Studio Ghibli

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Studio Ghibli
Fundadores: Hayao Miyazaki, Isao  Takahata y  Toshio Suzuki
Premio Princesa de Asturias 2026
Comunicación y Humanidades

En una era donde la inteligencia artificial nos permite crear contenido asombroso y las pantallas nos sumergen en el hiperrealismo del 3D y el 4K, el retorno a lo artesanal se vuelve más necesario que nunca. Es precisamente este valor por lo tradicional lo que, a nuestro juicio, se ha querido destacar al galardonar a Studio Ghibli con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026.

El estudio japonés de animación, fundado por Hayao Miyazaki, Isao  Takahata y  Toshio Suzuki, ha sido elegido por su dilatada trayectoria, convirtiéndose, con más de cuarenta años de trabajo, en una referencia a nivel mundial en el campo de la animación, desde cuyo orígenes se ha caracterizado por contar historias sencillas, sensibles y fantásticas capaces de traspasar la barrera de distintas generaciones.

Premios Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026. Studio Ghibli
Los miembros del jurado, presidido por Miguel Falomir, que concedieron el Premio Princesa de Asturias a Studio Ghibli.

El jurado, presidido por el director del Museo del Prado, Miguel Falomir, destacó en su acta que Studio Ghibli, “mediante un proceso artesanal de gran imaginación, ha creado historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas: la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza”.

Studio Ghibli nace tras el éxito de la película dirigida por Hayao Miyazaki, ‘Nausicaä del Valle del Viento’ (1984), basada en un manga escrito y dibujado por el director nipón. Con el triunfo de la cinta en las salas de cine, Hayao Miyazaki e Isao Takahata fundan el estudio con el apoyo del productor Toshio Suzuki.

Hayao Miyazaki (izquierda) e Isao Takahata, cofundadores de Studio Ghibli.

Su estilo tradicional de trabajo –donde los dibujos realizados a mano, las pinturas acrílicas y las acuarelas se anteponen al uso de ordenadores– es lo que ha llevado a Studio Ghibli a ser un exponente internacional del cine de animación.

Como el jurado del Princesa de Asturias señala, “sus producciones se caracterizan por su gran creatividad, su animación artesanal y por la exploración de temáticas como el amor por la naturaleza, la tolerancia y el respeto por los seres humanos, especialmente por los ancianos”, concluyendo que el cine de Studio Ghibli “encuentra belleza en lo cotidiano y hace de los momentos de calma y contemplación una pieza fundamental de sus historias”.

A lo largo de estas cuatro décadas, más de veinte títulos han salido de la productora nipona. Con Miyazaki en calidad de mayor representante de la firma, sobresalen títulos como ‘El castillo en el cielo’ (1986), ‘Mi vecino Totoro’ (1988) o ‘Porco Rosso’ (1992). Sin embargo, no fue hasta el año 1997 cuando el estudio logró el reconocimiento internacional de la mano de ‘La princesa Mononoke’, película que vino a derrumbar el mito de que las cintas de animación están un paso por detrás de las rodadas en acción real, siendo la primera del género en ganar el Premio de la Academia de Cine Japonés.

El siguiente largometraje de Miyazaki, ‘El viaje de Chihiro’ (2001), es considerado por muchos la obra magna tanto de Ghibli como del cineasta nipón. En esta cinta, Hayao Miyazaki describe el viaje simbólico de una niña a un mundo fantástico y su tránsito de la infancia a la edad adulta. El director utiliza el entorno fantástico para lanzar una crítica sobre la sociedad japonesa moderna, centrándose en temas como el conflicto generacional, la disolución de la cultura tradicional en la sociedad globalizada y la destrucción del medioambiente.

‘El viaje de Chihiro’ fue un hito en Japón, convirtiéndose en la película más taquillera durante casi dos décadas (perdió tal honor en 2020 frente a ‘Demon Slayer’) y con más de 24 millones de espectadores solo en el país del sol naciente. También cuenta con el honor de ser la cinta de animación japonesa más premiada de la historia: recibió el premio a mejor película de manos de la Academia del Cine de Japón (2001), el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín (2002) y el Óscar a la mejor película de animación en 2003, por delante de cintas como ‘Ice Age’, ‘Lilo & Stitch’ o ‘El planeta del tesoro’.

Pero Ghibli no es solo Hayao Miyazaki. Títulos como ‘El cuento de la princesa Kaguya’ (2013) o ‘La tumba de las luciérnagas’ (1988), ambas de Isao Takahata; ‘Earwig y la bruja’ (2020), de Gorō Miyazaki; o ‘La tortuga roja’ (2016), del neerlandés Michaël Dudok de Wit –el único nacido fuera de Japón que ha dirigido para Studio Ghibli, obteniendo una mención especial del Jurado en el Festival de Cannes en 2016 y una nominación a los Óscar de ese mismo año–, son algunos ejemplos de la calidad que busca y atesora la productora nipona.

Unas producciones que siempre, desde sus inicios, han mostrado unos personajes bien escritos e historias perfectamente estructuradas dentro de un mundo coherente, regalando al espectador un universo original y único en el que los escenarios son una parte tan viva de la trama como lo son los propios protagonistas.

Tal y como afirmó Miyazaki, allá por 1979, “el animador debe crear una mentira que parezca real” y, con esa premisa en mente, todos y cada uno de los creadores que han pasado por Ghibli –o por cualquier estudio de animación– han dejado esa impronta de mentira en su propia realidad.

Studio Ghibli, con sus colores puros, sus grandes imágenes y mejores historias, ha sido capaz de entremezclar la tradición japonesa con la fantasía más adulta sin perder de vista su objetivo primordial dentro del negocio cinematográfico: llegar a todos los públicos, hecho que consigue asiduamente con cada nuevo trabajo.

Fragmento de la película ‘El chico y la garza’.

Desde ‘El castillo en el cielo’ (1986) hasta ‘El chico y la garza’ (2023), ambas de Hayao Miyazaki, la productora japonesa ha atesorado multitud de premios, destacando entre ellos dos Óscar –con ‘El viaje de Chihiro’ y ‘El chico y la garza’–, un Globo de Oro y un BAFTA por ‘El chico y la garza’, así como la Palma de Oro de Honor al Studio Ghibli en su totalidad en el Festival de Cannes 2024, hecho que rompió con la tradición del propio festival de otorgar dicho galardón a una persona.

Con el Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, Studio Ghibli toma el relevo del filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, ganador en la pasada edición, y une su nombre a entidades de la talla de Google, el Museo del Prado, la Agencia EFE, el diario El País o la revista National Geographic.

El Premio Princesa de Asturias se convierte hoy, para Studio Ghibli, en un hito de su extenso legado. Parafraseando la última página del manga ‘El viaje de Shuna’ (1983), escrito y dibujado por Hayao Miyazaki, “el viaje de Ghibli aún no ha concluido. El camino hacia el valle es largo y está sin duda repleto de dificultades. Pero esa es otra historia que debe ser contada en otra ocasión”.