La figura de cartón de G. Aróstegui en València

La figura de cartón
Presentación libro de Gonzalo Aróstegui Lasarte
George Best Club
Calle Alzira, 12 de València
Sábado 16 de noviembre a las 19 horas

Gonzalo Aróstegui y su nuevo libro «La figura de cartón»

«La figura de cartón» es el tercer libro que publica el carismático y alternativo Gonzalo Aróstegui tras «Madrid 3» (2004) y «En los antípodas del día» (2012), profundísimo conocedor de temas musicales y cinéfilos, y fundador y creador del reconocido blog «Ragged glory».

La obra, con perfil de pura edición independiente, vio la luz a través de una campaña previa de micromecenazgo en la editorial Libros.com, y se presenta con un sugerente subtítulo: «Relatos de juventud, dolor y violencia».

En su contenido, -relatos con cierto orden o carácter cronológico- Aróstegui se inspira en experiencias tanto ajenas como personales o ficticias, dejando al descubierto emociones juveniles con anécdotas variopintas que van desde un concierto de Iggy Pop a sucesos relacionados con discos de Bob Dylan, Lou Reed, o pasajes que hacen referencia a descripciones de hipotermias nocturnas, reuniones de juegos de cartas, tabaco, whisky, relaciones sexuales, explotación laboral, conciencia social, o críticas al sistema.

El libro, que pone en evidencia un estilo personal muy reconocible fue presentado por primera vez el pasado 12 de septiembre en Madrid, y ahora se presenta en el George Best Club de Valencia, lugar de culto a la música y donde Aróstegui se dejó ver por última vez en Valencia momentos después de la presentación del libro publicado por MAKMA «1050 discos cardinales», en cuyo acto participó con una documentada aportación.

En esta ocasión se invierten los papeles, y Aróstegui estará precisamente acompañado por el crítico musical de MAKMA, Juanjo Mestre, autor del citado libro «1050 discos cardinales» quien realizará la introducción a modo de anfitrión y participará en el coloquio con el autor.

Cartel presentación de La figura de cartón en el George Best Club de València

Una buena oportunidad para disfrutar de los conocimientos musicales de este tándem, y para salir con el ejemplar firmado y con dedicatoria de Aróstegui.

Vicente Chambó

‘La trinchera infinita’: un topo andaluz y la represión franquista

‘La trinchera infinita’, de Jon Garaño, Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi
Con Antonio de la Torre, Belén Cuesta y José Manuel Ponga
Coproducción España-Francia; La Claqueta PC, Manny Films, Irusoin, Moriarti Produkzioak, 2019

Antonio de la Torre. Escena de ‘La Trinchera infinita’.

Que yo sepa no es un tema que se haya tocado demasiado a nivel de cine, literatura u otras ramas de la cultura, y eso que es un asunto que da para mucho. Hablo de los topos, un término que se normalizó a partir de 1977 gracias a la obra titulada con ese vocablo por el leonés Jesús Torbado y por el vasco Manuel Leguineche, y que desde entonces se utiliza para definir a las personas que se escondieron durante bastantes años en zulos de casas, cobertizos, corrales, establos…, con el fin de evitar la durísima represión franquista de la posguerra.

Belén Cuesta y Antonio de la Torre. Escena de ‘La Trinchera infinita’.

Hay constancia de que hubieron abundantes casos hasta que se publicó el decreto-ley del 1 de abril de 1969, por el que se declaró la prescripción de los delitos cometidos con anterioridad al final de la Guerra Civil. Muchos de estos seres humanos fueron perseguidos por chivatazos, con manipulaciones vengativas de sus paisanos del pueblo, sin haber cometido delitos de sangre o sin pertenencia política a instituciones republicanas y, curiosamente, también recibieron la reprobación de los maquis debido a su oculta falta de acción contra el régimen dictatorial. De uno de ellos –del andaluz Higinio Blanco– trata la nueva película de Jon Garaño, José Mari Goenaga y Aitor Arregi, tres guipuzcoanos que ya saborearon las mieles del éxito –o mejor sería decir del reconocimiento crítico– gracias a ‘Loreak’, en 2014, y a ‘Handia’, en 2017.

Antonio de la Torre. Escena de ‘La Trinchera infinita’.

Visto lo visto, mucho me tendría que equivocar si ‘La trinchera infinita’ no lograse, nuevamente, tanto o, incluso, mayor valor crítico que sus antecesores largometrajes, puesto que es un peliculón de tomo y lomo, donde, además, Antonio de la Torre y Belén Cuesta se salen en sus respectivos papeles protagonistas; tanto, que rozan la mayor de las excelencias interpretativas. 

Escena inicial de persecución. ‘La Trinchera Infinita’.

A destacar los primeros planos de la persecución inicial antes de entrar en la angustia de una situación que influye en el trato con los vecinos y en una relación personal de pareja –o, posteriormente, también con la de su hijo– que, gradualmente, se va deteriorando por todo el conjunto de difíciles circunstancias. 

Antonio de la Torre en una escena de ‘La Trinchera infinita’.

Considero que es una película que deberían ver todos los españoles, primero, porque, a pesar de la dificultad de su argumento, es tratada con ingenio para no perder intensidad a lo largo de todo su visionado; segundo, porque ofrece brillantemente el lado oscuro del sufrimiento personal a partir del temor constante, del sentimiento de soledad o de tortura psicológica convertida en pesadilla; y tercero, porque es parte de una historia nuestra que no se podrá borrar por mucho alzheimer colectivo que se quiera imponer.

Cartel de ‘La Trinchera Infinita’.

Por todo ello y por mucho más, el resultado es una peli sumamente detallista, emotiva y con buenas dosis de suspense. No, no es cuestión de comparar y para gustos no hay nada escrito, pero, por mucho bombo que le den a Amenábar o a Almodóvar, yo apuesto por ‘La Trinchera infinita’ como la más seria candidata a los próximos Goya, tanto como mejor película como respecto a los actores principales. Veremos. 

Juanjo Mestre

Yanis Varoufakis y la farsa europea con Grecia

Adults in the Room (Comportarse como adultos)
Dirección: Costa-Gavras
País: Grecia
Con Christos Loulis, Alexandros Bourdoumis, Ulrich Tukur, Josiane Pinson, Valeria Golino…

Christos Loulis, Alexandros Bourdoumis representando respectivamente a Yanis Varoufakis y a Alexis Tsipras

Tenía especial interés en visionar este film del griego Costa-Gravas por el complejo tema que aborda acerca del rescate financiero de Grecia en el 2015, porque sabía que se basaba en la autobiografía del carismático Yanis Varoufakis y porque este director siempre ha practicado un cine activista y socialmente comprometido. De él siempre recuerdo «La caja de música» con Jessica Lange interpretando el papel de una abogada que defiende a su padre, un exiliado húngaro al que le acusaban de colaborar con los nazis.

Lo cierto es que me esperaba mucho más de un «Comportarse como adultos» que, desde la lamentable traducción del título -no le pillo para nada el significado, parece un melodrama juvenil- hasta toda la línea argumental, me dejó la sensación de un largometraje algo incompleto e impreciso, seguramente una subjetiva impresión motivada por echar en falta más profundidad en la realidad social del pueblo heleno.

Imagen de la película Comportarse como adultos

Y es que toda la cinta se sumerge casi exclusivamente en las duras negociaciones que Varoufakis mantuvo con la Troika, ese grupo de intimidantes hombres de negro que dependen del Fondo Monetario Internacional, del Banco Central Europeo y de la Comisión Europea.

Por supuesto hay detalles que hacen reflexionar al espectador, tales como que las opiniones del pueblo mediante sus votos sirven para bien poco frente a las políticas neoliberales más restrictivas, o cómo esas élites financieras no dudan en seguir sus dictámenes de austeridad sin casi ningún atisbo de benevolencia, filantropía y solidaridad. En ese sentido, así como en la importante responsabilidad de los medios de comunicación, sí que consigue Costa-Gavras exhibir su faceta más comprometida y emocional.

Cartel de la película Adults in the room ‘Comportarse como adultos’

Para ello descarga todo el peso principal de la peli en Christos Loulis, quien se encarga de representar correctamente la firmeza del guaperas, motero y peculiar Yanis Varoufakis -posiblemente uno de los políticos europeos más individualistas e interesantes de los últimos años-, abarcando hasta los últimos días en que se aleja de ser la mano derecha del primer ministro Alexis Tsipras, líder de la coalición de izquierdas Syriza, y presenta su dimisión.

Lo dicho, no está mal la película, tiene sus momentos pero está excesivamente apelmazada por tanto detalle técnico a nivel económico cuando lo principal se cocía en las calles de Grecia. Como dijo a principios del año en curso Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, «se aplicó una austeridad irreflexiva, no fuimos solidarios con Grecia y la insultamos». Pues eso, lo que les decía Varoufakis.

Juanjo Mestre

Woody Allen, llueve sobre mojado en New York

A rainy day in New York
Dirección: Woody Allen
País: EE.UU.
Con Timothée Chalamet, Elle Fanning, Selena Gomez, Jude Law, Annaleigh Ashford, Rebecca Hall, Diego Luna, Liev Schreiber, Cherry Jones…

Escena de la película con el paraguas. Gatsby Welles (Timothée Chalamet)

Por fin llegó el cincuentavo largometraje del genio neoyorkino a la gran pantalla tras verse envuelto por una desmesurada polémica previa, con boicot americano incluido debido al último -mejor sería decir penúltimo- episodio familiar privado ajeno a su labor de director, como fueron las declaraciones de su hija adoptiva Dylan Farrow.

El retraso de «A rainy day in New York» impidió su habitual regularidad de película por año, apuntando incluso a convertirse en un film maldito. Finalmente ha podido ser distribuida, al menos en Europa.

Escena película con Ashleigh (Elle Fanning) y Ted Davidoff (Jude Law)

Antes de introducirme en algunas particularidades sobre su contenido decir que mi admiración por Woody Allen se mantiene intacta, no ha decrecido ni un milímetro por descréditos de influencias dispares y se trata de un atípico caso por el que no siento ningún deseo de tener objetividad. Eso sí, me resultan curiosas las diferencias entre la crítica especializada y las opiniones de amigos con probado criterio que han ido a verla, en líneas generales estas últimas mucho más positivas y más cercanas a la mía. 

Y es que la mayoría de las apreciaciones que he leído en los medios «oficialistas» han sido bastante negativas, que si hay gags repetitivos de su filmografía, que si el guión es justito, que si tal o tal es demasiado predecible, que si hay cansancio creativo… Incluso alguna me ha parecido que se ensañaba en exceso, predominando aversión por Allen y dando sensación de ir más allá de un riguroso análisis de cine.

Selena Gómez), Timothée Chalamet y Woody Allen en un momento del rodaje

Entrando de lleno en este lluvioso día neoyorquino podríamos decir que sabe a nostalgia, a día otoñal, adquiriendo esa precipitación atmosférica la condición de elemento fascinante. Entre los actores no queda más remedio que destacar a un joven talento como Timothee Chalamet. Este chaval ya me pareció admirable en la exquisita peli italiana “Call me by your name” de Luca Guadagnino y, ahora, ha conseguido asentarme esa opinión con el papel de pijo intelectual que rechaza buena parte de su opulencia material familiar, deambulando entre el pesimismo, el neurotismo, la tozudez, la ironía y un curioso enamoramiento de su chica Ashleigh (Ellen Fanning), quien peca de excesiva inocencia, todo lo contrario que Shannon (Selena Gómez) aunque ambas coincidan en sensibilidad y en admiración hacia el personaje principal de Gastby Welles.

Shannon (Selena Gómez) y Gatsby Welles (Timothée Chalamet)

Sí, está claro que es la comedia romántica típica de Allen repleta de desventuras, relaciones complejas, contradicciónes y equívocos, con los prodigiosos diálogos característicos y poniendo énfasis paralelamente en las miserias de exitosos hombres maduros y en una sorprendente charla final madre e hijo que resulta determinante en el desenlace.

Cartel español de «Dia de lluvia en Nueva York» de Woody Allen

Que sí, que sí, que llueve sobre mojado. ¿Pero y qué? Ahí está, imperturbable y demostrando una ficticia elegancia que entusiasma. Queda claro que no es su mejor película, que no es una obra maestra y que posiblemente acabe en la segunda división woodyalleniana. Pero también que probablemente será otra de tantas en su inmenso arsenal filmográfico que se reconozcan cuando no esté.

Personalmente durante los noventa y tantos minutos de duración me evadió de la vida cotidiana, me contagió la sonrisa y me emocionó en algunos instantes. Eso es mucho, suficiente, tanto como para exclamar una vez más: Larga vida al gran genio Woody Allen!!!

Juanjo Mestre

Hasta siempre hijo mío, duelo y bondad

Hasta siempre hijo mío
Dirección: Wang Xiaoshuai
País: China
Con Liya Ai, Du Jiang, Zhao-Yan Guo-Zhang, Jingjing Li, Xi Qi, Roy Wang, Wang Jingchun, Cheng Xu, Mei Yong…

Imagen de la película «Hasta siempre hijo mío», utilizada también para el cartel

Extraordinaria, sensacional, exquisita, impactante, maravillosa… así podría llegar hasta un sinfín de elogios apasionados que ensalzaran como se merece a “Di jiu tian chang”, aka traducida como “Hasta siempre hijo mío”, el más reciente film de Wang Xiaoshuai.

La peli del director de Shanghái dura algo más de tres horas, un detalle que, a pesar de que en ningún momento se hace pesada, podría sumarse como hándicap a lo de ser un rodaje oriental. Por ello, casi con toda seguridad, acabe convirtiéndose en una apreciada película de culto para el mundo cinéfilo occidental.

Imagen de la película «Hasta siempre hijo mío»

Uno de sus aspectos más interesantes es que, junto a la trama principal que envuelve a los personajes, permite aproximarnos a la evolución socio-política del gigante asiático durante los últimos 40 años, de cómo una férrea dictadura comunista cede paso a una implacable expansión capitalista.

En ese transcurso de tiempo se entremezclan los asuntos cotidianos de la clase obrera china con las imposiciones de un régimen autoritario que influye directamente en el día a día, soportando y transigiendo con la disciplina y con las prohibiciones de obligado cumplimiento, como por ejemplo las fiestas privadas clandestinas o la política de control y represión sobre el hijo único que se aplicó en la República Popular China desde 1978 hasta el 2015 con el fin de reducir el crecimiento demográfico.

Imagen de la película «Hasta siempre hijo mío»

Ahora bien, si hay una particularidad original es que el guión no sigue un estricto orden cronológico, cosa que permite al espectador jugar con la imaginación de varias historias paralelas que convergen en una.

Pero indudablemente donde está el meollo importante es en los dos duelos, el de un hijo que muere ahogado y el de un hijo adoptado que no acepta su situación y se escapa de casa. A partir de ahí el director retrata extraordinariamente la dureza existencial de personas sencillas, humildes y nobles, con miradas, gestos y estados como la miseria, la bondad, el dolor y la tristeza que adquieren condición de belleza. Por supuesto a destacar la soberbia actuación de dos auténticos perdedores de la vida, como es el matrimonio protagonista formado por Jing-chun (Liu Yaojun) y Yong Mei (Wang Liyun).

Imagen de la película «Hasta siempre hijo mío»

Quizás la única pega para el que suscribe sea una recta final excesivamente reconciliadora por el sentimiento de culpa que afecta a varios personajes. Con todo me parece que apunta a clásico del celuloide, de las mejores películas que un servidor ha visto en la última década. 

Imagen de la película «Hasta siempre hijo mío»

Por ello y por mucho más recomiendo que vayan a verla, es de esos filmes que engrandecen el séptimo arte. Llévense pañuelos y si es preciso lloren, que no es nada malo derramar lágrimas. Además supongo que no durará mucho en la cartelera comercial, ya saben cómo funcionan estas cosas, máxime si no hay suficiente público interesado en el verdadero cine de calidad.

Juanjo Mestre

Datura 4, aussie-rock de élite

Datura4
Martes 8 de Octubre del 2019
22:00 horas
Loco Club
C/Erudito Orellana nº 12 de València

Imagen promocional del último disco de Datura4

En el 2015 nos sorprendió toda una institución rocanrolera australiana como Dom Mariani (conocido por su pasado con DomNicks, Summer Suns, Stoneage Hearts, Someloves, The Majestic Kelp, y muy especialmente con The Stems, DM3 o en solitario) con otro nuevo proyecto musical llamado Datura4. Su debut se tituló «Demon blues», un auténtico y diabólico manjar de hard-rock setentero, powerpop, blues progresivo y psicodelia.

Un año después volvieron a demostrar su poderío en una línea similar con «Hairy mountain». Y ha sido durante el año en curso cuando han completado una gran trilogía con «Blessed is the boogie» donde han presentado algún cambio en la formación inicial, repitiendo Stu Loasby (Jack and The Beanstalk, The Majestic Kelp,…) al bajo, y Warren Hall (The Drones, The Volcanics,…) a la batería, e incorporándose Bob Patient (teclista) y Joe Grech a la guitarra en sustitución de Greg Hitchcock. 

Cartel promocional de la gira de Datura4

Este último disco es un trabajo capaz de conectar detalles clásicos de nombres como Led Zeppelin, ZZ Top, Canned Heat, The Saints… Será presentado en cinco ciudades (València, Granada, Sevilla Madrid y Hondarribia) durante la primera gira de esta superbanda por España. Muy altamente recomendable. 

Juanjo Mestre

Amenábar, Unamuno y el franquismo

Mientras dure la guerra
Dirección: Alejandro Amenábr
País: España
Con Karra Elejalde, Eduard Fernández, Santi Prego, Patricia López, Inma Cuevas… 

Karra Elejalde en el papel de Miguel de Unamuno

Siempre he pensado que en todas las facetas del arte y de la cultura hay nombres sobrevalorados, infravalorados y los que más o menos están justamente reconocidos. Del repóker de nombres muy famosos del cine que exportan la marca España por el resto del mundo creo que la cosa se podría quedar en un full de dos ases (Almodóvar y Bardem) y tres jotas (Amenábar, Banderas y Penélope Cruz). Es decir, dos que han cosechado muchos méritos y tres que no son para tanto, opinión subjetiva sin ánimo de ser compartida.

Del director de cine Alejandro Amenábar que, al fin y al cabo, es el asunto central que nos ocupa, nunca he sido muy fan a pesar de que le reconozca méritos. De su filmografía creo que “Tesis” y “Mar Adentro” fueron las pelis con las que más conecté, aunque no hace mucho revisé la primera de ambas, todo un éxito del cine independiente español de mediados de los noventa, y no me pareció tanto como en su día.

Eduard Fernández en el papel de Millán-Astray

Ahora Amenábar vuelve plenamente al centro de la actualidad internacional con “Mientras dure la guerra”, una peli que empezó a generar gratuita divulgación en mayo del 2018 a partir de que la plataforma patriótica de legionarios, la misma que había intentado impedir que se cambiara la calle del fascista Millán-Astray en Madrid (actualmente calle de la maestra Justa Freire), advirtiera de posibles acciones legales si desde su óptica no se respetaba al fundador de la Legión y de Radio Nacional de España.

Alejandro Amenábar y Karra Elejalde en el rodaje

Ahí no acabó la cosa ni creo que acabe durante las próximas semanas. En los días previos al estreno oficial del pasado 27 de septiembre, a causa de los medios de comunicación enchufados que pudieron asistir al preestreno y a las entrevistas ofrecidas por el director chileno-español, se ha intensificado de manera desmesuradísima la polémica, tanta que es posible que sea un buen indicador de la situación o del país donde vivimos, donde las heridas todavía supuran porque nunca cicatrizaron.

Realmente lo que más me ha sorprendido de tanta controversia es el grado de irritación que he observado en las redes sociales por un sector, con improperios, insultos y descalificaciones hacia Amenábar y hacia una supuesta conspiración de adoctrinamiento “pseudo-progresista”. Curiosa tanta suspicacia y recelo, tanta indignación y exacerbación, tanto ruido en un país donde claramente se adoctrinó -esa palabra ahora tan de moda otra vez- en una sola línea durante los 40 años posteriores a la Guerra Civil y donde, en líneas generales, ha prevalecido un pacto de silencio tanto a nivel familiar como social, detalles que en cierto modo impiden madurar suficientemente nuestra democracia. Y lo más grave e increíble de todo es que muchos comentarios se realizan sin ver la película de marras. 

Santi Prego en el papel de Franco

Dejando al margen cuchicheos, chismorreos y un sinfín de absurdos debates, la peli versa -como cada vez más gente sabe- sobre los días precedentes al mítico acto de exaltación de la raza y de celebración de la Hispanidad que tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca con el célebre Miguel de Unamuno como rector junto a numerosos militares, el Obispo y Carmen Polo, la esposa del dictador Francisco Franco.

Cartel de la película «Mientras dure la guerra»

Seguramente la cinta contiene rigor histórico en un elevado tanto por ciento, con algunos detalles que posiblemente no están suficientemente acreditados y con algunos añadidos lógicos para hacer más atractivo su resultado. Que si los apuntes sobre civilización occidental cristiana, que si vencer y convencer, conquistar y convertir, que si los vivas a la muerte y en contra de los intelectuales, que si la Polo salvó a Unamuno de las iras fascistas…

Lo que más me parece interesante de esta peli, que no considero para tirar cohetes dentro del séptimo arte, es el enorme papel del actor vasco Karra Elejalde, quien consigue a la perfección que el personaje transmita ese librepensamiento que caracterizaba al escritor y filósofo bilbaino, con sus contradicciones, sus paradojas y su evolución ideológica, incluidas sus reflexiones cuando es apoyado y destituido de su cargo tanto por la República como por el bando sublevado y golpista. Solamente por eso, porque además la peli es entretenida y porque siempre es un placer acercarse a Don Miguel de Unamuno como una de las grandes figuras de nuestro patrimonio cultural me parece que debería ser bien valorada entre la crítica y entre los espectadores españoles.

Juanjo Mestre

Relatos juveniles y violentos de Gonzalo Aróstegui

La figura de cartón
Presentación libro de Gonzalo Aróstegui Lasarte
Local Editorial Libros.com
C/ Eduardo Benot, 2 de Madrid
Jueves 12 de septiembre a las 19 horas

Gonzalo Aróstegui Lasarte y su nuevo libro «La figura de cartón»

Más de una vez he escuchado decir a Gonzalo Aróstegui que escribe porque es su modo de crear y buscar la belleza. Yo diría que más bien es su particular belleza, esa que he corroborado durante ya muchos años de admiración y amistad en sus poemas, en sus artículos de cine y música dentro de su fabuloso blog «Ragged glory», o en sus dos novelas anteriores «Madrid 3» del 2004 y «En los antípodas del día» del 2012.

Ahora, siguiendo su personal y peculiar estilo literario, presenta su tercer libro «La figura de cartón» con un subtítulo muy elocuente, relevante y también revelador: relatos de juventud, dolor y violencia. Y lo hará acompañado de dos instituciones de la escritura independiente como Javier de Gregorio, conductor del mítico blog Javier Fuzzy Records, y Miguel Angel Medina, autor del libro «No vas a aprender en tu puta vida».

Los tres hijos literarios de Gonzalo Aróstegui

Esta obra que ha visto la luz gracias a una tenaz campaña previa de mecenazgo o crowdfunding, está marcada por cierto caracter cronológico en sus relatos, iniciándose entre experiencias, descubrimientos y emociones de aquellos años de juventud que dejan profundas marcas, desde un concierto de Iggy Pop -no podían faltar los vestigios rocanroleros en Gonzalo- hasta el descubrimiento del «Highway 61 revisited» de Bob Dylan o el «New York de Lou Reed, pasando por la hipotermia que acecha tras un baño nocturno en la playa, las timbas de póquer con humo de tabaco y efluvios de whisky en un piso de estudiantes, el primer trabajo de pinche de cocina en la isla alavesa de Zuhatza, el desvirgue o la explotación laboral por un -me encantan estas definiciones- «sátrapa irracional» o «batracio represor».  

Seguramente una de las frases donde muchos nos sentiremos identificados es esa de que «el rock and roll potencia el engreimiento juvenil, acentuando convicciones que provocan el alejamiento de lo más puritano y conservador».

Tampoco podían faltar en Gonzalo los aspectos de conciencia social, decepción, denuncia y críticas al neoliberalismo dentro del capitalismo, y aglutinados en ese profundo «dolor» que alcanza el cénit en «febrero del 77» con mayores grados de violencia entre antidisturbios o en esa surrealista historia de marines americanos que da pie al título de esta excelsa novela.

Cartel de presentación de «La figura de cartón» Gonzalo Aróstegui

Eso sí, quiero hacer mención especial al relato «El regreso de Teresa». Sin minusvalorar el resto me parece sublime esa narración cargada de soledad, inquietud, angustia e incomunicación.

En definitiva, un libro altamente recomendable y una gran ocasión disfrutar de la presentación de este libro y de su autor, al que siempre resulta un gustazo escuchar. Afortunados sean los que puedan.

Juanjo Mestre 

Un mundo sin los Beatles sería infinitamente peor

Yesterday
Dirección: Danny Boyle
País: Reino Unido
Guión: Richard Curtis
Con Himesh Patel, Lily James, Kate McKinnon, Ed Sheeran… 

Imagen de Jack Malik tocando el piano para sus padres

Sentí mucho interés desde que supe de su estreno. Una película relacionada con los Beatles y dirigida por el director de largometrajes como Trainspotting o Slumdog Millonaire eran alicientes suficientes para no dejar perder la oportunidad de verla en la gran pantalla. 

Lily James como Ellie con Himes Patel como Jack Malik

De entrada decir que «Yesterday» me ha decepcionado bastante a nivel fílmico, opinión subjetiva sin ánimo de ser compartida. Me ha parecido sumamente blandengue y meliflua, hasta incluso me causó mayor sensación, sin tirar ningún cohete, otro producto comercial relacionado con el rock como fue Bohemian Rhapsody sobre Queen, con la diferencia de que aquello era un biopic y esto se podría definir como comedia romántica musical.

Jack Malik y dos cuadros con imágenes suyas de promoción

Casar una inconcebible ficción sobre la desaparición de todo rastro humano de la archifamosa banda de Liverpoool con la típica historia tierna y sensiblera de chica quiere a chico, chico no sabe si quiere a chica, chica deja a chico y chico se da cuenta que quiere a chica, es harto difícil de cuadrar y mucho más de fascinar.  

Sin embargo, hasta en las películas mediocres hay buenos detalles donde rascar, empezando por ese inicio tan peculiar y cautivador, en el que a partir de un accidente del actor principal y de un extraño suceso mundial se convierte Jack Malik en el único ser humano que recuerda las canciones de los Beatles, aprovechándose de ello para reconducir su carrera musical. Indudablemente el momento en que el mundo descubre por vez primera las perfectas e impecables melodías de los Fab Four es un auténtico puntazo, y es que sin duda alguna este mundo sin los Beatles sería un mundo infinitamente peor de lo que es ahora. 

Encuentro de Jack Malik con Elli

Asimismo, el papel de los dos protagonistas, Himes Patel como Jack Malik y Lily James como Ellie resultan bastante aceptables y, sobre todo, exhiben una pasión contagiosa por la música desde la perspectiva más honesta e íntegra, detalle muy importante en estos tiempos. Digamos también que una película tan comercial como la que nos ocupa ayuda a perpetuar el afecto por los Beatles e incluso a descubrirlos por nuevas generaciones, tan necesitadas de alejarse de lo más vulgar que asedia musicalmente a nuestra sociedad.

Cartel de la película ‘Yesterday’

En definitiva, «Yesterday» es una película con la que seguramente se conseguirán recuperar las altas cantidades económicas que se pagaron por derechos de autor, donde se hacen todavía más míticas canciones como «Let it be», «Hey Jude», «All you need is love», «Help», «Something», «Back in the USSR», «Yesterday»… pero que no pasará a la historia como una gran obra del séptimo arte y, seguramente, dentro de unos meses accederá al cajón del olvido, ese donde jamás estarán los cuatro fantásticos genios de Liverpool. 

Juanjo Mestre 

Echo & The Bunnymen, entre estrellas, océanos y la luna (de València)

Echo & The Bunnymen + Júlia
Jardins de Vivers de València
Miércoles 10 de Julio del 2019
Entradas: Viagogo (pincha aquí)

Imagen promocional extraída página Facebook Echo & The Bunnymen

A estas alturas de la vida no creo que haya muchas dudas de que la segunda banda de Liverpool más popular después de los Beatles posee uno de los legados ochenteros de mayor prestigio y calidad.

Ian McCulloch y el resto de hombres-conejos anduvieron por estos lares ibéricos (Donosti, Madrid y Barcelona si no me falla la memoria) durante el pasado mes de febrero, dejando para el verano algunas plazas que reconquistar.

Imagen promocional extraída página Facebook Echo & The Bunnymen

Es ahora con la llegada de los exorbitantes calores que nos agobian y asedian cuando vuelven de gira entre el 10 y 13 de julio. Tres citas (Jardín Viveros en València, Sons de nit en el Claustre de Santo Domingo en Pollença –Mallorca- y el Festival Pirineos Sur de Huesca) con las estrellas, los océanos y la luna como núcleo del tour, a tenor del título que Echo & The Bunnymen otorgó al último recopilatorio publicado el pasado mes de octubre.

Imagen promocional extraída página Facebook Echo & The Bunnymen

Indudablemente ese mencionado “The stars, the oceans & the moon” será el plato fuerte para promocionar. Un disco que no es un compilado habitual pues recorre a través de diversas selecciones toda la trayectoria de los británicos con nuevas versiones transformadas respecto a las originales.

A criterio y gusto personal del que suscribe no son nada del otro mundo las novedosas lecturas de estudio que se incluyen de las cantinelas más antiguas, tales como “Rescue”, “Stars are stars”, “Zimbo” (también conocida como “All my colours”), “Seven seas”, “Ocean rain”, “The Killing moon” o “Bring on the dancing horses”. En todo caso me parece muy notable el resultado a nivel de arreglos y producción de todo un temazo como “The cutter”, así como el morbo de incluir una joyita oculta como es “Angels and devils”, originalmente cara b del single “Silver”.

Cartel concierto de Echo & The Bunnymen + Júlia en Vivers de València

Son las redenciones de las últimas canciones de los 80’s como “Lips like sugar” y “Bedbugs and ballyhoo”, o de los 90’s como “Nothing last forever” y “Rust” y,  muy especialmente la inclusión de dos excelentes nuevos temas como “The somnambulist” y “How far?” donde un servidor considera que tiene mayor interés este nuevo trabajo.

Lo que queda claro es que, a pesar de esa intermitencia histórica, en que aparecen y desaparecen como el río Guadiana, es una oportunidad fundamental para ver a una banda mítica que ha aportado mucho bueno a la digna causa musical, suficiente razón de peso para no perderse unas palabras mayores como son Echo & The Bunnymen.  

Juanjo Mestre