Apocalipsis del apocalipsis

El apocalipsis ya está aquí: ciclo de cine
Aula de Cinema de la Universitat de València
Salón de Actos Sanchis Guarner, Facultat de Filologia
Avenida Blasco Ibáñez, 32. Valencia
Hasta el 30 de octubre. Todos los miércoles, a las 18.00h

¿La verdad es el horror? He ahí la interrogación con la que Jesús González Requena, autor entre otros del imprescindible “Clásico, manierista, postclásico”,  iniciaba un artículo en torno a la sospecha, tomando como referencia fílmica El silencio de los corderos. Y su respuesta era harto elocuente: “No es esa nuestra opinión, pero sí parece ser la de buena parte de los textos de nuestra contemporaneidad más inmediata, la de este desasosegado fin de siglo que nos ha tocado vivir”. El artículo, escrito poco antes de meternos de lleno en el siglo XXI, ofrecía algunas de las claves de esa visión posmoderna del mundo.

Fotograma de El último hombre sobre la tierra, de Sidney Salkow y Ubaldo Ragona. Imagen cortesía de Aula de Cinema de la Universitat de València

Fotograma de El último hombre sobre la tierra, de Sidney Salkow y Ubaldo Ragona. Imagen cortesía de Aula de Cinema de la Universitat de València

Posmoderna, no postmoderna, como enseguida aclaraba González Requena. “No participamos de la moda de nombrar con este concepto lo que, se supone, vendría después de la modernidad, sino, bien por el contrario, su otra cara –irracional, siniestra, magmática- o, si se prefiere, su sombra, la sombra de la modernidad”. Es decir, que correrían en paralelo los discursos de la objetividad, de la transparencia (discursos científicos, tecnológicos, positivistas), con los discursos de la subjetividad, en tanto discursos artísticos dominados por la experiencia de lo siniestro y la locura.

Fotograma de La hora final, de Stanley Kramer. Imagen cortesía de Aula de Cinema de la Universitat de València

Fotograma de La hora final, de Stanley Kramer. Imagen cortesía de Aula de Cinema de la Universitat de València

Y ahí los tenemos, enfrentados entre sí, en cada una de las películas que conforman el ciclo organizado por el Aula de Cinema de la Universitat de València, bajo el elocuente título de “El apocalipsis ya está aquí”. No sólo ya está aquí, sino que lleva tiempo entre nosotros. Que el cambio de siglo, tan propicio a los discursos apocalípticos, y la crisis económica hayan magnificado sus efectos no significa que el sinsentido de tamaña visión sea cosa del más inmediato presente. De hecho, ahí están las películas, algunas de fecha reciente pero otras de hace ya unas cuantas décadas, para corroborar esa disociación o choque entre los discursos de la modernidad o de la ciencia, y de la posmodernidad o del desgarro siniestro.

Fotograma de Setenta minutos para huir, de Steve De Jarratt

Fotograma de Setenta minutos para huir, de Steve De Jarratt

Películas como Setenta minutos para huir (1988), de Steve De Jarratt; El último hombre sobre la tierra (1964), de Sidney Salkow y Ubaldo Ragona; La carretera (2009), de John Hillcoat, y La hora final (1959), de Stanley Kramer, en las que el apocalipsis enunciado en el ciclo comparece tras producirse una quiebra motivado por los excesos del discurrir científico. Películas que podrán verse en el Salón de Actos Sanchis Guarner de la Facultat de Filologia, todos los miércoles del mes de octubre a partir de las 18.00 horas.

Ataque nuclear, cataclismo, desastre bacteriológico, mundo postholocausto nuclear: he ahí el marco en el que tendrán que moverse a la desesperada los protagonistas de las cuatro películas programadas. De ellos dependerá el sentido o sinsentido de un mundo amenazado por el apocalipsis. Sujetos confrontados a lo real, en tanto agujero negro existencial, y de quienes depende el sentido de un mundo que, en sí, carece de él. Si el apocalipsis ya está aquí, ya va siendo hora de que nos tomemos en serio su siniestra proclama.

Fotograma de La carretera, de John Hillcoat. Imagen cortesía de Aula de Cinema de la Universitat de València

Fotograma de La carretera, de John Hillcoat. Imagen cortesía de Aula de Cinema de la Universitat de València

Salva Torres

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