Premi Col·lecció Cañada Blanch
‘L’altra condició’ | Exposición online
VII Premi Col·lecció Cañada Blanch
Comisariada por Ricard Silvestre
Artistas: Judith Egger, Alicia Torres, Mr. Brainwash, Lluc Margrau, Tatiana Blanqué, Javi Moreno, Lluis Macià, Sergio Barrera, Manuel Vilariño, Moisés Mañas, Josep Pedrós i Ginestar, Irma Álvarez-Laviada, Esther Pegueroles Castellet, Carlos Sáez, VINZ, Pepe Beas y Manuel Martí.
Fundación Cañada Blanch

Las posibilidades del medio digital llevan siendo exploradas por gran cantidad de artistas desde principios del siglo XX, tal y cómo demuestran movimientos como el net art, incipiente en los años 90 y acuñado en 1995. Algo por detrás, como es habitual, suelen aparecer las estructuras necesarias para la muestra, estudio, análisis o recopilación de dicho trabajo artístico.

Hasta 1998 no abría London’s Colville Place Gallery, la primera galería comercial enfocada solo a artistas que usaban el ordenador como herramienta de trabajo, y hasta 2000 no aparece DAM (Digital Art Museum), una inmensa base de datos sobre el arte digital que recoge y expone la obra de artistas de todo el mundo. En la actualidad, debido a las condiciones sanitarias, las organizaciones culturales exploran nuevas formas y nuevos públicos. Para ello, la pantalla se ha convertido, en ocasiones, en el pasillo de acceso a la exposición.

Fundación Cañada Blanch, con el apoyo de la Universitat Politécnica de València y la Universitat de València, junto con el trabajo de LAVAC, apuesta por continuar la difusión de su Premi Col·lecció Cañada Blanch —su séptima edición, por cierto— explorando las posibilidades del medio digital y creando una experiencia que pone de relieve la obra y el recorrido expositivo presentado.

Un instante del acto de entrega del VII Premi Col·lecció Cañada Blanch al artista Carlos Sáez en el Aula Magna del Centre Cultural La Nau. Fotografía cortesía de la fundación.

En este camino de investigación en el que todavía se hallan las organizaciones a la hora de llegar a sus públicos, la opción presentada se ocupa de todos los detalles para que sea una experiencia completa. En primer lugar, ‘L’altra condició‘ se abre con una serie de videos introductorios en donde, de partida, el presidente de la fundación, Juan Viña, y el comisario, Ricard Silvestre, ofrecen un contexto necesario para entender la labor de Cañada Blanch y la función de la muestra respectivamente.

La exposición parte del pensamiento del filósofo Kant, para el que la percepción a través de la que participamos de nuestro entorno se realiza mediante el espacio y el tiempo. Este último concepto fue explorado en la exposición de la edición anterior, mientras que ahora se opta por indagar el espacio desde muy diversas perspectivas.

Quizá la primera de ellas es la concepción de ese espacio virtual utilizado por y para el medio expositivo. Mientras el click nos permite el avance, las vistas sobre la exposición van apareciendo en una suerte de desnudez arquitectónica. En un primer vistazo se vislumbra todo el conjunto y, poco a poco, se comienza a percibir el detalle solo posible gracias a la tecnología utilizada.

La música acompaña, pero también la voz en off que, a modo de hoja de sala entonada, nos introduce en la contemplación ya de la primera pieza. Esta es ‘Uncharted wild being’, de Judith Egger, artista alemana representada por la alicantina Galería Aural, cuya relación con el espacio se percibe sensiblemente mediante el uso que hace del humor, del juego y de la indudable puesta en valor de la relación de la figura humana con la naturaleza.

Detalle de ‘Lookout’, de Alicia Torres. Imagen cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Los límites de la pintura y la escultura se difuminan con la obra de Alicia Torres (Galería Shiras), la propia estructura –relegada a veces por el preciosismo del cobre y del azul– se introduce de lleno en mostrar estrechamente que el espacio es experiencial. Tras esta lectura, chocamos con el color de Mr. Brainwash (Galería Benlliure), derivado, sin esconderse, de esa ‘Pop scene’ a la que refiere; una especie de puesta en escena temporal, sin movimiento, pausada justo en el momento exacto en el que objetos de distintas épocas comparten ese espacio proyectado.

La línea blanca texturizada y lo abstracto en el trabajo de Lluc Margrau (Galería Vangar) implican que el espacio no tiene que ser físico sino más bien interior, personal e intrínseco a cada uno. En ’Los árboles lloran dorado’, de Tatiana Blanqué (Alba Cabrera), el paisaje se cristaliza como espacio social a través del dibujo, los árboles lloran y amarillean una realidad destructora e incipiente. Dicha capacidad explota el sentido armamentístico de la obra de Javi Moreno (The Blink Project), que muestra esa ubicación actual, a veces vacía de contenido, pero que encierra la controversia humana.

Estas divergencias propias del pensamiento humano y sus consecuencias, se vislumbran en la pieza ‘In itinere’, de Lluis Macià (La Merceria), donde bajo la clara lectura sobre la problemática de la inmigración se puede inferir que la frontera, o su complicado franqueo, se materializa más allá de lo físico.

Por su parte, Sergio Barrera (SET Espai d’Art) advierte el espacio y lo capta en pro del trazo pictórico, el movimiento del cual parece azaroso, pero se concibe preciso, una precisión o captación del espacio que se desarrolla en ese ‘Lejano interior’, de Manuel Vilariño (Galería Punto). Aquí en el paisaje se perciben notas de un vacío espacial rellenado, casi a la fuerza, por un atlántico cosmológico, un paisaje para contemplar las diversas texturas de la naturaleza y para perderse en la técnica de uno de los fotógrafos más reconocidos del país.

Detalle de ‘La Casa XII. Flames’, de Josep Pedrós i Ginestar. Imagen cortesía de laFundación Cañada Blanch.

Introduciéndonos en una especie de metalectura actual y retrospectiva, al mismo tiempo, el proyecto de Moisés Mañas (Rosa Santos) es un perfecto ejemplo del avance artístico de utilización del medio digital ya que proporciona una muestra que el artista viene desarrollando desde 1999 y que coloca el hipertexto, las características del net.art y la capacidad humana en un espacio que exprime lo virtual y predispone nuevos modos de percepción.

El video es también protagonista de ‘La Casa XII. Flames’ en Josep Pedrós i Ginestar (IB Isabel Bilbao), una obra que reflexiona, tomando el hogar como referente, sobre la memoria y la condición pasada que se acopla ahora al elemento histórico. Mientras tanto, Irma Álvarez-Laviada (Luis Adelantado) presenta un estudio formal sobre la pintura, donde ese espacio tradicional para las artes, queda con ‘Imagen desdoblada II’ trasladado, animándonos a ver más allá, a buscar ese espacio que en palabras de Javier Vela “no está en ninguna parte”.

Repensar el espacio es también la apuesta de Esther Pegueroles Castellet (Cànem Galería) con su escenografía, ausente de expectación, que cuestiona el trabajo del artista y el lugar social que el individuo deriva del mismo.

No podía faltar el contrapunto tecnológico, aportado por la obra de Carlos Sáez (Espai Tactel). ‘ARM’ ha resultado ser, además, la obra premiada para incorporarse a la colección de la fundación. Su narratividad sobre el transhumanismo, fundamentada en el desecho tecnológico, y dispuesta para la reflexión, genera cierta tensión sobre la propia condición humana. Un estado que se torna con ‘Nosaltres, el poble’ del artista urbano VINZ (Galería Cuatro), colectiva en cuanto a la representación del espacio público y consecuentemente, político.

Finalmente, la muestra acaba con dos piezas que exploran la capacidad de la escultura. Por un lado, de corte más clásico y anteponiendo la figura humana al espacio de la esencia y poética, ‘HORSON’, de Manuel Martí (Galería Thema); y por otro, Pepe Beas, con ‘Laudas funerarias como ropa tendida al sol’ (Espai Nivi CollBlanch) nos traslada a las consecuencias de la dictadura argentina –y de cualquier dictadura, en general–, dotando al espacio de la memoria, de nuevas imágenes hechas para el recuerdo de los injustamente olvidados.

Desde el juego, desde la experiencia, desde lo connatural y lo etéreo, desde el deseo, desde lo público y desde esa perspectiva histórica necesaria, el espacio aquí mostrado explora, precisamente, “esa otra noción” intencionada, por una parte, pero también difusora de otros conceptos que producen nuevos enfoques en la lectura del espectador/visitante. Esta visita, de unos 15 minutos de duración, permite la extensión y la revisión, el recrearse a contemplar o terminar con la curiosidad rápidamente. Un total de 17 artistas, representados por 17 galerías, que configuran un panorama de la gran cantidad de producción artística que existe en nuestro territorio y además, de las capacidades tecnológicas puestas al uso y disfrute desde esa ventana virtual que cada vez nos acerca más.

María Ramis

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