#MAKMAArte
‘Te llamo cuerpo’, de Irene Grau y Marco Giordano
Ciclo: ‘Territorios en tránsito / Solo dúo’
Comisariado: Alicia Ventura y Bernardo Follini
En colaboración con la Fundacion Sandretto Re Rebaudengo
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Guillem de Castro 118, València
Del 16 de julio al 25 de octubre de 2026
“Esta mañana pensé por primera vez que mi cuerpo, ese compañero fiel, ese amigo más seguro y mejor conocido que mi alma, no es más que un monstruo solapado que acabará por devorar a su amo”. Lo escribe Marguerite Yourcenar para advertirnos de la doblez de ese cuerpo propio expuesto tanto a la seguridad de lo que uno mejor conoce, como a la inquietud que genera saberse a un mismo tiempo habitado por la extrañeza de sus sutiles, cuando no abruptas, transformaciones.
Recuerden, a este respecto, cómo empieza ‘La metamorfosis’ de Franz Kafka: “Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto”. Y es que el cuerpo, siguiendo ahora al filósofo Eugenio Trías, puede dar lugar a experiencias ligadas tanto con lo bello como con lo siniestro.
Esto, por lo que se refiere al cuerpo propio, pero si lo hacemos extensible al cuerpo entero de la naturaleza que nos rodea y su derivado paisaje industrial, no podemos por menos que asumir una idéntica doblez: de ahí que tan pronto nos sintamos maravillados con sus productos y formaciones naturales, como nos invada una suerte de miedo escénico ante ese “monstruo solapado” que de pronto puede emerger, ya sea por iniciativa propia o espoleado por nuestras abusivas necesidades.

Irene Grau y Marco Giordano exploran ese cuerpo más amplio, fruto de la suma de nuestra corporalidad física y de la constituida por aquello mismo que nos rodea, para interrogarse acerca de las tensas relaciones entre el cuerpo propio y aquel otro –mineral y vegetal– con el que continuamente dialogamos.
‘Te llamo cuerpo’, dicen Grau y Giordano, con el fin de investigar lo que corre por las venas de ese cuerpo mayor que somos los sujetos en contacto con la naturaleza, las fábricas y las instituciones que tan pronto nos abrigan como nos lanzan a la intemperie de la vida. ‘Te llamo cuerpo’ y lo que obtienen como respuesta a esa llamada es un conjunto de piezas realizadas con el fin de reflexionar sobre las contradicciones que nos habitan y habitan el mundo.
La exposición, comisariada por Alicia Ventura y Bernardo Follini, es fruto de la colaboración entre el IVAM que la acoge y la Fundación Sandretto Re Rebaudengo de Turín, enmarcada en el ciclo ‘Territorios en tránsito / Solo dúo’. Una muestra que, como apuntan sus comisarios, “alude al acto de reconocer elementos más que humanos, naturales o artificiales, como cuerpos, sujetos dotados de una propia esencia con los que entrar en contacto”.

Diríase, por tanto, que ‘Te llamo cuerpo’ es una exposición poshumanista, por aquello de reconocer en esos elementos no humanos a sujetos dotados de una esencia tan propia como la estrictamente humana. Sea como fuere, lo cierto es que Irene Grau y Marco Giordano lo que hacen en sus respectivas prácticas artísticas es mostrar la extrañeza a que da lugar nuestra relación con esos elementos dotados de vida y de muerte.
De hecho, en ‘Abrigo’, Grau lo que hace es investirse con la tela trabajada, como si la artista quisiera formar parte de la obra, que, efectivamente, le sirve de abrigo, en tanto “prenda de vestir”, al tiempo que percibe su aspereza “como abrigo rocoso”, tal y como lo expresó Irene Grau durante la visita guiada.
Lo mismo cabe decir de ‘A hierro’, donde graba y mancha con óxido y agua los lienzos, para después arrastrar las telas por la hierba con el fin de que se impriman las huellas de la naturaleza. Y en ‘La séptima parte de un milímetro’ dialoga con los materiales de una fábrica de pastas cerámicas de Castellón para, una vez en sus entrañas, extraer el polvo del proceso productivo como sustancia que deviene en posterior residuo poético para sus telas.
Marco Giordano, por su parte, se sirve de materiales como el aluminio, el cobre, la fibra de vidrio, el plástico o la silicona para crear una suerte de paisaje a medio camino entre lo industrial y el arte povera (arte pobre), entre la mecanización y lo ancestral, igualmente atravesado por esa dialéctica de lo bello y lo siniestro que caracteriza el conjunto expositivo.
Dialéctica que tiene que ver con la dupla realidad y ficción, de la que sale la fricción de opuestos. Así lo entiende Grau: “Trabajo con situaciones que tienen que ver con la intersección entre lo humano y lo natural […], entendiendo esa intersección como un punto de fricción”.
‘Te llamo cuerpo’ porque es ahí, en el interior de ese cuerpo ligado a esos otros cuerpos de la naturaleza, donde surgen las fricciones. Cuerpos –humanos y no humanos– sometidos a una misma energía, tanto constructiva como destructiva, con la que Irene Grau y Marco Giordano trabajan para dar forma a todo aquello que les angustia: el monstruo solapado que puede llegar a devorar a su amo.

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