‘Del día o de la noche’. Solange Pessoa. Centro Botín

#MAKMAArte
‘Del día o de la noche’, de Solange Pessoa
Comisaria: Bárbara Rodríguez
Centro Botín
Muelle de Albareda s/n, Santander
Hasta el 28 de marzo 2027

Ese rincón donde la luz llega, pasa y se va. Un lugar donde los haces luminosos otorgan fuerza, energía y vitalidad, dejando tras de sí una oscuridad plena y sincera para que cada cual centre sus pensamientos, consiguiendo encontrar esa individualidad que parece esquivar el fulgor cotidiano en la era contemporánea.

Ese espacio donde tan importante es la luz como su ausencia es el hogar por donde transita el imaginario de Solange Pessoa. En él habita la artista brasileña desde hace décadas y, por primera vez en España, el público tendrá la oportunidad de explorar en el Centro Botín cada rincón de su amplio universo telúrico con la exposición ‘Del día o de la noche’.

Un imaginario en el que la naturaleza tiene una gran repercusión, con obras de diferentes disciplinas que transitan entre la luz y la oscuridad. En los múltiples espacios que la sala expositiva ha puesto a su disposición, los trabajos de Pessoa se juntan, se separan y se distorsionan, mientras la artista da rienda suelta a los elementos matéricos que conforman su obra.

Los trabajos expuestos en ‘Del día o de la noche’ se encuentran profundamente ligados a la región brasileña de Minas Gerais. En ella, el barroco marca el estilo de la muestra, donde la artista encuentra la intensidad material, las formas contorsionadas y el exceso visceral y orgánico necesarios para dar forma a esta exposición.

Vista de la exposición ‘Del día o de la noche’, de Solange Pessoa. Foto: Belén de Benito, cortesía del Centro Botín.
Vista de la exposición ‘Del día o de la noche’, de Solange Pessoa. Foto: Belén de Benito, cortesía del Centro Botín.

Este barroquismo lleva a Pessoa a trabajar con materiales provenientes de la naturaleza –cera, cuero, sangre, incluso el cabello (humano o animal) y otras materias orgánicas densamente acumuladas–, generando de esta manera una fuerte carga física y sensorial en el espectador.

La comisaria de la exposición, Bárbara Rodríguez, señala acerca de la obra de Solange Pessoa que “lo espiritual nunca aparece separado de lo físico, sino que surge desde la propia materia, desde sus texturas, su intensidad, sus brillos y opacidades”.

Pintura, dibujo, videocreación, escultura, instalación e incluso performance se dan cita en este ‘Del día o de la noche’. A lo largo de la sala expositiva se hace evidente el desafío que supuso moldear el espacio para la muestra, tal y como señaló Pessoa durante la presentación. Sin embargo, como la artista brasileña añadió al aludir al edificio del Centro Botín, “es tan importante como el arte que lleva en su interior, pues es la arquitectura la que abriga las obras de arte”.

Con esta reflexión arquitectónica, Solange Pessoa y la comisaria Bárbara Rodríguez han construido una exposición donde los diferentes espacios transportan al espectador de la oscuridad a la luz. En este recorrido, las propias obras asumen el protagonismo y otorgan un sentido pleno a la afirmación de la artista brasileña: “El artista no tiene dominio racional sobre lo que hace”.

Una oscuridad que da comienzo al inicio del recorrido de la muestra con el vídeo ‘Delongas’ (2023), donde, en un espacio sombrío, se ofrece una experiencia visual, aural y espacial de cómo el bronce licuado cambia de estado transformándose en un material sólido.

‘Delongas, de Solange Pessoa. Foto: Belén de Benito, cortesía del Centro Botín.

De la ausencia de luz llegamos al final de la exposición con la obra de mayor luminosidad de la propuesta expositiva, ‘Origo’ (2010-2026), compuesta por innumerables esculturas de arcilla, bronce y elementos orgánicos dispuestas por el suelo, evocando con estos materiales la región autóctona de la artista, Minas Gerais, y su historia extractiva y minera.

‘Origo’ es una de las dos instalaciones creadas exclusivamente para la arquitectura de ‘Del día o de la noche’, desarrollada en el centro expositivo de la capital cántabra, y que el propio Centro Botín ha producido. La otra obra diseñada para esta muestra bajo el título ‘Arreios’ (2026) consiste en 17 figuras espectrales suspendidas en la sala, donde las monturas de caballo cosidas a mano con fragmentos de cuero cuelgan como ropajes medievales.

Entre ‘Delongas’ y ‘Origo’, sin que la luz y la oscuridad entren en batalla –pues, como señaló Rodríguez, “Solange Pessoa no cree en los opuestos”–, el recorrido evoca ese sentimiento tan arraigado a la naturaleza, la memoria, el cuerpo, la espiritualidad y los ciclos vitales que la brasileña ha desarrollado durante más de tres décadas de trabajo.

‘Del día o de la noche’. Solange Pessoa. Centro Botín
‘Origo’, de Solange Pessoa. Foto: Belén de Benito, cortesía del Centro Botín.

La naturaleza más expresiva en esta obra viene referida por el caballo, animal con el que la brasileña se identifica. “Están muy presentes en mi cabeza”, subrayó Pessoa sobre la recurrente presencia de estos equinos en sus obras, antes de añadir: “Para mí son una metáfora del movimiento”.

En este espacio en el que se mueve el imaginario de la brasileña tenemos obras como el vídeo performativo ‘Cavalos’ (2003), donde se ve un grupo de equinos pastando en una hacienda de Minas Gerais; o la serie de 29 dibujos ‘De vez em quando os cavalos voltam’ (2003-2008), en la que apela a la figura del caballo como un carácter mitológico y a la relación que el ser humano tiene con él.

Sin embargo, estos animales también están presentes –aunque no visibles– en uno de los trabajos más personales que expone aquí la brasileña: ‘Catedral’ (1990-2003). Esta obra de más de 100 metros de largo está realizado a base de cabello humano, cuero y tela. Esto le otorga a la instalación una dimensión que conecta lo personal con lo emocional, pues gran parte del cabello es de amigos y familiares de la artista.

Anclado al techo por accesorios ecuestres, consigue de esta forma que los materiales toquen el suelo y se desplacen por él formando curvilíneas formas recordando a la anatomía y el movimiento de un caballo, pero también, como Pessoa hace referencia, las líneas ascienden monumental y espiritualmente, como la catedral de Brasilia de Oscar Niemeyer.

“Las instalaciones no son solo para los ojos, hay que abrir la percepción”. Con estas palabras, Solange Pessoa invita al público a que vaya más allá de lo que los ojos ven en ‘Del día o de la noche’ y compruebe cómo es posible que los cuatro elementos primigenios –tierra, aire, agua y fuego– se mezclen en el espacio expositivo, creando interconexiones, pero consiguiendo a su vez ser elementos independientes.

Vinculada a la instalación ‘Catedral’, la performance ‘Cornelius’ (2002-2011) consiste en el deambular lento y pausado de una figura encapuchada por el espacio, como una presencia ambigua entre lo humano y lo animal, puesto que la capucha –fabricada a base de pelo humano– lo envuelve casi por completo y su paso calmado convierte al performer en una escultura viva que explora y habita el entorno.

En este universo matérico que propone Pessoa, la exposición es capaz de hallar diferentes temporalidades y encontrar en esas dicotomías lo que visceralmente se busca de forma inconsciente en esos supuestos opuestos. De modo que, tal y como compulsa la comisaria Bárbara Rodríguez, “esta exposición propone entrar en un universo donde lo corporal y lo trascendente, la oscuridad y la luz, lo humano y lo animal dejan de funcionar como opuestos y se funden de una manera sublime”.