JARR

#MAKMAArte
‘Doméstica’, de JARR
Comisario: Álex Villar
Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM)
Quevedo 10, València
Hasta octubre de 2026

El tejido ha ocupado históricamente una posición ambigua dentro de la historia del arte, oscilando entre su reconocimiento como expresión artística y su consideración como artesanía. Asociado durante siglos al ámbito doméstico y a las artes aplicadas, permaneció al margen del canon de la pintura y la escultura hasta que, a finales de los años 60 y durante la década siguiente, artistas como Robert Rauschenberg, Eva Hesse o Miriam Schapiro, junto al movimiento ‘Pattern and Decoration’, comenzaron a cuestionar esas jerarquías incorporando materiales textiles, objetos cotidianos y procedimientos tradicionalmente ajenos al lenguaje pictórico.

Una tela desgastada, un hilo anudado o un objeto apartado de su función cotidiana son capaces de contener una historia que trasciende su utilidad. En ese territorio se inscribe ‘Doméstica’, la nueva exposición de JARR en la Sala Parpalló del Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM), una propuesta donde la pintura se expande hasta confundirse con el ensamblaje, la costura y el registro afectivo.

Lejos de plantear una representación de la casa, la muestra entiende lo doméstico como un espacio de relaciones. No habla del hogar como arquitectura, sino como un lugar donde los elementos acumulan el paso del tiempo y donde los gestos cotidianos permanecen inscritos en los materiales.

Una gran instalación textil recibe al visitante como el umbral de un territorio donde telas, cuerdas, nudos y objetos dialogan entre sí. El recorrido se construye como una sucesión de materiales que parecen conservar la huella de quienes convivieron con ellos.

JARR ofreciendo detalles de su obra a Paco Teruel, diputado de Cultura, en el MuVIM. Foto: Raquel Abulaila.

Las paredes negras potencian esa sensación de recogimiento. Los colores de las piezas emergen de la oscuridad y los tejidos parecen extenderse ocupando el espacio. Cada elemento parece ocupar un lugar preciso dentro de una trama mayor.

El comisario Alejandro Villar recordó que el trabajo con el tejido no constituye una incorporación reciente en la trayectoria del artista. “Nunca solamente pintaba; ya cosía y realizaba trabajos de producción”, explicó.

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Villar situó, además, esta evolución en diálogo con referentes del neodadaísmo como Robert Rauschenberg y con aquellas artistas que, a comienzos de los años 70, reivindicaron el ámbito doméstico como un archivo de emociones y un espacio desde el que explorar nuevos lenguajes.

JARR desarrolla un lenguaje propio basado en la acumulación, el ensamblaje y la costura. Las piezas combinan pintura, tejidos, imágenes sin jerarquías, permitiendo que cada material conserve su identidad al tiempo que participa de una composición común.

Uno de los aspectos más sugerentes reside precisamente en esa capacidad para transformar materiales comunes en vehículos de emoción. Objetos que podrían pasar desapercibidos en cualquier vivienda adquieren aquí una nueva presencia gracias a las costuras, los nudos y los ensamblajes.

El espectador descubre que esos elementos cotidianos no solo remiten a un uso doméstico, sino que también evocan recuerdos, pérdidas, cuidados y experiencias compartidas. La exposición consigue que aquello aparentemente ordinario revele una inesperada carga simbólica.

Vista de la exposición ‘Doméstica’, de JARR, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de València.

Durante la inauguración, Amador Griñó, jefe de exposiciones del MuVIM, recordó que “toda obra reúne tres miradas: la que imagina el artista, la que finalmente consigue realizar y la que construye el espectador”.

Esa triple condición encuentra en Doméstica’ una traducción especialmente precisa. Ninguna pieza impone un significado definitivo; todas permanecen abiertas a nuevas asociaciones, igual que ocurre con los recuerdos, siempre susceptibles de ser reconstruidos desde el presente.

En un contexto marcado por la aceleración de las imágenes y la creciente desmaterialización de nuestras relaciones, la exposición propone detenerse en aquello que suele pasar inadvertido. Frente a la lógica de lo efímero, JARR reivindica el tiempo lento del gesto manual, la capacidad de los objetos para almacenar experiencias y la persistencia de los vínculos que sobreviven incluso cuando los espacios desaparecen.

“Siempre he pensado que los hilos nos unen a todos y nos dan una consistencia entre nosotros”, afirmaba el artista al concluir la presentación. Una frase sencilla que resume el sentido dela exposición, que convierte el hogar en un mapa de vínculos y demuestra que la memoria no permanece únicamente en los grandes acontecimientos, sino también en aquellas piezas cotidianas que, casi sin advertirlo, terminan contando quiénes somos.