Campamento de mujeres Femø 2008. Película y contrato
Kajsa Dahlberg 2008-2010. Instalación con proyección monocanal (15′) y contrato
El Contrato, de Bulegoa z/b
La Alhóndiga Bilbao
Plaza Arriquibar, 4. Bilbao
Hasta el 11 de enero de 2015

En la isla de Femø (Dinamarca), tiene lugar cada verano desde hace cuatro décadas un campamento de mujeres. Para filmar el desmontaje del campamento en la última semana del verano de 2008, Dahlberg firmó un contrato acerca de las condiciones de la grabación. Contrato y vídeo definen las condiciones de producción de la obra y muestran los límites físicos y simbólicos del campamento, como sucede en las anotaciones que aparecen en el contrato. También representan los acuerdos, desacuerdos y formas de organización que asumen los movimientos feministas en su acción colectiva y su quehacer cotidiano. Kajsa Dahlberg (Gotemburgo, 1973) es artista y vive en Berlín.

Este texto forma parte del acta del grupo de lectura de El Contrato.

Pieza de la exposición 'El Contrato', de Bulegoa, en Alhóndiga Bilbao. Imagen cortesía de las organizadoras.
Cartel de la exposición ‘El Contrato’, de Bulegoa, en Alhóndiga Bilbao. Imagen cortesía de las organizadoras.

Dice Jesús Ibañez (1) que los seres humanos buscamos siempre protección: bajo techo, con un tejido, en un texto. Él subraya el lexema te en proteger, techo, tejido, texto; y añade «lo que protege es la técnica frente al azar «; la técnica, siendo su etimología teks (indoeuropeo: trabajo con el hacha). Dudo que haya un texto con mayor vocación de protección que un contrato, que un acuerdo entre voluntades. Otros casos textuales como plegarias colectivas, conjuros formales o insultos son también defensivos pero de un modo asimétrico y agónico, embrionarios e imperfectos comparados con esa protección frente a la incertidumbre que es la unión de voluntades. Quizá sea más que curioso recordar que la primera pieza escrita, la más antigua que tenemos datada y traducida es un contrato: una tablilla sumeria donde se reclama el pago de una deuda.

En la exposición «El contrato» hay un contrato jurídico escrito que forma parte de una pieza en la exposición. Es una de las dos partes de «Campamento de mujeres Femø 2008»; la otra parte es la película de 15 minutos donde se muestra las tareas del desmontaje del campamento de mujeres de ese año. El contrato no es sólo un texto contractual completo, firmado y rubricado. Está trufado de notas a pie de página donde se detallan los comentarios que las organizadoras hicieron a la autora durante los meses que duraron los contactos de negociación. De tal modo que el texto final es literatura contractual con esa realidad aumentada que proporcionan las notas, una mezcla de aclaraciones, apostillas y revelaciones de las organizadoras.

Instalación de la muestra 'El Contrato', de Bulegoa, en Alhóndiga Bilbao. Imagen cortesía de las organizadoras.
Instalación de la muestra ‘El Contrato’, de Bulegoa, en Alhóndiga Bilbao. Fotografía: Jaime Gartzia.

En la sesión de lectura, acompañados por la autora de la pieza, Kajsa Dahlberg, leemos el contrato y los comentarios a varias voces e idiomas, frente a la proyección de la parte audiovisual. Resulta muy chocante poder contemplar el texto completo y polifónico frente al video que parece encoger por momentos. El poder de la imagen subyugado al texto. Un texto que se disloca entre la rigidez contractual articulada y las arenas movedizas de los comentarios de las organizadoras. Se definen por un lado las entidades a regular y se deshacen por el otro en las aclaraciones informales. Un comentario parece erigir un principio sólido y el silencio normativo deja ese principio sin compromiso formal. Se detallan las normas en las que se encorsetará la producción y los diferentes enfoques de las organizadoras deshilachan esas costuras. La autora se muestra complacida y agradablemente sorprendida por el resultado: un diálogo entre la rigidez legalista que pretende erigir una realidad segura y mesurable, y la duda, esa otra forma de llamar a la inteligencia:

– 4.1.I El campamento viene definido por sus participantes.

– Gritt: El campamento viene definido también por su historia. Y hay un reglamento. Lo definen además las expectativas que traemos al venir. Y no sólo definen el campamento las personas presentes en él, son muchos aspectos. En fin, también podría decirse que son los/las otros/as quienes definen el campamento. Los/las de fuera.

Contrato trilingüe del proyecto de Kajsa Dahlberg en la muestra 'El Contrato', de Bulegoa, en Alhóndiga Bilbao. Imagen cortesía de las organizadoras.
Contrato trilingüe del proyecto de Kajsa Dahlberg en la muestra ‘El Contrato’, de Bulegoa, en Alhóndiga Bilbao. Imagen cortesía de las organizadoras.

La literatura normativa crea refugio al definir lo móvil, lo efímero, al fijar una foto en un marco sólido; las apostillas de las representantes de Femø revelan la naturaleza de los ingredientes de tales normas: principios inconexos, inexactos, aproximativos. Conscientes como son de que la transformación en el tiempo ha erosionado las viejas tablas de la ley que dieron forma al campamento en su inicio. En esta zozobra agridulce se puede contemplar la pieza audiovisual, objeto del contrato, con esa mirada cansada que la autora parece ofrecer del desmontaje del campamento. Kajsa nos comenta algunos puntos interesantes como que las anotaciones son posteriores a la redacción del contrato, que fueron extraídos de los mails que intercambió con las organizadoras, que ocurrieron en un período de varios meses. También nos comenta cómo engancha ella esta obra en sus intereses personales, cómo se relaciona con otras obras donde explora otros márgenes donde habitan personas que buscan escaparse de otras estructuras represivas (Female Fist) en un no definirse. Pienso que si la autora hubiera decidido imbuir mediante locución y/o grafismo el contrato y las notas dentro de la pieza audiovisual el resultado hubiera sido muy diferente y carente de las aristas que ahora ofrece la inmersión en el texto y en la película. Todos los contratos tienen su making-of que se queda fuera de la letra final pero en esta pieza al incluirse todo queda dotado de una veracidad que supera a la imagen audiovisual.

En el grupo debatimos si es tensión o no lo que une ambas piezas, si los planos en los que circulan los significados del contrato con notas y la parte audiovisual son paralelos, si el sentido de ambas piezas deriva hacia la interpretación en la dirección que Kasja sugiere. La autora describió la importancia que ese campamento había tenido en la historia no sólo del movimiento feminista escandinavo sino en la Historia misma como refugio de mujeres, fuente de energía feminista, catalizador del cambio y foro de debate. Y también dejó entrever la erosión que el paso del tiempo había hecho en su concepción original y el desgaste que en el propio movimiento feminista se detecta en los nuevos debates de género. Los mecanismos de acuerdo, debate y decisión de este movimiento quedan revelados y al ser contrastados con la norma, y parece evidente que el cansancio que las participantes muestran al recoger el campamento, no es el derivado de varios meses de actividad. Las imágenes y el texto sugieren que no es un cansancio exclusivamente físico.

(1) Ibañez, J. (1980). El salón una exposición permanente. Cuadernos del Norte Nº4. Pgs 10

Instalación dentro de la muestra 'El Contrato', de Bulegoa en Alhóndiga Bilbao. Imagen cortesía de la organización.
Instalación perteneciente a la muestra ‘El Contrato’, de Bulegoa en Alhóndiga Bilbao. Fotografía: Jaime Gartzia.

Jorge Laespada

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