Para un fotógrafo que proviene de la pintura como es Antonio Barroso,
el negativo se transforma en el lienzo en blanco del pintor: el proceso
creativo se desarrolla en el positivado. Los entrecruzamientos son mutuos,
tanto en los materiales como en las técnicas, en los recursos y en la expresión
de las ideas. El imaginario a través de objetos simbólicos incorpora aspectos
de las artes visuales, y éstas se entrevén a través de otro importante intercambio de medios y lenguajes como es el cine y la fotografía. La ciencia y el arte, lo enigmático y lo individual también entran en este sistema de apropiaciones, que desde otra perspectiva corresponde a la perdida de límites, llamemos a éstos fronteras culturales, morales o de producción y arbitrio, entre otras. Es así que en las piezas individuales de Antonio Barroso uno reconoce su originalidad, aunque ocasionalmente se remite al uso de componentes múltiples o rememoran personajes de algún film que nos podría evocar a Tarkovski o un personaje fantasmagórico de Dreyer.
En la serie Hardcore, Barroso recrea una suerte de cuerpo kafkiano cercado en
sus personales metamorfosis, envueltos entre luces y sombras constituye
tanto soporte y materia como alusión y realidad. Sin embargo, esta temática
le sirve al autor de inspiración para representar y denunciar la comedia humana, caracterizada por dobleces del enmascaramiento y la vanidad del ego. Para ello, el artista comienza a depurar las formas, simplificando los contornos y la expresión, tanto del rostro como del cuerpo, otorgando prioridad al envoltorio, y queriendo mostrar, a través de los fetiches simbólicos, el frágil equilibrio del ser humano en una sociedad condenada a las apariencias.
Cada una de ellas forma parte de una extensa galería de personajes que
parecieran trascender el espacio congelado de la fotografía para referirnos una
historia. En este sentido el autor recrea poesía. Al fusionar otra naturaleza o
presencia a sus retratados, como en una utopía sagrada, el artista produce un
encuentro de lo sagrado o simbólico en la vida cotidiana.
Pero esta imaginería humana, no sólo representa lo satírico, sino que si
observamos a lo largo de la Historia del Arte, adquirió en el pasado un sentido
moralizante, pues solía colocarse en los capiteles de los templos, como
advertencia de perdición, ya que su actuación tiende a distraer a los fieles en
su adoración a Dios. En este sentido, en “Maniacs XII” y “Maniacs XVIII” con
su aparición de la bestia en clave de jabalí parecen distraernos, por momentos,
de nuestra apabullante cotidianidad, acercándonos a esa atmosfera amoral
que rodea la iconografía pagana.
Proveniente de una cultura barroca como la mediterránea que penetra en el
ámbito de lo cotidiano, Barroso encuentra en sus rituales artísticos significados
trascendentes, en un continuo flujo de situaciones e interacciones de lo animal,
lo objetual y lo humano. La construcción de una realidad estetizante en los
escenarios de su estudio busca en estos contrastes divergentes la belleza
impactante de su fotografía.
La idea principal es la intención de buscar un resultado diferente al de las
imágenes tradicionales y que además esto salte a la vista, lo cual resulta ser
un valor añadido. Una suerte de contrastes fotográficos donde la yuxtaposición
de gramáticas rituales, representa como señalábamos anteriormente un
constante encuentro de lo sagrado o simbólico en la vida cotidiana.
Ya en la serie “Entresombras” nos acercaba a este proceso mediante una
dialéctica de los medios, en la que se trata el proceso de la fotografía como
escenografía.
Recorramos el pasaje El silencio de los olvidados en los que el autor nos
muestra una realidad que va más allá de la simple apariencia, una introspección interna, onírica, en una constante obsesión del autor por explorar la relación del ser humano con la imagen: “Entresombras se inscribe dentro del nuevo proceso onírico por el que Antonio Barroso redirige su obra. A través de una serie de emergentes entre el sueño y la realidad” entre el pasado y el presente se funden sus poéticas y apesadumbradas imágenes invitando a reflexionar sobre lo que de inconexo tiene lo existencial.
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