Libertad

Maria de Medeiros y el arte como poder

#MAKMACine | Maria de Medeiros
Palmera de Honor de la 35º Mostra de València
Sábado 1 de noviembre de 2020

“La positividad del poder es mucho más eficiente que la negatividad del deber. De este modo, el inconsciente social pasa del deber al poder. El sujeto de rendimiento es más rápido y más productivo que el de obediencia”, sentencia el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, a modo de radiografía de los síntomas culturales y sicológicos de la contemporaneidad, en ‘La sociedad del cansancio’ (2010).

Un poder (können) cuya semántica reside en la ‘posibilidad’ o en ‘tener capacidad’ de hacer –a diferencia del poder asociado a ‘tener permiso’ (dürfen)–. Y, si bien esta capacitación supone para Han la génesis de un nuevo paradigma social, resulta factible encontrar en el ámbito de la creación antecedentes indubitables a partir de los que conceder a las artes todas las potencialidades que habitan en ese poder.

Un ‘poder crear’ que ha singularizado, en buena medida, el pensamiento y la actitud de la actriz y cineasta Maria de Medeiros (Lisboa, 1965) –cuya trayectoria ha premiado la 35º Mostra de València con la concesión de la Palmera de Honor–, para quien “el arte no es deber, es poder. Lo más importante es trabajar en libertad”.

Maria de Medeiros encarna en ‘Ordem Moral’ (2020), de Mário Barroso, a Maria Adelaide Coelho da Cunha, heredera y propietaria del Diário de Notícias portugués durante los albores del siglo XX. Fotografía cortesía de Mostra de València.

Una autonomía creativa que ha mantenido como una constante tanto en su devenir cinematográfico (desde la interpretación y la dirección) como musical, y con la que ha convivido desde sus inicios como actriz de la mano heterodoxa de João César Monteiro –’Silvestre’ (1982)–, transitando por Manuel de Oliveira, István Szabó, Bigas Luna, Gonzalo Suárez, Philip Kaufman o Quentin Tarantino, “directores y artistas con un unvierso propio inmenso”, en tanto que “todos dialogan con el arte en general”.

Además, “Monteiro y Oliveira era escritores increibles” que mantenían “una relación con la literatura que nutría muchísimo su obra”, mientras que Bigas Luna, hacia el que “realmente, tenía una admiración inmensa”, se erigía en un “gran artista plástico”, cuya relación con la imagen lo capacitaba para convertirse en “heredero de la tradición surrealista española”, emparentado estética y filosóficamente con el universo creativo de “Dalí y Buñuel”. Un cineasta “en constante diálogo con la historia del arte”.

Un discurso de reciprocidades que Tarantino, por su parte, acomodaba en calidad de “autodidacta, con una cultura general impresionante (la persona más esponja que se pueda imaginar)”; heteróclitos conocimientos con los que, gracias a ‘Pulp Fiction’ (1994), supo “encontrar un público mundial” entregado a su virulento atractivo.

Sin embargo, “contrariamente a la violencia de la imagen (repetitiva y gratuita), aquello que sentimos como muy violento en sus películas viene de la fuerza literaria de su escritura”. Un filme que “me dio visibilidad” y con el que “Tarantino probó que el gran público, contrariamente a lo que se dice, no está hambriento de estupidez, sino de propuestas interesantes”.

Maria de Medeiros durante el rodaje de ‘A os nossos filhos’ (2019). Fotografía cortesía de Zed Filmes.

Sugestivas proposiciones que, en ocasiones, culminan siendo “un documento de ese período histórico” en el que se enmarcan, como es el caso de ‘A os nossos filhos’ (2019), largometraje dirigido por de Medeiros (y que la Mostra ha estrenado en España), que “nace de una obra de teatro” de la actriz y autora brasileña Laura Castro –cuyo argumento evoluciona a partir de “una relación entre madre e hija próxima a la experiencia con la compañera” de la dramaturga–, y que “habla de un modo muy profundo acerca de lo que es una familia homoafectiva”.

Ingredientes que vienen a proseguir forjando una devenir profesional cuyo “tema recurrente es la diversidad” de conceptos y de personajes, puesto que en su elección “hay una parte de valoración práctica y de correspondencia, pero también una parte de chispa” imprescindible, como la que gobierna las inquietudes de las jóvenes generaciones, de las que Maria de Medeiros resalta “sus ganas y amor por el cine”.

Una voluntad intrínseca que “hace imposible el hundimiento del cine a causa de la pandemia”. Es por ello que “el arte nos permite reflexionar juntos y tiene una parte de ave fénix. Si el fascismo tiene la capacidad de volver constamente, por qué no las cosas buenas”.

Maria de Medeiros
La actriz y cineasta Maria de Medeiros durante su encuentro con los medios. Foto: MAKMA.

Jose Ramón Alarcón

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