Jone Saitua

#MAKMAArte
Entrevista a Jone Saitua
Responsable de la Galería Jone Saitua
Kasune 11, Algorta, Getxo, Bizkaia

Jone Saitua es diseñadora y pintora, creadora de la marca relacionada con el Arte y la Moda Lauburukolore y miembro fundador de la Asociación de Arte y Cultura de Algorta, Garrobi.

Graduada en 1998 en Artes Aplicadas y Oficios, desde ese año hasta 2008 trabaja en diferentes empresas relacionadas con la decoración. En 2010 empezó a realizar exposiciones para dedicarse a lo que más quería hacer: pintar.

En 2021 funda su propia galería, donde, como ella dice, “siempre he trabajado sola y paso muchas horas en silencio, que para mí es muy enriquecedor, ya que me permite esa vía de escape mediante monólogos internos de los que van surgiendo a la vez un cuadro”.

¿Quién es Jone Saitua?

(Contesta después de un silencio) No sé, alguien a quien siempre le ha gustado pintar, que siempre ha compatibilizado otros trabajos con la pintura. He estudiado diseño interior y siempre he trabajado en temas relacionados con el interiorismo. Pero la pintura siempre ha estado presente. Empecé a pintar en serio a partir de la época del ZAWP [Zorrotzaurre Artwork in Progress, movimiento cultural al lado del Nervión surgido en 2008]. Una época muy intensa, haciendo pinturas en directo, exposiciones…

¿Consideras el arte una vocación, una necesidad, una liberación, un entretenimiento…?

Para mí es una necesidad. Al final, el resumen de un cuadro son todas las vivencias anteriores que se plasman en un lienzo, una lámina o una escultura.

Jone Saitua, en su galería de Algorta, en un momento de la entrevista. Foto: Iñaki Torres.

¿Qué expresividad buscas en tus dibujos?

Sobre todo, que no sean negativos. Que aporten tranquilidad y equilibrio. Busco más equilibrio o tanto como estética. Busco el gesto, lo que me gusta de esa imagen, pero no un trasfondo, nada que no esté ya ahí visible. Lo que es, es, tiene que verse ahí, en la superficie, en la apariencia.

Busco también que sea algo diferente. Un lienzo en blanco te da todas las posibilidades, pero sí intento dar con algo que no esté creado. Inconscientemente, de manera natural, estoy más libre pintando algo imaginado, aunque al final no dejen de ser imágenes que ya haya visto o que haya mezclado o que haya ido asumiendo, pero luego sale siempre diferente.

¿Está presente la seducción?

Puede ser. Siempre buscas una imagen amable, que guste, no tanto belleza, sino tal vez sorpresa, algo positivo. No soy provocadora, no busco que mis imágenes revuelvan al que las mira; no sé, mis cuadros son fáciles de digerir.

¿Cómo definirías tu estilo?

Ecléctico. La mayoría de mis dibujos son ideas, bocetos para cuadros. Voy experimentando, probando, prueba error. Mi estilo sí oscila entre figurativo y abstracto; no me encajaría en ningún estilo en concreto, y sí un poco en todos.

Por lo que veo en tu galería, parecen atraerte más los tonos apagados, blancos y negros, que los colores más vivos.

Sí me atraen. Por ejemplo, en las fotografías en b/n o sepia veo más la esencia de la imagen y en la pintura me pasa algo parecido, por eso los cuadros que ves aquí tienen colores uniformes. No te digo que mañana no me ponga a pintar con colores más vivos, porque soy géminis y un día me siento de una manera y otro día de otra y también eso me influye, pero sí suelo ir más a la experiencia matérica y ahí no importa tanto el color.

¿Crees que un cuadro abstracto debe explicarse?

Creo que no. Un cuadro puede gustarte porque sí, sin mediar ninguna explicación. Ahí está la gracia y la magia de que algo te guste sin más, y con eso basta. Pero sí puede ser interesante saber las intenciones del artista, que no necesariamente tienen que ser las que provoca en la gente. Por eso me gusta exponer y también enseñar, porque ahí ves el feedback.

Imagen promocional de una de las prendas de Lauburukolore.

Hablemos ahora un poco de la marca Lauburukolore.

Pues la marca Lauburukolore vino un poco porque siempre me han inquietado los diseños en diferentes aspectos y la idea empezó al empezar a diseñar ropa. Luego se me ocurrió el logotipo, que en sí era bastante explícito respecto al nombre porque era un lauburu, pero con forma de flor mezclado con una flor de hibisco.

Luego no seguí con el patronaje ni el diseño, pero la marca sí tenía tirón porque era el logotipo de pegatinas que hice en vinilo de recorte. La gente todavía las tiene hoy día en los coches. Hicimos una tirada de boinas, txapelas, con el bordado.

Sí, hablaste de eso en una entrevista que te hicieron por ese tiempo en el espacio cultural de La Salve…

Sí, fue por una exposición patrocinada por ellos donde presenté las cuatro caras de ‘Expresio’, una serie de rostros en formato grande, 1200 x 1200, de cuatro chicas, y en la que incluí la del actor Jon Kortajarena.

Imagen extraída del proyecto ZAWP (Zorrotzaurre Artwork in Progress).

En esa zona, sobre todo más adelante en la ribera de Deusto, la del ZAWP [Zorrotzaurre Artwork in Progress, movimiento cultural al lado del Nervión surgido en 2008], sigue habiendo mucho movimiento artístico. Recuerdo que en una entrevista que hice en uno de sus pabellones a un pintor de Bilbao, me dijo que el arte le había ayudado a superar una grave crisis personal. ¿Tú crees que el arte tiene esa capacidad terapéutica?

Es una forma de asumir algunos trances en la vida, sí. Si al final lo que te gusta es esto, te va a ayudar, seguro. Pero, bueno, la necesidad está más dentro. Es decir, que, aunque no tengas algo, te va a llamar pintar. Cuando me voy a pintar, te metes en tu mundo, pero realmente si quieres sacar un poco de ti o indagar un poco más, al final sufres. Y entonces, más que terapia, igual te provoca un problema donde nadie lo ve.

En tu obra alternas lo figurativo con lo abstracto, como si de alguna manera se complementaran.

Supongo que sí. Siempre me ha gustado pintar personas, sobre todo femeninas, y digamos que caras, me tiran mucho las caras. Pero dentro de pintar algo figurativo siempre me gusta meterle pinceladas que se alejen del dibujo en sí.

Dejarme llevar, vertiendo pintura, cosas en goteo…, que sea la propia pintura la que coja la forma, que parezca un poco fortuita, que parezca que ha sido accidental. Y de ahí puede venir un poco el aspecto abstracto, o sea, una fusión o mezcla entre lo figurativo y lo abstracto.

¿Qué te inspira?

Últimamente, como ando más en la ciudad que fuera, he estado pintando más abstracto, aunque sin dejar del todo la figuración. No busco una inspiración basada en objetos concretos, sino en los pensamientos que me provoca lo que veo. O sea, pinto más los recuerdos que lo que veo en el momento.

¿Cuándo consideras que un cuadro está acabado?

Cuando lo puedo tener cerca y no me pide volver a meterle mano. Cuando no puede dar ya más de sí. Cuando voy a corregir o cambiar algo y veo que ya no puedo cambiarlo. Hay cuadros que los das por acabado cuando te satisface, dices, bueno, tiene cierta calidad, me transmite, me dice y veo cosas.

Hay campañas que intentan boicotear la obra de un autor o autora cuando se conoce y critica su vida personal, por la conducta que ha llevado en su vida privada. En ese caso, consideran que la obra artística no es independiente de quien la ha hecho, incluso aun cuando la obra no indique nada que pueda reflejar esa conducta. Otros creen lo contrario, que la obra es independiente de su autoría, que tiene vida propia… ¿Cuál es tu opinión?

Un autor tendrá su vida, la que sea, pero la obra la voy a considerar aparte de esto. Aunque es verdad que de alguna forma sí es inevitable. Y no solamente en la pintura. Sí te puede afectar, pero bueno, no dejas de reconocer que, si una obra es buena, es buena.

A veces no sigues la persona, o no comparas, o no compartes muchas cosas, pero bueno, pasa que también a mí me importa mucho la parte humana del artista. De cómo crea, de qué crea. Al final su vida también está muy relacionada con la obra, quieras que no. Pero siempre me va a interesar ver más allá, si es alguien como si no.

En la niñez, bailas, pintas, preguntas, juegas, te mueves constantemente y luego, según te vas haciendo mayor, te olvidas de todo lo que tu mente y tu cuerpo ha generado de forma natural para reducirte a una especialización, que acaba atrofiando el resto de capacidades. ¿Crees que por eso la infancia sería el mejor momento para fomentar el interés por el arte?

Sí, yo creo que sí. Al final es en la educación o las costumbres, cuando se transmite. O sea, si llevas a los críos a sitios donde haya cierta estimulación o puedan ver cosas artísticas, por lo menos lo van a ver cercano, lo van a reconocer. Luego, igual hay épocas que no, bueno, pues que se separen, pero eso va a estar ahí. Como la música, eso siempre te queda ahí.

Jone Saitua, junto a algunas de sus obras en la galería que lleva su nombre en Algorta. Foto: Iñaki Torres.

Sí, por lo menos poner las condiciones.

Eso es. Luego, igual hay años que se estudia otra cosa. Igual no se va por una rama más artística, aunque sea a nivel terapéutico o como espectador. Porque a veces también resulta que estás despertando o intentando enseñar a dibujar o a bailar, y resulta que luego esa persona, igual no va a ser un gran pintor, pero le va a ayudar. Todas las puertas que se abran son positivas, aportan.

La palabra arte, ¿qué te dice?

Creación, expresión. Algo que te provoca sentimientos.

¿Cómo surgió tu interés por el arte?

Pues desde muy pequeña. Mi aita, que siempre ha sido muy aficionado a la pintura, fue el que me introdujo en el arte y me ha impulsado, y siempre me lo ha puesto todo fácil. Él me daba las herramientas y yo veía lo que hacía.

Siempre ha sido admirador de algunos artistas y bueno, es bastante ecléctico también y ha hecho bastante de todo. Al verlo pintar, siempre te interesas. Ves las pinturas ahí, todo el tiempo, su olor…, bueno, pues ha sido algo natural.

Así que empezaste muy temprano.

Sí, con 8 o 9 años recibí clases durante unos años del pintor Iñaki Zarate. Zarate es un pintor de Algorta que ha formado parte, junto con Roberto Zalbidea, de un grupo de artistas de bastante prestigio. Pintaba mucha acuarela. De ahí me viene el pintar rápido, la pincelada rápida fresca, espontánea… Aparte de que yo de niña tenía costumbre de pintar en cualquier sitio que no se pudiera.

¿A qué te refieres?

Pues no sé, yo no pretendía hacer ningún dibujo ni hacer nada, era simplemente el placer de pintar. Cuando era pequeña, me acuerdo que mis padres tenían en la sala un armario y pintaba dentro de los cajones, aunque no se veía. O sea, abría el cajón, pintaba el fondo y luego ponía algo encima… Era, yo creo, más por la experimentación de ver qué pasa, o sea, el pintar en sí… sin ningún motivo, o sea, era…

…la experiencia puramente plástica.

Eso es. Luego, por ejemplo, los radiadores antiguos eléctricos que tenían, que estaban ardiendo y tenían una rejilla delante, entonces, simplemente con un plastidecor, con el calor, yo lo empotraba ahí contra el radiador y se derretía y entonces eso me parecía una pasada.

…lo que es la materia y experimentar, probar…

Sí, eso, a ver qué pasa, el cambio… Bueno, un tubo de pintura cuando sale es materia pura. Es simplemente el hecho de que salga, de que se mezclen los materiales. Y eso con la temperatura se quedaba como un lacre… Luego, claro, depende, pintar sobre piel, sobre piel de sofá, lo que es la tela, el deslizar el boli, la sensación de hacer trazos y de pintar cosas, eso me sigue gustando.

Jone Saitua
Jone Saitua, posando en su galería, al término de la entrevista. Foto: Iñaki Torres.