Salvar lo público a través del arte

‘Salva lo Público’ | Manifiesto conjunto de más de 160 artistas en defensa y apoyo de lo público
1 de mayo de 2020

La inquietud y el compromiso del artista multidisciplinar Carlos García-Alix comenzaba a movilizar, hace unas semanas, a gran parte del colectivo de artistas visuales con el fin de sumarse a esta iniciativa elaborando un manifiesto conjunto en apoyo de lo público. “Un hermano médico me pidió dibujos para diferentes webs de hospitales y fundaciones de la sanidad pública, me puse a ello y, tirando de hilo, pedí a un grupo de pintores y grafistas amigos que me apoyaran en esta iniciativa”, explica Alix.

Obra de Óscar Mariné para ‘Salva lo Público’.

Artistas nacionales de la talla de los premios nacionales Alberto García-Alix, Óscar Mariné y Chema Mádoz, el propio Carlos García-Alix, Elena Goñi, Sean Mackaoui, Teresa Moro, Vari Caramés y Álvaro Laíz, así como diversos creadores valencianos, entre los que destacan Roberto Mollá, Teresa Tomás, Juan Cuéllar, Paco de la Torre, Emilio Gallego e Ignacio Evangelista, entre otros, se han sumado, sin dubitaciones, a este manifiesto que conforman ya más de 160 artistas.

Obra de Alberto García-Alix para ‘Salva lo Público’.

Igualmente, según afirma García-Alix, “decidimos luego, hacer un manifiesto en defensa de lo público, de la sanidad, sí, pero también de la educación, de la cultura, de los servicios de asistencia social”, en tanto que “somos conscientes de que pertenecemos a ese mundo que se llama la cultura, un mundo muy amplio y diverso, un mundo con muchos y diferentes intereses. Sabemos que los artistas visuales necesitamos todo un conjunto de medidas de manera urgente: ley de mecenazgo, estatuto del artista, bajada del IVA cultural…, y que debemos movilizarnos por ello, pero también pensamos que todas estas medidas solo pueden llegar desde un parlamento y un Gobierno que apoye e impulse, con decisión, políticas al servicio de la mayoría social, y que no permita nunca más el desmantelamiento de lo público, de aquello que es de todos y nos protege a todos. ‘Salva lo Público’ se propone, también, de inmediato, abrir una reflexión y un debate entre los artistas visuales sobre qué tipo de relación se debe dar, después de la pandemia, entre la cultura, el arte y lo público”.

Obra de Sean Mackaoui para ‘Salva lo Público’.

En esta línea, Juan Cuéllar considera importante “visibilizar la defensa de lo público desde nuestro trabajo, un sector de la cultura que no es industria y que rara vez se postula en bloque, porque lo público, entendido como lo universal, es el camino que garantiza una mayor igualdad en sanidad, educación, justicia, etc.”.

Obra de Juan Cuéllar para ‘Salva lo Público’.

Su pieza ‘#SANIDADPUBLICA’ es un sutil y potente retrato conceptual concebido “de una forma rápida y ágil para redes sociales. Una foto de un juguete vendado de mi hija, un juguete roto y curado. Una alegoría de nuestra situación actual y de lo que defendemos”.

El fotógrafo valenciano, afincado en Madrid, Ignacio Evangelista tuvo conocimiento de ‘Salva lo Público’ a través de su compañero de la Galería Utopía Parkway, el pintor Alberto Pina (uno de los primeros en sumarse). Evangelista argumenta su propuesta apuntando que “dada la limitación de movimientos que tenemos, mi primera idea fue tirar de archivo y utilizar alguna fotografía ya realizada. Recordé una que había hecho hace tiempo, de un corazón de vaca, y pensé que podía funcionar muy bien. Ya que la pandemia es mundial, decidí que el mensaje tenía que hacer referencia a que la sanidad pública (se sobreentiende que gratuita y en condiciones dignas) debería ser universal”.

Obra de Ignacio Evangelista para ‘Salva lo Público’.

En relación a la condición ecuménica de la sanidad que defiende Evangelista, recuerda que “hace unos días leí en la prensa que se teme que muchos estadounidenses con síntomas de coronavirus no hayan ido a hacerse las pruebas por temor a que, en caso de estar infectados, la factura que les llegue después del tratamiento les arruine de por vida. Así que decidí hacer un guiño a lo estadounidense y poner el mensaje de ‘Sanidad Pública Universal’, usando tipografías que, de alguna manera, evocaran a Estados Unidos. Utilicé una que recordara toda la iconografía de high schools, universidades, películas de adolescentes, fútbol americano, etc., y otra más dramática relacionada con llamadas a la guerra, lo militar, Vietnam, etc.”.

La amistad de adolescencia y juventud fraguada en mil batallas crea vínculos indisolubles, así que cuando Carlos García-Alix llamó a su amigo Emilio Gallego –artista, comisario y adjunto a coordinación de AVVAC–, este no dudó en apoyar una de las causas que siempre les ha unido. “Mi postura de defensa de lo público viene de muy lejos, desde siempre he pensado que el Estado debe ser el garante del bienestar de las personas y que eso debe estar por encima de cualquier consideración».

Obra de Emilio Gallego para ‘Salva lo Público’.

Gallego concluye manifestando que «apoyo con todas mis fuerzas lo público, como resorte imprescindible para el bienestar de las personas y por supuesto la iniciativa de #salvalopúblico. Es necesario que el Estado fortalezca los servicios a la ciudadanía, como la sanidad, educación, atención a la tercera edad o también la cultura, que son estratégicos y fundamentales para gozar de una sociedad democrática y justa, donde, como tanto se repite actualmente, nadie se quede atrás”. Y esto, precisamente, es lo que ha querido plasmar en su pieza.

Por su parte, Roberto Mollá, pintor valenciano y ganador del People’s Choice Award de la feria Pulse de New York en 2010 y que, junto a Juan Cuéllar, funda ‘Encapsulados’ –un proyecto dedicado al comisariado de exposiciones de arte portátil–, no albergaba dudas respecto de ‘Salva lo Público’: “Para una cosa así no necesitas que te animen mucho. En una situación como esta los que estamos encapsulados en casa y con los deberes hechos intentamos echar una mano, por ejemplo, a los mayores con su compra y con sus ganas de charlar y, también, a los que ahora apechugan con el problema a diario y que ya están de la dichosa mascarilla hasta el moño: nuestra panadera Analía, los trabajadores de los supermercados, los libreros y toda la sanidad pública. Aunque ahora les homenajeamos a ellos y les mostramos nuestra solidaridad, el problema gordo lo tenemos todos. Por detrás de la famosa curva de Simón, como era de prever, se va formando otra que me recuerda a ‘La gran ola’, de Hokusai, tragándose diminutos pescadores japoneses. ¿Puede ser de alguna ayuda una imagen en una situación así? El grabado de Hokusai no salva a los pescadores pero les reivindica y deja memoria de su trabajo, como el de los sanitarios y tantos otros ahora, esencial”.

Obra de Roberto Mollá para ‘Salva lo Público’.

En esa línea, Mollá asevera que “la sanidad pública es el refugio de todos, al que acudimos cuando enfermamos o cuando creemos enfermar. Todos vivimos momentos de gran intensidad, dolorosos o alegres, en hospitales públicos. Muchos de estos hospitales tienen arquitecturas intimidantes, volúmenes duros y no siempre luminosos. Otros, afortunadamente, tienen un aspecto más acogedor, una escala más asumible. Unos y otros ofrecen cobijo a todos. Ese refugio es el que tenemos la obligación de cuidar para cuando vengan mal dadas. Por esta razón completé uno de mis dibujos geométricos de aire arquitectónico con la tipografía ‘REFUGIO’, alfabeto reconstruido brillantemente por Kike Correcher a partir de la señalización de los refugios antiaéreos de Valencia”.

De Teresa Tomás dicen que “desafía en su pintura el concepto de realismo con el objetivo de representar ideas o imágenes mentales a través de una nueva objetividad poética de carácter científico”. En la obra que ha concebido para ‘Salva lo Público’ se evidencia “la metáfora del corazón como órgano fundamental de una sociedad con un gran problema de salud. Un órgano de cristal debido a su fragilidad, con dificultades de todo tipo, pero que es capaz de crear un sistema circulatorio con bombeos de salud capaces de reanimar esta horrible pandemia”.

Obra de Teresa Tomás para ‘Salva lo Público’.

Desde sus primeras exposiciones en la Galería Postpos de València, pasando por My Name´s Lolita Art durante un periodo muy longevo a la vez que prolífico –en el que explora e investiga la videocreación–, en la actualidad, no ha habido hemisferio donde no haya expuesto. “Me hubiera gustado poder colaborar de manera más activa. Siempre me ha sorprendido la generosidad y la humanidad tanto de médicos como del resto personal sanitario, ya que son capaces de luchar contra la enfermedad como no sabemos hacer los demás. Cuando un problema de salud mundial como el COVID-19 explosiona, están trabajando al límite visibilizando su heroicidad. Como sociedad, deberíamos escucharlos y respetarlos más y mejor. Ahora y siempre”, concluye Tomás.

Obra de Paco de la Torre para ‘Salva lo Público’.

Cuando interrogamos a Paco de la Torre sobre su voluntad de sumarse a ‘Salva lo Público’ afirmaba que “los artistas conformamos tejidos invisibles que se activan en momentos críticos como el que vivimos. Desde el confinamiento es difícil ofrecer otra colaboración que poner al servicio de iniciativas como ‘Salva Lo Público’ nuestro imaginario para poder visualizar los idearios que defendemos como miembros de la sociedad”, y, por ello, “el impulso de sumarme a la iniciativa con la inmediatez que las circunstancias exigían me llevó a manifestar el significado de algunas de las imágenes creadas para mi colaboración con la revista de pensamiento científico Mètode. Al rotular el deseo de una sanidad pública sobre la escena hospitalaria avoco al espectador a una lectura inequívoca”.

Así mismo, desde ‘Salva lo Público’ continúan trabajando para visibilizar todas las obras en una exposición que pueda itinerar a lo largo y ancho de la geografía española. Preparémonos para reflexionar.

#SalvaLoPúblico.

‘¡Viva la sanidad pública!’, de Carlos García-Alix.

Merche Medina

¡Qué horror!

Ni cautivos ni desarmados. Arte, memoria y dolor versus política o [violencia] en/desde [la España del] siglo XX
Colecciones de 9915 y Martínez Guerricabeitia
Centre Cultural La Nau
C/ Universitat, 2. Valencia
Hasta el 2 de octubre de 2016

Manuel Chirivella, presidente de la Fundación Chirivella Soriano, reflexionó en las páginas de la primera etapa de ARTS de El Mundo en torno al coleccionismo de arte apuntando el cambio sufrido en los últimos años a causa del capitalismo salvaje, donde el “todo vale” ha depreciado en muchos casos la labor del coleccionista vocacional. Coleccionistas que han sostenido el patrimonio artístico en momentos de crisis del Estado y que, como apuntó Mercedes Basso, de la Fundación Arte y Mecenazgo de La Caixa, invierten (se refería al auténtico coleccionista, no al arribista de turno) “no para escalar socialmente”.

Algunos de esos coleccionistas vocacionales se dan cita en La Nau de la Universitat de València para ofrecer una muestra de su labor, al tiempo que hacen memoria a través de su valioso patrimonio cultural. José Pedro Martínez Guerricabeitia recordó que las obras que coleccionaron sus padres, reunidas en la Fundación Martínez Guerricabeitia y depositadas en la propia universidad, guardaban un “marcado criterio de índole social y de denuncia de los males de la sociedad”.

Miliciana, de Alberto Korda, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Centre Cultural La Nau de la Universitat de València.

Miliciana, de Alberto Korda, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Centre Cultural La Nau de la Universitat de València.

La Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo 9915, con su presidente Jaime Sordo a la cabeza, sigue ese mismo rastro al recordar el por qué de la cifra que justifica al colectivo: “El logo 9915 combina el carácter frío del número, con la historia a medio camino entre la pulsión atávica, incontrolada e irracional y el romanticismo azul de lo imposible, de lo irremediablemente humano, y del compromiso con las formas más elaboradas de la creatividad artística”. Además de ser 9915 el código con el que los organismos internacionales identifican a los coleccionistas en general.

Esa mezcla de pulsión atávica y elaboración de la propia pulsión es la que atraviesa la exposición Ni cautivos ni desarmados, que reúne en La Nau de la Universitat de València 40 obras y un mosaico de 28 fotografías pertenecientes a las colecciones de la 9915 y la Martínez Guerricabeitia. Todas ellas mostrando lo que aglutina el “largo y sonoro”, a modo de “proclama o pasquín”, subtítulo expositivo: “Arte, memoria y dolor versus política o violencia en la España del siglo XX”. Alfonso de la Torre, comisario de tan contundente razón de ser de la muestra, lo explica así: “Habla de la pervivencia de la violencia y el dolor como uno de los asuntos del arte”.

Monjas viajeras, de Carlos Saura, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Centre Cultural La Nau.

Monjas viajeras, de Carlos Saura, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Centre Cultural La Nau.

Asunto que el propio comisario localiza en los albores de las vanguardias históricas: “Ni cautivos ni desarmados reflexionan sobre la violencia y el dolor contemporáneos, un tema que persigue o, incluso, atormenta al artista y al mundo del arte, especialmente desde la llegada del surrealismo frente al arte convencional, tradicional, sacro o realista”. Diríase, por tanto, que existe cierta relación entre la quiebra de ese universo simbólico que acoge y da forma al dolor, y ese otro en cuyo interior ya nada sutura la violencia, que campa a sus anchas una vez desgarrado su tejido narrativo.

Víctimas del bombardeo (Kosovo), de Simeón Saiz, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Centre Cultural LaNau.

Víctimas del bombardeo (Kosovo), de Simeón Saiz, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Centre Cultural LaNau.

Y es que el siglo XX que sirve de contexto a las obras de ambas colecciones, provenientes de una quincena de coleccionistas, es el siglo donde parece dominar la idea del horror como verdad más palmaria. Da lo mismo que tal cosa suceda en la España del franquismo y, a su rebufo, los años posteriores, porque como explica De la Torre, lo verdaderamente importante es “la reflexión más intensa sobre la violencia y el horror”, más allá “del contexto social y político en el que se movía Martínez Guerricabeitia”. Violencia y horror del que se nutren las 24 pinturas, siete fotografías, siete esculturas y dos obras audiovisuales, además del mosaico de otras 28 imágenes, a modo de reflejo de ese arte contemporáneo atraído por el abismo de la sinrazón.

“Este es el siglo del dolor”, se apunta en una cita de Paul Lafargue extraída de su ‘Diccionario abreviado del surrealismo’. Siglo atravesado por las dos grandes guerras mundiales y otras menores igualmente sacudidas por odios enfrentados. Y si la Olympia, decía el propio Manet (tal y como se recoge en la exposición), “choca, desprende un horror sagrado”, lo mismo cabe decir de las obras que se hacen eco del dolor que caracteriza al “surrealista” siglo XX.

Guantánamo, de Joan Fontcuberta, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Centre Cultural La Nau.

Guantánamo, de Joan Fontcuberta, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Centre Cultural La Nau.

Obras que van del grito de Santiago Ydáñez, con esa boca desmesurada que parece ampliar la boca de ese otro grito famoso lanzado por Edvard  Munch, a la muerte del miliciano de Robert Capa, pasando por las víctimas del bombardeo en Kosovo (Simeón Saiz), el Guantánamo de Joan Fontcuberta o las notas por Guernica de Eduardo Arroyo. Guerras agujereando, pixelando, descoyuntando la trama interior de la obra de arte, encargada de acoger los efectos devastadores de una violencia muchas veces proyección de las propias ansias del artista.

El NO de Santiago Sierra viene a poner límite al horror, al tiempo que concede todo el protagonismo a la negación frente al carácter afirmativo de un siglo sospechosamente entregado a la destrucción. Muchas veces, autodestrucción o autocensura, como en los textos autocensurados de Concha Jerez, la cabeza demente de Darío Villalba o la Mujer de Juana Francés. También aparece el propio arte yacente, con Andy Warhol postrado letalmente en la obra de Kepa Garraza.

Fotografía de la serie España oculta, de Cristina García Rodero, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Centre Cultural La Nau.

Fotografía de la serie España oculta, de Cristina García Rodero, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Centre Cultural La Nau.

La España del siglo XX comparece nítidamente en los casos de Cristina García Rodero, revelando su cara oculta en lugares inhóspitos de pueblos desabridos, de Alberto García Alix, con el dolor de Elena Mar, de Antonio Sánchez y sus niños de la guerra, o de Juan Roig y sus toreros en la noche. Yoan Capote se sirve de una silla esposada para mostrar cómo hasta los objetos se hallan apresados, atenazados, de ese ambiente claustrofóbico dibujado por los compartimentos estancos de la guerra, en tanto vomitorio al que desemboca fatalmente la política mal digerida.

Ni cautivos ni desarmados, en alusión manida al último parte de guerra del general Franco, pretende darle la vuelta a aquel enunciado victorioso, para que sea el arte contemporáneo quien lo elabore creativamente a su favor. Elaboración, en todo caso, volcada hacia la pulsión atávica de la violencia que nos constituye y a la que conviene poner freno. De lo contrario, como recuerda Nuno Nunes-Ferreira, ahí están las 30 portadas de su ‘Primera Página’ de diversos periódicos, para recordarnos el carácter letal del siglo XX.

Dónde dormir I (Goya), de Eugenio Ampudia, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Centre Cultural La Nau.

Dónde dormir I (Goya), de Eugenio Ampudia, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Centre Cultural La Nau.

También hay movimientos de resistencia como el expresado por Eugenio Ampudia en su serie ‘Dónde dormir’, invitando el autor a tomar espacios como el Museo del Prado, donde junto a ‘Los fusilamientos del 3 de Mayo’, de Goya, descansa una persona tumbada como los fusilados del famoso cuadro. Las zonas de vigilancia, tratadas por Carlos Garaicoa, ponen el acento igualmente en la más contemporánea fijación por el control y la manipulación en tiempos donde lo bélico adquiere un carácter, no por virtual, menos violento.

Las colecciones Marrtínez Guerricabeitia y 9915, al amparo de La Nau de la Universitat de València, hacen memoria de toda esa violencia y horror del doloroso siglo XX mediante una ingente creatividad. Precisamente la que permite recordar su prevalencia sobre la barbarie. El coleccionista Fernando Saludes, insistiendo en la importancia de la cultura, concluyó entonces: “Quién se acuerda de los ministros de la corte de Felipe IV, pero en cambio todo el mundo conoce a Velázquez. ¡Fíjese si tiene importancia la cultura!” Los coleccionistas de Ni cautivos ni desarmados también lo saben. 

Marifile, de Jorge Rueda, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Imagen cortesía de Centre Cultural La Nau.

Marifile, de Jorge Rueda, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Imagen cortesía de Centre Cultural La Nau.

Salva Torres

Cara a cara. La fuerza del retrato en la fotografía

Fundación Foto Colectania. Cara a cara
Julián Romea, 6. Barcelona
Hasta el 13 de febrero de 2016

La Fundación Foto Colectania muestra desde el 6 de octubre la fuerza del retrato en la fotografía a través de una selección de más de cien obras de 49 fotógrafos de su colección, algunas de las cuales se presentan por primera vez al público. La diversidad de esta selección nace de sumar al retrato de estudio – la aproximación más común sobre este género – la instantánea de la fotografía de calle. El principal objetivo de esta exposición colectiva es enseñar al público destacados ejemplos de fotografía española y portuguesa desde la década de los cincuenta hasta la actualidad. Una licencia que permite descubrir trabajos que se acercan a la temática desde ópticas tan diferentes, y a veces tan opuestas, como la racionalidad, el control, la complicidad, la espontaneidad o el azar.

Alberto García-Alix, Benedicte, 1987. Còpia actual, 105 x 105 cm. Cortesía del arista y VEGAP, Barcelona 2013.

Alberto García-Alix, Benedicte, 1987. Còpia actual, 105 x 105 cm. Cortesía del arista y VEGAP, Barcelona 2013.

El retrato está contemplado a veces como un enfrentamiento en el que el fotógrafo debe vencer, como es el caso de Humberto Rivas; otras veces como un proceso de seducción, como en las fotografías de Leopoldo Pomés; o una experiencia tan intensa como entrar en trance. Este último es el caso de Alberto García-Alix que en palabras propias describe: “A mí, las fotos que realmente me gustan son las que hago cuando estoy en trance. Si no he vivido ese trance, si la sesión ha sido anodina, las fotos podrán resultar buenas, pero no tendré la sensación de haberlas hecho.”

El retrato es uno de los géneros más atractivos del medio porque remite a algo muy próximo: nosotros mismos y los otros. La tendencia de los fotógrafos a prestar atención a los detalles les convierte en diestros analistas de las miradas y de los gestos; ellos saben captar como nadie la manera de posicionarnos, la gestualidad corporal que nos identifica y nos delata. Por todo ello, las obras de esta exposición se agrupan alrededor de dos elementos que concentran la atención de los fotógrafos cuando se enfrentan al cara a cara con el retratado: la mirada y el cuerpo. El espectador vivirá la experiencia de verse envuelto y rodeado de una infinidad de miradas: directas, provocadoras, esquivas, cruzadas, miradas que se esconden. Junto con ellas, los autorretratos: la mirada del fotógrafo sobre sí mismo.  Seguidamente, el espectador se encontrará con una serie de fotografías caracterizadas por la expresividad de los cuerpos, que también nos miran y que nos hablan con sus gestos.

Miguel Trillo, En un Allnighter mod de la discoteca Savoy, 1992. Cortsesía del artista.

Miguel Trillo, En un Allnighter mod de la discoteca Savoy, 1992. Cortsesía del artista.

La exposición «Cara a cara» no pretende ser un recorrido por el género del retrato en la fotografía, pero sí quiere mostrar ejemplos destacados de fotografía española y portuguesa desde los años cincuenta hasta la actualidad a través de la colección de la Fundación Foto Colectania. Presentada ya en varios municipios de Barcelona gracias a un programa de itinerancias organizado por la Diputació de Barcelona, «Cara a cara» culmina con su presentación en la propia ciudad después de estar revisada y ampliada para esta ocasión.

Autores participantes:
Helena Almeida, Manel Armengol, Atín Aya, Javier Campano, Vari Caramés, Josep Maria Casademont, Gérard Castello-Lopes, Juan Manuel Castro Prieto, Francesc Català-Roca, Toni Catany, Joan Colom, Gabriel Cualladó, Ricky Dávila, José Miguel de Miguel, Jordi Esteva, Manuel Ferrol, Eugeni Forcano, Albert Fortuny, Alberto García-Alix, Cristina García Rodero, Francisco Gómez, Inês Gonçalves, Fernando Gordillo, Jorge Guerra, Cristóbal Hara, Gloria Giménez, Fernando Lemos, Ramón Masats, Oriol Maspons, Xavier Miserachs, Jorge Molder, Nicolás Muller, Isabel Muñoz, Francisco Ontañón, Carlos Pérez Siquier, Leopoldo Pomés, Jorge Ribalta, Xavier Ribas, Humberto Rivas, Pablo San Juan, Gervasio Sánchez, Rafael Sanz Lobato, Alberto Schommer, António Sena da Silva, Ricard Terré, Miguel Trillo, Javier Vallhonrat, Antoni Vidal, Virxilio Vieitez.

Cristóbal Hara, Retrato. Cortesía del artista y VEGAP.

Cristóbal Hara, Retrato. Cortesía del artista y VEGAP.

La Fundació Foto Colectania es una entidad privada sin ánimo de lucro (nº reg. 1554) que se inauguró en Barcelona en el año 2002 y cuya finalidad es difundir la fotografía y el coleccionismo a través de exposiciones, actividades (coloquios, seminarios, viajes) y la edición de catálogos. Foto Colectania cuenta además con una colección de fotografía que reúne más de 2.000 obras de autores españoles y portugueses desde 1950 hasta la actualidad. Además, dispone de una biblioteca de consulta libre y de una cámara de conservación donde se guarda el fondo fotográfico, el archivo de Paco Gómez (donado por su familia en 2001) y el depósito de una parte de la colección de Juan Redón.

La selección de García-Alix en ARCO

Selección Ron Barceló Imperial de artistas emergentes por Alberto García-Alix
ARCO Madrid 2015
Del 24 de febrero al 1 de marzo de 2015

Alberto García-Alix ha realizado una selección de artistas emergentes participantes en ARCOMadrid 2015, cuyas obras integran la guía ‘Selección Ron Barceló Imperial de artistas emergentes por Alberto García-Alix’. Los artistas y obras  elegidos son: Xavier Arenós (Fragmentación dinámica del búnker de Antonov-Ovseenko –Galería Rosa Santos), Elena Bajo (Is Music the Essence of the World?–García Galería), Jose Diaz (Nec spe, nec metu -Galería The Goma), Santiago Giralda (Erebus –Moisés Pérez de Albéniz), Arturo Hernández (Sedimentary Color Wheel –José de la Fuente), Hisae Ikenaga (Tubular 1-Formato Comodo), Adrian Melis (Línea de Producción por excedente –ADN galería), Asier Mendizábal (Toma de Tierra, Vista de la instalación Installation View -Carreras Mugica), Carlos Motta (Seis actos: un experimento de justicia narrativa –Instituto de Visión) y Belén Rodríguez (Silkanplastic I –Josh Lilley). Todas sus obras estarán expuestas desde el 25 de febrero al 1 de marzo en ARCOmadrid.

Obra de Arturo Hernández, de la galería José de la Fuente. Imagen cortesía de Ron Barceló Imperial.

Obra de Arturo Hernández, de la galería José de la Fuente. Imagen cortesía de Selección Ron Barceló Imperial.

“Ha sido muy complicado llevar a cabo esta selección, existe mucho talento emergente en la actualidad y es necesario conocer la historia y el contexto que hay detrás de cada proyecto para poder entenderlo. Por ello, además de investigar cada artista y cada obra, me he dejado guiar por las sensaciones que me han transmitido cada una de ellas, utilizando la emotividad y la comprensión como criterios añadidos”, reconoce García-Alix.  Asimismo, afirma que la puesta en marcha de esta acción por parte de Ron Barceló Imperial “es positiva y muy necesaria”, ya que “supone un reconocimiento y un impulso para los creadores emergentes”.

Obra de , de la galería Carreras Múgica. Imagen cortesía de Selección Ron Barceló Imperial.

Obra de Asier Mendizabal, de la galería Carreras Múgica. Imagen cortesía de Selección Ron Barceló Imperial.

Las obras y biografías de los 10 artistas emergentes seleccionados por Alberto García-Alix quedarán plasmados en ‘Selección Ron Barceló Imperial de artistas emergentes por Alberto García-Alix’, una guía única que, acompañada de un mapa con la localización del stand de cada una de ellas, será distribuida por la organización de ARCOmadrid en los puntos de información y venta de entradas hasta el próximo 1 de marzo, ofreciéndose como un recorrido imprescindible para los asistentes a esta nueva cita con el arte.

Obra de Hisae Ikenaga, de la galería Comodo. Imagen cortesía de Selección ron Barceló Imperial.

Obra de Hisae Ikenaga, de la galería Formato Comodo. Imagen cortesía de Selección Ron Barceló Imperial.

Además de este proyecto, Ron Barceló Imperial refuerza su implicación con el arte en la 34ª edición de la feria de arte contemporáneo a través de la entrega del Premio Ron Barceló Imperial/ARCOmadrid, que en su segunda edición ha reconocido la exposición colectiva ‘The Apartment (Piloto’), de la Galería L21.

Obra de Xavier Arenós, de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía de Selección Ron Barceló Imperial.

Obra de Xavier Arenós, de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía de Selección Ron Barceló Imperial.

Obra de Adrian Melis, de ADN Galería. Imagen cortesía de Selección Ron Barceló Imperial.

Obra de Adrian Melis, de ADN Galería. Imagen cortesía de Selección Ron Barceló Imperial.

 

Analectas canibaales: ‘El asombro del colmillo’

El asombro del colmillo
I Aniversario de la revista Canibaal
Le Petit Canibaal
Puerto Rico, 22. Valencia
Hasta el 15 de febrero

Refiere el ensayista colombiano Carlos A. Jáuregui -profesor de literatura latinoamericana y antropología de la Universidad de Vanderbilt (Nashville, Tennessee, EE.UU.)- en ‘Canibalia. Canibalismo, calibanismo, antropofagia cultural y consumo en América Latina’ (Iberoamericana Editorial Vervuert, 2008) -Premio de Ensayo Casa de las Américas, 2005- que “canibalismo es también una metáfora de choque vanguardista contra el buen gusto y la sensibilidad de sectores conservadores o tradicionales de la burguesía. Ese ánimo provocador informa el uso contemporáneo del tropo del canibalismo en Europa y en otras partes de Latinoamérica”. Ineludiblemente, Jáuregui sobrevuela la irrupción de la figura del artista parisino de origen cubano Francis-Marie Martínez Picabia y dos de sus lucubraciones referentes:  “Manifieste Cannibale Dadá” -incluido en el postrero número de la revista Dadaphone (nº 7, marzo de 1920), editada por el ensayista y vate rumano Tristan Tzara- y los dos números de la revista Cannibale (nº1, 25 de abril; nº2, 25 de mayo, 1920) bajo la dirección del propio Picabia.

Facsímil de la revista "Cannibale", de Francis Picabia, editado por la UCLM y presente en la exposición.

Facsímil de la revista «Cannibale», de Francis Picabia, editado por la UCLM y presente en la exposición.

Se encuentra en estos precedentes histórico-conceptuales el germen que ha vivificado, allende el año 2014, la eclosión de una revista (Canibaal) -honra entronizada a Martínez Picabia y la trasmutación fonética del melillense Fernando Arrabal-, la morfologización de una librería-espacio creativo (Le Petit Canibaal) y un lacre editorial (Ediciones Canibaal) -cuyo sello irrumpe con “Una casa Holandesa” (Jesús García Cívico, 2014)-, bajo la dirección, coordinación y edición, respectivamente, del escritor y editor Ximo Rochera (Castellón, 1968). En compañía del poeta y artista visual Aldo Alcota (Santiago de Chile, 1976) -director de arte-, el editor y poeta visual Sergio Pinto Briones (Santiago de Chile, 1977) -director literario-, el poeta y cuentista Fran Amador Luna (Sevilla, 1973) -director de redacción- y el escritor, ensayista y profesor de Teoría del Derecho y Filosofía Política Jesus García Cívico (Valencia, 1969) -director de contenidos-, la revista Canibaal consolida su trayectoria con la consumación de tres títulos (‘Sexo y Locura’, ‘Humor y Magia’ y ‘Utopía y Libertad’) y la inminente aparición de un cuarto (‘Identidad y Provocación), que aseveran una cárcava intelectual cuya voluntad no debe interpretarse en términos de éptaer la bourgeoisie, sino como la preservación de un nomen conservandum y la brega en pos de la excelencia heterodoxa.

Imagen de los tres primeros números de la revista Canibaal.

Imagen de los tres primeros números de la revista Canibaal.

‘El asombro del colmillo’, bajo el ejercicio curatorial de Aldo Alcota, supone el altetismo conmemorativo de componer una analectas canibaales y oficiar el primer aniversario de la revista, reuniendo obra -tanto venal como de colección particular- y material de documentación de más de medio centenar de artistas que han colaborado -o han sido referidos- en los diferentes números editados.

Ejemplar de 'RIMBAUD, VUELVE A CASA', presente en la exposición.

Ejemplar de ‘RIMBAUD, VUELVE A CASA’, presente en la exposición.

'Faire signe au machiniste', grabado original de Jorge Camacho.

‘Faire signe au machiniste’, grabado original de Jorge Camacho.

Se distingue, por su valor credencial, la cesión de un ejemplar -de entre los escasos existentes en la actualidad- de la revista “RIMBAUD, VUELVE A CASA” por parte del poeta chileno Bruno Montané, quien, en 1978 edita en Barcelona, junto con su egregio compatriota, Roberto Bolaño, como uno de los pináculos del movimiento infrarrrealista; un grabado original del pintor surrealista cubano Jorge Camacho; misivas de congratulación para con Canibaal por parte del artista plástico y escritor parisino Jean-Jacques Lebel -indíquese que su ‘Le enterrement de la Chose’ (Venecia, 1960) se constituye en el primer happening formalizado en el Viejo Continente-, así como del Transcendant Satrape Fernando Arrabal; poemas visuales del mataronense J.M. Calleja y del anticonferenciante Bartolomé Ferrando; collage y fotografía de la Premio Nacional de las Artes Plásticas 2013, Carmen Calvo; obra del acanónico postista Antonio Beneyto, etc.

Imagen de la misiva enviada por Fernando Arrabal a la revista Canibaal.

Imagen de la misiva enviada por Fernando Arrabal a la revista Canibaal.

'Jours de lilence', collage y fotografía de Carmen Calvo.

‘Jours de lilence’, collage y fotografía de Carmen Calvo.

Se rubrica, de este modo, un vastísimo mapa de colaboraciones sostendidas sobre la cal y en los anaqueles de un destacamento (Le Petit Canibaal) ineludible en el cartulario de Ruzafa, memorando, de esta suerte, el devenir de un magacín (Canibaal) asentado ya como exaltador descollante de las agenesias intelectuales.

Completan ‘El asombro del Colmillo’: Marcelo Bordese, Jaime Alfaro Ngwazi, Jean Benoît, Alfonso Renza, Juan Rivero, Ody Saban, Eminliano De Rokha, Miguel García Cano, Aldo Alcota, Reinata Sadimbra, Arístides Rosell, Aigaro, Roberto Yánez, Misael M., Virginia Tentindó, Daniel Madrid, coRTarcabezas, Alejandro Casanova, Chanchán Olibos, Ernesto Shikhani, Joan Ponç, Chema Madoz, Sofía Santaclara, Inka Martí, Ramuntcho Matta, Leila Amat Ortega, Jorge Varela, Carlos Michel Fuentes, Enrique de Santiago, Maite Bäckman, Joan Brossa, Marcos Caparrós, Alberto García-Alix, Miguel Ángel Huerta, Evru, Christophe Richart Carrozza, Tania Lorandi, Sergio Pinto Briones, Clemente Padín, Franklin Fernández, Iñaki Muñoz, Ludwig Zeller, Jesús Uclés, Kalus Peter Dencker, Vinz Feel Free, Margarita Dittborn, Carmen Selva, Víctor Castillo, Julia Lara Martí, Julie Navarro, Yto Aranda, Susana Wald, Verónica Cabanillas, Antonio Pérez, Hélène Crècent, Jorge Rueda, Antonio Gómez, Rodrigo Villagrán, Juan Molero, John Bennett, Yolanda Relinque y Pastor de Moya.

http://www.canibaal.es

Jose Ramón Alarcón

 

La fotografía poética de Ricky Dávila

Ibérica, de Ricky Dávila
12 Star Gallery
32 Smith Square. Londres

Con 20 retratos y 4 paisajes desembarcó en la 12 Star Gallery, en el 32 de Smith Square, ‘Ibérica’, la exposición del fotógrafo bilbaíno Ricky Dávila. En colaboración con PhotoEspaña, la propuesta forma parte del 6º festival de arte y cultura contemporánea SPAIN NOW! encabezado por el Director Artístico Antonio Molina Vázquez, con el apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la oficina de turismo de Londres.

Como nos comentaba Ricky Dávila, “Ibérica nació en el 2007, cuando la cosa se presenta al público en la forma de un libro y una exposición. Ambos han tenido un recorrido itinerante a nivel internacional, que empezó en Latinoamérica, luego ha estado en Francia, en España hasta llegar a Londres.” Según el fotógrafo, “es un proyecto que ha quedado a medio camino entre una aproximación personal y algo con fundamento documental, en el fondo no tiene pretensiones de tesis, ni de ilustrar una sociedad que es para mí inabarcable e inexplicable en muchos sentidos. Si es cierto que lo acometí con la ilusión de poder hacer algo utilizando este territorio, esta geografía peninsular como escenario de acción, y luego tiene un fundamento de paisaje de retrato que al final es apelable al clasicismo de los géneros.»

Exposición 'Ibérica', de Ricky Dávila, en 12 Star Gallery de Londres. Imagen cortesía del autor.

Exposición ‘Ibérica’, de Ricky Dávila, en 12 Star Gallery de Londres. Imagen cortesía del autor.

Este proyecto, que el retratista califica de orgánico, no sigue un corpus claro de trabajo. “A mí me encanta adaptar la exposición a distintos escenarios. Ha tenido muchos destinos internacionales y lo que me gusta muchísimo es adaptar el trabajo a cada una de las situaciones. Estar aquí en Londres en un evento como este es un privilegio y estoy feliz además.”

Toda esa derivación poética de Ricky Dávila ha concluido con un libro que salió el 13 de octubre y una exposición titulada ‘Todas las cosas del mundo, que se inauguró el 9 de Octubre en el MAC Fenosa de Barcelona, cuyo fundamento, intención y orden de inquietudes, según el autor, es puramente poética y personal. “Mi evolución personal es esa, hay una derivación de la prosa a la poesía, de la tercera persona a la primera, todo eso explica el último de los proyectos.”

En cualquiera de los casos, continúa argumentando, “si uno hace las cosas con un poco de voluntad poética y artística hace las cosas con independencia de la coyuntura del tiempo en el que están hechas. Quisiera pensar que el trabajo tiene distintas lecturas pero el mismo valor, da igual en el tiempo en el que se vea, incluso tengo una cierta sensación de que si en fotografía las cosas están bien orientadas, el tiempo es un gran aliado. Al final este tipo de imaginarios cobran un poso y una pátina que en su momento no tenían, o si la tenían era más de actualidad. A mí me gusta ver como este trabajo evoluciona con el paso de los años, y cobra un tinte menos coyuntural.”

Ricky Dávila (derecha) durante la inauguración de su exposición 'Ibérica', en 12 Star Gallery. Imagen cortesía del autor.

Ricky Dávila (derecha) durante la inauguración de su exposición ‘Ibérica’, en 12 Star Gallery. Imagen cortesía del autor.

En concreto,  indica que su mensaje “es una visión muy personal de un entramado social que yo mismo ni me explico, que no tiene pretensiones de tesis, por eso huyo de la responsabilidad de hacer de todo esto una declaración de principios o un trabajo social. Lo cierto es que algún valor documental queda, en este juego de aprehender la realidad que tiene la fotografía nunca la alcanza del todo, algo en el tiempo va quedando de documental. Todo esto, tiene mucho más de intención particular que de tesis. En el fondo a partir del milagro de que somos individuales cada uno, de cualquiera de los retratos los explicamos todos. La condición de un buen retrato creo que es la de la empatía, que tiene lugar cuando uno fotografía a una persona, pero también cuando el espectador llega a crear vínculos con los fotografiados.”

En la exposición se mostraron los retratos que orientan al espectador con la mirada, que se alternan a paisajes desenfocados y en movimiento, como un reflejo de ese viaje geográfico y poético. Esos paisajes participan como complemento, “es una cuestión de ritmo, de oxígeno: cuando iba a inventariar el trabajo y a darle forma al libro me di cuenta de que le faltaba un poco de pauta, de tránsito y de ritmo. Entonces acabé con el corpus de retratos y, con el trabajo ya concluido, decidí hacer estos paisajes para dar una cadencia casi a modo de soneto.”

Un gran amigo de Ricky Dávila es el fotógrafo Alberto García Alix, que fue uno de los finalistas del premio Deutsche Borse Photography prize 2014 en Londres con su serie de autorretratos. Al él le une un ligamen de amistad y admiración. Al hablar de Alberto argumenta que la herencia o relación fotográfica con el leonés “no es formal, sino acerca del porqué hacemos las fotografías. Hay cuestiones muy compartidas que tienen que ver, como el documentalismo contemporáneo, el humanismo de nuevo cuño, explicar el corazón de los demás a través de la fotografía pero con claves más modernas. Con ser fotógrafo realista, que de algún modo utiliza la realidad modelándola. Esos son los puentes, para mí es un maestro humanista en el sentido más clasicista de la palabra. Todo eso es una fuente de inspiración permanente. Lo que estoy haciendo ahora tiene más que ver con el trabajo de Alberto que esto, ya que la perspectiva es diferente.”

Obra de Ricky Dávila en la exposición 'Ibérica'. La 12 Star Gallery de Londres.

Obra de Ricky Dávila en la exposición ‘Ibérica’. La 12 Star Gallery de Londres.

Miguel Mallol

Le Gran Voyage: Foto ‘Slow’

Le Gran Voyage, Thierry Valencin
Institut Français y Railowsky
C / Moro Zeit, 6.  y C / Grabador Esteve, 34. Valencia
Hasta el 30 de noviembre y el 7 de diciembre

En lo que a fotografía se refiere, este otoño no se viste de ocre y dorado, sino de blanco y negro. El Palau de la Música presenta ‘Cartes de visite’, un trabajo de Andrea Santolaya sobre dos grandes creadores valencianos: Manolo Valdés y Nacho Duato. Por otra parte, varios espacios expositivos inician también en blanco y negro un proyecto de largo recorrido: ‘Le Grand Voyage’. Una muestra colectiva de la obra de fotógrafos contemporáneos tanto españoles como franceses. Se inicia con  sendas exposiciones de Thierry Valencin, que se pueden visitar en el Instituto Francés, hasta el 30 de noviembre, y la Galería Railowsky hasta el 7 de diciembre.

Fotografía de Thierry Valencin, en la exposición Le Gran Voyage. Railowsky e Institut Français de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Fotografía de Thierry Valencin, en la exposición Le Gran Voyage. Railowsky e Institut Français de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

“Thierry Valencin es un fotógrafo viajero que ha visitado numerosos países de Europa, Asia, África y el Caribe”, explica Armand Llácer, gestor cultural y comisario de la exposición. “Pero su mirada fotográfica, la más elaborada, la que se exhibe en Railowsky o las dos piezas originales del Instituto Francés, nos sumerge en una idea de viaje intimista y metafórico que se aleja de los reportajes gráficos al uso. En muchas de sus imágenes no reconocemos los sitios o resultan anecdóticos. Su concepto de viaje transciende los lugares y nos enfrenta a nosotros mismos y al gran viaje de nuestra existencia, a nuestro tránsito por la vida”.

El objetivo a medio plazo de este proyecto, que de momento no cuenta con ayuda institucional, es difundir el trabajo de artistas de contrastada calidad, todavía poco conocidos, a través de proyectos colectivos y del trabajo en red. “El objetivo a largo plazo es hacer comprender que el trabajo artístico y cultural son actividades absolutamente necesarias en el desarrollo de las personas y la sociedad”, señala Llàcer. “La falta de medios o la desidia no pueden ser excusa para eliminar las exposiciones o dejar de hacerlas. Con imaginación y ganas se pueden encontrar formas renovadas de producir proyectos culturales que lleguen al público y que continúen emocionando a través de las obras de los artistas, y que puedan ser profesionalmente sostenibles”.

Fotografía de Thierry Valencin, en la exposición Le Gran Voyage. Railowsky e Institut Français de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Fotografía de Thierry Valencin, en la exposición Le Gran Voyage. Railowsky e Institut Français de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Método lento

La fotografía en blanco y negro y la utilización de métodos tradicionales  de revelado es el hilo conductor más evidente de este proyecto. “Se trata de un método lento de trabajo, slow, que me parece muy interesante reivindicar en estos momentos de prisas y producción rápida y volátil”, subraya Llàcer. “Tratar de poner cierto freno al proceso de aceleración constante en el que estamos inmersos, y aprender a mirar y apreciar los objetos de forma más pausada y tranquila. En ese sentido de lo lento, lo desacelerado, lugares como Railowsky tienen mucho que decir. En sus casi 30 años de existencia se ha mantenido fiel a su proyecto de librería-galería cultural sostenible. Un verdadero milagro del que todos deberíamos aprender”.

Fotografía de Thierry Valencin, en la exposición 'Le Gran Voyage'. Institut Français y Railowsky. Imagen cortesía de la organización.

Fotografía de Thierry Valencin, en la exposición ‘Le Gran Voyage’. Institut Français y Railowsky. Imagen cortesía de la organización.

Collado en París

En primavera de 2015 tendrá lugar una exposición del fotógrafo valenciano Joaquín Collado en la galería de Clément Kauter de París. También está prevista la exhibición de piezas de la Colección Railowsky,  creada con buen criterio a través de  sus exposiciones,  en galerías y centros parisinos. “Una colección  coherente y rigurosa  que incluye piezas de fotógrafos de la segunda mitad del siglo XX que hoy en día están muy valorados a nivel internacional: Chema Madoz, Alberto García Alix, Cristina García Rodero y Bernard Plossu, entre otros.

Photo Mundo

Hace años que la fotografía alcanzó el rango de disciplina artística valorada al mismo nivel que otros lenguajes creativos. En todos los países existen grandes eventos, como Photo España, Paris Photo, London Photo, etcétera, que han permitido popularizarla y que sea valorada y apreciada por el gran público.  “Sin embargo, la fotografía valenciana y española todavía es muy poco conocida en los circuitos internacionales”, señala Llàcer. “Es menos conocida, por ejemplo, que la fotografía mexicana. Algo que resulta inexplicable. ‘Le Grand Voyage’ pretende mejorar la visibilidad del trabajo de nuestros fotógrafos, una iniciativa que se suma a otras que ya existen en Valencia, como Espai Visor o Doctor Nopo, que también están haciendo mucho por divulgar la fotografía contemporánea en nuestra ciudad e internacionalmente”, concluye Llàcer.

Fotografía de Thierry Valencin en la exposición 'Le gran voyage, que se muestra en Railowsky y el Instituto Francés de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Fotografía de Thierry Valencin en la exposición ‘Le gran voyage, que se muestra en Railowsky y el Instituto Francés de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Bel Carrasco

Duato y Valdés en blanco y negro

Cartes de visite, de Andrea Santolaya
Palau de la Música de Valencia
Paseo Alameda, 30. Valencia
Hasta finales de noviembre

Blanco y negro. Nueva York y San Petersburgo. Sobre estas cuatro coordenadas la fotógrafa Andrea Santolaya ofrece un retrato insólito de dos grandes artistas valencianos: Nacho Duato y Manolo Valdés. Es ‘Cartes de visite’, una exposición que se acaba de inaugurar en el Palau de la Música. Distribuidas en dos espacios simétricos, 28 fotografías plasman la trastienda, el lado oculto de sendos creadores universales. El Ballet Mikhailovsky de San Petersburgo bajo el influjo innovador de Duato y el Jardín Botánico de Nueva York habitado por las esculturas de Valdés.

En las 16 imágenes dedicadas al ballet, Santolaya elude las actuaciones sobre el escenario para profundizar en la vida cotidiana de los bailarines. “Es de una búsqueda de las raíces del ballet desde un ángulo distinto. La parte humana de los bailarines; sus familiares, hijos, la preparación constante, los ensayos y momentos previos a la entrada en escena, así como el uso tradicional del maquillaje y estilismo”, dice.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición 'Cartes de visite' del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición ‘Cartes de visite’ del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

“He querido mostrar de manera clara lo que de otra manera sería un misterio brumoso. Nacho Duato me brindó la oportunidad única de adentrarme en el teatro y tuve acceso total a vestuarios, bailarines, camerinos, vestuario, montaje, desmontaje, proyectos, idea y maquetas”. Blanco y negro. Tarjeta de visita. Dos conceptos que remiten a la atemporalidad, a una época anterior también. Esa es la idea que subraya la exposición en la que las esculturas de Valdés son tratadas como un árbol más, incrustadas en el conjunto del jardín.

Artista cosmopolita

Nacida en Madrid, Santolaya es una artista cosmopolita que se mueve sin parar por el mundo. Ha vivido en cinco países y en los últimos  tres  años  ha viajado por Rusia, Venezuela, Estados Unidos y Francia. Nieta de Eugenia Niño, impulsora y directora de la Galería SEN durante 40 años, creció  en plena Movida, rodeada de  pintores, escritores, dibujantes. “A los  16 años mi padre me regaló una cámara de fotos cuando vivíamos en Londres, donde intentaba adaptarme al nuevo cambio y captar imágenes se convirtió en una locura que aún persiste”, recuerda.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición 'Cartes de visite' del Palau de la Música. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición ‘Cartes de visite’ del Palau de la Música. Imagen cortesía de la autora.

“La fotografía me ayudó a adaptarme a una nueva ciudad, y esta capacidad de adaptación se ha convertido en el impulso para continuar con nuevos proyectos fotográficos. La fotografía me ofrece la oportunidad de adentrarme en mundos totalmente dispares, conocer a personas y lugares inalcanzables si no fuera a través del intercambio que quiero generar con la fotografía”.

Alberto García-Alix, Carlos García-Alix, Andrew Moore, Philip Perkis y Manolo Valdés son los artistas que más le han influido en su trayectoria, siempre fiel al blanco y negro.  “Se centra más en las ideas que en el sujeto y transmite una sensación de atemporalidad”, dice. “No desdeño las nuevas tecnologías, pero las combino con métodos artesanales”.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición 'Cartes de visite' del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición ‘Cartes de visite’ del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

El delta del río Amacuro, en Venezuela, o el  Gleason’s Gym, el gimnasio pugilístico más antiguo de Estados Unidos, son algunos lugares insólitos que la artista ha explorado en sus últimos trabajos. Mondo Galería de Madrid inaugura el próximo mes de noviembre, ‘Waniku’, donde retumba el agua, su trabajo sobre la etnia warao de Venezuela. Siguiendo las huellas de los antiguos misioneros y los exploradores del siglo pasado,  Santolaya explora el estrecho vínculo que une la misteriosa naturaleza del Delta con la figura de la mujer en la cultura warao. Un viaje a través del tiempo en busca del paraíso perdido.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición 'Cartes de visite', del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición ‘Cartes de visite’, del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Hinterlandmark y El Pabellón

Hinterlandmark y El Pabellón
Addaya Centro de Arte Contemporáneo
C/ Alexandre Rosselló, 10. Alaró Mallorca
Inauguración: 26 de abril a las 20:00 h.
Hasta el 14 de junio de 2014

Hinterlandmark celebra los primeros diez años de trayectoria de Addaya Centro de Arte Contemporáneo. La exposición está comisariada por Alex Brahim a partir de la colección de Addaya, que incluye obras desarrolladas por los artistas durante sus residencias en el centro, obras realizadas por artistas residentes pero concebidas fuera de su estancia, así como obras de otros autores, adquiridas a lo largo de estos años.

Jorge Fuembuena, "Serie Holidays". Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Jorge Fuembuena, «Serie Holidays». Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Hinterlandmark surge de un juego de palabras donde se entrecruzan los vocablos ingleses hint (pista, indicio, alusión…) y landmark (hito, punto de referencia), con el alemán hinterland (tierra posterior), en una clara alusión a la situación y la trayectoria de Addaya: un lugar periférico, en un pueblo de cinco mil habitantes dentro de una isla, pero que reviste un particular valor y gran peso simbólico para los artistas, coleccionistas y público que se relacionan con su iniciativa. Un área de influencia que ha facilitado el paso de autores nacionales y extranjeros y que ha permitido a Addaya, en tanto que galería y centro de arte, abrirse a las ferias nacionales y a nuevas alianzas con distintos agentes y entidades.

Mariana Sarraute, "El milagro del pan y los peces". Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Mariana Sarraute, «El milagro del pan y los peces». Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Jennis Li Cheng Tien, "Counterforce". imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Jennis Li Cheng Tien, «Counterforce». imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Esta muestra expositiva recoge una selección representativa del espectro de trayectorias, temáticas y formatos artísticos que han acompañado una construcción siempre en proceso abierto. La muestra está dividida en dos bloques: no sólo ocupa las instalaciones de Addaya, sino también tiene sede en Casal Son Tugores.

Aurelio Ayela, "Kylie Minogue". Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Aurelio Ayela, «Kylie Minogue». Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

No se trata de un inventario razonado, pero es una amplia muestra de las obras que a lo largo de esta década han ido añadiéndose a la colección. Entre ellas pinturas, fotografías, instalaciones, dibujos, esculturas y vídeos. Obras que nos narran la historia del centro, estableciendo marcos de relación entre las piezas, permitiendo conocer los patrones y variaciones, tanto temáticas como formales.

Gabriela Bettini. Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Gabriela Bettini. Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Vicky Méndiz. Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Vicky Méndiz. Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

La primera parte de la muestra, bajo el título de Hinterlandmark, ocupa todas las salas de exposición de Addaya, trazando un recorrido por diversas visiones acerca de la relación entre espacio físico y presencia humana. De exteriores abiertos a entornos domésticos, de la ausencia del sujeto a la autorepresentación, de la documentación a la puesta en escena, del anonimato o la ubicuidad a referencias específicas del entorno y las personas de Alarò y Mallorca, Hinterlandmark enfatiza en la construcción de todo fenómeno abarcado por la representación –incluso la corporalidad o el paisaje, presuntamente naturales- como un artefacto cultural.

Xavi Muñoz, "Naufragio". Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Xavi Muñoz, «Naufragio». Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Por su parte (el) Pabellón, ubicado en el Casal Son Tugores, hace con su título un guiño a la amplitud del espacio que le acoge y a la idea misma de pabellón, recurrente en los magnos eventos artísticos de representación oficial. Allí se reúne una selección de piezas que, entre lo literal y lo alegórico, versan sobre instancias concretas entendidas de antemano como construcción social y cultural: el consumo, lo bélico, los medios, el deporte, lo popular, lo intelectual o las referencias propiamente meta-artísticas.

Eduardo Infante, "Aterrizaje entre nenúfares". Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Eduardo Infante, «Aterrizaje entre nenúfares». Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Participan en Hinterlandmark:

Aggetelek / Alba Navas / Alberto García Alix / Arantxa Boyero / Aurelio Ayela / Toni Crabb / Dionísio González / Eduardo Infante / Fernando Bayona / Florencia Rojas / Gabriela Bettini / Gisela Ràfols / Hugo Alonso / Miguel Ángel Molina / Vicky Méndiz / Bettina Bachem /Juan Carlos Martinez / Jennis Li Cheng Tien / Santiago Ydáñez / Sergio Belinchón / Ting Ting Cheng / Jorge Fuembuena / Llorenç Ugas Dubreuil / Sito Mújica / Manuel Antonio Domínguez / Paco y Manolo / Rita Rodríguez / Yin Xiuzhen / Nauzet Mayor / Xavi Muñoz / Rocío Verdejo

Sergio Berlinchón, Serie "Venus in grotto". Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Sergio Berlinchón, Serie «Venus in grotto». Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Participan en El Pabellón:
Andrés Senra / Radamés “Juni” Figueroa /Juan Pablo Meneses / Toni Crabb / Carlos Pazos / David Crespo / Javier Chozas / Jorge García / Mariana Sarraute / Santiago Morilla / Ting Ting Cheng / Yaiza Nicolás / Fermín Díez de Ulzurrun / Paz Alcoverro

Santiago Morilla, "Fin". Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Santiago Morilla, «Fin». Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Arantxa Boyero, "Buganvilia". Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Arantxa Boyero, «Buganvilia». Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.