Harterofilias domésticas | Estado de alarma

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Instituida en una obra de referencia durante el último tercio de su producción ensayística, el pater patriae del psicoanálisis Sigmund Freud (1856 – 1939) publicaba, en 1927, ‘El porvenir de una ilusión’, una sucinta aproximación a los principios y razones de la existencia de las desemejantes religiones y dogmas de fe que pueblan la geografía cultural de Occidente, así como un esperanzado anhelo por alumbrar un período de laicismo ilustrado, huérfano de los menoscabos del pasado.

A modo de prefacio, Freud aventura su pensamiento por la vasta y uliginosa senda de “la cultura humana”, entre cuyas líneas debo rescatar (permitiéndome una extensa cita) un singular y apropiadísimo parágrafo que bien pudiera ilustrar, a modo de sumario de pretensiones, la vigente necesidad de amparo de la cultura –en calidad de entidad semántica relativa a la educación, ilustración y sabiduría–, en tanto que preciado erario de las heterogéneas colectividades frente a las volubilidades y contingencias del individuo/ínsula:

“(…) Cada individuo es virtualmente un enemigo de la civilización, a pesar de tener que reconocer su general interés humano. Se da, en efecto, el hecho singular de que los hombres, no obstante, serles (sic) imposible existir en el aislamiento, siente como un peso intolerable los sacrificios que la civilización les impone para hacer posible la vida en común. Así, pues, la cultura ha de ser defendida contra el individuo, y a esta defensa responden todos sus mandamientos, organizaciones e instituciones, los cuales no tiene tan sólo por objeto efectuar una determinada distribución de los bienes naturales, sino también mantenerla e incluso defender contra los impulsos hostiles de los hombres los medios existentes para el dominio de la Naturaleza y la producción de bienes. Las creaciones de los hombres son fáciles de destruir, y la ciencia y la técnica por ellos edificada pueden también ser utilizadas para su destrucción”.

Clarividente exordio que un servidor incorpora a modo de estribo y capítulo, a la par, del memorando/dietario que he incoado desde la primera jornada de confinamiento, fruto del decreto de estado de alarma coronavírico, y consecuencia ubérima con la sortear nuestro compartido aislamiento sine die, bajo el encabezamiento ‘Harterofilias domésticas | Estado de alarma’.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (I) | Sábado 14 de marzo de 2020

Foto: Jose Ramón Alarcón.

“No soy más que un pequeño productor de tofu. Si se pide a un pequeño productor de tofu que prepare un plato de curri, o unas costillas de cerdo empanadas, nunca conseguirá que le salgan bien” (Yasujiro Ozu).

Sumergirse en la idiosincrásica hacienda cinematográfica de Yasujiro Ozu de la mano de sus confesas y reiterativas predilecciones.

‘La poética de lo cotidiano. Escritos sobre cine’, de Yasujiro Ozu (Gallo Nero, 2017).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (II) | Domingo 15 de marzo de 2020

Foto: Jose Ramón Alarcón.

–“Necesito un cigarrillo. ¿Me acompañas?”.

Mesmerizante trayecto por el inasible horizonte de las variaciones a partir del encuentro de dos personajes y el confín de una jornada.

‘Ahora sí, antes no’ (2015), de Hong Sang-soo.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (III) | Lunes 16 de marzo de 2020

–“Tu fantasía no es real. Adiós”.

Eclosión matutina de seres taciturnos tras los vanos.

Aloys‘ (2016), Tobias Nölle.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (IV) | Martes 17 de marzo de 2020

Foto: Jose Ramón Alarcón.

“Si bien los rancios castillos europeos eran abandonados ahora por los modernos laboratorios científicos (…), la esencia del miedo en Hollywood seguía siendo de raigambre gótica. (…) Su formato, esencialmente melodramático y romántico, y su mensaje moral y moralista, podría resumirse en la advertencia que ya lanzara la novela de Mary Shelley en 1918, al presentar a su Frankenstein como el moderno Prometeo: ‘No desafiéis a Dios ni a la naturaleza” (Jesús Palacios).

Inmaculada antología alumbrada por el túrbido escritor y crítico de cine Jesús Palacios, en cuyas entrañas habita un pormenorizado recorrido por los precedentes literarios que han cimentado nuestros pavores nocturnos procurados por el celuloide.

‘TerrorVisión. Relatos que inspiraron el cine de terror moderno’, edición de Jesús Palacios (Valdemar, 2018).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (V) | Miércoles 18 de marzo de 2020

–“Que la arquitectura tenga poder para curar”.
–“Este es mi segundo edificio favorito”.

Las razones arquitectónicas que habitan en la inefable circunspección de las emociones.

Columbus‘ (2017), de Kogonada.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (VI) | Jueves 19 de marzo de 2020

–“Yo paso a encarnar un típico personaje de Orwell, una no-persona” (Reinaldo Arenas).

Peregrinar tras los estigmas orbiculares de un proscrito.

Reinaldo Arenas, escritor cubano, nos habla de su vida‘. Cuatro fragmentos de entrevistas realizadas entres 1980 y 1988.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (VII) | Viernes 20 de marzo de 2020

“Se ha perdido una idea del teatro. Y mientras el teatro se limite a mostrarnos escenas íntimas de las vidas de unos pocos fantoches, transformando al público en voyeur, no será raro que las mayorías se aparten del teatro, y que el público común busque en el cine, en el music-hall o en el circo satisfacciones violentas, de claras intenciones” (Antonin Artaud).

No cabe más razón de sobremesa que acechar la nada.

‘El teatro y su doble’ (1938), de Antonin Artaud.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (VIII) | Sábado 21 de marzo de 2020

(Don) –“¿Qué ha pasado?”
(Ann) –“No nos damos cuenta cuando somos felices, y eso también es injusto. Uno debería vivir la felicidad y poder guardarla para cuando falte, sólo un poco, como guardar cereales en la despensa, o papel higiénico de recambio”.
(Don) –“¿Recambios de felicidad?”.

Provisiones para la incertidumbre.

Cosas que nunca te dije‘ (1996), de Isabel Coixet.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (IX) | Domingo 22 de marzo de 2020

(Sebastian Flye) –“Pensaba que estaba de vuelta en Oxford… lo que es extraño… ¿no crees? Porque ya no podría salir de aquí”.
(Charles Ryder) –“No”.
(Sebastian Flye) –“… que de momento no puedo viajar”.
(Charles Ryder) –“No”.
(Sebastian Flye) –“Charles… si vas a venir a verme… ¿Podrías traerme una botella de brandy?”.

Descender al Marruecos francés tras los vestigios sanitarios de Sebastian (Flyte para los advenedizos).

Retorno a Brideshead‘ (1981), de Derek Granger, basada en la novela homónima de Evelyn Waugh.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (X) | Lunes 23 de marzo de 2020

(Jacques Cormery | Infante) –“¡Me aburro! ¡Me aburro!”.
(Abuela) –“¡A benidor!” (“Au, vine i dorm!” | “¡Venga, ven y duerme!”).
(Jacques Cormery | Adulto) –“La memoria de los pobres está menos alimentada que la de los ricos, tiene menos puntos de referencia en el espacio, puesto que rara vez dejan el lugar donde viven, y también menos puntos de referencia en el tiempo de una vida uniforme y gris…”.

Eviscerar la memoria ontológica, gráfica y última de Camus.

‘El primer hombre’, de Jacques Ferrandez (Alianza Editorial, 2019), novela gráfica basasa en la obra homónima de Albert Camus.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XI). Foto: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

La pandemia en la literatura y otras reflexiones

Pandemia por el coronavirus
Valencia. Marzo de 2020

Como dijo el sociólogo Zygmunt Bauman, en una entrevista de Fernando Vallespín para Babelia, “entre lo que sabemos y lo que podemos hacer hay una brecha que no sabemos cómo superar”. Y lo que sabemos, a raíz de la pandemia por coronavirus, es que el agente infeccioso más pequeño que conocemos, más diminuto que las bacterias, sigue alterando, y de qué manera, la vida de los occidentales acomodados que, ante semejante invasión, nos defendemos confinados en nuestras casas. “En estos años se ha advertido la emergencia de muchos nuevos virus”, escribió hace ya casi 20 años Brian Mahy (Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, EEUU), refiriéndose al sida, dengue, lassa, ébola o SARS, este último causante de la neumonía asiática en 2003.

Pancarta en un balcón de Valencia. Foto: Begoña Siles

Los cambios ecológicos y la globalización se apuntan como causas probables de esa emergencia constante de virus y de su rápida propagación. Sea como fuere, lo cierto es que nunca como ahora nos hemos visto agredidos por un virus que ha convertido nuestras vidas en foco de atención cotidiana, más allá de la ciencia ficción que hayamos podido consumir como espectadores que asistíamos, desde nuestras confortables butacas, al dantesco espectáculo hoy convertido en triste realidad. Por eso las citas literarias que a continuación ofrecemos, pertenecientes a diferentes novelas que han tratado, de una forma u otra, el drama de la pandemia, nos pueden ayudar a sentir de verdad la importancia de la ficción a la hora de transmitir lo real de la existencia, que la sociedad del bienestar suele acolchar.

Pintada en un macetero de Valencia. Foto: Begoña Siles

Las imágenes que acompañan estos fragmentos literarios fueron tomadas durante el fin de semana del anuncio por parte del gobierno del Estado de Alarma debido al coronavirus. Una Valencia vacía como reflejo del aislamiento social obligatorio causado por la pandemia. “No hay soluciones locales para problemas generados a nivel global”, decía Bauman en esa entrevista, al tiempo que advertía cómo ante los desastres de la guerra o la pandemia la gente se suele movilizar olvidando sus diferencias y discrepancias, para retornar después al origen: “En cuanto la cuestión unificadora desaparece de la atención y la preocupación del momento, las divisiones vuelven a hacer acto de presencia, a menudo profundizadas y fortalecidas por la frustración”. He ahí ese otro virus, humano, demasiado humano, que diría Nietzsche, y que conviene tener siempre muy presente.

Anuncio en un local de Valencia. Foto: Begoña Siles

La peste (Albert Camus)

«La estupidez insiste siempre».
«El hábito de la desesperación es peor que la desesperación misma».
«La gente se casa, se quiere todavía un poco de tiempo, trabaja. Trabaja tanto que se olvida de quererse…El cansancio era la causa, él se había abandonado, se había callado cada día más y no había mantenido en su mujer, tan joven, la idea de que era amada. Un hombre que trabaja, la pobreza, el porvenir cerrándose lentamente, el silencio por las noches en la mesa, no hay lugar para la pasión en semejante universo».

Una calle de Valencia completamente vacía. Foto: Begoña Siles

«El mal que existe en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasionar tantos desastres como la maldad». 
«La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar».
«Lo que es preciso subrayar es el aspecto frívolo de la población y de la vida. Pero se pasan los días fácilmente en cuanto se adquieren hábitos, y puesto que nuestra ciudad favorece justamente los hábitos, puede decirse que todo va bien».

Calle de Valencia completamente vacía de tráfico. Foto: Begoña Siles.

Ensayo sobre la ceguera (José Saramago)

«La ceguera también es esto, vivir en un mundo donde se ha acabado la esperanza».
«Hasta este punto puede engañarse el espíritu cuando se rinde a los monstruos que él mismo ha creado».
«Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos».
«Es lo que nos pasa a todos, siempre hemos sido más alguna vez…Quiere decir que tenemos palabras de más, quiero decir que tenemos sentimientos de menos. O los tenemos, pero dejamos de usar las palabras que los expresan y, en consecuencia, los perdemos».
«No hay en el mundo nada que, en sentido absoluto, nos pertenezca».

Una de las calles de Valencia sin tráfico. Foto: Begoña Siles

La montaña mágica (Thomas Mann)

«Procure recordar que la tolerancia se convierte en un crimen cuando se tiene tolerancia con el mal».
«El tiempo no posee ninguna realidad. Cuando nos parece largo es largo, y cuando nos parece corto es corto, pero nadie sabe lo largo o lo corto que es en realidad».
«Sabemos perfectamente que introducir cambios y nuevas costumbres es el único medio del que disponemos para mantenernos vivos».

Anuncio en el interior de una pastelería de Valencia. Foto: Begoña Siles

«Nada puede ser, en el fondo, más mezquino que tachar de absurdo el hecho de que el espíritu quiera defender su dignidad frente a la naturaleza y se niega a rendirse ante ella».
«A veces es muy difícil discernir la estupidez de la inteligencia. Es tan difícil separarlas, están a un paso tan pequeño la una de la otra».
«Las contradicciones pueden conciliarse. Sólo las mediocridad y las medias verdades son imposibles de conciliar».

Pintada en Valencia. Foto: Begoña Siles

La máscara de la muerte roja (Edgar Allan Poe)

«Y la tiniebla, y la ruina, y la muerte roja tuvieron sobre todo aquello ilimitado dominio».
«En el interior existía todo esto, además de la seguridad. Afuera, la muerte roja».

Némesis (Philip Roth)

«Cuanto menos miedo, mejor. El miedo nos castra. El miedo nos degrada».

Ilustración en el muro de una calle en Valencia. Foto: Begoña Siles

El compromiso periodístico de Albert Camus

‘Albert Camus, periodista’, de María Santos-Sainz (editorial Libros.com)
Café Literario
Institut Français de Valencia
Moro Zeit 6, Valencia
Martes 21 de febrero de 2017 a las 19:30

Dentro del ciclo ‘Café Literario», El Intitut Français de Valencia acoge la presentación de ‘Albert Camus, periodista’, de María Santos-Saínz, publicación de la editorial Libros.com que recupera al Camus periodista; al periodista comprometido, al investigador, al modelo a seguir en la profesión y al maestro de periodistas junto a Kapuscinsky, Chaves Nogales y Oteyza.

El libro repasa su trayectoria desde la época de reportero en Argelia hasta su labor como editorialista en París. Partiendo de su serie de reportajes sobre la miseria en Cabilia y llegando a las punzantes editoriales en favor de la democracia y la paz en Alger Républicain y Soir Republicain (entre 1938 y 1940), y en Combat, durante la Guerra Mundial y los primeros años de la posguerra.

Albert Camus. Makma

Probablemente su faceta como escritor, ensayista, novelista y dramaturgo sea la más conocida en España, donde todas sus obras han sido traducidas. Pero su labor periodística apenas había despertado aquí el interés editorial que se merece. Ningún libro hasta ahora recoge y analiza su producción periodística, donde se fraguó su pluma y donde aparecen ya su compromiso moral y su lucidez.

Por ello esta obra le recupera como modelo de periodista, desde que trabajara como joven reportero, a veces al estilo gonzo, hasta su trayectoria como editorialista, en la que difundió reflexiones sobre lo que debe ser el periodismo cuya actualidad es indiscutible.

María Santos-Sainz, doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, es profesora titular de Periodismo en el Institut de Journalisme Bordeaux Aquitaine de la Universidad Bordeaux Montaigne de Burdeos, cuya dirección ha desempeñado desde 2006 a 2012.

Albert Camus. Makma