El Tio Canya ‘reviscola’ en Valencia

Reviscola Tio Canya, de Al Tall
Teatro Principal
C / Barcas, 15. Valencia
Jueves 19 de enero, 2017, a las 19.00h

“Reviscola, Tio Canya, amb gaiato si et fa falta que a València has de tornar…”. Y el ‘Tio Canya’, canción de Al Tall que celebra sus 40 años, ha vuelto a Valencia de la mano de la falla Arrancapins y más de 40 asociaciones cívicas y culturales que durante 2016 han venido celebrando tamaña efemérides. Teatres de la Generalitat se suma al apoteósico regreso de tan popular como reivindicativo personaje musical, abriendo su programación de este año con un homenaje en el Teatro Principal. ‘Reviscola Tio Canya’ reúne a diversos artistas, relacionados de una u otra forma con la banda valenciana, para evocar su legado. Será el jueves 19 en el teatro valenciano, el 21 en el Arniches de Alicante y el 28 en el Principal de Castellón.

De manera que el Tio Canya, el hombre de pueblo tan denostado por saber única y exclusivamente valenciano, vuelve a Valencia recuperando la memoria que, según Vicent Torrent, autor de la canción, conviene seguir manteniendo viva: “Nos gustaría dejar de cantar esta canción, como si fuera un mal sueño, pero hay cosas que no pasan de moda”, advirtió. Y lo que no pasa de moda es el rechazo de lo diferente, de lo que no se entiende. Por eso Torrent señaló que entonces el valenciano “estaba en la UVI” y ahora, pese a todo, seguía “muy grave”.

Responsables de Teatres.

Vicent Torrent, de pie en el centro, autor de la canción ‘Tio Canya’ de Al Tall, junto a responsables de Teatres y Diputación de Valencia. Foto: Biel Aliño. 

Abel Guarinos, director general del Institut Valenciá de Cultura, recordó, con Vicente Torrent a su lado, la canción que ponía todas las noches a su hija. De manera que, además de la letra reivindicativa evocadora de ese “mal sueño”, la música de Tio Canya también posee un poder que trasciende a la simple pesadilla ideológica. “Ya están prácticamente vendidas todas las entradas”, remarcó Guarinos. El espectáculo homenaje ‘Reviscola Tio Canya’ contará con la participación de Musicants, Miquel Gil, Sis Veus per al Poeta, Pep Gimeno Botifarra, Miquel Gironés con Xiromita Trad Project, Apa, Teresa y Josemi Sánchez y, por supuesto, Al Tall.

La danza contemporánea, flamenca y clásica también será protagonista de la programación de Teatres del primer trimestre de este año, con Eva Bertomeu Danza, el Ballet de la Generalitat, el Ballet Flamenco de Andalucía y el Ballet de San Petersburgo. La música, a rebufo de la del Tio Canya, proseguirá con la diversidad mediterránea que ofrece Aspencat y la vuelta de tuerca que hace de la tradición local Xiromita Trad Project, continuadores en cierta forma de Al Tall. De manera que esa mezcla de tradición y modernidad, que abanderó durante cuatro décadas la banda de Vicent Torrent, sigue vive. Josep Vicent, a la hora de presentar el legado de Tio Canya, abundó precisamente en esa idea de que no fuera “una pieza de museo”, sino que tuviera “contemporaneidad”.

Tio Canya en el Teatro Principal de Valencia.

Tio Canya en el Teatro Principal de Valencia.

Como contemporáneas son las propuestas teatrales ‘Trío’, de Rodolf Sirera, ‘El crèdit’, de Jordi Galcerán o ‘Guium, o la ciutat adormida’, de Toni-Lluís Reyes, que dirigen Rebeca Valla y Edison Valls, Sergi Belbel y Víctor Muñoz Calafell, respectivamente, en el Teatro Rialto. Igualmente sobresalen las propuestas ‘El test’, de Jordi Vallejo, bajo la dirección de Cristina Clemente, ‘L’electe’, de Ramón Madaula, dirigida por Jordi Casanovas, o las clásicas ‘Eloísa está debajo de un almendro’ y ‘Ricardo III’, a las que se suma ‘Historias de Usera’. Una “programación ecléctica, de rigor y con sentido”, subrayó Guarinos, que mezcla “propuestas consolidadas con otras más novedosas”.

La diputada de Teatros, Rosa Pérez, anunció que la programación del Escalante, de cuyas obras de rehabilitación no supo avanzar una fecha para su conclusión, ya estaba cerrada esta temporada, señalando que proseguirá en El Musical, pero también en el Palau de les Arts y en el MuVIM, espacios que acogerán diferentes espectáculos. También tendrá su hueco en la programación de Teatres un ciclo de cine en La Filmoteca en torno a Blasco Ibáñez, para celebrar el 150 aniversario de su nacimiento.

Tio Canya en el Teatro Principal.

Tio Canya en el Teatro Principal de Valencia.

Salva Torres

¿Mira de nuevo Valencia al Mediterráneo?

En los últimos meses han coincidido en Valencia diferentes propuestas culturales que tienen al Mediterráneo como inspiración. ¿Quiere decir esto que despierta el interés de los valencianos por lo que sucede en torno a nuestro mar?

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) inauguró en febrero la exposición ‘Del mito al espanto’ dedicada al análisis de la realidad socio-cultural del Mediterráneo en dos etapas: la imagen idílica que construyeron de él los intelectuales del norte de Europa y la convulsa realidad actual. En marzo, el centro cultural la Beneficencia abrió las puertas de ‘Fronteres d’Europa’, una propuesta expositiva que recorre, de la mano de cinco fotógrafos y cinco periodistas, las fronteras blindadas de la Europa mediterránea que cierran el paso a los miles de refugiados huidos de la guerra o el hambre. Simultáneamente el centro cultural la Nau de la Universitat de València muestra ‘Ramon Llull i l’encontre entre tres cultures’, que toma el 700 aniversario de la muerte del pensador mallorquín como excusa para reflexionar sobre el contexto del Mediterráneo medieval poniendo especial atención en el diálogo entre religiones.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición 'Correspondencia amb Mediterrani'.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición ‘Correspondència amb Mediterrània’.

Hace unos meses, el MuVIM presentó la muestra del fotógrafo Xavier Mollà ‘Correspondència amb Mediterrània’ donde el autor sugería que “el Mediterráneo es la gran plaza del pueblo y las casas son los diferentes países”. En la pasada primavera, veía la luz la segunda edición de Espai Mediterrani con una oferta diversa y muy acertada de la música que se hace ahora en ambas riberas del mar. Por último, en el próximo octubre podremos asistir a la cuarta edición de una renovada Mostra Viva del Mediterrani, puesta en pie por una asociación de ciudadanos que trabaja por recuperar el espíritu original de la Mostra de Valencia de los años 80 a través del cine, la música, la escena, la literatura, las artes visuales y las actividades educativas.

Pero no solo Valencia demuestra un interés creciente por lo que se cuece en nuestro convulso mar. El cine árabe y mediterráneo tiene cita ineludible en el Festival de Cine Árabe (FCAT) que celebrará su decimotercera edición en Tarifa y Tánger entre mayo y junio. Además el festival cuenta con un fondo fílmico del mejor cine africano, que ofrece a festivales y filmotecas. La Casa Árabe, un consorcio público del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, programa regularmente en Córdoba y Madrid, ciclos de cine y música árabe.

La Fira Mediterrània de Manresa, que en octubre celebrará su decimonovena edición, es un mercado de espectáculos que, con la tradición mediterránea como eje, se mueve en dos ámbitos principales: la cultura popular (basada en elementos como el cruce entre creación contemporánea y raíz tradicional, la participación ciudadana y la ampliación de la base social de la cultura) y las músicas del mundo; tiene un carácter interdisciplinar y aglutina los diferentes lenguajes artísticos: artes visuales, circo, danza, exposiciones, música, narración oral y teatro. El Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed), integrado por la Generalitat de Cataluña, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y el Ayuntamiento de Barcelona, es un think tank que lleva desde 1989 trabajando en la progresiva construcción en el Mediterráneo de una espacio de paz y estabilidad a través de estudios y publicaciones como los Quaderns de la Mediterrània  que reúne  las aportaciones de los más interesantes pensadores del momento.

'Mediterráneo', de Gabriele Salvatores, en Mostra Viva del Mediterrani.

‘Mediterráneo’, de Gabriele Salvatores, en Mostra Viva del Mediterrani.

Esta selección de ejemplos, propios y foráneos, de actividades y proyectos que tienen al Mediterráneo como marco, parece apuntar hacia un aumento del interés por la cultura y la realidad de nuestro entorno geográfico. Esta tendencia se da en un momento de transición sacudido por un profunda crisis cultural, social y política. Transición que, salvando las distancias, guarda cierto paralelismo con la vivida en nuestro país a finales de los años setenta del siglo pasado. Es cierto que no se puede equiparar la sangrienta dictadura con la anémica democracia actual. Pero también lo es, como demuestran los especialistas, que entre el clientelismo, la espectacularización, la censura y la asfixia económica, la cultura ha vivido dos auténticos decenios negros en el País Valencià.

Diversidad cultural y mundialización

Hubo un momento en que los dirigentes políticos apostaron con hacer de Valencia un lugar de referencia de las culturas mediterráneas. Pero ¿Que llevó a estos primeros gobiernos democráticos a mirar en esa dirección? Para entenderlo tenemos que situarnos en el centro del debate cultural que sacudía a intelectuales y artistas del momento. Aunque el impulso viene de lejos, tras la Segunda Guerra Mundial se dan las circunstancias idóneas para que los Estados Unidos impongan su hegemonía en las industrias culturales y especialmente en el cine y el audiovisual.

Los gobiernos de los Estados Unidos llevaban décadas destinando cuantiosos recursos a las industrias de la información y la cultura, legislando para proteger el mercado interior, romper las barreras de los ajenos e imponiendo su dominio en las instancias internacionales -la UNESCO nace en 1945 haciendo suya la tesis liberal del free flow of information- para que el modo de vida americano se perciba como el único modo moderno y desarrollado posible. Para que los deseos de consumo material o simbólico de los individuos se dirijan en una única dirección. La resistencia vendrá por un lado de los llamados Países No Alineados, con Francia y su política de excepción cultural como casi único aliado europeo. Lograrán reorientar a la UNESCO hacia un nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación. EEUU y sus satélites respondieron con su salida del organismo.

Imagen promocional del grupo Al Tall.

Imagen promocional del grupo Al Tall.

Valencia, lugar de referencia del Mediterráneo

La izquierda, que conquista el Ayuntamiento de Valencia en 1979, participa en este debate intelectual sobre la mundialización de la cultura y la comunicación. Y tiene clara la estrategia a seguir: el fomento de la diversidad. Es decir la promoción de la cultura con raíces propias en los países periféricos del sistema. El alcalde Ricardo Pérez Casado, traslada la idea a Vicent Garcés, concejal de cultura, y lanzan en noviembre de 1980 la I Mostra Cinema Mediterrani i Països de Llengues Romàniques. Recudida a Mostra Cinema Mediterarni en la segunda edición, el festival recibe el aval del publico, que en número de 32.000 espectadores, acude masivamente a las sesiones. El mismo equipo municipal encomienda en 1981 al grupo Al Tall, la Trobada de Música del mediterrani y al año siguiente convoca un Encontre d’Escriptors del Mediterrani. En el ámbito político, estas iniciativas reciben críticas de la derecha que, cumpliendo a la perfección su papel en el debate, por fascinación, presión, fuerza o corrupción se convierte en promotora de los valores y las estructuras del centro dominante del sistema.

¿A que se debe la identificación del publico con el festival de cine y la buena respuesta obtenida por las otras iniciativas? El fenómeno solo se puede entender en el contexto de unos actores culturales que intentan encontrar su espacio en una época de transición entre el programa de aniquilación ejecutado por la dictadura franquista y los intentos de recuperación creativa y artística de los años sesenta y setenta. La efervescencia de esos años, las ansias por aprender y recuperar el tiempo perdido, un ejercicio de resistencia para romper las costuras del miedo, el silencio y la rancia realidad de una sociedad vigilada y castigada, encuentra su forma de expresión en los circuitos de cine-clubs, en las ferias del libro, en los recitales de nova cançó, en los primeros mítines políticos y cómo no, en las sesiones de la Mostra, los conciertos de la Trobada y los debates del Encontre d’Escriptors.

A partir de los 90, con la llegada del Partido Popular a los gobiernos municipal y autonómico se produce una doble deriva: hacia lo folclórico -la 11ª Trobada de Música del Mediterrani culmina con actuaciones de Dova, Juan Bau, Salomé y Francisco- y hacia un provincianismo de imitación del centro hegemónico -la Mostra de Valencia exhibe estrellas de Hollywood en el ocaso de su carrera-. La pugna entre mundialización y diversidad se inclina de nuevo a favor de la primera.

Sleepless Nights, de Eliane Raheb, en Mostra Viva del Mediterrani.

Sleepless Nights, de Eliane Raheb, en Mostra Viva del Mediterrani.

Similitudes y divergencias

Y con esto volvemos al presente para preguntarnos de nuevo ¿hay alguna similitud entre aquella Valencia que se abrió al Mediterráneo y la actual? Contemplamos al menos cuatro paralelismos: la sensación de salida del túnel tras veinte años de impotencia; la esperanza en que los nuevos gestores puedan realizar cambios sustanciales; y la efervescencia de la sociedad civil que ha ido creando multitud de espacios de expresión al margen del entramado administrativo. Pero también advertimos claras diferencias: una mayor y más diversa oferta; más contenedores culturales; estructuras administrativas culturales municipales y autonómicas; mayor complejidad y autonomía de los públicos; y una revolución digital que ha sacudido los sistemas de producción, distribución y consumo de las industrias culturales.

Es posible que los medios de información dejen de prestarle atención pero, por lo que sabemos, el conflicto que se vive en el Mediterráneo y por tanto el interés de la ciudadanía consciente, no dejará de crecer en los próximos años.

En este contexto, iniciativas como Mostra Viva del Mediterrani apuestan por que esta nueva mirada al Mediterráneo gane en extensión y profundidad. Para ello sus promotores trabajan para diseñar una oferta cultural multidisciplinar y diversa que transcienda las políticas de democratización cultural y camine hacia una concepción inclusiva de la cultura. Pero, conscientes de las ventajas del trabajo colaborativo, convocan a los agentes culturales, que han vuelto a sentir la mediterraneidad como elemento sustancial de nuestra identidad, a un debate abierto. Un debate que aporte coherencia y eficacia a las iniciativas que, con la cultura como vehículo privilegiado, persigan los objetivos de transformación que la sociedad demanda.

Sobra decir que la inspiración de nuestros creadores no entiende de geografía, pero este mar ha sido y seguirá siendo nuestro espacio natural de proyección internacional. Nada más sano que viajar por el mundo con los ojos bien abiertos, sin olvidar que nuestra casa está en esa plaza del pueblo que es el Mediterráneo.

Vicent Gregori

Coordinador de Mostra Viva del Mediterrani

 

Música Urbana para hacer calle

MUV Circuito Música Urbana Valencia
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 6 al 8 de noviembre de 2015

Sala Russafa se suma a la iniciativa que el próximo fin de semana llena el barrio de Ruzafa de música. Del 6 al 8 de noviembre, el teatro es sede del MUV, Circuito Música Urbana Valencia, con una programación que dará protagonismo a las propuestas musicales surgidas en el territorio, como la de Miquel Gil (6 nov), una de las voces más profundas de nuestra escena.

Miquel Gil en el MUV Circuito Música Urbana Valencia. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Miquel Gil en el MUV Circuito Música Urbana Valencia. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Arrancó su carrera dentro del rock, pero pronto inició su investigación en sonidos más tradicionales, al conocer a Vicent Torrent y Manolo Miralles. Juntos fundaron Al Tall, una de las bandas referentes  de la ‘música d’arrel’, en la que Gil permaneció durante 10 años, tocando el bajo, la percusión, guitarra y dolçaina. Pero su voz es, sin duda, su instrumento más poderoso y el que le ha permitido expresarse a través de géneros tradicionales como el ‘cant d’estil’, la polifonía o ‘les cançons de batre’. Desde 1997, Gil arranca una carrera en solitario que le ha convertido en un símbolo de la música mediterránea.  Actualmente se encuentra preparando un nuevo trabajo, del que ofrecerá algunos adelantos en su concierto en Sala Russafa.

Efrén López. MUV Circuito Música Urbana Valencia. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Efrén López. MUV Circuito Música Urbana Valencia. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Otro referente musical valenciano es Efrén López. El 7 de noviembre, presenta en Sala Russafa su primer proyecto en solitario, acompañado de la formación Abracadabra. Por primera vez, defiende unas canciones 100% propias, que reflejan y superan las influencias recibidas en más de 15 años de trayectoria. Una carrera de éxitos en la que ha recorrido escenarios de medio mundo como parte de formaciones de música tradicional mediterránea y junto a artistas como L’Ham de Foc, Carles Dènia, Maria del Mar Bonet, Pep Gimeno “El Botifarra” o Miquel Gil, entre otros. Un tiempo en el que también ha buceado en las tradiciones sonoras orientales, árabes y europeas.

Apasionado de la música antigua y de raíz, López ha captado en su primer disco en solitario, El Fill del Llop, la esencia de las distintas sensibilidades que crecen a las orillas del mediterráneo. El mestizaje cultural y un despliegue de instrumentos de cuerda de países como Turquía, Grecia o España caracterizan este trabajo que el guitarrista presentará en concierto. Una actuación en la que la cercanía y la especial acústica de Sala Russafa contribuirán a ofrecer a los espectadores una experiencia única.

Cartel de La ciutat que fa musica fa ciutat.

Cartel de La ciutat que fa música, fa ciutat.

Además de la música en vivo, entre las actividades del MUV destaca la mesa redonda (7 nov) ‘La Ciutat que fa música, fa ciutat’, que reflexiona sobre la importancia de la música en la construcción sociocultural de las ciudades. Una iniciativa que ya tuvo su primera edición en la Llotja de Cànem de Castellón en octubre, dentro del festival TROVAM!.

Ahora llega a Valencia dentro de la programación del MUV, Circuito Musica Urbana Valencia, de la mano de María Oliver (Concejala Delegada de Acció Cultural en l’Ajuntament de València), Pau Rausell (Professor del Departament d’Economia Aplicada de la UVEG y Director de Econcult, Unitat d’Investigació en Economía de la Cultura de la Universitat de València), Ramón Cardo (músico de jazz), Sergio Almiñana (representante de Musicapro CV, Asociación de Promotores Musicales de la Comunitat Valenciana, y Co-Director Festival MUV) y Claudio Guist (Responsable de Comunicación del Festival Rototom SunSplash).El periodista y escritor Xavier Aliaga modera este encuentro, de acceso libre, en el que se analizará el impacto socioecocómico de la música y la cultura, su valor diferencial y papel en la construcción de “marca-ciudad”.

Escena de Històries de ratolins. Cortesía de Sala Russafa.

Escena de Històries de ratolins, de Elisa Matallín y La Casa Calba. Cortesía de Sala Russafa.

Dentro de la programación del MUV, Circuito Música Urbana Valencia, Sala Russafa acoge el 8 de noviembre (12.30h) una propuesta para espectadores a partir de 3 años que aúna tradición oral, marionetas de mano y música en directo. Elisa Matallín y La Casa Calba se unen en la entrañable Històries de Ratolins, una historia protagonizada por un ratoncillo de campo que cada tarde visita la biblioteca para que la bibliotecaria le cuente cuentos, desatando su imaginación.

Cartel del MUV Circuito Música Urbana Valencia. Cortesía de Sala Russafa.

Cartel del MUV Circuito Música Urbana Valencia. Cortesía de Sala Russafa.

 

Al Tall, de aquí a la eternidad

Sempre Al Tall, de Josep Pitarch
Claustro de La Nau de la Universitat de València
C / Universidad, 2. Valencia
Viernes 24 de julio, a las 22.00h

La Universitat de València presenta el documental ‘Sempre Al Tall’, dirigido por Josep Pitarch y producido por el Taller d’Audiovisuals de la propia Universitat. Es un ‘biopic’ que acompaña al grupo de música valenciano ‘Al Tall’ en su despedida de los escenarios. El estreno tendrá lugar en el Claustro de La Nau, el viernes 24 de julio, con la presencia de sus protagonistas. La entrada es gratuita y el aforo limitado.

Cartel del documental Sempre Al Tall, de Josep Pitarch. Cortesía de La Nau de la Universitat de Valéncia.

Cartel del documental Sempre Al Tall, de Josep Pitarch. Cortesía de La Nau de la Universitat de Valéncia.

La cinta está presente en los últimos ensayos, encuentros, conciertos y homenajes. Presenta de primera mano las reacciones y repercusiones que comportó el anuncio de su retirada y plantea el futuro de la música valenciana después de su desaparición como formación en activo.

Al mismo tiempo hace un recorrido por su larga trayectoria, desde los trabajos iniciales de investigación, cuando iban casa por casa recuperando cantos populares valencianos, hasta su consagración como referente musical y cultural. Aún así, sin dejar de lado el componente reivindicativo y político del grupo, de tal manera que junto con su carrera musical se hace un recorrido por los últimos 40 años de historia del País Valenciano.

La formación nacida en 1975 es responsable de haber rescatado y restituido el canto popular valenciano, dotarlo de prestigio y situarlo en el marco más amplio de la música mediterránea. ‘Al Tall’ es así responsable de haber divulgado un patrimonio musical que de otro modo hubiera desaparecido, y de haberlo consagrado como un género moderno a partir del cual se han desarrollado todo un puñado de formaciones y grupos musicales que hoy conviven en la rica escena musical valenciana.

Con 16 discos y multitud de actuaciones en directo en tierras valencianas y de todo el mundo, han brindado a su público fiesta y cultura. Y también coraje, al haberse mostrado siempre como una formación íntegra y comprometida con su idea de país. El propósito de este documental es poner de manifiesto que, a pesar de su adiós, no desaparecen. Su obra y su impronta en el mundo de la música y de la sociedad valenciana perdurarán a lo largo del tiempo.

Vicent Torrent, uno de los fundadores de Al Tall, en un fotograma del documental de Josep Pitarch.

Vicent Torrent, uno de los fundadores de Al Tall, en un fotograma del documental de Josep Pitarch.

El último concierto…de Al Tall

Al Tall: Últim concert (per sempre)
Palacio de Congresos
Avinguda de les Corts Valencians, 60. Valencia
Viernes 18 de octubre, a las 22.00h

Ahora que está de moda El último concierto, película de Yaron Zilberman que habla de los problemas de una banda de música al cumplir los 25 años, All Tall, que lleva renovando la música tradicional valenciana desde hace casi 40 años, se deshace también como grupo digamos que de muerte natural. Y para celebrar el sepelio, porque nada puede empañar la alegría de su brillante trayectoria que ahora se cierra, el grupo fundado por Vicent Torrent, Manuel Miralles y Miquel Gil, realizará igualmente un Últim concert este viernes en el Palacio de Congresos de Valencia.

Hace unas pocas semanas, hablaron de ello en el Octubre Centre de Cultura Contemporània. Y, entre otras cosas, dijeron: “Nos jubilamos del grupo, pero no de la marca Al Tall” (Vicent Torrent); “estaremos tristes y contentos por el patrimonio que hemos dejado” (Manolo Miralles); “hemos regenerado el lenguaje de la música tradicional valenciana” (Jordi Reig), y “he crecido como persona y músico en Al Tall” (Maribel Crespo). En ese Últim concert (per sempre), Al Tall contará con una buena representación de cantantes valencianos.

Jordi Reig, Maribel Crespo, Manolo Millares y Vicent Torrent, miembros de Al Tall, en la presentación en el OCCC de su último concierto

Jordi Reig, Maribel Crespo, Manolo Millares y Vicent Torrent, miembros de Al Tall, en la presentación en el OCCC de su último concierto

Como particular homenaje a tan dilatada trayectoria, recogemos algunos de los comentarios de Vicent Torrent, a modo de radiografía del grupo, en las diversas entrevistas que he mantenido con él a lo largo de estos últimos años.

“Nosotros subimos por primera vez a un escenario con dolçaines y bandúrries, pero mezcladas con bajo eléctrico y cantando al estilo de los labradores aunque introduciendo crítica social”. “Estábamos acojonados, pero el caso es que hubo rápida sintonía con el público y ese posicionamiento antifolclórico se entendió, o sea, que no es cierto que sean únicamente las letras las que han definido al grupo, sino el tipo de música que gastamos y que entonces carecía de precedentes”.

Al Tall estuvo en la cuerda floja hacia mediados de los 80, momento en que, como dice Vicent Torrent, “entramos peligrosamente en cierto aburrimiento”. Aburrimiento propiciado también por un contexto en que la pasión política de la transición dejó paso a cierto pasotismo. “La gente estaba cansada de tanta lucha y se volvió un poco pasota, lo mismo que los políticos. Pero aguantamos y resulta que ya en los 90 la gente joven se enganchó al grupo con un cariño tremendo y esto fue lo que nos salvó”.

 

Al Tall y amigos del grupo, durante la presentación en el OCC del que será su  último concierto en el Palacio de Congresos.

Al Tall y amigos del grupo, durante la presentación en el OCC del que será su último concierto en el Palacio de Congresos.

“La palabra vares nos la inventamos entonces como sinónimo de palo en el flamenco, y gracias a ese disco (Tocs y vares, 1983), cuyo sonido era un poco de arte y ensayo, obtuvimos una gran consideración fuera de aquí, si bien el público habitual nuestro no lo entendió demasiado. Se nos dijo que quizás habíamos ido muy para allá y que mejor hubiera sido hacer varas más tradicionales, que es lo que hemos hecho ahora. Por eso digo que Vares Velles (2004), siguiendo esa lógica, debería haber precedido a Tocs y Vares”.

 

Al Tall y amigos durante la presentación en el OCCC del último concierto del grupo.

Al Tall y amigos durante la presentación en el OCCC del último concierto del grupo.

“Aixó es Espanya (en Vares Velles) quizás es el tema más provocador, al plantear de un modo relajado que España se puede organizar de otro modo. De hecho, no sólo sintoniza con la canción nuestro público más adicto, sino también ese otro menos ideologizado que hace una lectura distinta y más suave del contenido de la letra”.

“Hay gente de la derecha que conoce nuestra música desde hace tiempo y se muestra encantada con ella, más allá de los contenidos de las letras”.

A les teulades (Vares Velles) es el síntoma de la resistencia que define al propio Al Tall. “Desde los tejados se tiene una visión de conjunto y se ven las cosas desde otra perspectiva, de ahí que sea un lugar de resistencia, como cuando uno dice lo de tirarse al monte”. “Despojar al folk de esa idea de cosa antigua también es una forma de resistencia: de resistencia musical”.

“Envit a vares era una forma invitar a la gente del jazz y del rock a que hicieran un esfuerzo de inmersión partiendo de nuestras bases de folk, de modo que nosotros hacíamos sonar un palo determinado y ellos se iban implicando”. “Pensamos que la improvisación del jazz le sentaría muy bien a nuestro folk, que precisamente mamaba en sus orígenes de esa misma improvisación y que luego se ha ido perdiendo”.

Jordi Reig, Maribel Crespo, Manolo Millares y Vicent Torrent, durante la presentación en el OCCC del último concierto del grupo.

Jordi Reig, Maribel Crespo, Manolo Millares y Vicent Torrent, durante la presentación en el OCCC del último concierto del grupo.

Salva Torres