Fotograma de 'Todos queríamos matar al presidente', de Ana Ramón Rubio.

Dilema criminal en tono hilarante

Todos queríamos matar al presidente, de Ana Ramón Rubio
Reparto: Ana Caldas, Jaime Reynolds, Fede Rey, Juan Manuel Gurillo,
María Albiñana
Producción: Miguel Cañizares
España. 2017

‘Todos queríamos matar al presidente’, de la directora Ana Ramón Rubio, confluye en el inicio con un suceso de la novela ‘Crimen y castigo’, de Fiodor Dostoyevski. Un elemento narrativo, también, origen  de varias  películas del director Woody Allen, como  son ‘El sueño de Cassandra’ (2007), ‘Delitos y faltas’ (1989), ‘Match Point’ (2005) y ‘Scoop’ (2006).

En ambos relatos, ‘Crimen y castigo’ y ‘Todos queríamos matar al presidente’, la trama se desencadena tras el asesinato de un ser vil, mísero y despreciable, y el  dilema moral que plantea dicho asesinato.

Fede Rey en una imagen de la webserie 'Todos queríamos matar al presidente', de Ana Ramón Rubio.

Fede Rey en una imagen de la webserie ‘Todos queríamos matar al presidente’, de Ana Ramón Rubio.

Así, en ‘Crimen y castigo’ el origen de la novela se halla en la muerte de una vieja usurera. Una vieja descrita, por uno de los personajes, como “achacosa, necia, estúpida, mala, un ser que no es útil a nadie, sino por lo contrario hace daño a todo el mundo”. Y, en ‘Todos queríamos matar al presidente’, la historia se inicia con el asesinato del presidente del gobierno. Un presidente descrito por todos los personajes como un ser corrupto, lujurioso, ruin, pusilánime, oportunista, soez. Un presidente caracterizado por una falta de ética tanto en el ejercicio de su actividad política, como en su vida privada.

Por tanto, ambos personajes, la vieja y el presidente, activan el instinto asesino de sus compatriotas. El estudiante, uno de los personajes de la novela de Dostoyevski, dice: “(…) en cuanto a esa maldita vieja, sería capaz de matarla y robarle sin el menor escrúpulo de conciencia”.

Imagen de la webserie 'Todos queríamos matar al presidente', de Ana Ramón Rubio.

Imagen de la webserie ‘Todos queríamos matar al presidente’, de Ana Ramón Rubio.

Una camarera, uno de los personajes de la webserie de Ana Ramón Rubio, señala: “Lo que deberíamos hacer es aprovechar este momento que Dios nos ha dado para cargárnoslo”. Pero ese deseo de llevar a cabo un acto criminal plantea en los personajes de ambos relatos una disyuntiva moral: ¿es justificable el asesinato de un ser maligno, que es un azote para sus semejantes?

La respuesta dada por los personajes es de una clarividencia instintiva: sí, puesto que dicho asesinato será un bien para la humanidad. Una respuesta sustentada en el hecho de que el acto criminal no va a tener ninguna consecuencia policial, ni judicial para quien lo comenta.

Ahora bien, que el asesinato de la vieja usurera de ‘Crimen y castigo’ y el asesinato del presidente de ‘Todos queríamos matar al presidente’ no tenga, en principio, consecuencias policiales, no supone que no tenga efectos en los personajes. Todos sabemos que Raskolnikov, el protagonista de Dostoyevski, es invadido por una terrible “angustia de culpabilidad” que domina su espíritu hasta la locura.

Cartel de 'Todos queríamos matar al presidente', de Ana Ramón Rubio.

Cartel de ‘Todos queríamos matar al presidente’, de Ana Ramón Rubio.

Y ¿qué impresión va a causar en el ánimo de Rosana, la protagonista de la webserie, la muerte del  presidente? Rosana, al contrario de Raskolnikov, no queda atrapada en la tela de la culpabilidad y el remordimiento, sino en el miedo de poder ser descubierta y condenada por asesinato. Un miedo que le lleva a comportamientos y pensamientos disparatados y absurdos.

En este punto, la rítmica comedia de Rubio se bifurca del intenso drama de Dostoyevski. Pero, como dice muy bien Woody Allen, la comedia es tragedia más un poco de tiempo; sólo hay que esperar el momento oportuno para que la tragedia se convierta en comedia.

‘Todos queríamos matar al presidente’, la segunda premiada wedserie de Ana Ramón Rubio, tiene un ritmo trepidante que procede de todos los elementos estéticos y narrativos del relato. La puesta en escena, la interpretación, los diálogos, la música, el montaje, se amalgaman para sostener el hilarante suspense de la historia en cada capítulo, de los cuatro presentados en el preestreno en la Fábrica de Hielo de Valencia. Rubio ha conseguido que el drama del suspense de ‘Todos queríamos matar al presidente’, como la de su primera webserie, ‘Sin vida propia’, se acople al tono hilarante de la comedia.

Imagen de 'Todos queríamos matar al presidente', de Ana Ramón Rubio.

Imagen de ‘Todos queríamos matar al presidente’, de Ana Ramón Rubio.

Begoña Siles

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