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Ser joven hoy en día: entre el deseo y la restricción
La juventud, hoy en día, se vive entre la ilusión de lo posible y la realidad de lo que nos imponen. Es un tiempo de preguntas sin respuestas claras, de sueños en constante construcción y de desafíos que nos empujan a redefinir lo que significa ser joven. En un mundo que a menudo valida la experiencia por encima del potencial, ser joven se convierte en un acto de resistencia y de búsqueda.
Ser joven hoy en día es querer comerte el mundo y que sea él el que te coma a ti. Es querer emprender mil proyectos y que te digan que no eres lo suficientemente adulto para ello. Es querer recorrer caminos y que te reiteren que no existen, que esos no se pueden recorrer, solo pájaros sin alas camuflados de sueños. Es querer luchar contra todo y que te digan que las cosas ya son así: estigmas construidos, convertidos en verdades universales.
Ser joven es querer hablar con fuerza y que te digan que no puede dar lecciones quien no ha vivido ni un tercio de su vida. Es que midan tus conocimientos en base a tu edad, que te culpen por no tener suficiente experiencia, pero que te impidan obtenerla. Es que quieran tu visión disruptiva, pero luego te obliguen a no ver con ella. Ser joven es que te quieran meter en una vitrina de cristal, en la que te admiran por tu juventud, tu tesón, tu valentía y tus ganas, pero te hacen sentir frágil para dejarte ser.
Pero ser joven hoy en día también es ir a contracorriente, atreverse a hacer aquello que te mueve, te hace temblar y resuena en ti. Adoquinar el terreno de los senderos aún embarrados, colocar tus propias señales de dirección o hundir los pies en el lodo y caminar a través de él.
Es confiar en que el hecho de que algo sea así no implica que deba serlo, y empezar a reunir pedacitos de valor para cambiarlo. Ser joven es tener voz y emplearla, escucharte y darte los suspiros necesarios para reivindicar aquello en lo que crees. También es analizar y entender qué y a quiénes te rodean, aunque a veces a ti mismo no te comprendas o te dificulten hacerlo.
Es aprender de las generaciones anteriores, sin prejuicios, comprender las circunstancias vitales que han rodeado cada cuerpo y han constituido cada alma, y aportarles con paciencia también nuestra visión del mundo, creando una mirada conjunta. Compartir nuestro entusiasmo para devolverles la vitalidad y el empeño que creen perdido, y demostrar que no es adjetivo exclusivo de su edad. Es crear con las venideras y estar abiertos a su enfoque.
Ser joven es darse oportunidades, empatizar, escuchar las lecciones de vida de aquellas personas que fueron obligadas a ser calladas y emplear nuestra voz para hacer eco de su aliento. Es ser la generación capaz de romper el cristal que envuelve todo lo intocable socialmente.
Ser joven hoy en día es ser comparado y que tomen tus decisiones como erróneas. Pero, por ello, es también no tenerle miedo a errar. Y solo quien sabe que puede equivocarse es capaz de atreverse a hacer. Ser joven hoy en día es simplemente ser y no tener miedo a ello.
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