#MAKMAArte
Patrizia Sandretto
Presidenta de la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo
Institución colaboradora en la exposición ‘Te llamo cuerpo’, con Irene Grau y Marco Giordano
Comisarios: Alicia Ventura y Bernardo Follini
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Guillem de Castro 118, València
Del 16 de julio al 25 de octubre de 2026
Dice que empezó a coleccionar obras de arte en 1992, sin apenas conocer el arte contemporáneo. “Yo no he estudiado arte, sino economía, de manera que llego de otro mundo”, advierte Patrizia Sandretto, presidenta de la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo, que ha colaborado en la exposición ‘Te llamo cuerpo’ poniendo en diálogo el trabajo de Irene Grau y Marco Giordano en el IVAM.
De ese otro mundo de la economía del que procede Patrizia Sandretto ha aprendido a valorar lo que cuestan las cosas, incluidas, ahora sí, aquellas que más le entusiasman: las obras de los artistas. Sabedora de que, siguiendo a Carlos Granel, al arte lo acechan dos amantes peligrosos –el capitalismo, que reduce el arte a mercancía, y la política, que lo puede llegar a utilizar como propaganda–, ha tenido la habilidad de sortear ambos peligros poniendo siempre el acento en la sustantividad artística.
“El arte contemporáneo tiene la ventaja de que tú puedes hablar con los artistas, conocerlos, visitarlos en sus talleres y comprenderlos”, subraya, quien coloca siempre el foco en la capacidad que tienen los grandes creadores para ampliarnos la visión del mundo, más allá del mero negocio y del discurso político que pueden llegar a atrofiarlo.
“Al principio, no fue fácil. He tenido que estudiar, leer, visitar muchas exposiciones, museos, galerías y, sobre todo, lo más importante, agitar tus ojos, tu mirada”. Unos ojos y una mirada que resplandecen a medida que habla del arte con una ilusión desbordante. “Lo que he podido hacer a través de la colección es no solo comprar obras de los artistas, sino también ayudar a producirlas, y eso, sin duda, me ha ayudado a tener una visión más grande del mundo del arte”, resalta Sandretto.

“Ahora, la colección sigue creciendo a través de las adquisiciones y a través de la producción de nueva obra, tanto de fotografía, como de video, de sound piezas, de instalaciones”, al tiempo quiere llamar la atención de una cosa: “Yo siempre compro en las galerías, algo muy importante para mí, y un mensaje que lanzo a los jóvenes coleccionistas, porque comprar en las galerías es algo que te va a dar una seguridad acerca de la obra que compras”.
Mientras avanza en la conversación, sostenida justo tras presentarse en el IVAM la muestra ‘Te llamo cuerpo’, comisariada por Alicia Ventura y Bernardo Follini, Patrizia Sandretto no puede evitar insistir en una de sus máximas: “Para mí, ha sido siempre muy importante el diálogo con el artista, al igual que comprar obras que no sean para decorar mi casa, sino que tuvieran un trasfondo político, no en el sentido de derechas o izquierdas, sino en ese otro sentido de obras que hablen del mundo en el cual vivimos”.
Como es el caso de Marco Giordano, quien mantiene ese diálogo a dúo con Irene Grau por mediación de la Fondazione Sandretto. “Giordano habla de transformación, de ecología, de sostenibilidad. Todo esto es lo que siempre he intentado encontrar en los artistas e, insisto, en las obras, que hablen del ahora”. Y pone, como otro ejemplo, el trabajo de Hans-Peter Feldmann, “que el día después de la caída de las Torres Gemelas en New York recogió más de 150 páginas del The New York Times y de La Gazzetta Sportiva, para hacer una instalación con todas esas páginas de papel”.
“Esa obra nos permite hablar de lo que pasó en 2001 en New York y trasladarles esa experiencia a los más de 30.000 niños que cada año visitan nuestra fundación y que nacieron después de tan trágico suceso. Por eso el arte es mucho más que solo estética”, agrega Sandretto.
El arte que perdura, a pesar de que habla de un contexto determinado –en este caso, por ejemplo, la destrucción de las Torres Gemelas hace ya 25 años–, es aquel que desborda el contexto.
“Exacto, lo que puede perdurar en el tiempo, documentando lo que ha pasado. Yo siempre espero, cuando voy a visitar una exposición, que al final del recorrido me deje algo; que la obra me golpee de alguna manera, haciendo que determinada imagen me vuelva una y otra vez”.
A ese tipo de artistas cuyas creaciones nos impactan, abriendo cierta grieta en nuestro interior, es al que Patrizia Sandretto quiere “ayudar, sostener, porque el objetivo de la fundación es sobre todo el de ayudar a los artistas a que produzcan nuevas obras y, sobre todo, intentar acercar más personas al arte contemporáneo”.
La presidenta de la Fondazione Sandretto coge carrerilla cada vez que habla del arte como vehículo o correa de transmisión entre los seres humanos, ya sea para despertar en ellos la curiosidad o para romper ciertas barreras físicas: “Creo en la fuerza, en la importancia del arte, porque pienso que puede ayudarnos, no a evitar las guerras, pero sí a comprender mucho mejor lo que está pasando en el mundo”.
“Incluso veo en la fundación, donde tenemos personas ciegas, otras que no oyen, que tienen problemas físicos con la voz, o que tienen el Parkinson o el Alzheimer, cómo a través del arte perciben las cosas de otro modo”, destaca.
La Fondazione Sandretto nació en 1995 en Guarene d’Alba, localidad a 40 kilómetros de Turín. En 2002, ya tenía una sede adicional en las afueras de la capital del Piamonte y, años más tarde, otra en Venecia. “Ahora tengo otra en Madrid [constituida en 2017] y lo que puedo decir, porque en Italia tengo ya 31 años de experiencia, es que la iniciativa privada puede ayudar muchísimo al sector público”, señala quien da un respingo cuando se le sugiere que abra otra sede en València: “Es una ciudad que me gusta mucho”.
De hecho, recuerda que ya en 2003 vino al IVAM presentando la exposición fotográfica ‘Imágenes de nuestro tiempo. Colección Sandretto Re Rebaudengo’, con artistas como Barbara Kruger, Cindy Sherman, Nan Goldin, Matthew Barney o Jeff Wall. “Creo mucho en la colaboración entre Italia y España. De hecho, ahora en Italia, en mi fundación en Torino, está June Crespo, que es una artista española, y el año pasado estuvo Teresa Solar. Estamos trabajando ahora con Mónica Mays”.
“Cuando empecé –rememora Sandretto–, había dos museos de arte contemporáneo en Italia, solo dos, mientras que había muchas instituciones privadas de coleccionistas y de mecenas que han empezado a crear fundaciones. En 2014, hemos constituido un comité de veinte fundaciones trabajando cerca del Ministerio de la Cultura, y ahora tenemos proyectos para ayudar los artistas italianos, de manera que lo privado y lo público trabajan juntos”.
Hay coleccionistas que viven su práctica como una adicción. De entre las adicciones, ¿la única recomendable es la del coleccionista de arte?
“[Risas] Sí, es una adicción increíble. Cuando uno empieza a coleccionar, y sobre todo a coleccionar arte contemporáneo, tiene la ventaja de poder hablar con los artistas, comprender lo que ellos intentan hacernos ver a través de su obra. Es algo único, maravilloso y, sin duda, adictivo. Yo, desde luego, creo en el poder del arte, en su poder para hacernos pensar”.

¿Ha llegado a comprar alguna obra de la que se arrepiente?
“Arrepentirme, no, pero, mira, yo lo veo a través de la fundación y algunas veces sí ha pasado que, no es que no me gustara, porque si no me gusta, no la compro, pero obras que me parecían menos importantes para mí, podían ser muy importantes para la fundación, y la he comprado”.
E insiste en su particular forma de entender el arte y, por extensión, la vida que reflejan algunos artistas en su obra, precisando la respuesta a la pregunta anterior: “Lo que puedo decirte, sin lugar a dudas, es que yo siempre he comprado obras que me hagan pensar y que tengan una estética que me atraiga”.
“He comprado algunas veces obras de artistas ya desaparecidos, pero que hablan de un momento importante en nuestras vidas. Temas que sean cercanos a nosotros, que se lean en los periódicos. Esto es lo que yo intento encontrar en el mundo. También te digo que la mía es una colección de obras y no de nombres. Es importante tener obras que estén bien construidas”.
El director de cine Paolo Sorrentino, compatriota suyo, ha llegado a decir que los artistas trabajan para elaborar tres cosas: las emociones primarias del ser humano, la inadaptación de los seres en el mundo en el que viven y las relaciones de fuerza entre las personas y el poder.
Sí, hay algo de todo eso en lo que intento encontrar cuando miro una obra, cuando hablo con un artista. Yo creo que el artista no va a dar la solución de nada, pero creo que los artistas pueden ayudarnos a pensar de un modo diferente. Y si los artistas pueden hacer eso, los mecenas lo que pueden hacer es tener una buena colección para presentarla al mundo.
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