El Camino

#MAKMALibros
‘La belleza de lo sencillo’
75 años de ‘El camino’, de Miguel Delibes
Comisario: Fernando Zamácola
Organiza: Fundación Miguel Delibes
Casa Revilla
Torrecilla 5, Valladolid
Hasta el 24 de mayo de 2026

Millones de escolares se vieron lanzados a ‘El camino’ durante su etapa académica, pues fue, durante años, lectura obligatoria. Pero, a diferencia de otros libros que gozaron de esa misma condición, la obra de Miguel Delibes dejó un buen recuerdo en casi todos sus lectores. De hecho, el disfrute que su lectura proporcionó a la inmensa mayoría la distinguió de otras obras impuestas, indiscutiblemente importantes también, pero más ásperas, o difíciles de disfrutar para la edad de los estudiantes.

Probablemente, ahí radique uno de los secretos de la inmensa popularidad de ‘El camino’: logró pasar la prueba de ser lectura obligatoria sin perder el afecto de los lectores en el intento. Otros grandes libros no pueden presumir de lo mismo.

Pero la popularidad de la obra de Delibes, como es obvio, no se debe solo a esta singular circunstancia, que no explicaría su éxito en países remotos, como China, Japón, Estados Unidos, el mundo árabe, Rusia o los Países Bajos, entre otros muchos.

El éxito hay que atribuírselo a su lenguaje preciso y transparente, a ese escribir como se habla que era la aspiración de Delibes, y a una delicada evocación del mundo de la infancia, una infancia que Daniel Mochuelo evoca con nostalgia justo antes de tener que afrontar el paso a la adolescencia.

Vista de la exposición ‘La belleza de lo sencillo’, en la Casa Revilla de Valladolid.

‘El camino’ acaba de cumplir los 75 años (en diciembre de 2025) y es ahora objeto de una exposición en Valladolid, la ciudad natal del novelista. ‘La belleza de lo sencillo’ repasa el origen de la obra, sus distintas ediciones, ilustraciones, y las diferentes versiones cinematográficas de que ha sido objeto.

La exposición, organizada por la Fundación Miguel Delibes con el apoyo de la Fundación Municipal de Cultura, puede verse hasta el 24 de mayo en la Casa Revilla. El año pasado se mostró en Santander, cuyo valle de Iguña inspira el relato, y tras Valladolid se moverá a Burgos, la tercera provincia que ocupaba los afectos del escritor.

“Es un homenaje a la novela con motivo de su aniversario”, explica Fernando Zamácola, director de la Fundación Miguel Delibes y comisario de la exposición. Sus paneles permiten acceder a la célebre carta que el escritor dirigió a su editor, como acompañamiento de la novela, y en la que definía su obra como “una cosa suave, intrascendente”, en la que había buscado “un punto de equilibrio entre la amenidad y la ternura”.

También nos permiten constatar que en el año 1950 los tiempos de edición eran aparentemente distintos a los actuales, pues el manuscrito mecanografiado fue enviado el 5 de septiembre y la novela estaba en la calle en diciembre, apenas tres meses después.  

“También puede verse la nota de la censura, que es bastante magnánima, aunque incluye algunas exigencias curiosas”, explica Zamácola. Curiosamente, la cineasta Ana Mariscal no tuvo tanta suerte con los censores cuando se lanzó a la aventura de adaptar la novela, una década después. Es sabido que el régimen aplicaba una doble vara de medir: más suave para la literatura, que, a fin de cuentas, llegaba a menos gente, y más estricta para el cine, que no dejaba de ser un espectáculo de masas.

Fotograma de ‘El camino’, de Ana Mariscal.

Mariscal tuvo que lidiar con un gran número de exigencias que complicaron notablemente su trabajo, pero que no le impidieron crear la gran película que su ‘El camino’ (1963) es. Aunque la peor censura que tuvo que sufrir fue la de los exhibidores, que no veían claro el porvenir comercial de una obra en la que moría un niño.

Aunque Mariscal y su marido, el cámara y productor Valentín Javier, hicieron de todo para promocionar su película –lo que incluyó obligar a comprarla en paquete con otras obras suyas más populares–, ‘El Camino’ terminó siendo una sorprendente película maldita, peripecia que también cuenta la exposición.

La cineasta tuvo ocasión de desquitarse, en parte, en vida con motivo de la proyección de su obra en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense, en El Escorial, una experiencia que recuerda con especial orgullo en un texto inédito que recoge el catálogo de la exposición.

“Miguel Delibes no estuvo allí y no pudo sentirse afectado por aquel emocionante éxito, ante un público conocedor de la obra”, recuerda la cineasta. Años después, en 2021, Francia completó el rescate de su película con la proyección en la sección ‘Classics’ del Festival de Cannes. Curiosamente, la película está disponible en DVD en el país vecino, pero no en el nuestro. Aunque aquel hito facilitó que la película pudiera verse al fin en plataformas como FlixOlé.

La adaptación de Ana Mariscal es importante no solo por su calidad objetiva, sino también por ser la primera adaptación al cine de una obra de Delibes, un autor que luego volvería a las salas de forma recurrente de la mano de otros autores.

En 1978, Josefina Molina volvió sobre la obra en una serie de televisión que contó con un gran plantel de actores y que se rodó en los escenarios cántabros que inspiraron al novelista, a diferencia del trabajo de Ana Mariscal, que se rodó en Candeleda (Ávila).

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Pero, además, ‘El camino’ fue la obra que abrió a Miguel Delibes las puertas del mundo angloparlante, “donde, andando el tiempo, llegaría a convertirse en un autor indispensable dentro del panorama literario de las letras hispánicas”, explica Agustín Cuadrado Gutiérrez, de la Texas State University.

La tercera novela del escritor vallisoletano llegó a Estados Unidos una década después de su publicación en España de la mano de una edición para aprender español de Holt, Rinehart and Winston, que contó con una veintena de dibujos realizados por el autor por encargo expreso de la editorial, siendo este el único caso en su trayectoria en el que ilustraría una de sus obras. Un año después llegaría la primera edición inglesa simultáneamente en Estados Unidos (de la mano de la editorial John Day) y en Gran Bretaña (Hamish Hamilton), también con las ilustraciones.

La capacidad de conexión de ‘El camino’ con los lectores queda acreditada por el hecho de que fue la primera obra de Delibes traducida a otra lengua: el portugués. Todavía el año pasado se contrató una nueva traducción, esta vez al árabe.

“Veintitantos títulos de Miguel Delibes se reeditan de forma regular cada año”, explica Fernando Zamácola, “lo que no es frecuente y demuestra que es un escritor muy vivo” y que conserva una gran vigencia. Y ‘El Camino’ fue una pieza clave de esa popularidad.