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75º aniversario del Premio Planeta
Palacio de Cibeles de Madrid
11 de junio de 2026
Aunque el Premio Planeta está asociado de manera inseparable a Barcelona, esta vez la cita fue en Madrid, a unos minutos a pie del parque del Retiro, donde se celebra estos días la Feria del Libro de la capital.
La excusa era la celebración del 75º aniversario del galardón, ese talismán de ventas millonarias y también fuente inagotable de polémicas, para lo cual se dio cita en el Palacio de Cibeles un ramillete de autoridades a la altura de las grandes ocasiones, empezando por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida.
Pero los protagonistas iban a ser, cómo no, los escritores. Subieron al escenario algunos de los ganadores del premio para recordar brevemente lo que supuso para ellos esta concesión, como Javier Sierra, galardonado en 2017 con ‘El fuego invisible’, quien “andaba buscando el Grial, y terminó siendo el premio Planeta. Hice un recorrido apasionante y pude compartirlo con millones de lectores”.
Eva García Sáenz de Urturi, ganadora en 2020 con ‘Aquitania’, lo definió como “un premio cambiavidas: hay un antes y después del Planeta en la vida de todos nosotros”. Fernando Schwartz, que lo obtuvo en 1996 con ‘El desencuentro’, después de haber sido finalista en 1982 con ‘La conspiración del Golfo’, se limitó a decir de esta última que “la escribí, la mandé y me hicieron finalista. Nunca hubiera imaginado que años después ganaría el premio”. Para Dolores Redondo, premiada en 2016 con ‘Todo esto te daré’, el Planeta supone “tener lectores para siempre. Es un premio que fideliza, y cuando eso ocurre, ganas el Planeta con cada nueva novela que publicas”.
Paloma Sánchez Garnica, premiada en 2024 por ‘Victoria’, dio la nota política al recordar la ambientación de su obra en el Berlín de los años 20, y preguntarse “cómo fue posible que se hiciera semejante barbaridad, como una sociedad entera renunció a su conciencia crítica para entregarse a un líder y una ideología tan aberrantes”.
Y la de humor la puso Eduardo Mendoza al contar que escribió ‘Riña de gatos. Madrid 1936’, premio 2010, “como había escrito otras, pero esta vez se me ocurrió la buena idea de presentarla al Planeta. Entonces, tuve una experiencia que solo hemos tenido quienes hemos ganado el premio, me pasó como Alicia al otro lado del espejo. Descubrí un mundo literario que, al mismo tiempo, era muy festivo. Me quedé tan contento que quise presentarme otra vez, pero me dijeron que las bases impiden ganarlo dos veces. Por suerte, las bases se pueden cambiar: yo sigo esperando”.
La sorpresa de la jornada fue que en el amplio patio donde tenía lugar la ceremonia fueron siendo convocados, uno a uno, los finalistas del premio que, curiosamente, habían recibido en su momento la dotación correspondiente, pero no el trofeo con el conocido logo de la casa.
Así, recogieron el suyo Carmen Rigalt, Nativel Preciado, Salvador Compán, Susana Fortes, Boris Izaguirre, Emilio Calderón, Carmen Amoraga, Mara Torres, Ángeles González-Sinde, Pilar Eyre o Cristina Campos, entre otros, mientras se sumaban al escenario otros ganadores como Juan Eslava Galán, Carmen Posadas, Espido Freire, Javier Moro, Lorenzo Silva, Clara Sánchez, Santiago Posteguillo, Javier Cercas, los Carmen Mola, Luz Gabás, Sonsoles Ónega o el último galardonado hasta la fecha, Juan del Val.
Cerró el evento el presidente de Grupo Planeta y Atresmedia, José Creuheras, para recordar a “las tres personas que dirigieron el grupo Planeta antes que yo –José Manuel Lara Hernández, José Manuel Lara Bosch y Fernando Lara–, gracias a los cuales estamos hoy aquí”, y explicar la filosofía del galardón en estos términos: “El señor Lara tenía un proyecto editorial y empresarial, pero había más. Quiso hacerle un regalo a su esposa, María Teresa, y por eso puso la fecha del premio el día de su santo, el 15 de octubre. Eso le da un componente emocional que ha marcado la historia del premio”.

Asimismo, apuntó que el premio comenzó con una dotación equivalente a 240 euros y tiró 2.000 ejemplares, frente al millón de euros y los 300.000 ejemplares actuales. “José Manuel Lara tenía dos objetivos”, agregó. “Difundir el libro en una época en la que se vendía muy poco y ayudar a los escritores. Hoy contamos 47 millones de ejemplares vendidos en un país de 20 millones de hogares, lo que habla de más de dos ejemplares en cada casa española”.
“Quiero dar las gracias desde aquí a los más de 30.000 autores que nos mandaron sus manuscritos con ilusión. Sois nuestros compañeros de viaje, cada vez que nos entregáis un original, nos dais una parte de vosotros”, agradecía José Creuheras.


