#MAKMAArte
‘De la sal’, de Luna Bengoechea
Comisaria: Dalia de la Rosa
Organiza: Autoridad Portuaria de Santander (APS)
Nave Sotoliva
Antonio de Tova y Arredondo 23A, Santander
Hasta el 8 de marzo de 2026
El novelista británico Mark Lawrence escribe en ‘Príncipe de las espinas’: “Hay, en el acto de destrucción, una belleza que intentamos negar, y una alegría que no podemos». Este simple acto que el ser humano, consciente o inconscientemente, ha llevado a cabo a lo largo de siglos es precisamente lo que nos ha traído hasta este momento. Sin embargo, la humanidad persiste en fraguar su desarrollo a expensas de más y más destrucción a cada paso que da en este planeta.
Las costas cambiantes y la sobreexplotación del subsuelo a causa de la acción humana es el tema central de ‘De la Sal’, que la artista canaria Luna Bengoechea exhibe en Nave Sotoliva de Santander. Un proyecto que conecta dos puntos tan distantes de la geografía española como las islas Canarias y Cabezón de la Sal (Cantabria), dos regiones distantes y aparentemente antagónicas entre sí que Bengoechea ha conseguido unir mediante la materia prima de la sal.
Ambos territorios poseen una gran tradición salinera que la acción del ser humano ha ido transformando de formas diferentes con el paso del tiempo, ya sea con el secado natural en las islas Canarias o con la extracción minera en la localidad cántabra.
Estos procesos han construido una sociedad basada en la sal, como la comisaria de la exposición, Dalia de la Rosa, escribe en el texto que acompaña a la muestra: “Alrededor de la sal se configura una sociedad concreta, que históricamente se vincula con una «moneda de cambio», una transacción entre una persona y otra, un pueblo y otro”.

Debido al desarrollo, el diferente ritmo de vida y la globalización desatada en el planeta, los antiguos métodos han quedado obsoletos. En palabras de la propia comisaria, “este es el comienzo de una forma de desarrollo que hoy trasciende esa noción de cercanía para expandirse a una globalidad extractiva y dañina”.
En este contexto, no solo son las personas las que quedan desamparadas, como escribe Luna Bengoechea en el libro que acompaña a la muestra: “La producción artesanal de sal es un ejemplo de modelo sostenible de explotación mediante técnicas tradicionales de vital importancia para proteger el ecosistema de las salinas y las aves migratorias que dependen de este entorno tan particular”.
Mediante aves representadas a través de dibujos de sal marina realizados por Bengoechea en las salinas costeras artesanales de Las Puntas (Isla de El Hierro), Los Cocoteros (Lanzarote) o Fuencaliente (La Palma), la artista logra centrar la atención en la relación simbiótica que existe entre la producción tradicional de la sal, la biodiversidad del entorno y la enorme fragilidad que sufre el equilibrio entre ambos.
Por su parte, Cabezón de la Sal encarna la cara interior y minera de este mismo material. La sal y la lógica extractiva son las mismas: minas explotadas mediante pozos de salmuera, donde la sal no se cultivaba al sol, sino que se arrancaba del subsuelo con su consiguiente coste energético debido al secado de la propia salmuera.
Sobre la investigación artística de Luna Bengoechea, Juan Guardiola escribe en el libro que se expone en ‘De la Sal’ que “el proyecto y su intervención en el paisaje antrópico de Canarias debe leerse como una reflexión sobre la producción artesanal, la sostenibilidad y el medio ambiente en un contexto histórico”.
En ambos casos, el resultado es similar: el abandono del patrimonio salinero, dejando un hueco en la memoria de la ciudadanía que vive en los alrededores, que ya no reconoce el cúmulo de piedras en la costa o el edificio derruido al final del camino de la montaña, históricamente central para la economía de la zona.
De este modo, la sal y la economía son los ejes a partir de los que gira esta exposición. Esa es la razón por la que la muestra en Nave Sotoliva formule sus principios a partir de una instalación en forma de moneda romana realizada en el suelo a base de sal y tierra con el título ‘Vía Salaria’.

Tal y como describe la comisaria Dalia de la Rosa, “el uso de la sal por parte de la artista parte de la metáfora de un sistema de conservación que forma el origen etimológico de la palabra salario y que conecta con el uso de la moneda romana como imagen”, ya que fue el Imperio romano el que comenzó a pagar a soldados y funcionarios con raciones de sal, por ser un símbolo de riqueza y un producto necesario para la conservación de alimentos. De ahí que la palabra salario, del latín salarium, signifique dinero de sal.
A esta pieza instalativa se le unen dos pantallas donde se proyecta ‘Serie Proyecto Salinas’ (2021), en la que Luna Bengoechea realiza las figuras de las aves limícolas en las salinas de Las Puntas (El Hierro), de Fuencaliente (La Palma), y la salina de Guatiza en Lanzarote.
Obras que conforman el fotolibro ‘Proyecto Salinas en las islas Canarias’ (2022), donde todas esas imágenes se ven a vista de pájaro. Acompañando a esto, diversos documentos históricos, fotografías y demás material se hacen eco de lo sucedido en la mina cántabra de Cabezón de la Sal durante los siglos XIX y XX, hasta su cierre en 1979.

