Convivium. Arqueología de la dieta mediterránea

#MAKMAArte
‘Convivium. Arqueología de la dieta mediterránea’
Organizan: Museo Arqueológico Nacional (MAN), Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y Ayuntamiento de Gijón
Palacio Revillagigedo
Plaza del Marqués 2, Gijón
Hasta el12 de julio 2026

“Con las manos erigimos las ciudades, los muros, los templos. (…) Por ellas nos alimentamos de los animales, así de los que andan por la tierra como de los que nadan en el agua (…). Usando de la industria de las manos en las cosas naturales, hemos casi venido a fabricar otra nueva naturaleza”
(Fray Luis de Granada. ‘Introducción al símbolo de la fe’, Salamanca 1583)

Hipócrates de Cos nos hablaba de “los aires, las aguas y los lugares” e introdujo el concepto de dieta como un tipo de vida que se basa no solo en los alimentos y bebidas, sino también en el ejercicio físico y el descanso. Los tratados hipocráticos son el fundamento de una filosofía que se sustenta en la observación de lo natural para explicar lo que sucede en nuestro cuerpo y nos revelan la necesaria unión de conocimientos entre las diferentes disciplinas científicas.

Durante la celebración de los banquetes en la antigua Grecia, el symposion era el momento de beber juntos y dialogar animados por la danza y música que propiciaba, así, la convivencia y la tan preciada hospitalidad griega. Cuando Marco Tulio Cicerón reflexiona sobre la vejez, considera que sus antepasados utilizaban un término más adecuado para referirse al banquete, convivium, porque realmente la comida y la bebida no eran lo más importante en esas reuniones donde se producía la “unión de las vidas”.

Convivium. Arqueología de la dieta mediterránea‘ es un proyecto del Museo Arqueológico Nacional (MAN), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Ayuntamiento de Gijón. Tras su paso por el MAN, podemos disfrutar en Gijón de un gran banquete de las ciencias humanas, sociales y tecnológicas.

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La sede es el Palacio de Revillagigedo. Junto a este edificio, en los años 90 del siglo pasado, se descubrió una factoría de salazones romana donde se elaboraba la apreciada sala de pescado conocida como garum.

La exposición, como la comida y bebida en el convivium romano, no es el único evento relevante del proyecto, sino también las actividades paralelas que surgen en torno a esta gran mesa del conocimiento. Un amplio y sugerente programa desde la primavera hasta el verano que nos invita a charlar, comer, beber y aprender en comunidad.

La dieta mediterránea se inscribió en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2013. La UNESCO reconocía así al “conjunto de conocimientos, competencias prácticas, rituales, tradiciones y símbolos relacionados con los cultivos y cosechas agrícolas, la pesca y la cría de animales, y también con la forma de conservar, transformar, cocinar, compartir y consumir los alimentos. El acto de comer juntos es uno de los fundamentos de la identidad y continuidad culturales de las comunidades de la cuenca del Mediterráneo”.

Destacaba su importancia en la cohesión social y el respeto a la diversidad, así como el papel fundamental de las mujeres en la transmisión de los conocimientos y saberes de un patrimonio cultural común.

‘Convivium. Arqueología de la dieta mediterránea’ recoge estas ideas de comunidad patrimonial y nos relata, a través de los objetos arqueológicos, etnográficos y los resultados de las investigaciones recientes, el desarrollo de la dieta mediterránea desde la prehistoria hasta la actualidad.

La exposición incorpora en Gijón varias piezas de las colecciones artísticas, etnográficas y arqueológicas municipales y, sobre todo, un patrimonio inmaterial también distinguido por la UNESCO: la cultura asturiana de la sidra.

Muchas veces, en Asturias decimos que “esto se arregla con una buena fabada y un culín de sidra”. Y, aunque no lo reflexionemos, sabemos que nos caracterizamos por resolver todas las cuestiones que nos atañen en torno a la comida y la bebida.

La cultura de la sidra hace referencia al territorio y su sostenibilidad, a los procesos de producción y consumo de una bebida que se obtiene de la fermentación de la manzana. Pero también a la preservación del paisaje y la transmisión de las tradiciones y conocimientos populares que impregnan el lenguaje y las manifestaciones culturales. Y aquí también es esencial la contribución de las mujeres asturianas en esa transferencia del conocimiento de generación en generación.

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Hay quien piensa que somos atlánticos y que el Mediterráneo y sus culturas no forman parte de nuestra idiosincrasia. Sin entrar en consideraciones históricas y evidencias arqueológicas que desmienten esta idea, tenemos que ser conscientes de que los modos de producción y distribución, la alimentación y las celebraciones colectivas asturianas como la espicha (fiesta de la sidra) o el amagüestu (fiesta de la castaña) forman parte de un acervo común. No solo eso, sino que unen el espíritu del symposion y el convivium y lo llevan a su máxima expresión.

En los convivia portabas tu propia servilleta. Ese lienzo recibía el nombre de mappa y de ahí surgió el término para la representación bidimensional del mundo. El folleto de la exposición ‘Convivium. Arqueología de la dieta mediterránea’ tiene forma de una servilleta como un guiño a esta idea de cartografiar el territorio y, quizás, para “unir las puntas de un mismo lazo”.

Cuando volvamos a casa tras el convivium, felices de compartir, aprender y descubrir, sabremos lo que los clásicos han hecho por nosotras y nosotros.