Rafa de Corral

#MAKMAArte
‘Umbra, penumbra y antumbra’
Rafa de Corral
Texto del folleto de sala: Jesús García Cívico
Sporting Club Russafa
Sevilla 5, València
Inauguración: viernes 12 de abril, a las 20.37h
Hasta el 5 de mayo de 2024

La obra de Rafa de Corral diríase atravesada por el desconcierto mismo que nos producen los sueños. Estamos tan acostumbrados a soñar que no percibimos su importancia a la hora de concebir nuestra propia existencia, toda ella regida por la lógica que impera durante la vida cotidiana.

Sin embargo, el artista -y Rafa de Corral lo es con mayúsculas- lo que hace es, precisamente, trasladar esa experiencia onírica a su obra, salvo que, en lugar de penetrar en la siempre extraña existencia, quiera darnos a ver lo ya conocido a modo de mensaje límpidamente descifrado, no siendo el caso de quien ahora presenta su ‘Umbra, penumbra y antumbra’, en el Sporting Club Russafa.

“Muchas de las piezas me vienen a la cabeza por la noche dormido. Y cuando me levanto por la mañana ya estoy dibujando algo aproximado a lo soñado”, señala De Corral, cuyas arquitecturas plásticas se hallan siempre sometidas a una luz misteriosa en espacios igualmente inquietantes. O, por decirlo de otra manera: sus espacios resultan extraños e inquietantes a causa de unas estructuras y de una luz que, perfectamente conjugadas, irradian una atmósfera secreta que anima a su desciframiento.

Es como estar delante de unos paisajes que se hallan fuera del tiempo cronológico y lineal, para adentrarse en aquellos otros que la conciencia identifica como anteriores a su propia constitución: es decir, pertenecientes a un tiempo demasiado pretérito o demasiado futuro, de ahí la extrañeza que nos producen y que solo sea, mediante lo onírico, que pudiéramos hacernos cargo de ellos.

Por eso su obra, en muchos de los casos, cuenta con el añadido de unos títulos sin duda poéticos, lo cual constituye otra de las características del trabajo de Rafa de Corral: su espíritu poético que se suma, así, al claramente misterioso que destila su producción.

‘Antes y después’, obra de Rafa de Corral en la exposición ‘Umbra, penumbra y antumbra’, en el Sporting Club Russafa de València, por cortesía del artista.

“Hay una pieza que se llama ‘Estructura enigmática’, porque dentro de cada cuadro hay como una narrativa y entonces el título es como una pista más de lo que trato de mostrar. Mis cuadros, de hecho, tienen una carga enigmática muy fuerte”, destaca De Corral, quien continúa explicando el sendero por el que transita su obra.

“Hay una carga enigmática y de misterio, de ahí la elección del color, porque le da un rollo nocturno como de luz lunar muy especial. Son espacios que no están aquí, no son del presente, sino que los traigo a partir de una sensación o de un pensamiento sin definir claramente. Y ese momento extraño lo quiero como detener y comprender, quedándome como atrapado en él, de manera que cuando ya consigo finalmente elaborarlo pues me produce un gran subidón, ya que ves una cosa que tenías dentro y la has sacado”.

Esa invención de los espacios, cambiando “el punto de luz, acercándolo al objeto” y haciéndolo unidireccional, es lo que convierte el trabajo de Rafa de Corral en una experiencia sobre los límites de lo conocido, aproximándonos a espacios abiertos donde “la proyección de la sombra que se crea en el objeto es como de una escenografía de teatro”. Escenografías casi fantasmales que el espectador habita con la extrañeza de quien se encuentra invadido por algo incognoscible.

En este sentido, hallamos cierta rima con los “espacios metafísicos” de Giorgio de Chirico, quien a su vez proclamara: “Aprender a expresar la voz remota de las cosas, ese es el camino y la meta del arte”, que, sin duda, recorre De Corral mediante una obra que nos muestra espacios que sentimos ver por primera vez, en una suerte de tiempo nuevamente concebido en el seno de una extraña durabilidad.

“El paso del tiempo está muy presente en mi obra, porque, aunque son obras estáticas, está en todo momento pasando el tiempo. Se ve la incidencia de la luz y cómo va cambiando, pero luego también está la carga metafísica, no solo en el contenido, sino en los propios títulos”, explica el artista.

‘Entre la idea y la realidad puede caer la sombra’, obra de Rafa de Corral en la exposición ‘Umbra, penumbra y antumbra’, en el Sporting Club Russafa de València, por cortesía del artista.

Títulos evocadores por su honda carga lírica, como por ejemplo éste, subrayado por el propio De Corral: ‘Entre la idea y la realidad puede caer la sombra’. El escritor T.S.Eliot en ‘Los hombres huecos’ lo precisa aún más: “Entre la idea y la realidad, entre el movimiento y el acto cae la sombra. Entre la concepción y la creación, entre la emoción y la respuesta cae la sombra”.

Y es así, a base de sombras que, antes de caer, van provocando un aluvión de emociones que solo el tiempo rumiado a las lentas horas puede dar lugar a alguna respuesta, como Rafa de Corral perfila su universo plástico. “Me inspiro también mucho en Saramago, porque algunas ideas suyas de pronto me tienen obsesionado y a partir de ahí me va surgiendo el cuadro, aunque en otras ocasiones lo estoy pintando y, de determinadas lecturas, aparece el título. La poesía y la filosofía siempre están ahí y, en esta exposición, más”.

La utilización del color verde ftalocianina dota al conjunto expositivo de ‘Umbra, penumbra y antumbra’ de esa atmósfera a medio camino entre el surrealismo y la ciencia ficción, que es tanto como decir, de una atmósfera que está más allá de la burda y constreñida realidad. “Es un color que es cálido y a la vez tiene un punto fuerte”, resalta el artista, y con el cual consigue “esa magia de las sombras en transición; ese tono lunar”.

La inauguración de la muestra exactamente a las 20.37 horas tiene también su aquel. “Es cuando se pone el sol el 12 de abril de 2024 en Valencia y es cuando, a partir de esa hora, se puede ver perfectamente la exposición. Además, en todos los focos que iluminan las obras he puesto cajas recortadas con diferentes diámetros para crear el efecto lumínico adecuado en cada obra”.

Rafa de Corral, en pleno montaje de una de las instalaciones de su exposición ‘Umbra, penumbra y antumbra’, en el Sporting Club Russafa de València. Imagen cortesía del artista.

Hay una serie de piezas, nada más entrar a la exposición, que las ha creado con una “pintura reflectante que se utiliza en las carreteras y que, al rebotar contra lo blanco, genera ese reflejo de la luz que engaña al ojo, porque parece que hubiera un foco detrás”. Esta instalación rima con otra realizada “a partir del diseño de unas piezas -aquí presento 26 pero tengo más- con ácido poliláctico en impresión 3D”.

Todo ello pensado para jugar con esos tres aspectos de la umbra, penumbra y antumbra del título expositivo, derivados de la forma en que la luz incide sobre los objetos: “Tiene mucha potencia, con esa idea de la parte luminosa y oscura del hombre”, afirma De Corral, para quien “si la gente conecta con los cuadros es por algo, pero yo, desde luego, no tengo una narrativa clara acerca de lo que quiero que el espectador vea”.

Hay, por tanto, en la obra de Rafa de Corral una mezcla de arquitecturas sólidas y de una luz líquida que las envuelve para crear espacios enigmáticos. “En mis dibujos hay un trabajo de geometría descriptiva muy férreo; desarrollo la proyección de las sombras perfectamente. Pero luego, cuando empiezo a meterle el color y van cambiando las cosas, aparece el juego y esa parte más intuitiva de creación final de los espacios”, concluye el artista, quien parece dirigir al espectador, siguiendo a Eliot, hacia un indefinido “reino crepuscular”.

Rafa de Corral
Rafa de Corral, junto a una de las obras de su su exposición ‘Umbra, penumbra y antumbra’, en el Sporting Club Russafa de València.