Una compañía infernal

Cabaret Gótico, de El Circo de los Horrores
Carpa situada en el cauce del río Turia
Puente de las Flores. Valencia
Hasta el 13 de noviembre de 2016

Decía Mark Twain que prefería el paraíso por el clima, pero el infierno por la compañía. Cabaret Maldito, que viene a cerrar la trilogía que Circo de los Horrores inició con el propio nombre de la compañía y siguió con Manicomio, es el sitio ideal para ello. Con Lucifer (Dani Román) ejerciendo de maestro de ceremonias, invita a los valencianos a pecar en la catedral gótica instalada en el cauce del Turia, junto al Puente de las Flores. La mezcla de física (circo) y química (cabaret) da como resultado un espectáculo que saca “el lado oscuro de todo el mundo”, señala Rafael González, productor del renovado show.

Escena de Cabaret Maldito.

Escena de Cabaret Maldito. El Circo de los Horrores.

Más de 30 actores, bailarines y acróbatas dan vida a ese infierno que en su primera semana en Valencia ya ha colgado del cartel de todo vendido. “La gente se desinhibe y saca su parte más canalla, disfrutando a tope”, apunta González, que invita al publico valenciano “a que vengan a vender su alma”. Por el escenario de ese Cabaret Maldito, cuya idea original es de Suso Silva, van desfilando diversos personajes cuyos números sensuales y provocadores incitan a sumergirse en “los deseos más negros y profundos”.

La sinopsis del espectáculo habla de un infierno donde “no existen reglas, ni prohibiciones, ni tabúes” y donde dar rienda suelta “a los instintos más primitivos del género humano”. ¿Es para tanto? “No somos la voz más transgresora, porque este show hace 30 años hubiera sido más rechazable”, pero el productor sí asegura que el espectáculo “saca nuestro lado más gamberro”. Reconoce que la sociedad ha evolucionado, que ya no asusta tanto ver un desnudo (que los hay en Cabaret Maldito), sobre todo “cuando las cosas que vemos por ahí fuera son muchas veces más fuertes de lo que ocurre aquí dentro”.

Cabaret Maldito.

Imagen promocional de Cabaret Maldito.

Y lo que ahí ocurre, y viene ocurriendo desde que hace 10 años iniciara su andadura Circo de los Horrores, es que la fusión de técnicas (teatro, circo, cabaret) y la “profesionalidad” de sus integrantes “ha logrado el éxito que nos ha permitido desarrollar la trilogía que llega a su fin con Cabaret Maldito”. ¿A su fin? “Bueno, Lucifer es un gran mentiroso”, deja caer González. Y añade: “El circo siempre ha sido tratado como el hermano pequeño de las artes escénicas, cuando por el número de espectadores está demostrado que funciona muy bien”.

Ahí está el Circo del Sol para demostrarlo y, ahora, el propio Circo de los Horrores. “Ellos [ por el Circo del Sol] son la perfección, nosotros además tenemos alma”. El alma que quiere que vendan los valencianos a su entrada al espectáculo, donde caben todos: “Los horrores atraen por igual a gente de todo tipo, desde los más góticos a los más pijos”. Todo ello gracias a la atmósfera inquietante creada por Miguel Brayda, el diseño de luces de Juanjo Llorens, la coreografía de Lola González y la música de José Luis Chicote, que versiona clásicos del pop y del rock, junto a composiciones propias.

El plantel de Cabaret Maldito.

El plantel de Cabaret Maldito. El Circo de los Horrores.

Cabaret Maldito estará en Valencia hasta el 13 de noviembre, coincidiendo con Halloween. “No somos un show para Halloween, pero qué mejor sitio para celebrarlo que éste”, subraya González, de tradición familiar circense, que ha querido junto a su hermano Manuel como productores darle ese toque contemporáneo al circo de toda la vida. “Esa mezcla de circo y cabaret es lo que nos distingue”.

Dani Román, caracterizado como Lucifer, dejó entrever en una de las piezas cierta crítica hacia quienes miran por encima del hombro este tipo de espectáculos. “Esto es cultura, es arte, y el que lo cuestiona va mal”, enfatizó Rafa González, rodeado de los 35 personajes víctimas de los siete pecados capitales. “El ser humano necesita este toque de adrenalina”, insistió el productor. Cabaret Maldito, como diría Bataille, une las pasiones de la santa, que llena de pudor aparta la vista del voluptuoso, con las del perverso. En la catedral gótica instalada en el cauce del Turia repican por igual todos los sentidos.

Cabaret Maldito.

Cabaret Maldito, de El Circo de los Horrores.

Salva Torres

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