertad de no pensar en la aceptación. Libertad que radica en hacer lo que realmente queremos, con la libertad de crear porque sí”.

Cartel promocional de la última exposición de Comando Marisol. Imagen cortesía del grupo.

Cartel promocional de la última exposición de Comando Marisol. Imagen cortesía del grupo.

Bel Carrasco

El gran hotel Budapest, entre dos Europas

El gran hotel Budapest, de Wes Anderson
Gran Premio del Jurado del Festival de Berlín 2014

La película “El gran hotel Budapest”, además de la hermosa historia de amistad y amor que se narra, es un homenaje a un acto esencial y diferenciador de la especie humana: el hecho de contar y de escuchar historias como experiencia trascendental del ser humano. Esta es la esencia de la película de Anderson, basada en un cuento de Stefan Zweig, cuya obra de ficción o biográfica, de este autor, es ante todo una reflexión sobre la importancia de ese acto, de contar y de escuchar historias, como vehículo para comprender la esencia del sujeto.

La historia de ‘El gran hotel Budapest’, reciente Premio del Jurado en el Festival de Berlín, empieza como todas las historias: con una interrogación existencial provocada por cierta sorpresa que viene a quebrar el orden de la anodina realidad cotidiana. En la película de Anderson todo se inicia cuando un joven escritor, interpretado por Jude Law, huésped del decrépito Hotel Budapest, se queda fascinado por la presencia de otro huésped: ¿Quién es ese hombre mayor, de mirada melancólica, sentado en el hall?, pregunta al botones.

Fotograma de 'El gran hotel Budapest', de Wes Anderson.

Fotograma de ‘El gran hotel Budapest’, de Wes Anderson.

Ese hombre (Mr. Moustafa / Murray Abraham) es el actual dueño del hotel, cuya historia dará a conocer el pasado tanto del propio hotel como del singular director que lo precedió. Será la figura de éste, Gustave (Ralph Fiennes), el centro de una narración que desvelará cierto acto heroico fundador del relato moderno. Esto es, el relato de valores tales como la racionalidad y el impulso artístico, base de la civilización europea, que tendrá su correlato siniestro en forma de totalitarismo.

Gustave representa la figura del hombre que, en medio de la barbarie, logrará con sus actos preservar la vida del emigrante Moustafa, botones del hotel, posibilitando que éste continúe su digna labor al frente del Gran Hotel Budapest junto a su esposa Agatha (Saoirse Ronan). He ahí la importancia del relato, en tanto espacio de transmisión de experiencias que merecen la pena ser vividas.

Fotograma de 'El gran hotel Budapest', de Wes Anderson.

Fotograma de ‘El gran hotel Budapest’, de Wes Anderson.

Contada en tono de comedia esperpéntica, muy del gusto de Anderson, tal y como ya demostrara en ‘El viaje a Darjeeling’, ‘El gran hotel Budapest’ sigue las peripecias de Gustave y su botones Moustafa, en medio de la guerra europea, para reflejar lo que cuesta mantener la dignidad humana cuando se desata la pasión bélica. Gracias al coraje, tan ingenuo como genuino, de Gustave, el emigrante Moustafa logrará salvar la vida.

Y como corresponde a la cadena de tareas que envuelve al relato, Moustafa corresponderá a tamaña actitud heroica de su jefe, continuando su labor al frente del Hotel Budapest, por el que dará la fortuna heredada con el fin de mantener en pie un hotel amenazado por la voracidad destructora del comunismo radical. La amistad, una vez más, privilegiando el recuerdo del amigo muerto y de la mujer amada, por encima de consideraciones crematísticas hoy tan en boga. La Europa ilustrada, entonces, como ahora, amenazada por intereses espurios: del totalitarismo bélico al económico. Siempre nos quedarán los relatos como antídoto frente a la devastación.

Fotograma de 'El gran hotel Budapest', de Wes Anderson.

Fotograma de ‘El gran hotel Budapest’, de Wes Anderson.

Begoña Siles