La mujer indómita

#MAKMAEscena #MAKMAEntrevistas | Gustavo Ramírez Sansano
‘Carmen.maquia’
Sagunt a Escena
Miércoles 12 de agosto
Lunes 10 de agosto de 2020

Tenía la letra, tenía la música e incluso un par de retratos, pero le faltaba ponerse a bailar. Fue el coreógrafo alicantino Gustavo Ramírez Sansano quien hizo de Carmen, arquetipo de la mujer brava e indómita, una pieza de danza contemporánea. Se trata de ‘Carmen.maquia’ que, después de recorrer los escenarios de medio mundo, llega el miércoles 12 de agosto a Sagunt a Escena.

«Concebí esta obra en Chicago, en 2012, dentro de un ciclo dedicado a la mujer», dice Ramírez. «Desde entonces la he representado con distintas compañías y, lógicamente, se ha ido perfeccionando con el tiempo, aunque también es verdad que los trabajos nunca se acaban». Con ocho años de rodaje y depuración se puede decir sin ambages que ‘Carmen.maquia’ es «una obra redonda concebida para toda la familia y para iniciar al público neófito en la magia de la danza contemporánea».

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‘Carmen.maquia’, de Gustavo Ramírez Sansano. Foto de Miguel Ángel Sánchez por cortesía de Titoyaya Dansa.

La indómita cigarrera se convirtió en personaje famoso gracias a un escritor francés fascinado por España, Prosper Mérimée, que, inspirado en un hecho real que oyó relatar, la hizo protagonista de una novelas publicada en 1847. Su trágica historia es también el tema del libreto de la ópera ‘Carmen’, de Georges Bizet, y Picasso inmortalizó su figura en dos de sus obras. El inconfundible estilo picassiano se plasma tanto en la escenografía de Luis Cresco como en el vestuario de David Delfín. Blanco y negro se funden, combinando telones que reinventan el ‘Guernica’.

«La creación de la escenografía y el vestuario se plantearon desde el inicio al mismo nivel que la creación coreográfica en sí», explica Ramírez. «Eran tres lenguajes que dialogaban en un mismo plano. En nuestra experiencia no siempre ocurre esto, ya que en ocasiones se le da más importancia al movimiento, al lenguaje, a la gramática del gesto y de la danza, antes que a la escena que la envuelve o al vestuario, que queda en un plano secundario y supeditado a la danza».

La imagen de Carmen que, a través de la música y el movimiento, Ramírez pretende expresar es la de «una mujer libre, que no atiende a convencionalismos y que se guía por sus instintos», dice el coreógrafo. «Una mujer capaz de reconocer y aceptar lo que realmente quiere, fuera del arquetipo esperado de mujer sumisa, complaciente y supeditada a la voluntad de los hombres, ya jueguen el rol de marido o padre. En resumen, una Carmen alejada del patriarcado. De ahí el título (‘maquia’), un toro que nadie puede domesticar, como dijo Picasso».

‘Carmen.maquia’, de Gustavo Ramírez Sansano. Foto de Miguel Ángel Sánchez por cortesía de Titoyaya Dansa.

Varias compañías internacionales llevan ‘Carmen. maquia’ en su repertorio, pero la versión de su creador Ramírez es única. Además, presenta una escena inédita, entre don José y Micaela y don José y Escamillo, un material que no tiene ninguna otra compañía del mundo.

Con 16 años, Ramírez abandonó sus raíces en San Fulgencio (Alicante) para estudiar danza en Barcelona. «Por suerte o por desgracia, me tuve que ir porque en València la educación que se ofrecía en esa disciplina artística es muy limitada», comenta.

La situación no ha cambiado mucho en los últimos años, opina. «Mejorar la danza no es solo darles dignidad a los profesionales que la ejercen, hay que darle apoyo institucional, y mientras este apoyo sea de diez para el teatro y de dos para la danza seguiremos siendo un arte minoritario. El problema de fondo es que los políticos no creen realmente en ella, en la importancia que tiene en el arte y en la sociedad. En Estados Unidos todo funciona por iniciativa privada y existe un interés real por fomentarla», concluye Ramírez.

En 2006 fundó, junto a Verónica García Moscardó, Titoyaya Dansa, un nombre que es homenaje y recuerdo de sus queridos abuelos. Con ella ha estrenado 15 ballets con los que ha viajado por España, Italia, Hungría y EEUU. Su repertorio abarca desde piezas de rigor académico, como ‘Retrato de Oscar Wilde’, a trabajos experimentales en cuanto a lenguaje coreográfico, como ‘Lo que no se ve’, pasando por una particular interpretación de ‘La Metamorfosis’. Además, varias piezas están destinadas al público infantil y familiar.

‘Carmen.maquia’, de Gustavo Ramírez Sansano. Foto de Miguel Ángel Sánchez por cortesía de Titoyaya Dansa.

Bel Carrasco

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