EDITORIAL | MAKMA ISSUE #01

MAKMA ISSUE #01
Editorial
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2018

Solemos echar la culpa de todo a la falta de cultura. Si tuviéramos cultura muchos de los problemas que asolan el planeta desaparecerían, incluidos, claro está, los que se producen entre las personas. Porque el roce no siempre hace el cariño, sino que también genera chispas que suelen avivar incontrolables fuegos. De manera que necesitamos cultura con la que apagarlos. El asunto es que cultura, como apuntó de forma provocadora el filósofo Gustavo Bueno, también es la silla eléctrica: “Y alta cultura civilizada, por cuanto supone el control de la energía eléctrica”.

Portada de MAKMA ISSUE #01, a partir de una de las obras del proyecto ‘Caminos del deseo’, del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira.

Woody Allen, en un tono igualmente sarcástico, alerta de esa faz menos amable de la cultura: “Cuando escucho a Wagner durante más de media hora me entran ganas de invadir Polonia”. Y otro tanto dice el protagonista de ‘La naranja mecánica’, del escritor Anthony Burgess: “Se decía que la Gran Música y la Gran Poesía tranquilizarían a la Juventud Moderna y conseguirían Civilizarla. [Sin embargo] La música siempre me excitaba, oh hermanos míos, haciéndome sentir como si fuera el propio y viejo Bogo [Dios] en persona, listo para descargar rayos y centellas”.

De manera que cultura, sí, pero no la cultura per se, como si el solo hecho de enarbolar su prestigio nos protegiera de sus contraindicaciones. Y aquí es donde entra MAKMA, la revista de artes visuales y cultura contemporánea, que celebra sus cinco años de existencia. Un lustro comprometido con esa cultura de la que precisamente conviene precaverse de su tendencia a la confrontación, que suele ser patrimonio del debate ideológico. MAKMA nació, en plena crisis económica, es decir, a contracorriente, para propiciar una cultura en la que prime la interrogación por la vida, en lugar de la respuesta lapidaria.

Es en este sentido que nacimos comprometidos con la cultura. Un compromiso alejado de ese otro ligado, precisamente, a la práctica política. ¿Cuántas veces hemos oído que el arte debe ser comprometido? ¿Con qué y, lo más peligroso, contra qué? Acostumbrados al entretenimiento más ramplón, que circunscribe la cultura al espacio de ocio donde todo se mide por la sola rentabilidad económica, hemos deducido que, para sacarla de ahí, teníamos que agitarla como si fuera un cóctel molotov para despertar tanta conciencia adormecida.

Extracto inicial del editorial de MAKMA ISSUE #01.

Quien así se conduce da por supuesto que él, artista soberano o entidad abanderada, posee la llave de la cultura con la que abrir las mentes cerradas. He ahí su compromiso asociado al combate, a la cultura como ariete que vendría a doblegar al otro, ya sea este otro el capitalismo, la política conservadora o la sociedad del bienestar que da pábulo a ese entretenimiento anestésico. De manera que quien así se conduce, portador de un discurso que se quiere rompedor, utiliza la cultura como acicate o espoleta con la que detonar la carga explosiva contenida en el objeto artístico.

La cultura así entendida se nutre de ideología, en tanto campo de lo político que traza con claridad la raya del adversario, localizando al enemigo para justificar moralmente la lucha. No es esa la cultura que defiende MAKMA, por mucho que den ganas, un día sí y otro también, de gritar contra la injusticia, los desmanes del poder o la estulticia consumista. Y no lo es porque la cultura, tal y como la entendemos en MAKMA, es un espacio de interrogación a salvo del odio, que se pregunta por él y por todo aquello que anida en el interior de un sujeto habitado por cierta pulsión destructiva. Nosotros, como el cineasta Terry Gilliam, solo deseamos que la gente vuelva a pensar: “Hay demasiada furia ahí fuera y eso no me gusta”. En MAKMA, tampoco. Por eso reivindicamos el pensamiento sosegado y la cultura comprometida con él, así pasen otros cinco años.

Este artículo fue publicado en MAKMA ISSUE #01, revista especial en papel con motivo del quinto aniversario de MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, en junio de 2018.

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