El viaje más largo

‘El viaje más largo’ hacia «lo desconocido»

#MAKMACine #MAKMAEntrevistas | Manuel H. Martín
‘El viaje más largo’, de Manuel H. Martín
78′, Coproducción España-Portugal | La Claqueta PC, La Cruda Realidad, 28F la Película AIE, Dibulitoon Studio, RTVE y SPi (Portugal), 2020
En Filmin a partir del 8 de noviembre
Miércoles 4 de noviembre de 2020

«Mas sabrá su Alta Majestad lo que en más avemos de estimar y temer es que hemos descubierto e redondeado toda la redondeza del mundo, yendo por el occidente e veniendo por el oriente”, rubrica el capitán de la nao Victoria, Juan Sebastián Elcano (1486-1526), en una carta remitida a Carlos I el 6 de septiembre de 1522, con motivo de su ‘Primus circumdedisti me‘ (“Fuiste el primero que la vuelta me diste”) –lema que encabezaría, con ulterioridad, el timbre de su escudo de armas–, tras la hazaña de la Armada de la Especiería, abanderada por el navegante y militar portugués Fernando de Magallanes (1480-1521).

Una primera circunnavegación de la Tierra que, con fines económicos (en búsqueda de una ruta occidental por mares castellanos hacia las Indias Orientales), partía de Sevilla, el 10 de agosto de 1519, con cinco naves y 243 tripulantes, de los que únicamente 18 hombres y el buque Victoria lograron supervivir a una travesía que habría de tomar tierra, en Sanlúcar de Barrameda, en los albores de septiembre de 1522.

El viaje más largo

Más de tres años, a través de tres océanos y 32.000 millas náuticas (78.000 kilómetros) transformadas, a la postre, en una expedición científica, que concluiría erigida en un cambio de paradigma de la humanidad, transmutada en ‘El viaje más largo‘ de la mano del cineasta onubense Manuel H. Martín –filme documental que, tras su premiére mundial en ‘DOC. España’, dentro de la Seminci – Semana Internacional de Cine de Valladolid, recala al unísono en la 17 edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla y en la plataforma Filmin el venidero domingo 8 de noviembre–.

Una singular aventura cinematográfica refrendada por el testimonio polifónico de historiadores, astrofísicos, vicealmirantes y tenientes de navío, entre otros, en comunión con el relato de cronistas, supervivientes de la época y, allá donde no llega el documento, la reconstrucción animada de esta mayúscula epopeya.

Porque si “navegando (…) se pone la vida a tres o cuatro dedos de la muerte, que es el grueso de la tabla del navío” –tal y como aseveraba el marino y científico Diego García de Palacio (1540-1595)–, nada más indicado que situarnos sobre la superficie del bajel en compañía de Manuel H. Martín en la siguiente entrevista para MAKMA.

El cineasta Manuel H. Martín. Fotografía cortesía de la Seminci – Semana Internacional de Cine de Valladolid.

Si la convulsa singladura marítima de Magallanes y Elcano rubricó su epílogo tras más de tres años de travesía, ¿qué vicisitudes análogas y en tierra firme ha sufrido ‘El viaje más largo’? ¿De qué modo se situó en el norte hacia el que tomar rumbo como proyecto documental?

Es complicado comparar el viaje de los protagonistas con el nuestro, porque aquella expedición fue un viaje duro y extremo. Bien es cierto que, sin llegar a comparar, los tripulantes se enfrentaron a la enfermedad, a la muerte, al aislamiento (en el mar), a conflictos internos y externos…

Nosotros, con el proyecto, hemos tenido que soportar una pandemia, trabajando desde casa y con distancia; con la que ha caído y está cayendo, nos podemos sentir afortunados de poder seguir con un trabajo que nos fascina y en un proyecto alucinante. Eso sí, más que con nosotros, como creadores, creo que sí hay algo en común con entre el viaje de Magallanes y Elcano y la pandemia para los seres humanos: el viaje a lo desconocido.

En cuanto al norte, hemos trabajado mucho el guion y la preproducción del proyecto para que tanto en rodaje como en montaje todos tuviésemos claro cuál era el rumbo de la dirección.

Fernando de Magallanes encabezando la batalla del Mactán (en la provincia filipina de Cebú), contienda en la que perecería el 27 de abril de 1521. Fotograma cortesía de la distribuidora.

Uno de los fundamentos proposicionales del filme se asienta en la comparativa de la competencia marítima entre España y Portugal en el siglo XVI y la enardecedora carrera espacial devenida durante la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. ¿Es plausible afirmar, por tanto, que la conflagración entre fuerzas antagónicas es la base de la conquista de nuevos horizontes?

Más que afirmar, esperemos que la comparativa ayude a reflexionar; especialmente en positivo. Muchos de los avances sociales y científicos han nacido de la competencia entre naciones, empresas…

La expedición que ideó Magallanes tenía un fin comercial (conseguir una nueva ruta comercial para las especias) y acabó siendo el primer viaje que confirmó la redondez de la tierra; el viaje a la luna es producto de la Guerra Fría y la competencia de la carrera espacial entre URSS y Estados Unidos. ¿Acaso no hay varias potencias en los tiempos que corren compitiendo por la enorme red digital por la que navegamos? El ciclo se repite.

Durante el documental se asevera que aquella travesía supuso una “transición de una mentalidad casi medieval a una mentalidad moderna”. Un modo de concebir el mundo que coincide prácticamente en el tiempo con la publicación ‘De revolutionibus orbium coelestium’ (1543), de Nicolás Copérnico, en la que el astrónomo prusiano expone su teoría heliocéntrica. Tras este proceso de documentación procurado para ‘El viaje más largo’, ¿consideras que el siglo XVI ha sido el período más determinante sobre el que edificar el sentido de la civilización moderna?

Todos los siglos y tiempos tienen eventos que nos cambian. Pensemos en el nacimiento del fuego, por ejemplo, o la rueda. El mundo, con cada evento, cambia. Desde luego, lo que si podemos confirmar es que aquella expedición cambió la imagen del mundo. Nos puede asombrar que haya personas que crean que la tierra es plana, es decir, que haya una “mentalidad medieval” aún para muchos conceptos. Lo contradictorio del avance de la humanidad es que, a pesar de los avances, seguimos enfrentándonos a cosas muy ancestrales.

Juan Sebastián Elcano y su tripulación de la nao Victoria retornan en solitario a España, tras la carga de especias en las islas Molucas, navegando periféricamente hacia el oeste por los hostiles mares portugueses (incumpliendo así el Tratado de Tordesillas). Fotograma cortesía de la distribuidora.

Hoy, que conocemos la imagen del mundo, que tenemos consciencia de la posibilidad de viajar al espacio, que hemos avanzado mucho en ciencia…, ¿cómo ha conseguido un virus desestabilizar y paralizar el mundo? Seguramente, lo que venga después de estos tiempos oscuros sea otra época. Es cierto que toda transición implica cierto miedo e incertidumbre (a lo que viene), dolor y sacrificio (por lo que dejamos atrás), pero también hay lugar para la esperanza; al fin y al cabo, la historia nos ha demostrado que el ser humano acaba sobreviviendo a las peores vicisitudes.

Para la dirección artística has contado con el trabajo de Ricardo Ramón y Dibulitoon Studio, quienes ya hubieron adaptado a la ficción cinematográfica animada esta epopéyica vuelta al mundo en ‘Elcano y Magallanes’ (2019). ¿Bajo qué premisas y objetivos narrativos se hubo fraguado esta colaboración?

Desde el inicio del proyecto, teníamos muy claro el concepto. Hay que tener en cuenta que el estilo de este documental parte de mi trabajo anterior como director, ’30 años de oscuridad’ (que fue nominado al Goya en 2012). En aquella película ya contábamos el relato con un estilo de cómic animado, mezclando con archivos y entrevistas. Sin embargo, en ‘El viaje más largo’ no solo hemos cambiado un poco el estilo (ahora es más colorido y con otro tipo de dibujo), sino también el concepto general, ya que este documental tiene una mezcla entre varias épocas e incluso tiene cabida para las reflexiones sobre los sueños y la ciencia ficción. Es decir, es una película más pop.

Su puesta en escena, además, se consuma mediante ilustraciones estáticas que diferencian a ‘El viaje más largo’ de un filme de animación convencional.

Como decía anteriormente, es el estilo marcado por anteriores proyectos. Es una técnica más inmersiva, con la que intentamos que el espectador se adentre en cada viñeta, gracias además al apoyo de los testimonios, la música y el trabajo sonoro.

Hambre, enfermedad, peligro, miedo, violencia y muerte son conceptos que describen clínicamente el turbio envés de esta primera vuelta al mundo. ¿Qué términos y juicios emplearías, por contra, para perfilar el anverso de esta peripecia comercial transformada en hazaña científica?

Es una aventura humana, llena de esfuerzo y sacrificio, un viaje a lo desconocido que pasa por algunos infiernos, tan terrenales como internos, para terminar renaciendo en una enorme historia. Más que “juicios” (complicado juzgar la actitud de aquellos hombres desde la perspectiva actual), creo que lo interesante para nosotros, como espectadores (más que como creadores), es que un hecho real como este acaba inspirando a la creación y viceversa: lo que subyace en esta expedición es “el viaje del héroe”.

¿Confías en que documento, didáctica y aventura convivan naturalmente en la disposición receptiva de los espectadores?

Mi principal intención como director es conseguir que una película sea amena y entretenida. Si encima interesa y emociona, mejor. ‘El viaje más largo’ no es una clase de historia (ese trabajo lo hacen estupendamente los profesores). Nosotros, simplemente, esperamos que conecte con los espectadores y que, en algunos casos, les incite en adentrarse en esta gran historia de la primera vuelta al mundo.

El viaje más largo
Juan Sebastián Elcano a punto de completar, a bordo de la nao Victoria, su ‘Primus circumdedisti me‘. Fotograma cortesía de la distribuidora.

Jose Ramón Alarcón

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