World Press Photo se consolida en Valencia

World Press Photo
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Del 17 de enero al 15 de febrero, 2015

Por tercer año consecutivo, DoctorNopo, junto con la Fundación Chirivella Soriano y el apoyo de Fundación Banco Sabadell y Heineken España, trae a Valencia la exposición World Press Photo y se consolida como una cita anual de referencia en la ciudad.

Tras el éxito de la pasada edición, en la que más de 7.000 personas visitaron la World Press Photo 2013 en los 21 días que duró la exposición, el Palau de Valeriola, sede de la Fundación Chirivella Soriano, volverá a acoger la exposición de fotoperiodismo más importante a nivel mundial del 17 de enero al 15 de febrero y expondrá un total de 130 imágenes, entre fotografías individuales y completos reportajes gráficos, que muestran los acontecimientos más destacados de 2013, pero, además, invitan a reflexionar sobre el contexto social.

Fotografía de John Stanmeyer, ganadora del World Press Photo 2015. Imagen cortesía de WPPH Valencia.

Fotografía de John Stanmeyer, ganadora del World Press Photo 2014. Imagen cortesía de WPPH Valencia.

El jurado internacional de la 57ª edición de World Press Photo Contest, compuesto por 18 expertos en periodismo gráfico, ha seleccionado la imagen del fotógrafo estadounidense John Stanmayer, de la VII Photo Agency, como la World Press Photo of the Year 2014. La imagen muestra a un grupo de inmigrantes africanos en Yibuti a la orilla del mar levantando sus teléfonos móviles para capturar una red telefónica de bajo coste de la vecina Somalia.

En la edición de este año han participado 5.754 fotógrafos de todo el mundo con un total de 98.671 imágenes, de entre los cuales fueron seleccionados 53 fotógrafos de 25 nacionalidades diferentes. Los fotógrafos españoles Moisés Samán y Pau Barrena han conseguido el Segundo Premio en la categoría Noticias Generales y el Tercer Premio en la categoría Retratos respectivamente.

Fotografía de Moisés Samán. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

Fotografía de Moisés Samán. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

La imagen de Moisés Samán, fotógrafo de la agencia Magnum, muestra a un combatiente de las fuerzas rebeldes sirias fabricando una bomba.  El ambiente en el que trabaja y lo rudimentario de su equipo nos dan una visión que normalmente no vemos de este tipo de conflictos armados.

Fotografía de Pau Barrena. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

Fotografía de Pau Barrena. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

Pau Barrena, joven fotoperiodista catalán que comenzó su andadura en el fotoperiodismo con las cargas policiales del 15M el 29 de mayo de 2011 en Barcelona, se ha hecho con el Tercer Premio de la categoría Retratos en la que muestra a una joven bereber con el vestido de novia tradicional.

Además de un escaparate de la mejor expresión fotoperiodística del momento, la exposición se plantea como una oportunidad para pensar sobre las maneras de informar e informarse de nuestra sociedad. Las fotografías, entendidas como fuentes documentales y no como meros elementos ilustrativos, representan una ventana al mundo, a través de la cual podemos mirar, valorar y aprender con un posicionamiento crítico.

Tomando la exposición como punto de partida, DoctorNopo articula un Proyecto Cultural Integral. La voluntad de cada edición de World Press Photo en Valencia es la de conectar la exposición y su contenido con el contexto y el público local ahondando en la reflexión sobre el Derecho a la Información abordándolo desde diferentes perspectivas cada año.

Fotografía de Karla Kogelman. Imagen cortesía de WPPH Valencia.

Fotografía de Karla Kogelman. Imagen cortesía de WPPH Valencia.

Mientras que el año pasado el tema central fue la idea del Ciudadano Informado y los límites que se plantean al mismo en el ejercicio de su derecho, este año es la de Nuevos Formatos y Narración Transmedia.

A través de cuatro sesiones de debates online vía Twitter, DoctorNopo promueve la participación y la generación de conocimiento y consumo crítico de la información. Bajo el hashtag #DebateWPPH, cada martes (dentro del periodo que dura la exposición) se invitará a participar a todos los usuarios de Twitter a los debates que cada semana tratarán un tema diferente vinculado a la exposición.

Fotografía de Brent Stirton. Imagen cortesía de WPPH Valencia.

Fotografía de Brent Stirton. Imagen cortesía de WPPH Valencia.

El primero de ellos es el tema ‘Nuevos formatos’, sobre las consecuencias que los entornos digitales, representados por las narraciones transmedia, están causando en nuestra sociedad. En ‘Estética versus Información’ se debatirá sobre los límites que existen entre la información y el espectáculo. ‘Dos miradas del mismo conflicto’ versará sobre las diferentes perspectivas a la hora de retratar un hecho noticiable, ya sea un conflicto, una catástrofe, etcétera, y en ‘La mujer retratada’ se debatirá sobre si el periodismo gráfico ayuda a perpetuar los estereotipos de la mujer.

Además de promover la mirada crítica del público a través de estos debates, también se promueve la formación con una serie de visitas guiadas de contenidos específicos enfocadas a atender las necesidades de determinados colectivos: ‘Contenidos educativos’ orientada a estudiantes de Bachillerato y Secundaria; ‘Periodismo y Fotografía’ para estudiantes y profesionales de la Fotografía; y ‘Mujeres a través del periodismo gráfico’, visita que se orientará a la reflexión sobre el papel de la mujer en las diferentes partes del mundo y su representación y presencia en la exposición.

Fotografía de Rahul Talukder. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

Fotografía de Rahul Talukder. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

 

Pep Bonet y su crudo universo transexual

All Imperfect Things, de Pep Bonet
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 25 de mayo

Una joven observa una de las fotografías de Pep Bonet en la exposición 'All Imperfect Things' del IVAM

Una joven observa una de las fotografías de Pep Bonet en la exposición ‘All Imperfect Things’ del IVAM. Fotografía: Consuelo Chambó.

Decía el sociólogo Jesús Ibáñez que el universo ya no es lo que era, que se ha fragmentado en un conjunto de islas. Lo que antes parecía unido, ahora está constituido por múltiples pedazos. Por eso en la izquierda se produjo un estallido de siglas y subdivisiones del núcleo central del comunismo, que también se expandió luego al terreno de la sexualidad. De forma que la hegemónica heterosexualidad fue dando paso a la irrupción de la homosexualidad (gays y lesbianas), bisexualidad, travestismo y transexualidad. Pasado el tiempo, Ibáñez sugería la necesidad de restablecer conexiones entre las islas, para que todo ese archipiélago inconexo diera sus frutos mayores en un nuevo y más fértil continente. “Quizá haya que volver a Penélope”, concluía.

Obra de Pep Bonet en la exposición 'All Imperfect Things' del IVAM.

Obra de Pep Bonet en la exposición ‘All Imperfect Things’ del IVAM.

El fotógrafo Pep Bonet se hace cargo de una de esas islas en su exposición All Imperfect Things. Y lo hace de forma abrupta, descarnada, incluso sucia. Su mirada, lejos de edulcorar la situación de la transexualidad en Brasil, pone en evidencia la desolación, el abandono y las nefastas condiciones vitales de un colectivo que se mueve un paso más allá de la propia marginalidad. “Las personas transgénero han tenido menos éxito que los hombres gay y las lesbianas en la obtención de alguna forma de aceptación pública y del reconocimiento legal de sus derechos”, cuenta Pep Bonet en el folleto de la exposición. Y “dado que en el marco de esos grupos  mixtos tienden a diferenciarse de los travestidos, se ha extendido el uso del término ‘GLBTT’: Gay, Lesbiana, Bisexual, Travestido y Transexual”.

'All Imperfect Things' de Pep Bonet en el IVAM. Fotografía: Consuelo Chambó.

‘All Imperfect Things’ de Pep Bonet en el IVAM. Fotografía: Consuelo Chambó.

Lo dicho: un conjunto de islas que, a fuerza de distinguirse unas de otras, terminan perdiendo potencia reivindicativa. De hecho, el activismo transgénero sólo empezó en el Brasil en los años 90, como consecuencia de la epidemia de sida, a diferencia (según se apunta en el folleto) de la movilización gay y lesbiana a favor de la igualdad, que databa ya de los años 70. Tania Castro, responsable de PhotOn Festival, subrayó que la transexualidad en España estaba más aceptada y extendida que en Brasil, tomando prestadas las explicaciones de Pep Bonet, ausente por motivos laborales en la presentación de All Imperfect Things en el IVAM.

Fotografía de Pep Bonet en la exposición 'All Imperfect Things' del IVAM.

Fotografía de Pep Bonet en la exposición ‘All Imperfect Things’ del IVAM.

Consuelo Císcar, directora del museo valenciano, se refirió a la secuencia de alrededor de 30 fotografías como la narración de una “historia oculta” acerca de una “profesión marginal relacionada con el narcotráfico, extorsión, proxenetismo, violencia, sadismo, drogadicción y la infección del sida”. Todos esos temas aparecen sugeridos en la muestra de Pep Bonet, que permanecerá en el IVAM hasta el 25 de mayo y que sirve de pistoletazo de salida a la cuarta edición de PhotOn.

Fotografía de Pep Bonet en la exposición 'All Imperfect Things' del IVAM.

Fotografía de Pep Bonet en la exposición ‘All Imperfect Things’ del IVAM.

Las crudas imágenes en blanco y negro de Bonet se complementan con tres cajas negras dispuestas en una sala superior que, a modo de cabinas de sex shop, permiten la contemplación voyeur de cierto espectáculo transexual. En una de las paredes, puede leerse la siguiente frase elegida por el artista, como si de una ráfaga explicativa se tratara: “Le saludé y le dije: ‘Un placer’. ‘El placer viene después’, respondió”. Pep Bonet, como destacó Tania Castro, “intenta no prejuzgar, para mostrar la problemática transexual lo más objetivamente posible”. Y del mismo modo que a Bonet, premio World Press Photo, le costó meses acceder a ese mundo marginal, ese mismo esfuerzo es el que solicitan las imágenes al espectador que ahora las contemple.

Patrocinada por la Fundación Cañada Blanch, Olleros Abogados, Centre Cultural La Nau, Metrovalencia, CccdProValencia, Fotopro y Arquitectura racional, la exposición All Imperfect Things es una radiografía descarnada del mundo transexual. Un mundo de “desamparados” (Tania Castro dixit) que en la mayoría de los casos tiene que recurrir a la prostitución para sobrevivir y costearse las operaciones de transformación corporal. Un mundo sórdido que Pep Bonet recoge en sus imágenes como reflejo de una discriminación cruda y feroz. Islas en medio del frágil archipiélago posmoderno.

Fotografía de Pep Bonet en la exposición 'All Imperfect Things' del IVAM.

Fotografía de Pep Bonet en la exposición ‘All Imperfect Things’ del IVAM.

Salva Torres

World Press Photo y ¡ay! el periodismo

World Press Photo Valencia
Mesa redonda ‘Periodismo, derecho a la información y libertad de expresión’ (celebrada
el jueves 6 de febrero en la Facultat de Filologia)
Exposición en Fundación Chirivella Soriano
C/ Valeriola, 13. Valencia
Hasta el domingo 16 de febrero

“En el buen periodismo, además de la descripción de un acontecimiento, tenéis también la explicación de por qué ha sucedido”. Lo dijo Ryszard Kapuscinski y a él nos aferramos para describir lo que aconteció en la mesa redonda que, sobre periodismo, tuvo lugar hace escasos días en el Salón de Grados de la Facultat de Filologia de la Universitat de València. Descripción que servirá para ofrecer algunas explicaciones de por qué el periodismo se está quedando en los huesos.

Fotografía de Paul Hansen. Fundación Chirivella Soriano. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

Fotografía de Paul Hansen. Fundación Chirivella Soriano. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

Organizada por World Press Photo Valencia, a través de Doctor Nopo y la Fundación Chirivella Soriano, el encuentro Periodismo, derecho a la información y libertad de expresión reunió al director de El Mundo Comunidad Valenciana, Rafael Navarro, al presidente de la Unió de Periodistes Valencians, Sergi Pitarch, al asesor del Síndic de Greuges, José Antonio Ivars, y a la responsable del gabinete de comunicación del IVI (Instituto Valenciano de Infertilidad), Dulce Iborra, moderados por el profesor de la Universitat de València, Francesc Martinez.

Fotografía de Maika Elan. Fundación Chirivella Soriano. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

Fotografía de Maika Elan. Fundación Chirivella Soriano. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

Rafael Navarro habló de la “mancha en la historia del periodismo en la Comunidad Valenciana” que supuso la claudicación por parte de casi todos los medios cuando se destapó el caso Gürtel. Por defender la verdad, frente a las amenazas de todo tipo, Navarro aseguró que el periódico que él dirige se vio privado durante tres años de la publicidad institucional. Cosa que no les sucedió al resto de medios afines a los dictados del gobierno que por entonces presidía Francisco Camps. Y como tenía en la mesa a José Antonio Ivars, representando a la institución que vela por los derechos del pueblo valenciano, le instó a que abriera una investigación sobre el reparto de la publicidad institucional, con el fin de subsanar los atropellos del pasado y sentar las bases de un reparto futuro más justo.

Ivars había señalado poco antes que los medios de comunicación “pocas veces acuden al Síndic de Greuges”. Y que si lo hicieran, la Sindicatura podría defenderles presentándose de oficio. Pero, claro, para ello ha de haber la previa denuncia que los medios de comunicación “pocas veces” interponen. Navarro tomó buena nota de la función del Síndic de Greuges, hasta la fecha prácticamente en desuso por parte de los medios.

Fotografía de Daniel Ochoa de Oiza. Fundación Chirivella Soriano. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

Fotografía de Daniel Ochoa de Oiza. Fundación Chirivella Soriano. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

Sergi Pitarch, de la Unió de Periodistes Valencians, aludió igualmente a la indefensión de los periodistas ante los numerosos casos de arbitrariedad por parte del poder, ya sea éste judicial o policial. Y abogó por un periodismo en el que se contrastaran las fuentes para evitar que te “colaran” informaciones interesadas. También destacó el apoyo que cada medio debe ofrecer a sus periodistas, para frenar las presiones externas. Preguntado por la escasa asistencia a las asambleas por parte de los periodistas asociados a la Unió, Pitarch reconoció que es un tema para someter a debate. ¿Envidia de Francia, donde los periodistas cuentan con el respaldo del propio Estado, que considera al periodista un bien público en la defensa del sistema democrático? Pitarch le restó importancia a ese hecho y manifestó que le daba “pánico” que fuera el Estado quien reconociera la figura del periodista. Periodista que, sin embargo, adquiere tal condición gracias a una titulación pública.

Fotografía de Soren Bidstrup. Fundación Chirivella Soriano. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

Fotografía de Soren Bidstrup. Fundación Chirivella Soriano. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia.

Francesc Martinez ofreció algunos datos del enflaquecimiento extremo al que está llegando el periodismo. Alrededor de 11.000 ocupaciones periodísticas destruidas entre 2008 y 2013. La Comunidad Valenciana, a la cabeza en cuanto al menor número de lectores de prensa y de oyentes de radio. Y, eso sí, 280 gabinetes de comunicación en Valencia. En representación de ellos, Dulce Iborra, que defendió el posible encuentro “amoroso” entre el periodista de un medio y el periodista de un gabinete de comunicación que le facilita cierta información. Alguien del público, también periodista, se quejó de esa división entre los propios profesionales: «¡Todos somos periodistas!», exclamó. El encuentro Periodismo, derecho a la información y libertad de expresión reveló precisamente las fisuras internas del cuarto poder. Si la verdad nos hace libres, habrá que empezar a buscarla en la elocuente fragmentación del tejido periodístico, en tiempos de paradójica concentración de medios. Gracias a World Press Photo Valencia (cuya exposición en la Fundación Chirivella Soriano permanece hasta el domingo) y a Doctor Nopo por tan ilustrativa radiografía.

Fotografía de Felipe Dana. Fundación Chirivella Soriano. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia

Fotografía de Felipe Dana. Fundación Chirivella Soriano. Imagen cortesía de World Press Photo Valencia

Salva Torres

Censura y autocensura

World Press Photo 13
Fundación Chirivella Soriano / NOPO
C/ Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 16 de febrero de 2014

La nueva edición de World Press Photo en Valencia aborda el derecho a la información y la participación.

En una sociedad como la nuestra, acostrumbrada a que exista un abismo entre la teoría y la práctica, sucede con frecuencia que la letra de algunos principios jurídicos fundamentales se queda solo en tinta seca sobre papel. Esa laxitud asumida por la población es un signo revelador que, posiblemente, nos haya llevado al callejón sin salida en el que parece que nos encontramos.

Aunque resulte recurrente, para hablar de libertad de expresión debemos remitirnos a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Según su artículo 19, “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Por su parte, la Constitución Española de 1978 reconoce y protege los derechos: “a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”, así como “a la producción literaria, artística, científica y técnica”. Dando un paso más allá, manifiesta que “el ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa”.

Sin embargo, estos derechos se ven continuamente vulnerados, nuestra libertad de expresión se ve limitada aquí y ahora, no es necesario referirse a regímenes totalitarios de otras latitudes ni a dictadores pasados. Cualquier ciudadano recibe cada día dosis de manipulación y censura en la información administrada a través de los medios de comunicación, esto es lo habitual, aunque parte del problema reside en la falta de capacidad crítica que nos hace aceptarla bajo la categoría de “verdad”. El caso de RTVV resulta incontestable en ese sentido.

La situación se agudiza cuando entramos en los territorios del arte y la cultura, pues si bien la sociedad se convierte en un sujeto pasivo de la limitación de derechos, los creadores reciben una presión activa y directa con el propósito de coartar su libertad de expresión, llegando en ocasiones a episodios de censura explícita que nuestro sistema democrático y de derecho todavía no ha sido capaz de remediar. Los gobernantes caen constantemente en la tentación no solo de determinar las pautas culturales de la sociedad, sino de intentar conducir las expresiones artísticas e intelectuales. La situación no es nueva y los ejemplos son numerosos, pero la resignación debería descartarse de entre las opciones posibles.

Puede que el más nocivo resultado de la presión política sobre los autores y los artistas sea el ejercicio de la autocensura. Esa es una realidad que se ha vivido en estas últimas décadas, pues la alta contaminación política que ejercen los gobernantes –en términos generales- sobre el ámbito cultural en España hace que se haya desarrollado en buena parte del sector un ejercicio automático de limitaciones en la libertad de expresión, que afectan a las creaciones que llevan a cabo, como estrategia de supervivencia a costa de una renuncia imperdonable. La dependencia de los recursos públicos y la falta de una cultura social que permita entender que los presupuestos y dotaciones de las instituciones públicas no son propiedad del partido político que gobierna, sino que deben estar al servicio de la ciudadanía, hace que en demasiadas ocasiones se empleen de una forma arbitraria y sectaria.

Podríamos remitirnos a casos de manual, pero también podemos hablar de aquello que por proximidad espacial y temporal hemos conocido de primera mano. El caso de la Comunitat Valenciana es paradigmático en lo que se refiere a disfuncionalidad gubernamental en las dos últimas décadas –los juzgados y la prensa están dando cuenta de ello-, pero también en términos de instrumentalización partidista de la cultura. El partido político en el poder ha interpretado que las instituciones culturales (museos, salas de exposiciones, teatros, auditorios, etc.) le pertenecen. En base a esa premisa las ha gestionado y las gestiona con total desprecio al sector profesional, convirtiéndolas en entornos de privilegio mediante nombramientos políticos y designaciones excluyentes.

Las listas negras de profesionales del arte y la cultura son una realidad en las instituciones públicas valencianas, como lo es la cancelación de proyectos aprobados técnicamente pero vetados políticamente antes de ser llevados a cabo. Esa es la realidad que pocas veces llega al conocimiento del público, pues solo trasciende cuando el escándalo es mayúsculo y afecta a un colectivo con músculo mediático, como podría ser la censura practicada en 2010 por la Diputación de Valencia con la exposición “Fragments d’un any”, en el MuVIM. Pero cuando la institución practica esos atropellos individualmente, y lo hace con frecuencia, se genera un cerco de silencio que neutraliza a la víctima.

El miedo es esa última frontera que como individuos debemos trabajar y superar, pues nos paraliza como personas y nos inhabilita como sociedad. Puede que sea esa la gran revolución que debe producirse y que ya se ha iniciado. Una revolución que no requiere de barricadas ni de manifestaciones, pues tiene lugar en lo más intimo de cada persona, sin proclamas, siendo necesariamente el resultado de una libre toma de consciencia. Eso facilita una nueva escena para el desarrollo de otro modelo social y político. En ese territorio, liberado de signos, nos vamos encontrando como individuos emancipados integrantes de una colectividad, capaces de interactuar sin renunciar a la dignidad personal que nos confiere el ejercicio autónomo de la expresión. La pluralidad es la base de una sociedad sana, mientras que las acciones represoras que hemos conocido en los últimos años son el resultado de la administración abusiva del poder en un sistema democrático.

Cuando todo parece perdido, se hace más necesario si cabe reforzar la práctica personal de la opinión y la expresión pública de las ideas propias, sin atender a las tijeras de un censor que ha perdido por completo su autoridad, pues su filo ya no corta. Nunca fue el momento de guardar silencio, pero ahora es sin duda el tiempo de hablar.

José Luis Pérez Pont