Sara Montiel

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Sara Montiel (Campo de Criptanta, 1928-Madrid, 2013)
Con motivo del decimotercer aniversario de su fallecimiento

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Sara Montiel. La mujer y la estrella más allá del mito‘, de Israel Rolón-Barada
Almuzara, 2023

Otro año más sin Sara Montiel. Como reflexión a la ausencia de Saritísima en los medios de comunicación y recordándola el pasado 8 de abril –día de su fallecimiento en 2013, a los 85 años–, es difícil no echar marcha atrás haciendo un recuento de sus logros, de los momentos cruciales en su larga trayectoria, y de sus propias anécdotas que con tanto gusto contaba a su público. Curioso también que, ya fuese por sortilegio o cosas del destino, la mayoría de estos acontecimientos claves casi siempre ocurriesen en primavera.

Fue en primavera cuando de la mano de importantes empresarios valencianos, luego de un intenso adiestramiento artístico, ganara un certamen juvenil en busca de talentos en El Retiro, auspiciado por CIFESA. Cantando ‘La morena de mi copla’, obtuvo toda la atención y los votos del jurado, abriéndose paso en el cine español de principios de la década de los años 40.

Unos años más tarde, contando con el apoyo e impulso de Miguel Miura, justo en primavera de 1950, emigraría a México. Además de su entrada triunfal, recibida y presentada en este país como “la reina de la primavera de 1950”, el cine de oro mexicano le abriría las puertas en grande. Su primer filme sería al lado de Arturo de Córdoba, ‘Furia roja’ (1951).

Fue también para entonces cuando conoció al gran amor (imposible) de su vida, Juan Plaza, y a quien le cantaría a su oído no solo ‘Un secreto’, sino también ‘Mil besos’, ‘Bésame mucho’, ‘Vereda tropical’ y, por supuesto, ‘Quizás, quizás, quizás’. Todos aquellos éxitos que aprendería en México y que llevaría consigo, como vivencias grabadas dentro de su corazón, por el resto de su vida.

Más adelante, ‘El último cuplé’, estrenado en la primavera de 1957, sería el filme que cambiaría para siempre el rumbo de su carrera cinematográfica, convirtiéndose en una “superestrella”, de acuerdo con el concepto de Andy Warhol. Lo demás es historia.

Fue un sábado primaveral de mayo de 1964 cuando se desposó con Chente Ramírez Olalla, luego de su separación matrimonial del director Anthony Mann en 1963.

Sara Montiel e Israel Rolón-Barada
Sara Montiel e Israel Rolón-Barada en el Instituto Cervantes de Chicago, en la primavera de 2012. Foto cortesía del archivo personal del autor.

Eventualmente, en 2012, al haber aceptado la invitación académica que pude gestionar y organizar, como homenaje por su carrera profesional y su legado tanto en el cine como en la música, llegó a Chicago en la primavera de 2012 para llevar a cabo, de mi brazo, lo que vendría a ser su último tour por los Estados Unidos. Un recorrido muy especial y satisfactorio por universidades e Institutos Cervantes por unas dos semanas, marcando, sin saberlo, su despedida americana.

Justo un año más tarde, el lunes 8 de abril de 2013, también en plena primavera, ya vestida y a punto de salir para una cita médica de seguimiento con su oftalmólogo, en compañía de su asistenta y ama de llaves, Ana Mendoza, fallecería en el salón de su casa debido a un fallo cardíaco, cual María Luján en ‘El último cuplé’.

Pero Sara Montiel permanece viva gracias a su obra cinematográfica y musical, a su belleza, su imagen carismática y su presencia pública hasta el final de sus días. Su figura universal, que trascendió más allá de toda Hispanoamérica, es venerada y conservada por todos sus seguidores con todo el amor y admiración que se ganó por parte de su público. Miles de fans de una gran diversidad cultural a un nivel internacional la recordarán en cada aniversario. Su figura artística continúa adelante. Las estrellas nunca mueren.