Bascuñán & Company: diseño de una amistad

‘Paco Bascuñán i Quique Company. L’equip Escapulari-O i altres derives’
Centre Cultural La Nau
Sala Estudi General
Universidad 2, Valencia
Hasta el 29 de mayo de 2016

Apenas hace cuatro décadas Paco Bascuñán y Quique Company (Lorenzo, como nombre de pila) eran unos jóvenes con inquietudes personales, comprometidos, alegres, divertidos, conscientes del momento convulso que les tocaba vivir e implicados con la realidad política, social y cultural, provistos de una intencionalidad de cambio y combativos en clave de protesta, denuncia y libertad de expresión a golpe de creatividad.

De este modo comienza la conversación de Makma con Marisa Giménez Soler -comisaria de la presente exposición, junto con Lupe Martínez Campos, y una de las directoras de la extinta Esfera Azul-, detallando, además, cada uno de los pormenores que rodean la existencia y obra de ambos artistas.

Bascuñán y Company se adentran, casi por casualidad, en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos -sita por aquel entonces en el barrio del Carmen-, matriculándose en Diseño de Interiores, ante la inexistencia de otro tipo de opciones en aquel momento, y convirtiendo este primer punto de encuentro en comienzo de la deriva de su amistad, a la postre, decisivo leitmotiv de la exposición.

Transcurre el año 1972, son jóvenes y se unen para conformar el Equipo Escapulari-O. Cohabitan en un piso ubicado en el mismo barrio en el que cursan sus estudios. Su casa concluye siendo un referente para su círculo inmediato, amigos, conocidos y desconocidos que aparecen y desaparecen a su antojo. Todos son bienvenidos, a pesar del leve recelo por la existencia de una vietnamita -multicopista algo rudimentaria que utilizaban grupos clandestinos para imprimir folletos de difusión y propaganda política-. Debe indicarse que Paco Bascuñán estaba comprometido políticamente con el FRAP -un grupo de resistencia antifascita creado en 1973 por el Partido Comunista de España-, siendo detenido cuando se dirigía a una manifestación en contra de la Guerra de Vietnam. Company, por el contrario, combatía desde un plano más discreto, evidenciando la acerba realidad desde una óptica de denuncia creativa, extenso territorio en el que confluían ambos amigos.

Imagen de alguna de las obras pertenecientes a las serie sobre Salvador Puig Antich. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de alguna de las obras pertenecientes a las serie sobre Salvador Puig Antich. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El Equipo Escapulari-O (1972-1978) se consolida con celeridad, sus primeros diseños se centran en el ámbito político, hacen trabajos salvajes, de cruda animadversión hacia la dictadura, empleando materiales básicos y rudimentarios, propios de su condición de estudiantes. Les impacta sobremanera el asesinato a garrote vil de Salvador Puig Antich – al que dedican numerosas obras-, el golpe de estado acaecido en Chile en 1973, episodio que les hace beber de la expresividad y crudeza de los desvalidos y de las caras de horror de Goya en las escenas bélicas que describe pictóricamente. Retratan a Nixon bajo el prisma poético de Neftalí Ricardo Reyes (Pablo Neruda) en su obra “Incitación al Nixonicidio”, o lo que es lo mismo, la intención de acabar con Richard Nixon a golpe fonético de verso: “Horademos a Nixon el furioso a verso limpio y corazón entero…”.

Antoni Tàpies debe considerase otra de sus referencias, influjo explícito en una obra que Equipo Escapulari-O dedica a Josep María Huertas Clavería -uno de los celebres nombres del periodismo catalán, muy implicado con los barrios como objeto de tema e impulsor de la Asociación de Vecinos, entre otras cuestiones-. Clavería edita ‘Cuatre Cantons’ y Company diseña las portadas. Posteriormente, Josep María escribiría una información incómoda y mal acogida por la sociedad del momento:…”Un bon nombre de meublés [cases de cites] estan regentats per vídues de militars, pel que sembla per la dificultat que per obtenir permís per obrir-ne alguns hi va haver després de la guerra”. Fruto de este texto es detenido e ingresa en la cárcel.

Escapulari-O no pasa desapercibido y prueba de ello es la determinación de Vicente Aguilera Cerní -crítico de arte, ensayista y académico de la Comunidad Valenciana-, quien incluye al grupo en la exposición que organiza en la Asociación de la Malvarrosa a favor de los presos políticos, compartiendo cartel con Jose María Yturralde, Juan García Ripollés y Jordi Teixidor, así como los grupos artísticos Equipo Crónica y Equipo Realidad.

En las postrimerías de Escapulari-O, Paco Bascuñán y Quique Company colaboran activamente con la revista ‘Marginados’, que edita el sacerdote José Antonio Bargues -recordado, entre otros motivos, por contribuir a la excarcelación de presos a los que auxiliaba en su reinserción social-. Publican ilustraciones, críticas visuales y bocetos, desconociéndose si estos fueron creados ad hoc o, por contra, fruto de una adecuación intencional de trabajos precedentes. En esta publicación coinciden con Josep Vicent Marqués, Benigno Camañas, la periodista Ana Senet y la fotógrafa Ana Torralba -profesora de fotografía en la Universidad Pontificia de Salamanca-. Aunque figuran en la mancheta de la revista -”Diseño: Equipo Escapulari-O”-, algunos de sus trabajos no fueron rubricados. Numerosas hojas reproducen imágenes y bocetos que se han encontrado en sus carpetas personales, aseverándose la existencia de una cuantiosa obra inédita y desconocida de Escapulari-O, tal y como corrobora Marisa Giménez.

Imagen de detalle de uno de los anaqueles expositivos para el material gráfico. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de detalle de uno de los anaqueles expositivos para el material gráfico. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Company y Bascuñán solidifican una apuesta por un diseño sustentado por un trasfondo político, cuya metodología se nutre de un proceso de reciclaje y acopio de sus influencias previas para materializar sus producciones ulteriores, propiciando un trabajo de madurez a pesar de su juventud; Bascuñán, con un explícito mensaje social en sus trabajos -carteles contra la xenofobia como el escogido para erigirse en imagen de la exposición-. Company, por el contrario, se antoja menos político, más alternativo y proclive a los fundamentos de la contracultura.

Igualmente, durante esta época decoran algunos de los míticos bares del barrio del Carmen, como La Torna o Planta Baja, y Paco Bascuñán colabora como actor con Juan Vegara -cineasta valenciano- en la representación del cuento ‘El Femater’, de Vicente Blasco Ibáñez, así como en otros proyectos audiovisuales rodados en la azotea de su piso de la calle Bolsería.

Discurren los años 80 y vuelven a coincidir con Daniel Nebot -pretérito compañero de pupitre universitario-, con quien forman el grupo ENEBECE (Nebot, Bascuñan, Company), focalizando su dedicación al diseño y trasladándose a la zona de Convento Jerusalén, cuyos aledaños comienza a albergar la incipiente “movida valenciana”, polarizada en torno a bares como Pyjamarama, que acogen a la variada fauna moderna, productores, managers y grupos de música -Glamour, Comité Cisne, Vídeo, Betty Trouppe se encuentran en plena ebullición-. La bandas “con actitud punk y after-punk” Sade y Garage les encargan las carátulas de algunos de sus discos. Es en esta época cuando trabajan con Mariscal -Javier y uno de sus hermanos- diseñando la imagen para algunas de sus tiendas, como Tráfico de Moda y, posteriormente, El Señor del Caballito, del que Bascuñán responde al diseño. Por su parte, Daniel Nebot es el jefe de este área en la empresa de señalética Saludes -cuyos propietarios siempre mostraron una predilecta pasión por el arte y el diseño-. Así pues, Nebot propicia la incorporación de ENEBECE a la empresa.

Imagen general de algunas obras y proyección audiovisual de la exposición. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen general de algunas obras y proyección audiovisual de la exposición. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

En aquella época viajan a Berlín Occidental para visitar la Bauhaus y sus referencias, dejándose influir por todo lo que vislumbran a su paso, conectando con el movimiento okupa. Descubren que Kraftwerk -grupo icono de la música electrónica- utiliza una baliza en la portada de su LP, pictograma con el que ellos cohabitan en su trabajo. Berlín respira frescura, revolución, locura y les aporta inspiración. Alimentan sus retinas con imágenes del movimiento grafitero, okupa, y el empleo de lienzos de gran formato. A su regreso, retoman los pinceles, inspirados por Dies Irae -texto latino de poemas del siglo XIII que versa sobre el horror del fin del mundo que nos asolará- y exponen en Puerta 5 -casa privada de su amiga Paz Graullera-.

Continuando en esta línea, realizan la serie titulada ‘Los Borgia’, influencia de la novela que Apollinaire publicó en 1913, en la que la depravación, la crueldad, el veneno y la traición campan a sus anchas. Acto seguido, exacerban su lado mas punk, con un “mensaje apocalíptico y aterrador, pero inmerso ya en un contexto contemporáneo que enlaza con la literatura futurista y de ciencia ficción, según textos localizados en una de sus libretas”, apunta Marisa Giménez.

José Juan Belda, Eduardo Albors y Nacho Lavernia integran Caps i Mans Diseño Industrial, así que, junto a los integrantes de ENEBECE y once diseñadores más, se unen para formar un gran colectivo que a la postre se convertirá en referente del diseño a nivel local, nacional e internacional, surgido en Valencia, con varios académicos y premios nacionales de diseño: La Nave. Por aquel entonces,  se formaliza, mediante ley orgánica, el Estado de las Autonomías, por lo que sus líderes políticos anhelan y encargan un imaginario estético nuevo con la intención de romper con los vestigios del pasado. Igualmente, trabajan para Feria de Valencia. La Nave, de este modo, posee el cóctel perfecto: mezcla talento y ocasión. Corría el año 1984.

Imagen de obra e iconografía vinculada con ACTV. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de obra e iconografía vinculada con ACTV. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Apenas un curso más tarde, llega a La Nave la petición de diseñar la imagen gráfica de un club en los bajos de un antiguo y señorial balneario -Termas Victoria- que posteriormente se asocia a las siglas de Asociación Cultural Termas Victoria -ACTV-, gestionado por Julio Andújar, empresario de la noche que ha estudiado arte y pretende que sea un lugar de encuentro de música electrónica y videoarte, entre otras disciplinas (nada más alejado de lo que posteriormente acaba sucediendo). En La Nave, son Paco Bascuñán, Luís González y Quique Company los que asumen este proyecto y toman como referencia un pictograma extraído de sus anteriores trabajos de señalética.

Posteriormente, es Company quien continúa, casi en exclusividad, este trabajo. Toma carteles, fanzines, invitaciones e influencias anteriores, como Francisco de Goya y sus caras desfiguradas, fotografías de torsos escorzados, Arnulf Rainer, reconocido internacionalmente por su arte informal abstracto, o la destrucción de las formas con ennegrecimientos, repintados y enmascaramiento de ilustraciones y fotografías. Company permanece fiel a su creencia de que es un lugar de cultura moderna y arte, que inaugura finalmente el videoartista catalán Toni Mercader, e, incluso, se realizan exposiciones tras ineludibles rejas de protección. Los diseños de Company y Bascuñán para ACTV tienen una clara influencia de la Naranja Mecánica y de William Burroughs -”novelista estadounidense de prosa experimental, ligado a la generación Beatnik y considerado padrino y gurú de la generación rock-punk posterior”- y Quique Company retoma aquí sus cuadros más pornográficos para los carteles del local.

Rondan los años 90 y el comienzo de La Esfera Azul -”espacio cultural alternativo, ubicado en pleno barrio chino de Valencia, en un antiguo cabaré de los años 50 que conjugaba distintas disciplinas artísticas”-, que irrumpe con fuerza en el panorama artístico valenciano. Casi por casualidad, Marisa Giménez y Lupe Frígols conocen a Quique Company a través de Totó -Tolsten Fritz-, compañero de piso y artista alemán, quien por esas fechas vivía en una casa okupada. Company se vio fascinado por La Esfera Azul, de tal modo que irrumpió en el proyecto, con voluntad colaboradora, de la mano de una propuesta de logotipo para el espacio -”Quique Company hacía poco había expuesto en el IVAM, en un retrospectiva de los 20 mejores diseñadores, y, claro, cuando supimos quién era, para nosotras fue un honor (…) en La Esfera, Quique se convierte en uno más de la casa y nos habla de Paco Bascuñán nada más llegar. Por supuesto, lo llamamos y hacen un total de tres exposiciones juntos -una de collage, dedicada a sus influencias alemanas, entre los que encontramos a Klaus Nomi, otra con Ángel Borafull y otras individuales-”, matiza Giménez.

Imagen icónica y varios obras emparentadas con La Esfera Azul. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen icónica y varios obras emparentadas con La Esfera Azul. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

En aquel momento, Quique Company ya no vive con Tolsten Fritz, que concibió todo el proceso de okupación como una intervención, – a la manera del Merzbau de Kurt Schiwtters-, una instalación viva con sugerentes pinturas, luces, cristal, reflejos, objetos encontrados y música sonando en directo. Una obra de arte efímero terminada con la recepción de la carta de desalojo del juzgado y una gran fiesta de inauguración, despedida y cierre -portada del El País CV-, a la que asistieron desde Carmen Alborch, Santiago Segura -”que vino expresamente”-, grupos de música como los Borbones o Las Máquinas y lo más representativo de la cultura de aquellos años.

Con posterioridad, Company se traslada a la localidad castellonense de Fuentes de Ayodar (son momentos difíciles para él) y Paco Bascuñán se hace cargo íntegramente de la imagen de La Esfera Azul. Apenas vuelven a verse hasta coincidir en la exposición que el MUVIM dedica a La Esfera Azul, con motivo de sus diez años de trayectoria, para la que preparan un políptico de seis lienzos cada uno. “Sin saber uno lo que hace el otro. Lo resolvemos como un cadáver exquisito. Hasta el día de la inauguración no veremos la pieza completa. Cuando al final lo vimos, hacía tiempo que no encontraba a Quique tan satisfecho y que yo no me emocianaba tanto”, manifestaba Bascuñán.

Quique Company fallece en 2005. Un año más tarde, Paco Bascuñán organiza una exposición homenaje en su pueblo natal (Fuentes de Ayodar). “Él era genial en cualquiera de sus manifestaciones (…) uno de esos genios discretos a los que les viene grande el mundo”, rubrica Bascuñán.

Paco Bascuñán muere el 28 de septiembre de 2009. En ese momento estaba terminando de escribir su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Era el primer diseñador invitado a integrar la célebre institución. “Él mantiene viva la inquietud y la curiosidad que siempre le acercó a la cultura de su tiempo. (…) El compromiso con las causas que considera justas, así como la capacidad de riesgo, seguirá trillando su destino”, concluye Marisa Giménez.

Detalle de la obra 'Las palabras incorrectas' (2004), de Bascuñán y Company. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Detalle de la obra ‘Las palabras incorrectas’ (2004), de Bascuñán y Company. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Merche Medina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La metamorfosis del IVAM

Programación 2015 del IVAM
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
C / Guillem de Castro, 118. Valencia

Más que kafkiana y literaria, la metamorfosis del IVAM, anunciada por su director José Miguel G. Cortés, tiene que ver con la filosofía de la deconstrucción. “No es una orilla que se abandona”, ni tampoco “una corriente que arrastra y empuja”, sino que, en todo caso, son “muchos empujes y tracciones”, que diría Lyotard. O por decirlo en palabras del propio Cortés: “Se basa en el concepto fundamental de tránsito y de transformación en la manera de entender las prácticas artísticas”. Ninguna orilla a la que llegar, sino el permanente vaivén entre prácticas y lugares.

Obra de Gillian Wearing, artista que forma parte de la programación para 2015 en el IVAM.

Obra de Gillian Wearing, artista que forma parte de la programación para 2015 en el IVAM.

Y así, ‘En tránsito’, es como arrancará la programación del IVAM en 2015, con una exposición de 60 obras de la colección del museo (convertida en la fuente a exprimir), de artistas como Genovés, Yturralde, Richter o Cristina Iglesias y con formatos diferentes: pinturas, dibujos, esculturas, fotografías, videos e instalaciones. Un gran cartel en la fachada del museo valenciano, anunciando con esas palabras de ‘En tránsito’ la “mutación” que irá produciéndose en el IVAM durante los 365 días del año, reflejará esa ‘deriva’ establecida por Cortés al frente del museo que hasta hace bien poco lideraba Consuelo Císcar.

Aprovechando la cita de Antonin Artaud, que Cortés utilizó para abrir su libro ‘Orden y caos’, “no hay nadie que haya jamás escrito, o pintado, esculpido, modelado, construido, inventado, a no ser para salir del infierno”. El tránsito, transformación o metamorfosis del IVAM pensado por su nuevo director no es que pretenda salir de ningún infierno, pero sí parece ideado para no tener que entrar en ninguna categoría específica, sino en todas a la vez. Por eso la programación se plantea en “cinco ejes básicos”, que van de lo global a lo local, de lo moderno a lo contemporáneo, de la colección a las más variadas exposiciones. “Diferentes lenguajes artísticos”, puesto que “no existe un lenguaje artístico superior a otro”. Siempre en tránsito, en transformación, a la deriva, entendida en el sentido deconstructor.

Obra de Martha Rosler, artista integrada en la Programación del IVAM para 2015.

Obra de Martha Rosler, artista integrada en la Programación del IVAM para 2015.

De la relación entre lo global y lo local se ocupará, de inicio, la exposición ‘Martha Rosler y Josep Renau’. Propuesta mediante la que se pretende contraponer la visión que de la guerra tienen ambos artistas: Renau, con respecto a los conflictos bélicos cuya perspectiva desarrolló en los años 60, y Rosler, en relación con la guerra de Irak. La obra de la artista británica Gillian Wearing se encargará de mostrar las vinculaciones entre lo moderno y lo contemporáneo, tal y como sucederá con la muestra ‘Colectivos artísticos en la Valencia bajo el franquismo’, con trabajos de Estampa Popular, Equipo Crónica o Equipo Realidad.

Obra de Josep Renau, artista incluido en uno de los ejes de la programación del IVAM para 2015.

Obra de Josep Renau, artista incluido en uno de los ejes de la programación del IVAM para 2015.

La mezcla de lenguajes artísticos irá de la mano de las exposiciones de Francesc Ruiz y de Rogelio López Cuenca. Del primero, Cortés destaca lo siguiente: “Me interesa por cómo se sitúa entre el dibujo, la pintura y el cómic para hacer una obra personal”. El segundo, que se encargará de realizar un mapa de Valencia, “específico y subjetivo”, es un artista crítico con las instancias del poder. El IVAM, ahora en tránsito, se amolda a ese carácter movido de su pensamiento multidisciplinar.

Profundizar en la obra de los artistas de la Colección del IVAM es otro de los ejes previstos. ‘Cuerpo y espacio en Bruce Nauman’ y ‘Antoni Muntadas y los mass media’ son dos exposiciones que irán en esa dirección. Como irán en la dirección de explotar la colección del museo, las muestras en torno a Julio González y las vanguardias históricas, ofreciendo una relectura a partir de una selección de trabajos. Cinco ejes para una programación en tránsito, en permanente transformación, alejada de cualquier orilla.

Obra de Martha Rosler, artista que forma parte de la programación del IVAM para 2015.

Obra de Martha Rosler, artista que forma parte de la programación del IVAM para 2015.

Salva Torres

RADIOGRAFÍAS ULTERIORES (ARTE Y LONJA)

 

Tras cinco jornadas de previsible y extenuante actividad en el inasible territorio del mercado artístico, se antoja necesario procurar radiografiar el mapa de propuestas de diversas galerías levantinas que se han encontrado presentes en las diferentes ferias celebradas en Madrid.

La impresión ulterior de cuanto se ha tenido ocasión de contemplar solidifica un poso notable y decisivo, relativo a la coherencia e idiosincrasia  de la composición de los espacios y el rostro definitivo de cuanto se pretende proyectar, es decir, existe una relación inmediata entre el discurso estilístico de los gestores de las diferentes galerías –atendiendo a sus respectivas trayectorias- y la selección de piezas y artistas, huyendo, por tanto, del sincretismo que ha podido apreciarse en las apuestas de otros stands nacionales e internacionales.

Respecto de la trigésimo tercera edición de ARCO debemos destacar la propuesta implementada por Espai Visor (Fig. 1), componiendo un mapa fotográfico abaldonado y singularmente cualitativo, fruto de obras  heterodoxas como “Suburbios (Serie XS)”, de Sergio Zeballos (adquirida por el museo Reina Sofía), o “Microrrelatos en Rojo”, de Inmaculada Salinas.

1.Espai Visor (Arco)

1.Espai Visor (Arco)

Rosa Santos ha apostado por la columna vertebral solidificada de artistas como Chema López,Mira Bernabeu, Greta Alfaro (esta última muy a tener en cuenta). (Fig. 2) y  la artista peruana Andrea Canepa –premio ARCO Comunidad de Madrid para jóvenes artistas 2014-, mientras que la castellonense Canem (Fig. 3), supeditada a la sapiencia de lustros y perseverancia de Pilar Dolz, se hubo presentado con obra de Antonio Alacaraz, Yugo Minnam y Yotta Kippe, entre otros, equilibrando un mapa de presencia local e internacional, perfiles emergentes y consolidados.

2.Galería Rosa Santos (Arco)

2.Galería Rosa Santos (Arco)

3. Cànem (Arco)

3. Cànem (Arco)

Espai Tactel (Fig. 4) con los encolados fluorescentes de Javier Palacios, Galería Punto (Fig. 5) a través de los esmaltes sobre aluminio de Oliver Johnson y “The incident”, de Solimán López,  en JUST ON SCREEN, los aglomerados de fibra de madera y epoxi de Ana Esteve  (Paz y Comedias) (Fig. 6) y la osadía JUST ON PAPER de Trentatres Gallery (Fig. 7), con trabajos de Henrike Scholten y Raquel Carrero, han compuesto con sobresaliente dignidad la presencia valenciana en la quinta edición de JUSTMAD, beneficiada este curso por su ubicación en el seno arquitectónico de la COAM, desarrollándose una atmósfera cualitativamente diversa a la de celebraciones precedentes y gestándose una visibilidad nada carpetovetónica.

4. Espai Tactel

4. Espai Tactel

5.Galería Punto (JustMad)

5.Galería Punto (JustMad)

6. PazyComedias (JustMad)

6. PazyComedias (JustMad)

Capítulo aparte merece la Galería de Cristal de Centro Cibeles donde se ha desarrollado ArtMadrid’14 en su novena edición. La fastuosa arquitectura y su céntrica ubicación han posibilitado reportar un giro copernicano a la presencia de esta feria, otrora polarizada en torno del segundo mercado y vertebrada, en esta ocasión, por algunas propuestas osadas, singulares y de inesperadas sorpresas. Se ha advertido la presencia de conspicuos coleccionistas y diversas autoridades de ferias internacionales -como la de  Estrasburgo-.

Además del magnífico espacio de Galería Punto (por partida doble en Madrid), con obra de Equipo Realidad, Canogar, Carmen Calvo o Yturralde -artistas que responden a su consolidada personalidad diacrónica-, pudimos apreciar el congruente trabajo de Rubén Fuentes para la galería Alba Carrera (Fig. 8), a través de un ONE PROJECT henchido de obra gráfica de estudio sobre la que plasmar, a posteriori, sus gramofónicas piezas, resinas y maderas sinestésicamente sonoras. Galería del Palau (Fig. 9), fiel a su calima de consanguineidad, ha exhibido obra de Fuencisla Francés , Hans Dieter Zingraff,  Paqui Revert, Martí Rom, Carmen Sánchez y Mariona Brines. Por su parte, Val i 30 (Fig. 10) –a las puertas de formalizar su medio siglo de existencia-, además de allegarse con obra de Equipo Crónica u obra gráfica de Jaume Plensa, se acompaña de los lienzos de Antonio Gadea.

8. Alba Cabrera (ArtMadrid)

8. Alba Cabrera (ArtMadrid)

9. Galería del Palau (ArtMadrid)

9. Galería del Palau (ArtMadrid)

10. Galería Val i 30 (ArtMadrid)

10. Galería Val i 30 (ArtMadrid)

No ha habido discursos estilísticos desnortados ni metamorfosis en el rumbo. Elvestigio de masticadas apuestas que configuran las sendas respectivas terminan por ofrecernos una descodificación del carácter  y un sentido último del mercado  mediterráneo -en cuanto a pulso y ritmos se refiere- que facilita una de las más diversas composiciones del horizonte artístico de nuestro entorno.

(Imagen portada: 7. Trentatres Gallery – JustMad)

 

José Ramón Alarcón y Merche Medina

 

 

Serigrafías de Ibero-Suiza en la colección UPV

Universidad Politécnica de Valencia.    Edificio Rectorado.  Camino de Vera s/n.  Valencia

Hasta el 25 de marzo de 2013

Serigrafías de Ibero-Suiza en la colección UPV

Sin duda, la obra gráfica ayudó a democratizar el arte en el s. XX, y concretamente en España, los procedimientos y técnicas de producción seriada comenzaron a tener protagonismo a mitad de los años sesenta, década en la que los ciudadanos con inquietud querían conocer y comprender el arte contemporáneo.

Antonio Alcaraz, comisario de la exposición y autor de la investigación publicada en el catálogo, cuenta que José Llopis Dasí (Liria, Valencia-1926) fue el introductor de la serigrafía artística en nuestro país. Su historia es muy interesante. Había emigrado a Brasil en 1954 intentando salir de las dificultades de la postguerra. Allí trabajó en lo que pudo, consta que lo hizo como dibujante o como fotógrafo entre otras cosas, hasta que conoció y aprendió la técnica de la serigrafía. De Brasil pasó a Uruguay donde trabajó en una floreciente empresa dedicada a tal fin, pero la antesala de la crisis de aquel país le hizo replantearse el futuro y regresó a España con su familia. En su pueblo natal, Liria, creó un modesto taller de serigrafía donde hizo trabajos sencillos (banderines, tarjetas de empresa, y cosas similares) hasta que contactó con Ibero-Suiza a través de los distribuidores que le suministraban material serigráfico. Esta relación sería clave, puesto que con el tiempo,  José Llopis acabaría asociándose con Ibero-Suiza cuando el suizo Karemer salió de la compañia.  Una vez metido en esta empresa, Llopis  desarrolló todo su potencial profesional. Era meticuloso y exigente con los colores. Un amante de su trabajo. En 1966 entró en contacto con Valdés, Toledo y Solbes, y poco después pasaron a producir obra con él, además del propio Equipo Crónica, el Equipo Realidad, Andrés Cillero, Manolo Boix, Yturralde, Teixidor, Zobel o Armengol entre muchos otros.

La exposición está compuesta por una interesantísima selección de serigrafías y de documentos originales para su producción. Algunos con anotaciones clarificadoras para rectificar o definir colores y dimensiones de la obra a producir por Llopis, como es el caso de un boceto de Yturralde que además de un testimonio documental, es una pieza de incalculable riqueza estética. También destaca, un cartel que anuncia un Exposición del Equipo Crónica en la Galería Luis Adelantado, o la serigrafía de Andrés Cillero “Fate l’Amore non la guerra” (1966) que ocasionó problemas de censura y registros policiales a Ibero-Suiza.

Para el proyecto e investigación, Alcaraz, ha contado con la colaboración de Verónica Palomares, amiga personal de la familia Llopis.
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