#MAKMAEscena
‘Don Juan. Cenizas y sombras’, de Juan Carlos Fernández Izquierdo
Intérpretes: Gloria Aia, Iñigo Sanz, Aroa Gómez, Pablo González
Producción: Ruido Interno
Palacio de Festivales de Cantabria (PFC)
Avenida Reina Victoria s/n, Santander
31 de octubre de 2026
“¡Ah! ¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?”. Estos versos de la eterna obra ‘Don Juan Tenorio’, del dramaturgo José Zorrilla y escritos en 1844, sonarán sobre el escenario de la sala Pereda del Palacio de Festivales de Cantabria (PFC) este 31 de octubre, con el tercer estreno de la temporada en el teatro de la capital cántabra bajo el título ‘Don Juan. Cenizas y sombras’.
Esta propuesta, a cargo de la compañía cántabra de artes escénicas Ruido Interno, presenta una nueva reinterpretación del texto clásico de Zorrilla. Bajo la dirección de Juan Carlos Fernández Izquierdo, la obra toma un cariz más contemporáneo, mostrando un proyecto que utiliza las nuevas tecnologías para apoyar esta relectura del célebre autor vallisoletano.
“Al fin y al cabo es una adaptación”, señaló Fernández Izquierdo, haciendo referencia a la corta duración de ‘Don Juan. Cenizas y sombras’, que apenas llega a los 50 minutos y solo cuenta en su reparto con cuatro actores, dejando fuera de escena a gran parte de los personajes que aparecen en el texto original.
Sin embargo, Izquierdo explicó durante la rueda de prensa que, pese a omitir varios de estos personajes principales, ahí es donde entra el aspecto digital y audiovisual de esta obra. Se sirve de la IA (Inteligencia Artificial) para reconstruir cinco personajes que no se hallan físicamente en el escenario, pero que aparecen en determinados momentos para “arropar el discurso de los personajes protagonistas”, y así situar al espectador en esa Sevilla de 1545.

Ruido Interno se sirve de estas nuevas tecnologías y apuesta por una escenografía digital, convirtiéndola en una de sus señas de identidad. De esta forma, consigue reconstruir espacios, ambientes y pasajes de esa Sevilla de mediados del siglo XVI, como la hostería del Laurel, la penumbra de la habitación de Doña Inés, la quinta de Don Juan o la atmósfera del cementerio.
Con estas nuevas ayudas tecnológicas, ‘Don Juan. Cenizas y sombras’ se vale de un elenco de solo cuatro actores —de carne y hueso—, evitando los amplios elencos de otras producciones más grandes y permitiendo hacer hincapié en las relaciones entre los actores y profundizar en los conflictos internos de cada uno de ellos.
Otro aspecto sugerente que presenta esta obra en su puesta en escena es cómo cada actor realiza una presentación mediante un corto monólogo de su personaje. Con ello muestra “lo que son ellos como actores y lo que ese papel representa”, como subrayó Izquierdo.
Y en esta nueva propuesta de Don Juan, más actual, en la que “se trata a los personajes con respeto y con el mismo protagonismo”, explica el director y dramaturgo, se puede ahondar en esa profundidad de los personajes y encontrar la esencia misma de la pasión, el honor, la traición y la redención que toca el texto clásico. Todo ello sin perder de vista la fuerza lírica y su ritmo apasionado, al tiempo que dialoga de tú a tú con la sensibilidad de la sociedad actual.
Ruido Interno ha tomado elementos como una dramaturgia visual, el tratamiento expresivo de la luz, el vídeo y la música para que tengan un papel protagónico en esta nueva reinterpretación del texto de Zorrilla, apostando por acercar desde un ángulo más contemporáneo esta obra, sin perder de vista esa fuerza poética, la pasión o los conflictos morales que han hecho de Don Juan una historia superviviente al paso del tiempo.
‘Cenizas y sombras’, esa segunda parte del título, forma parte de una dualidad que hace referencia a los dos mundos por los que transita Don Juan a lo largo de la representación: el mundo de los vivos, en el que lo terrenal conforma el protagonismo absoluto, o el espiritual, en el que espectros de distintos personajes cobran relevancia en su parte final, dejando esas cenizas sobrevolando en el ambiente y viendo las sombras reflejadas en las paredes.
El reparto constituido por cuatro actores —Gloria Aia, Íñigo Sanz, Aroa Gómez y Pablo González—, que toman el papel de Doña Inés, Don Juan, Doña Brígida y Don Luis, son “más que compañeros en una obra de teatro, amigos”, como apuntó el actor que interpreta a Don Juan, Íñigo Sanz.
El cuarteto actoral, junto a Juan Carlos Fernández Izquierdo, comenzó su relación hace ya más de una década, en las actividades extraescolares del IES Manuel Gutiérrez Aragón, donde Izquierdo tuvo como alumnos a los cuatro protagonistas de este ‘Don Juan. Cenizas y sombras’.
“Se puede decir que este Don Juan nació en las aulas del instituto y en las horas extraescolares de actividad escénica, cuando los cuatro protagonistas eran todavía adolescentes. Aquella experiencia fue tan intensa para este grupo que, años después, los llevó a graduarse en Artes Escénicas”, explica el director.
‘Don Juan. Cenizas y sombras’ no se detendrá tras su estreno. Cuenta con tres representaciones en La Bañeza (León), el 1 de noviembre; el 7 del mismo mes —y volviendo a la comunidad cántabra— la función se llevará a cabo en la localidad de Vioño de Piélagos, y, ya en diciembre, en el Teatro Antiguas Escuelas de Orejo, en Marina de Cudeyo.
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