El escenario del crimen

‘El escenario de un crimen’, Alberto Castelló Juan
V Beca Puénting
MAG. Mustang Art Gallery
C / Severo Ochoa, 36. Elche (Alicante)
Hasta el 23 de septiembre de 2016

Fruto de la colaboración entre la Sala MAG, la Facultad de Bellas Artes de Altea y el apoyo del Vicerrectorado de Cultura y del Departamento de Arte de la Universidad Miguel Hernández de Elche, la V edición de la Beca Puénting plantea un salto a la profesionalización artística con el arnés de universidad y empresa.

Dentro de este programa, se presenta en la galería Mustang Art Gallery la intervención del liceciado en en Bellas Artes por la Facultad de Bellas Artes de Altea, Alberto Castelló. Ha finalizado el máster en Producción e Investigación en Arte por la Facultad de Bellas Artes de Altea en 2015 y ha realizado exposiciones individuales como-ES-+ES—ES++ES+ en la Fundación FRAX, o colectivas como EXIT en el Museo de la Universidad de Alicante MUA, 18 CASOS CLÍNICOS en Las Cigarreras, o MUELLE en Mr. Pink Gallery.

Vista de la exposición. Fotografía Benya Acame.

Vista de la exposición. Fotografía Benya Acame.

Alberto Castelló en el dominio malicioso

No es fácil toparnos con una realidad ilustrada tan descarnada como la que nos enseña Alberto Castelló en la obra ‘El escenario de un crimen’, expuesta en el espacio expositivo de Mustang Art Gallery. Algo que, por otro lado, no puede ser de otra manera si el tema que se aborda es el de la violencia de género o, más aún, el de la violencia en general del ser humano con el propio ser humano. Y esa es una de las peores realidades con las que podemos confirmar el grado de execrabilidad con que se distingue la naturaleza de nuestra especie.

Es cierto, que la dureza, siniestralidad, y subversión del orden del retrato que guía el dibujo de Alberto Castelló puede llegar a causarnos un escalofrío, pero ante el resultado de la violencia aplicada en la vida y en la convivencia corriente de las personas, como triste y dolorosamente estamos acostumbrados y familiarizados por su cotidianeidad, la ilustración real de esos actos ha de ser de ese modo, sin piedad, sin conmiseración, descarnada. Esa debe ser la función del retrato, del dibujo, la fidelidad a los hechos si el propósito es el de denunciar, criticar, revelar. No hay otro modo.

Con la dureza de las imágenes se persigue la reacción y activación de todos para acabar con esos hechos crueles, con esos comportamientos abominables. Y de esa manera, con una tremenda frialdad, con una desmedida brutalidad, nos describe, mediante una narrativa secuenciada de vigoroso trazo y rechinantes perfiles, esa realidad tremenda, esa bárbara y feroz conducta. Y peor aún, o mejor si se trata de conmover, haciéndonos situar en el centro de la escena, en el centro del desenlace de la violencia al escribir la narración en una tridimensionalidad espacial inapelable, girando entre nosotros.

Sobrecoge y aterroriza leer la historieta que nos relata Castelló, en ese gigante tebeo mural de muerte, celos y desamor que se desencadena en su polémico relato, pero así es a menudo, demasiado a menudo, la realidad social que nos circunda. Quizá algún día, en algún tiempo indeterminado, estas sumas de denuncias atroces alcancen un resultado optimista, y simplemente podamos saber amarnos.

Comisario de la exposición

José Manuel Álvarez Enjuto

Una de las obras de Alberto Castelló. Fotografía Benya Acame.

Una de las obras de Alberto Castelló. Fotografía Benya Acame.

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