Las estructuras anímicas de Rafa de Corral

Persistencia del vacío, de Rafa de Corral
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta noviembre de 2015

¿A qué vacío se refiere Rafa de Corral cuando lo alude en una de las cuatro piezas inéditas que muestra en la galería Alba Cabrera? Para responder a esta pregunta, sin duda clave en su obra, se hace necesario desprenderse de la seguridad con la que habitualmente nos manejamos. Porque al hacerlo, descubrimos precisamente el lugar hacia el que los artistas (y Rafa de Corral lo es en alto grado) nos convocan. Lugar que no es otro que ese vacío aludido, en torno al cual los creadores van generando formas que hagan soportable la angustia de quien se arriesga a vivir próximo al caos.

Estructura ambigua, de Rafa de Corral. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Estructura ambigua, de Rafa de Corral. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Por eso Rafa de Corral combina en su obra estructuras pesadas que parecen unas veces flotar y otras alejarse de su condición sólida para evocar tumultuosos estados de ánimo. La firmeza y la fragilidad van dialogando en su obra, mostrando la tensión de la vida bajo múltiples formas. Todo empieza así: “Tengo sensaciones, veo formas y colores y los dibujo”, dice el artista. Diríase que del fondo oscuro, ése que algunas noches de infancia llegó a provocar la angustia de la que se nutre el vacío, van surgiendo esas formas y colores que, a base de inspiración y mucha transpiración, permiten alcanzar la plétora del sentido.

Rafa de Corral confiesa que a veces se pasa más de ocho horas seguidas intentando domesticar esas estructuras que parecen figuras. Porque la suya es una abstracción con los pies en el suelo, aunque sienta cómo cada vez más huye del referente. “Me impone mucho respeto la abstracción geométrica”, comenta. Esa sensación de perder pie, de alejarse por completo de la realidad, hasta caer en ese vacío que, no obstante, se muestra persistente en su obra. No sólo porque lo evoca una de sus últimas piezas (Persistencia del vacío), sino porque es su forma de trabajar.

Puerta del olvido, de Rafa de Corral. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Puerta del olvido, de Rafa de Corral. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

El vacío en la obra de Rafa de Corral se intuye en esas “estructuras con vida dentro”, según expresión del propio artista, que sin duda sirven de guía de su trabajo. Estructuras y formas que sin retorcerse, porque la línea nunca pierde su compostura, destilan una energía desbordante. Como si esas formas arquitectónicas, pesadas y firmes, perdieran precisamente su firmeza en medio de la nada. Como si la orgánica naturaleza del fondo mantuviera un pulso con esas formas próximas a derrumbarse, a pesar de su energía, de su mayestática presencia.

The Infinitive Live Ii, de Rafa de Corral. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

The Infinitive Live Ii, de Rafa de Corral. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

“Yo lo veo como estados de ánimo, siempre bajo el signo de la dualidad, entre una parte orgánica y otra parte estructural; en lucha ambas partes”. Rafa de Corral dice trabajar con muchos bocetos previos, como si él mismo luchara por contener el vacío. Esto es, por dotarlo de contenido que amortigüe la angustia del fondo magmático, y por literalmente contenerlo a base de formas que casen con esa luz propiciada por el trabajo con los colores. “Trabajo por capas: del oscuro al claro”, dice. Y añade: “Trabajo con acrílico, pero la plasticidad me lo da el óleo”.

A base de una “luz escenográfica que genera inquietud”, Rafa de Corral va creando esas estructuras anímicas que recorren su obra en dirección a una cada vez más depurada realidad. Como si ese vacío persistente (“los títulos en mi obra son pistas, partes del cuadro”) le obligara a afinar su  propuesta con vistas a ceñirlo mejor. A reconocerse digno de la verdad que ese vacío encierra. Porque el vacío al que Rafa de Corral insiste en acercarse es, más que sinónimo de angustia, la posibilidad última de afrontarla sin miedo a perderse.

La persistencia del vacío, de Rafa de Corral. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

La persistencia del vacío, de Rafa de Corral. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Salva Torres

Javier Calvo: «Me gusta inquietar»

Itinerario hacia la vacuidad, de Javier Calvo
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 4 de enero

“No se le ha hecho justicia”. Manuel Chirivella, responsable de la Fundación Chirivella Soriano, lo dijo sin levantar la voz, pero muy claro. Es más: “No se puede explicar el arte geométrico español sin referirse a Javier Calvo”. Y Javier Calvo, que mostraba su ‘Itinerario hacia la vacuidad’, se sinceró: “Me he sentido infravalorado”. Y expuso sus razones. “Siempre he tenido ese aspecto lúdico y comunicativo que, de cara a los artistas del rigor mortis, devalúa mi obra”. Su asociación con la moda también ha contribuido a ello, a pesar de su opinión crítica: “La frivolidad de la moda me da rabia, porque detrás de esa imagen hay mucho trabajo y mucha investigación”.

Javier Calvo, ante una de sus obras en la Fundación Chirivella Soriano.

Javier Calvo, ante una de sus obras en la Fundación Chirivella Soriano.

Esa industria de la moda, con la que Javier Calvo dijo tener una “deuda moral” relacionada con su “pedagogía”, posee detrás una “arquitectura” que a él le atrae. Y arquitectura es “miedo al vacío”, cerrando así el círculo explicativo del ‘Itinerario hacia la vacuidad’ mostrado en la Fundación Chirivella hasta el 4 de enero. Porque las 42 obras exhibidas culminan, tras pasar por su primera etapa de abstracción geométrica y las referencias a la moda, con sus trabajos inéditos en torno al vacío. Un vacío a modo de espacio en blanco, que se repite a lo largo de su más reciente obra.

Obra de Javier Calvo en la exposición 'Itinerario hacia la vacuidad', en la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Javier Calvo en la exposición ‘Itinerario hacia la vacuidad’, en la Fundación Chirivella Soriano.

Alguien le explicó ese vacío, tras sufrir un accidente, como un gran tubo en blanco. Especie de corredor de la muerte iluminado con un gran fogonazo. “No da miedo, sino que resulta inquietante”. Y Javier Calvo lo reconoce: “Me gusta inquietar, detesto la pasividad”. De ahí que su obsesión por la forma, la línea y las estructuras le lleve a dejar la “obra abierta”, aludiendo a Umberto Eco, “para que sea el espectador quien la complete”. Más que el final de algo, Javier Calvo ve en ese blanco metafísico cierta “introspección”.

“El vacío es el misticismo, una introspección hacia lo hecho o no hecho”. Algo tan “sugerente”, que le ha llevado los cuatro últimos años de su trabajo. Tan sugerente como “espiritual”. María José Navarro, comisaria de la muestra, puso el acento en los vanos de su obra: “Evoca lo intemporal, lo perpetuo, el más allá, a la vez que sugiere una meditación sobre la existencia”. Un universo plagado de formas poliédricas y coloristas que, como ríos de emociones, van a desembocar en ese mar en blanco de la nada.

Obra de Javier Calvo en la exposición 'Itinerario hacia la vacuidad', en la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Javier Calvo en la exposición ‘Itinerario hacia la vacuidad’, en la Fundación Chirivella Soriano.

“Pasa de la forma a la aparente nada, al vacío. Vacío pleno como lugar donde todo es potencialmente posible”, destacó Manuel Chirivella. Quizás por eso a Javier Calvo le interese “el camino, no la meta”. Un camino o itinerario repleto de oscilaciones y oquedades, por utilizar expresiones de la comisaria a la hora de explicar el trayecto del artista. Líneas y formas geométricas dispuestas de manera que el vacío reciba su merecido protagonismo.

En medio de la “infamia”, la “intolerancia” o la “xenofobia” que nos rodea a diario, Manuel Chirivella se agarró a la obra de Javier Calvo como “válvula de oxígeno para existir de forma digna”. La introspección, el misticismo, la espiritualidad o, simplemente, el vacío como espacio inquietante frente a tanta certeza ideológica, es lo que hace de ese ‘Itinerario hacia la vacuidad’ que propone Javier Calvo una sentida vía de escape.

Obra de Javier Calvo en la exposición 'Itinerario hacia la vacuidad', en la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Javier Calvo en la exposición ‘Itinerario hacia la vacuidad’, en la Fundación Chirivella Soriano.

Salva Torres

La indagación del medio

Mikeldi Pérez Urkijo. Hacia el medio
Galería pazYcomedias
Pz. Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 1 de marzo de 2014

La obra de Mikeldi Pérez Urkijo (Getxo, 1983) indaga la compleja relación entre la imagen pictórica y su soporte. Con este fin, el artista trabaja obsesivamente las cualidades materiales y espaciales de sus obras para presentar objetos que no puedan ser reducidos a pura imagen. El artista acentúa la relación existente entre la superficie pictórica y el soporte por medio de referencias al mundo de las imágenes digitales y las tecnologías que las transmiten; se trata justamente de un contexto donde más que en ningún otro, la imagen se ve desvinculada del soporte y reducida a mero archivo numérico. A través de la representación de estos aparatos mediadores y de las imágenes que generan, intenta acotar el concepto contemporáneo de imagen.

S/T. Pintura sintética en spray, imprimación sobre tabla. 122x69cm. Imagen por cortesía de la galería.

Obra de Mikeldi Pérez Urkijo. S/T. Pintura sintética en spray, imprimación sobre tabla, 122x69cm. Imagen por cortesía de la galería.

Por otro lado, su obra no está exenta de un fuerte interés por la representación figurativa de la luz, no tanto la luz reflejada sino la emitida. Para hacer hincapié en este eterno problema de la pintura, el artista recurre a un uso sutil y cuidadoso del color aplicado con spray. Las formas se reducen a una abstracción geométrica esencial, simplificando al máximo los volúmenes. Las obras de Mikeldi Pérez Urkijo ensalzan la función del soporte, eliminando los artificios innecesarios para apuntar, con valentía, hacia el límite de la imagen pictórica.

Obra de Mikeldi Pérez Urkijo. S/T (triángulo sobre círculo). Pintura en spray, sobre madera. 25cm de diámetro. Imagen por cortesía de la galería.

Obra de Mikeldi Pérez Urkijo. S/T (triángulo sobre círculo). Pintura en spray, sobre madera, 25cm de diámetro. Imagen por cortesía de la galería.

Hay desinterés, no saturación del mercado

Antonio González (Alicante, 1974), ha expuesto sus obras en diferentes galerías y ferias del mundo. En exposiciones como “Crash” y la reciente “Bengalas”, nos muestra una secuencia de distintos colores y formas que evolucionan en el artista como el propio lenguaje hace con las personas. Cada obra se puede entender como un todo aislado del resto y, sin embargo, manteniendo una relación entre sí inseparable.

Una pintura y un lenguaje estético ligado a antecedentes como Anthony Caro, Brassai, Joan Miró, Basquiat, Richard Tuttle,… que se desprende de su obra. Un trabajo que continúa desarrollando la técnica de la abstracción para la pintura contemporánea.

Nos encontramos con el artista alicantino para hablar de su reciente exposición en la galería Louis 21 de Madrid, donde presenta sus nuevas obras haciendo un recorrido por las diferentes facetas que ha experimentado durante su proceso de creación.  

¿Qué relación tienes con la galería Louis 21?

Dejé de pintar hace unos años. Bueno, no dejé de pintar, más bien me desvinculé de la industria que rodea al mundo del arte, galerías, ferias, exposiciones, etc… Comenzar a trabajar con Louis 21, ha significado volver a mostrar mi trabajo dentro de este contexto. “Bengalas” es una exposición dividida en 2 partes, donde muestro parte de mis últimos trabajos realizados en 2013. Una primera parte con pinturas sobre lienzo, de 160×160 cm y unas piezas en óleo sobre madera de 30×30 cm. En el segundo montaje se expusieron unos papeles de 100×70 cm realizados con esmalte sintético. No responde a dos facetas, simplemente decidí presentar el trabajo de esta manera.

¿Qué lugar ocupa para ti la pintura en el mundo del arte?

El lugar que ocupa la pintura en el mundo del arte lo desconozco. A nivel personal, la pintura, es para mi una experiencia vital. Es una herramienta de trabajo, un ejercicio y una practica necesaria para el desarrollo de muchos de mis pensamientos. Al igual que un matemático tiene sus reglas y operaciones yo uso la pintura, el color, la forma, etc… para entender y enfrentarme a los misterios

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Vista de la exposición «Bengalas». Imagen cortesía de la Galería Louis 21

Tu pintura es muy geométrica, ¿que te impulsa a pintar de ese modo?

Sí, de alguna manera mi pintura podría definirse como geométrica, pero no es mi intención pintar geometrias. Es cierto que trabajo con elementos gráficos muy sencillos y simples pero mi intención es la de reducir la forma, el color, la composición. Pero no tiene una intención geométrica. Busco una pintura basada en elementos sencillos.

Con la situación actual, ¿qué te motiva o te ayuda a seguir pintando?

Ahora mismo en España la facilidad para ejercer cualquier actividad artística es muy complicada, no hay interés, no hay ayudas. No creo que esto responda a una saturación del mercado, sino un desinterés. Existen otras prioridades y el arte no parece estar entre ellas. Pero la cultura y el arte son importantes. Son el reflejo de la sociedad y eso fundamenta sus valores.

Personalmente, lo que me ayuda a continuar pintando es la propia pintura y las situaciones derivadas de ella. Nuevos pensamientos, nuevas preguntas, nuevos interrogantes.

En tu obra se refleja una simplicidad en los colores y en los procesos de síntesis que resulta bastante impactante…..

Trabajo con colores puros, primarios. Normalmente sin mezclar, directamente del bote. Me interesa el lugar que ocupa determinado color en determinado espacio o determinada forma con determinado color, su relación entre ellas. También trabajo mucho con el blanco y negro, ya que de alguna manera implica otro tipo de reducción. Mi intención no es que aniquilar la pintura, es la de comprimirla. Necesito llevar la pintura al lugar en el que las formas dejan de ser formas, para cobrar identidad. Para ello genero composiciones que permitan conservar estas particularidades.

¿Descartas la posibilidad de ampliar tu concepto estético a otras disciplinas?

Disciplinas como la escultura o la fotografía me interesan mucho, pero permanezco concentrado en la pintura, creo que merece la pena no difuminarse demasiado, hay que continuar insistiendo. En gran parte ahí encuentro todo lo que necesito.

Vista de la exposición "Bengalas". Imagen cortesía de la Galería Louis 21

Vista de la exposición «Bengalas». Imagen cortesía de la Galería Louis 21

Ángela Cortés

José Belenguer. «Geometricidades»

L’Ambaixada

C/Baja, 30
Valencia
Inauguración, sábado 28 de septiembre 12 h.
Hasta el 30 noviembre 2013

 

La obra de José Belenguer (Valencia 1967) destila sinceridad, no busca sensacionalismo y no pretende describir, narrar, expresar o denunciar, se representa a sí misma, sin más. Es artista con todo lo que implica en la forma de pensar y vivir. Como pintor, Belenguer aspira a crear y exponer sus trabajos con la humildad de quien va paso a paso. Desde la percepción subjetiva del observador, en sus trabajos se denota dominio de técnica y pasión por las líneas y el juego de contrastes. Líneas que separan áreas similares a departamentos estancos y planos cuyo rigor geométrico no interfiere en el ritmo de la obra. En ocasiones, los colores buscan matices personales, y lejos de lo real hacen percibir profundidad y volumen donde en verdad solo se trata de una sensación óptica. Otras veces el color y las finas líneas se conjugan para construir escenarios que se asemejan a paisajes vistos desde el aire. De su pulso emerge el don de crear espacios frontales que ganan grados de inclinación como paisajes en desnivel, como de grandes laderas vistas desde la altura de un ave migratoria volando en pleno viaje estacional.

Gesto y geometría se funden para conectar con fuentes de la llamada color-field painting, una de las variantes del expresionismo abstracto norteamericano que derivó después en el minimalismo, y a la que se asocian nombres como Clyfford Still (1901-1980), Mark Rothko (1903-1970), Barnett Newman (1905-1970), y Enrico Accatino (1920-2007), pero sobre todo, la obra evoca la abstracción lineal minimalista española contemporánea sobre la que destaca el testimonio artístico de Pablo Palazuelo (Madrid, 1915-2007) y también de Rafols Casamada (Barcelona, 1923-2009).

Red over red. 90 x 90. 2013. Imagen cortesía del autor.

Red over red. 90 x 90. 2013. Imagen cortesía del autor.

El lugar de la exposición,  L’Ambaixada, es un espacio dinámico, multidisciplinar, dedicado principalmente a la arquitectura, diseño y economía urbana, de dimensiones reducidas, me atrevería a decir que es un ejemplo de optimización por centímetros, uno de esos sitios que emanan sentido común, austeridad y optimismo en dosis proporcionadas. Está fundado y regentado por el arquitecto David Estal Herrero, conocido entre otros por El taller de construcción con madera (La Calderería, 2012), por sus razonamientos sobre la viabilidad del futuro Parque Central de Valencia con costes razonables, y por Desayunos con viandantes entre otros. Al modelo de viabilidad de su espacio, David Estal aplica una especie de coworking muy singular. Se trata, sin duda, de unos de esos lugares que marcan la vida y el pulso cultural de una ciudad. Dicho espacio abre una ventana al arte de Belenguer, lo de la ventana es literal, puesto que una cristalera que da a la calle se convierte en atractivo escaparate para los paseantes desde el que podrán verse 21 piezas muy gestuales de pequeño formato, concretamente 20 x 20, en el interior de L’Ambaixada una pieza de 90 x 90 y un díptico de 160 x 120 centímetros. Técnicamente, Belenguer recurre al acrílico sobre lienzo para la realización de cada obra, excepto en el citado díptico que está realizado sobre madera imprimada. Todas las obras están realizadas en 2013. Aunque hay una excepción, una pieza que cobra especial protagonismo; se trata de una silla intervenida por el autor en 2012. Dicha silla dará lugar a otra propuesta expositiva. Algunos visitantes, espectadores elegidos al azar, serán retratados sobre el citado mueble y sus retratos serán el eje central de otra exposición, para cuya labor aporta experiencia el fotógrafo Rober Solsona, amigo y colaborador de Belenguer.

Geometricidades. José Belenguer en  L'Ambaixada.

Geometricidades. José Belenguer en L’Ambaixada.

Entre algunas de las anteriores propuestas expositivas y menciones de Belenguer cabe citar el primer premio de grabado Galileo Galilei y la exposición en la desaparecida Galería Ibalart (Valencia, 2004),  la Sala Josep Renau, FBBAA, UPV, (Valencia, 2004, 2005 y 2006), Galería Duomo y Galería 9 (Valencia, 2005),  Factoría D`Art (Valencia, 2006), Galería Rosalía Sender (Valencia, 2007) Feria de Arte Moderno y Contemporáneo de Jaén (2008), Galería Color Elefante (Valencia) y Sala de Exposiciones Gaspar Becerra, Baeza (Jaén, 2009), Fundación María Forcada, Tudela (Navarra, 2011) y el Certamen de Pintura Natural de Caja Rural de Jaén (2012). La trayectoria de Belenguer es como el trazado imaginario dibujado por el rumbo de un velero, libre desde su salida, presente en la inmensidad, y con un destino: el que marca la brújula de su vocación.

Vicente Chambó