Transducciones: paisajes que desvelan historias olvidadas

José Miguel Carrera. Stephen Tourlentes. Paco Valverde. TRANSDUCCIONES
Galería Aural
C/ Labradores, 17. Alicante
Inauguración: el 23 de noviembre a las 20:30h
Hasta el 11 de enero 2014

Creo que nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven” – José Saramago

La fotografía ha estado siempre vinculada a la idea de captación de la realidad, condicionada por sus propios mecanismos técnicos y obviando la subjetividad del fotógrafo. Tenemos la necesidad de identificar, lo que nos lleva errónamente a reconocer, poniéndonos a salvo de esas inquietantes subjetividades, que son las creaciones que desentierran las visiones que subyacen bajo lo aparentemente visible. Se produce pues una fractura o fisura en los procesos de traslación entre la realidad y la representación dando paso a un discurso nuevo, distinto y sorprendente, un espacio para la construcción de una nueva realidad que proviene de una experiencia simbolizada y construida.

El título “Transducciones” responde a esa transformación, traducción, traslado o confrontación de una realidad estética visible de la imagen con una realidad pasada o presente invisible. Se trata de tres autores que abordan el paisaje no sólo como un género sino con una pluralidad de estrategias que señalan más aquello que no es visible en primera instancia, con la práctica de la investigación previa y el viaje, para finalmente construir una nueva idea o conocimiento del lugar. Los autores reflejan una serie de lugares registrados sin alteración ni apenas manipulación, donde el paisaje es entendido como microrrelato que trata de desenterrar historias destinadas al olvido.

José Miguel Carrera (Madrid, 1960) presenta dos fotografías pertenecientes a la serie “La noche boca arriba” que comenzó a finales de los años 90, durante la estancia en un centro Zen de la Alpujarra granadina. Carrera apunta: “busco la confluencia de los dos antecedentes de la representación del paisaje: “paisaje interior”, la naturaleza como provocadora de emociones, y la estética fría del documentalismo topográfico o científico. Persigo documentos estéticos deliberadamente ambiguos: falsas puestas de sol, amaneceres eléctricos, claros de luna de neón”. Son paisajes nocturnos, paisajes escotópicos donde hemos de adaptar nuestra visión para que se nos revele la imagen y desvele la huella de la presencia humana en un presente incierto y un futuro por descubrir.

Stephen Tourlentes (Boston, 1959) presenta tres fotografías de su extensa serie que lleva realizando desde 1986 sobre las cárceles en EEUU donde hay corredores de la muerte. La noche parece también como protagonista donde los largos tiempos de exposición captan finalmente unas arquitecturas de luz. La luz en la oscuridad. Estas iluminan el paisaje nocturno otorgándoles de cierta magia e incertidumbre. Se produce pues un efecto transductor en donde la recepción de una señal, de una imagen, se transforma en una idea o concepto nuevo al desentrañar la verdad, al desvelarse mediante el título, la otra verdad o realidad que se nos quiere mostrar.

Paco Valverde (Jaén, 1969) trae un par de piezas de paisajes donde aún perduran las ruinas de una ciudad antigua. Nunca como hoy en día, la recuperación de los signos del pasado nos plantean interrogantes como dónde vamos, y como Valverde desde una perspectiva contemporánea se plantea de dónde venimos. La ruina olvidada, la restaurada y protegida, desde su privilegiada posición, ya no cumple su primitiva función. Restos de ciudades que antaño fueron enclaves de una civilización, una cultura, nuestros orígenes. Esta obra en concreto hace referencia a la perdida y misteriosa ciudad de Tudmir.

Paco Valverde. Las siete ciudades de Tudmir (II). 2010.  Puebla de Mula. Murcia. Copia cromogénica s/dibond laminado mate enmarcado en caja de madera

Paco Valverde. Las siete ciudades de Tudmir (II). 2010. Puebla de Mula. Murcia. Copia cromogénica s/dibond laminado mate enmarcado en caja de madera

Son artistas que recorren el territorio a lo Hamish Fulton o Robert Smithson como paseantes del land art, donde el paso del tiempo transforma el paisaje pero también transforma el sentido y la forma de referirnos y entender esos lugares que nos permita construir nuestra propia mirada. Se establece pues un diálogo entre paisaje y cultura. Paisaje entendido como contenedor de referentes, experiencias y acontecimientos, y la cultura entendida como determinante de la forma de pensar y actuar de los humanos en su presente. Valverde apunta en su blog El tercer paisaje: “Un pequeño ajuste de realidad con el que vaciarse de su apariencia y armarse de nuevos significados”.

El viaje no termina jamás. Sólo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración…El objetivo de un viaje es sólo el inicio de otro viaje” – José Saramago

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