Verano a ritmo lento y turismo nacional

Fahrenheit 451 (II) | Escritores en plena canícula
Teresa Broseta y Alberto Torres Blandina
Jueves 13 de agosto de 2020

A Ray Bradbury (1920-2012) le hubiera gustado saber que en el centenario de su nacimiento el mundo viviría una situación distópica que ningún autor de ciencia ficción se atrevió a imaginar.

De familia humilde, Bradbury no pudo ir a la universidad y tuvo que trabajar de repartidor de periódicos, pero dedicaba todo su tiempo libre a leer en bibliotecas públicas. Pronto empezó a publicar cuentos en revistas diversas y el éxito de ‘Crónica marcianas’ le permitió consagrarse a la escritura. Después vino ‘Fahrenheit 451‘, llevada al cine por François Truffaut, y sus trabajos como guionista en varios grandes filmes.

MAKMA le rinde homenaje en su centenario con esta serie dedicada a los escritores que atraviesan el desierto de agosto con sus ficciones a cuestas. En esta entrega, Teresa Broseta y Alberto Torres Blandina.

La fórmula estival de Teresa Broseta era perfecta. Unas semanas de descanso en l’Eliana y un viaje a algún país lejano. «No porque intentara huir de algo», aclara, «sino porque llegará el día en que mi cuerpo se negará a acompañarme en largos periplos». Este año, por razones obvias, la fórmula es imposible. «Toca vivir un verano a ritmo lento, como los de antes», sentencia.

Portada de ‘Canviem les regles’, de Teresa Broseta y Patricia Campos.

Escritora prolífica y versátil, pues igual escribe en castellano que en valenciano, disfruta contando historias para niños y jovenes. En plena pandemia publicó la novela juvenil ‘Canviem les regles’ (Bromera), en colaboración con Patricia Campos.

«Cuenta la historia de Olivia, una adolescente que supera una situación de acoso escolar y encuentra su lugar en el mundo gracias a un puñado de chicas que juegan al rugby. Dado el amplio abanico de temas que trata —identidad de género, acoso, suicidio, trastornos mentales, desigualdades sociales, etcétera—, estaría muy bien que la leyeran no sólo los jóvenes, sino también lo adultos, especialmente aquellos que tienen un o una adolescente en casa. Es una novela que aspira a despertar preguntas y reflexiones y a provocar conversación y debate».

Estas semanas se permite descansar de las teclas, «pero el pensamiento es libre, y mis historias tienden a crecer y madurar en algún rincón escondido del cerebro, casi a mis espaldas. ¡Así que cualquiera sabe lo que saldrá de aquí!».

Portada de ‘Ébano’, de Ryszard Kapuscinski.

Mientras tanto, disfruta del regalo de su amigo invisible en la campaña ‘Sentim les llibreries’. «Se trata de ‘Ébano’, que recoge las vivencias del periodista polaco Ryszard Kapuscinski en diversos países de África. Lo alterno con lo que llamo ‘relectura a salto de mata’, que consiste en hurgar por las estanterías y leer algunas páginas de los libros que me acompañaron en los lejanos veranos de la infancia y la adolescencia. Es lo más parecido a visitar a los amigos… ¡Y sin riesgo de contagio!», concluye Teresa Broseta. 

Alberto Torres Blandina. Imagen cortesía del autor.

Experto en crear mundos distópicos en sus novelas, Alberto Torres Blandina suele aprovechar los veranos para viajar a lugares exóticos. «Este año es diferente y soy nómada por mi propio país, visitando amigos en Altea, Menorca, Alicante o Villafranca del Cid”, cuenta. “La crisis en España, sobre todo en el sector turístico, es muy grande y, aunque algunos creen que ser patriota es llevar una mascarilla con la banderita de España, yo pienso que el patriotismo se demuestra con gestos: no teniendo cuentas en Suiza, por ejemplo. Un país no es un trozo de tierra, es la gente que vive en él. Ayudar a los españoles es ayudar a España. Ayudar a aquellos que se rompen la espalda por España en el campo o en la barra de un bar, sin tener la nacionalidad, también es ayudar a España. Poner una bandera en el balcón no sirve para nada si no se acompaña de gestos”.

En su trilogía distópica publicada por Aristas Martínez (‘Con el frío’, ‘Contra los lobos’ y ‘Después de nunca’) Torres Blandina traza un futuro que en parte ya es presente dominado por fanatismo varios. “El auge de políticas autoritarias, de religiones intransigentes, de mentiras tranquilizadoras. Me pareció que la distopía era la única forma de hablar del presente, de analizar la deriva que estaba tomando el mundo. Por desgracia, estas novelas se están haciendo de algún modo realidad. La sociedad está cada vez más controlada y radicalizada. Vivimos en burbujas de mentira y solo consumimos aquellas verdades que se parecen a nuestras convicciones”.

Portada de ‘Contra los lobos’, de Alberto Torres Blandina.

Igual que sus trayectos estivales, también en la literatura ha pasado de las grandes historias a las pequeñas, de lo general a lo particular. “El mundo está tan enrarecido que es en sí mismo ficción”, comenta. “¿Puede explicarse desde lo racional que alguien como Trump o Bolsonaro sean presidentes? ¿Que una niña lidere el movimiento ecologista? ¿Que los terraplanistas o VOX tengan cada vez más adeptos? ¿Que un virus nos encierre en casa durante meses? En estos momentos la realidad es inverosímil. Estoy seguro de que cada casa, durante el confinamiento, daría para una película”.

En septiembre publicará ‘Jávea’ (Candaya), una novela donde todo lo que cuenta es real. “Buscando en las pequeñas historias de la vida el sentido a un mundo cada vez más enloquecido. Curiosamente, cuando el telediario y los periódicos pertenecen al género de la ciencia ficción, es en la novela donde busco un poco de verdad”, concluye Alberto Torres Blandina.

Verano, Teresa Broseta,
Teresa Broseta. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

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