#MAKMAArte
‘Realidad disociada’, de Volkan Diyaroglu
Galería Ponce+Robles
Alameda 5, Madrid
Hasta el 30 de octubre de 2026
En las paredes de las ciudades contemporáneas la gráfica urbana, la protesta, el anuncio efímero y la señal de paso se superponen sin orden previo. Para Volkan Diyaroglu (Estambul, 1982), ese lenguaje fragmentario del entorno urbano constituye un registro inagotable de la presencia humana.
En la exposición ‘Realidad disociada‘, que exhibe la galería Ponce+Robles de Madrid, en colaboración con Jorge López Galería, el artista turco, radicado en los últimos años entre España, Polonia y Berlín, despliega una serie de piezas desarrolladas a partir de sus recientes estancias de trabajo en la capital alemana.
No en vano, el nomadismo vital y profesional de Diyaroglu –cuya formación transcurrió entre la Universidad Mimar Sinan de Estambul y la Facultad de Bellas Artes de San Carlos en València, sumada a residencias en París, Oporto o Berlín– se refleja en un discurso plástico que opera desde el conflicto, la paradoja y el cambio permanente.
A lo largo de más de dos décadas de trayectoria pictórica, la obra de Diyaroglu se sostiene sobre una investigación incisiva sobre la naturaleza misma de la representación y sus trampas conceptuales.
Su metodología parte de un ejercicio que desmantela los límites convencionales de la pintura figurativa y la abstracción, términos que el propio creador considera carentes de significado operativo. “Soy un hiperrealista de mi propia realidad”, declaraba el artista en MAKMA a propósito de la traslación a la tela de sus propios procesos de destrucción y ensamblaje.
El núcleo de ‘Realidad disociada’ reside en la serie ‘Berlin Paintings’, donde Diyaroglu toma fotografías de muros berlineses saturados de tags, carteles y grafitis para someterlas a un proceso deliberado de rasgado, fragmentación y posterior reconstrucción.
En contraste con el décollage tradicional –que retira capas para revelar las inferiores—, el pintor emplea lo que el crítico y comisario Mariano Navarro califica en el catálogo como “décollages construidos”, un sistema de adición donde los fragmentos pictóricos y fotográficos se ensamblan minuciosamente sobre el lienzo para reconstruir el pulso de la calle.

Piezas como ‘Berlin V’, ‘Berlin VI’ y ‘Berlin VIII’ muestran superficies densas, en las que conviven fragmentos de textos en alemán y turco, códigos visuales de la cultura de consumo e incisiones cromáticas con una marcada presencia de rojos, negros y amarillos. Diyaroglu aborda estas inscripciones como una grafía colectiva e individual a la vez.
Al reconstruir artesanalmente mediante el pincel esas intervenciones fotográficas rotas, la pintura genera un simulacro. “Son trozos de la realidad de un sitio y un momento específicos, pero, al mismo tiempo, al ser pintados manualmente, en verdad falsifican esa realidad”, aclara el artista en el catálogo de la muestra.
Esa misma lógica compositiva se manifiesta en la pieza políptica ‘There Is No Way In’, donde ocho paneles reproducen con minuciosidad hiperrealista una puerta metálica vandalizada en un rincón berlinés, incluyendo el detalle físico de una colilla consumida sobre la acera. En esta obra, como en la serie ‘Fighting With Ghosts’ y en la pintura ‘Implosion’, la fragmentación añade, de este modo, capas de lectura superpuestas a la verosimilitud de la imagen.
Una ‘Realidad disociada’ que se emparenta directamente con las inquietudes que Diyaroglu ha desarrollado en intervenciones previas como ‘Guernica Every Day’ o en piezas reconocidas como ‘Dentro de las ondas’, galardonada con el segundo premio en la IV Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge.
Respecto a la tensión perceptiva entre la imagen digital y el objeto pictórico, el artista reflexionaba en una entrevista para MAKMA, con motivo del premio, que “la pantalla ha reemplazado al espejo; ahora la imagen nos mira a nosotros, o sea, es la pantalla la que nos mira”. Esa inversión del punto de vista convierte al espectador en sujeto observado por la propia estructura del cuadro.
‘Realidad disociada’, inaugurada en el marco de Madrid Gallery Weekend 2026, plantea, de este modo, una reflexión sobre la saturación informativa, la caducidad del espacio público y la capacidad de la pintura para intervenir en la percepción del tiempo histórico. La muestra de Ponce+Robles reúne así fragmentos rotos del presente para devolverlos al espacio de la galería en forma de interrogantes sobre nuestra propia experiencia de lo real.
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