La razón cromática de Joaquín Capa en Galería 9

‘Colores abiertos’, de Joaquín Capa
Galería 9
Conde de Salvatierra 9, Valencia
Hasta el 16 de junio de 2017

Galería 9 acoge, hasta el 16 de junio de 2016, la exposición ‘Colores abiertos’, del artista santanderino Joaquín Capa, una selección de lienzos y obra gráfica enmarcada por la propia galería, reportadora de un lúcido testimonio conceptual que perfila, perseverantemente, la idiosincrasia del trabajo de uno de los excelsos e imprescindibles artistas y grabadores españoles del último medio siglo, autor de más de ochocientas ediciones de grabado a lo largo de su extensa trayectoria.

‘Colores abiertos’ supone un ejercicio reiterativo de las claves que vienen particularizando el devenir de sus inquietudes, asentando un mapa testimonial que huye, premeditadamente, de los microcosmos de la realidad no pictórica, solidifando un sostenido ejercicio de reflexión acerca los elementos y componentes esenciales de la pintura, polarizados en torno de motivos cromáticos que gozan ya de preeminencia desde la nominación de cada una de las obras, abogando por la centralidad del color que habita, verbigracia, en ‘Círculos azules color’, ‘Gris amarillo’, ‘Yellow yellow color’ o ‘Azul oro color’.

Imagen de la obra 'Seaside', de Joaquín Capa, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería 9.

Imagen de la obra ‘Seaside’, de Joaquín Capa, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería 9.

Concebidas como un encuentro molecular con los límites de la materia, las manchas de color formulan espacios abstractos, se erigen en filtros imperfilados de la realidad, en la que habitan las geometrías euclídeas, las circunferencias que moran, como una constante, en casi toda su obra gráfica y pictórica, a la que incorpora, como una dilatada novedad, el empleo de tonos fluorescentes que, combinados con el empleo de tonos unificados del collage, posibilitan piezas como las que pertecen a la serie ‘Variante’ -’Variante Amarilla (Frankfurter Allgemeine)’, ‘Variante Amarilla (The Times)’ y ‘Variante Dos Flo (Il Messaggeri)’, a la que debe sumarse la ‘Variante’ del periódico ABC, no presente en la exposición-.

La obra, la existencia y el oficio de Joaquín Capa debe entenderse mediante un planteamiento de equilibrios entre los céfiros informalistas que rubrican sus influjos y la evolución heterodoxa de su dominio con el grabado, técnica con la que su punta seca sobre el zinc ha propiciado sus definitivos surcos como referencia incuestionable en este universal territorio de la impresión y cuyos fundamentos -en sempiterna huida de los plúmbeos academicismos- se han transformado en sostenido magisterio internacional, de América Central a la cosmpolita ciudad de Bhopal -en el centro de la India- en la que le fue premiado en su I Bienal Internacional, o sus sucesivas visitas a la Universidad de Baroda -en el centro oeste del vastísimo país asiático-, desde los albores de los años ochenta.

La relación de Capa con el grabado se gesta desde la estocástica, desde su primigenio manejo con el dibujo a plumilla en tinta china, recién cumplida su formación pictórica en la Escuela de Bellas de San Fernando -en la que sería alumno de primer curso de Antoñito López (cálido diminutivo con el que el artista se refiere al ínclito pintor de Tomelloso)-, en pleno distanciamiento de los postulados realistas que se manejaban por la gélida Meseta Central, trufada de vetustos radiodores y otros motivos de lo consuetudinario que alimentaban el manejo con los óleos.

Imagen de detalle de la obra 'Variante Amarilla (The Times)', de Joaquín Capa, presente en la exposición. Fotografía: Merche Medina.

Imagen de detalle de la obra ‘Variante Amarilla (The Times)’, de Joaquín Capa, presente en la exposición. Fotografía: Merche Medina.

Se revelan, entonces, la figuras del grabador de orgien griego Dimitri Papagueorguiu -erigido en referencia de la técnica y sus enseñanzas desde el madrileño Estudio Boj, por el que han transitado los más ínclitos grabadores del horizonte artístico español desde 1958, Joaquín Capa entre ellos- y el artista británico Stanley William Hayter, uno de los grabadores más relevantes del siglo XX, en cuyo taller parisino -compartiendo vecindad con el conspicuo escultor suizo Alberto Giacometti- Capa, becado por la Fundación Juan March, incursiona, a mediados de los años setenta, en los territorios del empleo del color a través del aprendizaje de la técnica que porta, homónima, el también químico y geólogo londinense.

Ambas formaciones magistrales alimentan la focalización y predilección del artista santaderino durante más de tres lustros de dedicación exclusiva con las prensas, el entintado de láminas y las suaves crestas de metal que rebaban la superficie de la obra, y no sería hasta mediados de los años ochenta cuando se reconcilia con la pintura, sobre la que vuelca toda su experiencia con el grabado y a la que nutre con la interacción de texturas y el raspado como fuente de visualización de la tela, con el fin de controlar cuanto de indómito y mórbido habita en el lienzo como soporte. Existe en Capa, en consecuencia, una estrecha consanguinidad entre el grabado y la pintura, mediante una constante metodológica que impide el simultaneismo, en tanto que el artista concibe ambos territorios como oficios distintos que requieren de postulados formales antagónicos.

‘Colores abiertos’ permite, de este modo, aproximarse al oficio del sobresaliente acerbo técnico y creativo de un artista cuya perseverante inquietud por la síntesis aditiva del color ha posibilitado la génesis de un surco de abstracción que porta consigo la firma inconfundible y estilística de Joaquín Capa.

El artista Joaquín Capa delante de una de las obras pertenecientes a la exposición 'Colores abiertos', en Galería 9. Fotografía: Merche Medina.

El artista Joaquín Capa delante de una de las obras pertenecientes a la exposición ‘Colores abiertos’, en Galería 9. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

 

Naturaleza extrema en Alba Cabrera

Naturaleza extrema, de Calo Carratalá y Helen Jones
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Inauguración: jueves 22 de septiembre, 2016, a las 20.00h

Con ‘Naturaleza extrema’, magnífica exposición de dibujo realizada por el artista torrentino Calo Carratalá y la británica Helen Jones, inicia la galería Alba Cabrera su temporada expositiva 2016-2017, que se inaugurará el jueves 22 de septiembre a las 20 hs.

Con esta muestra, la galería quiere volver a constatar el hecho, no por conocido menos importante, de la internacionalidad de sus propuestas. Los artistas puede que trabajen en distintos países, islas, o continentes, incluso que estén separados por una o más generaciones; también pertenecer a ámbitos académicos distintos. Todo ello no es óbice para que sus trabajos puedan coincidir e incluso establecer fuertes vínculos de unión antes de llegar a conocerse respectivamente.

En ‘Naturaleza extrema’ además de resaltar este hecho, se puede disfrutar de la maestría de estos dos artistas especializados en el campo del dibujo-paisaje, y pertenecientes a las últimas generaciones de artistas figurativos vinculadas a esta problemática; no sólo entendido el paisaje como el territorio que habitamos, conocemos, estudiamos, protegemos o soñamos, sino también el que interpretamos y cómo lo interpretamos.

Obra de Calo Carratalá en 'Naturaleza extrema'. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Obra de Calo Carratalá en ‘Naturaleza extrema’. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Una propuesta donde nos damos de bruces con unos paisajes silenciosos, majestuosos y atávicos; donde el hombre y su presencia se reduce a la anécdota, como son las interpretaciones de las selvas de Calo Carratalá, inspirados en sus viajes al Amazonas.

Obra de Helen Jones en 'Naturaleza extrema'. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Obra de Helen Jones en ‘Naturaleza extrema’. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Y como complemento, que no como contrapunto, apreciamos otros mares embravecidos, otros cielos de nubes blancas y fondos negros de la británica Helen Jones, paisajes vividos día a día, soñados noche tras noche desde su infancia y desde sus islas.

En esta exposición, se pueden apreciar unas obras que transitan entre la nueva metafísica del valenciano y el nuevo romanticismo de la británica, sustentado con una depurada técnica, tan pictórica y plástica como es la del carboncillo o el lápiz compuesto sobre distintos soportes, papel, calco, tabla, tela….

Obra de Calo Carratalá en la exposición 'Naturaleza extrrema'. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Obra de Calo Carratalá en la exposición ‘Naturaleza extrrema’. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Isidro Ferrer y su poesía de lo banal

Naturaleza nómada, de Isidro Ferrer
Set Espai d’Art
Plaza Miracle del Mocadoret, 4. Valencia
Hasta el 12 de junio

‘Naturaleza Nómada’ es la primera exposición individual en Set Espai d’Art de Isidro Ferrer (Madrid, 1963). Ilustrador y diseñador por devoción, actúa con la realidad de manera parecida a la máquina de hacer versos que imaginó el machadiano Juan de Mairena: por un lado entra el mundo, por otro sale la poesía. Se puede pensar que allí dentro se alberga uno de los grandes estómagos del planeta.

Obra de Isidro Ferrer. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de su serie Cuaderno de Vacaciones, de Isidro Ferrer. Cortesía de Set Espai d’Art.

Isidro es un creador de poesía visual, en sus trabajos las imágenes juegan con distintos sentidos, plantea una mirada sorprendida hacia lo cotidiano para descubrirnos fragmentos de la realidad muy familiares y reconocibles para todos, al tiempo que intensamente extraños.
‘Naturaleza nómada’ es un juego, que partiendo de formas azarosas recuperadas de piezas creadas con un fin utilitario o decorativo, pero en cualquier caso inservibles, pretende a partir de la manipulación mínima antropomorfizar lo abstracto y dotar de carácter humano a lo banal.

Obra de Isidro Ferrer. Cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de Isidro Ferrer. Cortesía de Set Espai d’Art.

Junto a ‘Naturaleza nómada’ presentamos ‘Funny farm’ creada para Luzifer y que es una colección que nace del mismo juego de traslación de la forma abstracta a la concreta intentando usar el mínimo número de elementos posibles para que aparezca lo sugerido.
Isidro Ferrer es premio Nacional de Diseño (2002), Premio Nacional de ilustración (2006), y desde el año 2000 es miembro de la Alianza Gráfica Internacional (AGI).

Naturaleza nómada, de Isidro Ferrer. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Naturaleza nómada, de Isidro Ferrer. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.

Emilio Roselló. Desretratos postfotográficos

Atribuir a las imágenes fotográficas el estatus incondicional de “verdad” conduce al fracaso de cualquier expectativa. En general el público cree entender aquello que reconoce formalmente, seguramente por eso existe una resistencia considerable hacia expresiones artísticas abstractas o conceptuales, pues la ausencia de figuración dificulta al observador obtener mediante la mirada una información que requiere siempre de un mayor análisis.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

La superabundancia de imágenes, con su creación constante por parte de los usuarios de cualquier dispositivo  de comunicación personal conectado a la red, hace que debamos reflexionar acerca del crecimiento exponencial de las mismas. La tendencia de autorepresentación da signos acerca de la construcción de un “yo” social paupérrimo, que reclama de forma constante la aprobación y el feedback de terceros para sustentarse. Habrá que comenzar a interesarse por una “ecología visual” que administre este creciente exceso.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Por otra parte se encuentran las imágenes captadas indiscriminadamente y almacenadas por sistemas de prospección en las que no interviene la voluntad de los individuos, convertidos en sujetos pasivos. Emilio Roselló (Valencia, 1960) aborda con su proyecto “Formar de un error” esa categoría de imágenes que se engrosa con capturas en las que los individuos son literalmente cazados, como meros elementos del decorado urbano. Roselló centra su atención en Street View de Google, “donde una cámara con nueve ojos registra mecánicamente desde 2007 porciones esferizadas de las calles” de casi cincuenta países. De entre ese volumen ingente de imágenes el artista se apropia de aquellas en las que el error de un algoritmo ha desposeído al individuo de su identidad, al engullir parte de su imagen. El resultado son “desretratos” de personas cuya imagen ha sido decapitada, propiciando la representación certera de un mundo veloz que tritura sin cesar, inserto en una dinámica que perpetua su movimiento.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

El sistema global escupe simbólicamente en estas imágenes los despojos del individuo, que sirven de base para esta colección en la que Emilio Roselló desarrolla una mirada postfotográfica que no solo se apropia de ellas, sino que las interviene de un modo analógico superponiendo sencillos elementos sobre la pantalla que las retroproyecta, para inmediatamente fotografiarlas digitalmente. En este gesto se contiene la distancia de espacio y tiempo que nos separa de la metarealidad virtual con la que convivimos, una distancia que no siempre sabemos medir y que con frecuencia genera la ilusión de acercarnos a lo remoto mientras nos aleja de lo tangible, desvalorizando lo real, lo próximo.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont