Instantánea de la exposición 'Blanca Europa', presente en Las Atarazanas.

Blanca Europa, de la reflexión a la rebeldía

‘Blanca Europa’, de Daniela Ortiz
Comisaria: Irene Llàcer
Las Atarazanas
Pl. Juan Antonio Benlliure, s/n. Valencia
Del 5 de octubre de 2017 al 7 de enero de 2018

Las Atarazanas de Valencia amparan la exposición de la artista Daniela Ortiz (Cuzco, Perú, 1985), ’Blanca Europa’, una de las propuestas ganadoras en la convocatoria pública del área municipal de Cultura. Esta ahonda en la xenofobia proveniente de los estados miembros de la Unión Europea, atentando contra los conceptos de “blanquitud” y “eurocentrismo”, inherentes a la obra de la artista.

La exposición cuenta con el blog Blanca Europa, creado expresamente para difundir los contenidos de ‘Blanca Europa’, en la cual se reúnen los catorce trabajos realizados en la mitad de la última década, que actualmente confluyen en las Atarazanas de Valencia. En ellos, las experiencias vitales de la artista han dejado una impronta indiscutible, vertebrada en torno a planteamientos que exploran el Sistema de Control Migratorio Europeo y el peso de los postulados jurídicos hacia las personas estigmatizadas por su origen, victimas de un “látigo” imperialista perenne, tal y como se aborda en el blog antes citado, de obligatoria consulta para todo aquel que quiera profundizar en los conceptos aquí expuestos.

Detalle de la serie 'ABC de la Europa Racista' (2017). Fotografía: Paula Herraiz Llavador.

Detalle de la serie ‘ABC de la Europa Racista’ (2017). Fotografía: Paula Herraiz Llavador.

El público se ve invitado a realizar dos paradas obligatorias al visitar la exposición, por un lado para explorar el ‘ABC de la Europa Racista’ (2017) y, por otro, para adentrarse a modo de relato en ‘Hay un monstruo bajo mi cama’ (2017). En esta misma línea, la obra ‘Ius Sanguinis’ expone la complejidad de un término que perturba la vida de los hijos fruto de uniones migrantes. Tanto su formación como sus propias vivencias, han convertido su obra en un árbol de relatos que interpelan al espectador a mirar a los ojos del verdadero “monstruo”: aquel que se alza como adalid de la “blanquitud”.

‘El monumento’ se ve truncado por la distintiva expresión artística de Daniela, quien, a través de ’Monumentos coloniales’ (2017), altera la relación del individuo con su herencia artística, quedando destronada la memoria impuesta por los invictos.

La esencia tanto del proyecto ’07-11-2016′ (2017) como ‘Monumentos coloniales’ (2017), se embebe de su paso por Valencia. La obra se compone de una pieza audiovisual realizada por el alumnado del Máster en Historia del Arte y Cultura Visual de la Universitat de València, junto con la artista, la comisaria Irene Llàcer y el Equip351. La performance suponía el cierre de unas jornadas impartidas en la Facultad de Geografía e Historia cuyo objetivo era el de profundizar en el entendimiento crítico del Sistema de Control Migratorio, la colonialidad entre otros temas abordados en la obra de Daniela Ortiz.

Pieza de la serie 'Monumentos Coloniales' (2017). Fotografía: Paula Herraiz Llavador.

Pieza de la serie ‘Monumentos Coloniales’ (2017). Fotografía: Paula Herraiz Llavador.

Daniela Ortiz alumbra la performance ’07-11-2016′ justo en la transición del paso del día 6 al 7 de noviembre de 2016, momento en el cual le es impuesto el estado de ciudadana ilegítima. El lugar escogido fue la Plaza de Manises de la ciudad de Valencia, flanqueada por el Palau de la Generalitat y la Diputación Provincial y presidida por la estatua del colonizador Francisco Pizarro, erigido en lo alto de su columna, testigo de todo lo allí acontecido.

La acción consiste en la lectura por parte de los alumnos del Máster de las palabras exactas que el funcionario de la oficina de extranjería le había dicho a Daniela, esa misma mañana. La artista, situada frente a la escuadra “euroblanca”, callada, con la mirada clavada en el suelo, aún con la vibración de las doce campanadas que marcaron el fin de su condición de persona “legal”, asume lo dicho, cual sentencia. El momento invita a la reflexión interna de lo que en esa plaza estaba sucediendo: una mujer, una futura madre, una persona, había adquirido la condición de “ilegal” en el país que la había visto formarse como artista y donde había establecido vínculos afectivos; un país que ahora le daba la espalda.

Los planteamientos que subyacen en las piezas expuestas permiten a “Blanca Europa” eclosionar en nuevos espacios a los que acudir tanto para la reflexión como para la acción. Por otro lado, la participación activa y organizada con el Equip351 (colectivo de gestión de proyectos culturales), estimula la implicación y acceso de todos los públicos.

Sin duda, la presencia de artistas como Daniela Ortiz dentro del panorama artístico es fundamental para la cristalización del pensamiento crítico de la población, a menudo sumido en el letargo. Una realidad que trasciende la mirada, el gesto y la palabra, haciendo partícipe al espectador de un acto que fluctúa entre la reflexión y la rebeldía.

Instantánea de la exposición 'Blanca Europa', presente en Las Atarazanas.

Instantánea de la exposición ‘Blanca Europa’, presente en Las Atarazanas.

Andrés Herraiz Llavador

 

 

 

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