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‘Guitón Onofre (El pícaro perdido)’, de Pepe Viyuela y Bernardo Sánchez
Adaptación teatral de la novela ‘El guitón Onofre’, de Gregorio González
Reparto: Pepe Viyuela y Sara Águeda
Producción: El Vodevil
Teatre Principal de València
Barcas 15, València
21 y 22 de febrero de 2026
En la memoria colectiva del Siglo de Oro español, la novela picaresca suele reducirse a unos pocos títulos canónicos. ‘El Lazarillo de Tormes’ y ‘La vida del Buscón’ han marcado durante siglos la imagen del pícaro como figura literaria: el marginado ingenioso que sobrevive a base de trampas. Sin embargo, hubo otras obras que quedaron relegadas a los márgenes del canon, silenciadas por la censura de la Inquisición, el olvido o la falta de difusión.
Una de ellas es ‘El guitón Onofre’, escrita en 1604 por el riojano Gregorio González y considerada la tercera gran novela picaresca española. Este fin de semana, el Teatre Principal de València ha acogido su adaptación teatral, protagonizada por Pepe Viyuela y Sara Águeda, bajo la dirección de Luis d’Ors.
La llegada de ‘Guitón Onofre (El pícaro perdido)’ a València se ha visto acompañada por una actividad divulgativa dentro del ciclo ‘Confidències’: una entrevista abierta al público en la que Maribel Bayona conversó con Viyuela y Águeda sobre el proceso de creación, el valor del teatro y la vigencia del mensaje del género picaresco en la actualidad. Este diálogo con el público subrayó el carácter pedagógico y cultural del proyecto, que no solo busca entretener, sino también reactivar la memoria literaria.
‘El guitón Onofre’ es una novela autobiográfica ficticia en la que su protagonista, Onofre, relata en primera persona su vida desde la infancia hasta la edad adulta. Como buen pícaro, recorre una existencia marcada por la pobreza, la violencia, los engaños y el deseo frustrado de ascenso social. Su relato es un recorrido por sus vivencias entre amos crueles, estafas y humillaciones, pero también por momentos de venganza.

A diferencia de otras obras del género, la novela no se publicó en su época. Su tono anticlerical y algunos pasajes considerados herejes o blasfemos pudieron contribuir a su silenciamiento. El manuscrito permaneció perdido durante más de tres siglos, hasta que fue encontrado en París en 1927. Actualmente, se conserva en la Universidad de Massachusetts y durante décadas fue un texto casi exclusivo del ámbito académico. El proyecto teatral impulsado por Viyuela, Águeda y el dramaturgo Bernardo Sánchez ha permitido revivir esta obra.
La adaptación teatral, publicada por la editorial riojana Pepitas de Calabaza –con la previsión de editar también el texto completo de la novela–, ha requerido un proceso de selección y condensación. La novela original es extensa y está estructurada como una biografía completa del pícaro, por lo que la versión escénica opta por una esencialización de la obra, representando los episodios más significativos.
Uno de los aciertos dramatúrgicos es el recurso metateatral: la historia es contada por una compañía de cómicos de la legua, un ñaque, es decir, una compañía ambulante del Siglo de Oro formada por dos intérpretes. En escena, un comediante y una tañedora de instrumentos desempolvan el libro de ‘El guitón Onofre’ y lo convierten en representación viva. Mientras el actor construye la tramoya ante los ojos del público, va encarnando a los distintos personajes del relato, y la música acompaña, comenta y estructura la acción.
Pepe Viyuela interpreta a todos los personajes, en un ejercicio de virtuosismo actoral que transita entre la comedia, la narración y el drama. Sara Águeda, por su parte, ejerce como directora musical y músico acompañante, dotando a la obra de una dimensión sonora fundamental. “La música eleva la obra y la extrae del tono de monólogo”, ha señalado el actor, subrayando el papel estructural de la partitura en la dramaturgia.
Sara Águeda, arpista desde los 6 años, concibe la música como un elemento narrativo más. En la obra se interpreta música del siglo XVII y se emplea un castellano antiguo que remite directamente a la época del texto original. El arpa, instrumento emblemático del Siglo de Oro español –especialmente, el arpa de dos órdenes, inventada en 1555 en la península ibérica–, aporta un sonido dulce, casi onírico, que contrasta con la dureza de las peripecias del protagonista.
Para los pasajes más oscuros, Águeda introduce la zanfoña, cuyo timbre áspero y grave crea una atmósfera de misterio y tensión. La música no funciona solo como acompañamiento, sino como una auténtica escenografía emocional: resume escenas, marca transiciones y subraya los cambios de tono del relato. El resultado es un diálogo constante entre palabra y sonido, entre historia y emoción.
Aunque Onofre es un personaje moralmente cuestionable –comete robos, estafas y engaños–, la obra no renuncia al humor. “El humor está presente. Es un humor amargo, nacido de la desgracia”, señalaba Viyuela durante el encuentro. El pícaro relata sus aventuras como si fueran grandes gestas, pero el espectador percibe la miseria material y moral que las rodea.
A pesar de estar escrita y ambientada en el Barroco español, ‘El guitón Onofre’ dialoga con el presente. Avaricia, corrupción, desigualdad, pobreza, violencia estructural y supervivencia en los márgenes son temas que siguen vigentes. La representación teatral propone una mirada crítica, pero no nihilista, sobre la condición humana. “No es apocalíptico, puede ser esperanzador. Somos tan sublimes como miserables los seres humanos”, afirmaba Viyuela, subrayando la ambivalencia moral del personaje y, por extensión, de la sociedad.
Uno de los ejes del proyecto es la reivindicación del teatro como experiencia presencial. Para Viyuela, la esencia del teatro reside en la irrepetibilidad del encuentro entre actores y público: cada función es única y no puede ser replicada por ningún formato digital. En un contexto dominado por pantallas y consumo acelerado de contenidos, ‘Guitón Onofre’ apuesta por el tiempo lento de la palabra, la música en vivo y la imaginación compartida.
Tanto Viyuela como Águeda han insistido en su voluntad de llevar la obra a todo tipo de espacios, desde grandes teatros hasta centros culturales rurales e institutos. Su objetivo es acercar el teatro a públicos diversos y, especialmente, a los jóvenes, ofreciendo una forma de entretenimiento más humana y cercana que la tecnología, a la que el actor ha definido como “raptora de nuestras mentes”. La itinerancia del espectáculo y su vocación pedagógica forman parte esencial del proyecto.
Este fin de semana, el Teatre Principal de València ha sido el espacio donde el pícaro Onofre ha vuelto a contar su historia. Entre el arpa y la zanfoña, entre la risa y la incomodidad, entre el siglo XVII y el XXI, ‘Guitón Onofre’ se presenta como un espejo incómodo pero necesario. Un recordatorio de que la literatura y el teatro no solo conservan el pasado, sino que lo reactivan, lo interrogan y lo ponen en escena para que podamos mirarnos en él con ojos contemporáneos.

