El IVAM se abre al cine y al cómic

Programación del IVAM 2016

“Son lenguajes artísticos que casi no tienen cabida en los museos de arte contemporáneo… te hablo de España”. José Miguel Cortés, director del IVAM, se refiere al cine y al cómic, que en la programación para 2016 tendrán sendas y destacadas exposiciones. De hecho, el museo valenciano arrancará el próximo año con una muestra dedicada al cineasta experimental alemán Harun Farocki, menos conocido para el gran público que Werner Herzog o Alexander Kluge, pero de igual o más sorprendente trayectoria. “Es una oportunidad única”, subraya Cortés, para conocer su arriesgada y provocadora obra.

La otra gran muestra, en este caso dedicada al cómic, tendrá lugar en verano. Se trata de la exposición VLC. Valencia Línea Clara comisariada por Álvaro Pons, que reunirá más de 200 originales de ilustradores valencianos. Será “la más grande dedicada al cómic que se ha hecho en un museo de arte contemporáneo en España”. Aunque luego Cortés matiza: “No se trata de hablar de si son las más grandes o las mejores, sino de subrayar el mensaje que esto lleva”. Y el mensaje, como enseguida aclara, pasa por destacar que “el cine y el cómic tienen que estar en el museo”.

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

La de Harun Farocki, fallecido en julio del pasado año, está comisariada por su viuda Antje Ehmann y Carles Guerra, nuevo director de la Fundación Tàpies. La exposición reúne un conjunto de instalaciones, entre las que destacan ‘Machine and Eye’, ‘The Creators of Shopping Worlds’ o ‘Serious Games’, todas ellas relacionadas con los modos en que los sujetos son reducidos a objetos de vigilancia, consumidores o simples participantes en video juegos al modo en que son instruidos virtualmente los militares en acciones bélicas.

Farocki, que perteneció al grupo Agitrop de propaganda revolucionaria, basa la mayoría de sus trabajos en esa agitación de la realidad que él entiende manipulada por ciertos poderes fácticos. Más próximo al cine experimental de Jean Luc Godard, que al “comercial” de Fassbinder o Wenders, Cortés reivindica su propuesta como modelo del cine que se expone en museos y galerías “dislocando lo que se entiende por cine”.

Mique Beltrán, portada de Cairo. Imagen cortesía del IVAM.

Mique Beltrán, portada de Cairo. Imagen cortesía del IVAM.

Con respecto a VLC. Valencia Línea Clara, el director del IVAM destaca el “reto” que supone exhibir ilustraciones destinadas a formar parte de revistas y tebeos. Y hacerlo “sin avergonzarse de que el cómic es tebeo”. Esa lucha, mantenida por muchos de los brillantes ilustradores con que cuenta Valencia, se decanta del lado de estos con la simple observación de sus trabajos. Cortés subraya que se trata de “ilustraciones originales cedidas por los propios artistas nunca antes exhibidas”, de la talla de Miguel Calatayud, Sento Llobell, Marsical, Micharmut, Daniel Torres o las más jóvenes Ana Juan o Ana Miralles. También estarán los ya tradicionales Equipo Crónica y Equipo Realidad.

Sillas en la playa, de Gabriel Cualladó. Imagen cortesía del IVAM.

Sillas en la playa, de Gabriel Cualladó. Imagen cortesía del IVAM.

El propio José Miguel Cortés comisaría Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto. Una exposición que cuestiona la entidad cultural, política o social de ese Mediterráneo fluctuante entre la “arcadia perdida” y la “zona conflicto” actual debido a la desigualdad y los problemas migratorios. “No pretendo ofrecer una respuesta, sino incitar al debate”. Debate promovido mediante fotografías y videos de artistas como Gabriel Cualladó, Sergio Belinchón, Yto Barrada, Zinedine Bessai o Herbert List, cuyas imágenes ilustran actualmente la programación del Palau de Les Arts.

Hay más, mucho más, en el IVAM de 2016. Perdidos en la ciudad, reflexión en torno al espacio urbano desde la pintura, la escultura, la arquitectura o el video, con obras de la colección del museo. Exposiciones de Christian Boltanski, Mario Merz o Ignacio Pinazo y sus contemporáneos. No es verdad no es mentira. El arte del fake, sobre los camuflajes y sabotajes realizados por artistas, desde que Orson Welles estremeciera al mundo simulando por la radio un ataque extraterrestre. Además de los casos de estudio dedicados a la fotografía social americana de los años 30 y a Richard Hamilton, hasta completar un total de 13 exposiciones.

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Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

La Volière de Hélène Crécent

La Volière, de Hélène Cécent
Trentatres Gallery
C / Dénia, 62. Valencia
Inauguración: viernes 22 de mayo, a las 20.00h

La volière es el término que designa en francés esas enormes jaulas en las que los pájaros vuelan pero no escapan. Es también el nombre de la exposición en la Trentatres Gallery de la artista francesa Hélène Crécent (Pau,1966).
Fascinación por los pájaros, animal nada domesticable. Solo en el Museo del Prado, el biólogo Gómez Cano contabilizó en su día 729 pinturas con representaciones de aves de 36 especies: de la saga Brueghel al concierto de Jan Fyt.

Más allá de los muros académicos, en las cuevas de sueños olvidados donde nos introdujo el cineasta alemán Werner Herzog, nuestros antepasados ya consideraron importante detener la frágil estructura de las aves en la superficie con memoria de la roca.

La exposición en Trentatres, una de las galerías de arte de referencia más frescas de Valencia, está más cerca de la fascinación primigenia –entre el art brut (expresión acuñada por Dubuffet para referir el arte más allá de la puerta de salida del sistema: trazos de dementes, niños y reclusos) y el pigmento natural de la caverna– que de los híbridos de Max Ernst.

Mirada virginal o primigenia y, sin embargo, la obra de esta pintora, poeta y escultora con aspecto de bailarina de danza clásica está penetrada, versada, por decirlo quizás de forma políticamente correcta, de formación, desde la Ecole des Beaux Arts de Bordeaux a las influencias de la también francesa Annette Messager (Le repos de pensionnaires) o de los mejores representantes del grupo CoBrA (Karel Appel o Asger Jorn).

No hay en esta volière de pájaros arrebatados -como no había en la adaptación hitchcockniana de Daphne du Murier- interés por el último motivo ni voluntad de conocerlos bien a todos. Que lo haga el espectador. Una únicanota basta para caracterizar una de las exposiciones más interesantes de esta primavera: Crécent ha emprendido el regreso, un jalón, en la delirante tarea de deshacerse.

Despojada, con la técnica más rudimentaria, la mirada ahora interrogada, ahora decidida de las aves cuestiona la verja de hierro pero también de auto-concesiones de nuestra propia volière: la danzarina disposición de los pájaros dibuja también el bosquejo de un mapa de salida.

Obra de Hélène Crécent. Cortesía de Trentatres Gallery.

Obra de Hélène Crécent. Cortesía de Trentatres Gallery.

Jesús García Cívico*
*Por cortesía de TrentaTres Gallery

Exposición de toros sin toros

Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)
Baños del Almirante
C / Baños del Almirante, 3-5. Valencia
Hasta el mes de abril, 2015

Hitler era un gran amante de los animales, sobre todo de su perra Blondi. Tanto, que prefirió matar a seres humanos en las cámaras de gas, antes que ver sufrir a un animal. Franco también era un gran amante de las corridas de toros, eso sí, oficiales, porque se encargó de prohibir los festejos taurinos populares. Y Timothy Treadwell, al que Werner Herzog le dedicó una película, murió devorado por uno de los osos grizzly que tanto amaba. Valgan estos tres ejemplos para mostrar algunas de las contradicciones del excesivo celo animalista.

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, que se exhibe en Baños del Almirante, es una “exposición de toros sin toros”, como destacó Felipe Garín, director del Consorcio de Museos. De manera que ajustándose al enunciado, valgan esos toros como pretexto para mostrar la sociedad valenciana de la época (primera mitad del siglo XX) o para revindicar una fiesta de larga tradición. “No me importa que sea pretexto para reivindicar la tradición histórica de los toros”, afirmó Garín, quien agregó: “A Goya y a Picasso les gustaban los toros, forman parte de la tradición mediterránea”.

¡Ay, los toros! En Baños del Almirante se pasa de puntilla por ellos para, en su lugar, mostrar sus efluvios culturales. Un total de 25 fotografías del amplísimo archivo de la agencia EFE muestra a figuras del cine, de la literatura, de la música o de la realeza, en el contexto social, urbanístico y arquitectónico de la época, con el trasfondo de la tauromaquia ligando el conjunto. Ramón Pérez de Ayala, Guglielmo Marconi, Rita Hayworth, Matías Prats, Jorge Negrete, Alfonso de Borbón o la duquesa de Alba protagonizan algunas de las imágenes.

'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

También aparecen los muñecos Michelín en la plaza de toros de Valencia, cuando estaba prohibida la publicidad en los cosos taurinos. O imagen de la primera retransmisión televisiva de una corrida (1948), a cargo de una compañía americana de espectáculos al aire libre. “La exposición permite contemplar cómo ha evolucionado la sociedad, tomando los toros como excusa”, subrayó Garín. Excusa que permite acercar al visitante aquella Valencia de antaño en el marco de la actual fiesta fallera de marzo.

Pretexto, pues, de los toros, para avivar una polémica sustentada en los valores simbólicos y estéticos que dotan de sentido a la tauromaquia, frente a la supuesta brutalidad que defienden sus detractores. “Hoy, a diferencia de otras épocas, tiene lugar [esa polémica] en un contexto generalizado de sensibilidad ecológica pro-animalista que ha convertido casi en lugar común lo que antaño fueron considerados remilgos de intelectuales extravagantes, contrarios al sentir popular”, sostiene Fernando Savater en ‘Tauroética’.

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección de la Agencia EFE (1910-1950)’ huye de esa polémica mostrando el ambiente social y cultural de la fiesta. Toros sin toros. Un cuchillo sin mango y sin hoja, para no herir a nadie y evitar así una discusión estéril. George Orwell lo tenía claro: “Hay personas, como los vegetarianos o los comunistas, con las que es imposible discutir”. ¿Incluiría el autor de ‘1984’, en la actual época de sensibilidad ecológica, a los animalistas?

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950) en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

Salva Torres

Los derechos humanos en pantalla

XI Festival de Cine y Derechos Humanos

Teatro Victoria Eugenia

C/ Reina Regente, 8. San Sebastián

Del 19 al 26 de Abril.

 

La pantalla de cine como espacio de reflexión dirigido a la defensa de los Derechos Humanos en el mundo, como punto de partida o foro de debate, como espejo de una realidad, de una historia, la de los seres humanos y su entorno, a veces insosteniblemente dolorosa, en otras alegre y, a pesar de los conflictos y dificultades, cargada de ilusiones y esperanzas. ¿Por qué no?

 

Con estos objetivos en mente, el viernes 19 de abril abre sus puertas un festival que, como nos cuenta Josemi Beltrán, responsable de la Unidad de Cine de Donostia Cultura y rostro visible de la organización, nacía a iniciativa del Ayuntamiento de San Sebastián “como un ciclo más pequeño, más modesto, con menos películas y que con el tiempo fue creciendo en aspiraciones y convirtiéndose en el festival de medio formato que hay ahora”. Once ediciones más tarde, la creciente respuesta de los espectadores no hacía sino confirmar su interés, “que podía haber una demanda y unas ganas por parte del público de ir un poco más allá de lo que es una mera proyección cinematográfica y provocar algo más por medio del cine y de la imagen”.

 

Es, en definitiva, cine de calidad, cine que remueve y que conmueve, cine que busca “hacer saltar de la butaca” al espectador, de incomodarle a veces e, incluso, más allá de su función de mero entretenimiento o de escapismo, hacerle pasar a la acción, al compromiso. Razones y causas por las que implicarse no van a faltarle, eso es seguro.

 

El festival arranca su programa con Al nacer el día, último trabajo de Goran Paskaljevic, director de origen serbio que ya había merecido la atención de sus organizadores en ediciones precedentes y que, en esta ocasión, se acerca a tierras vascas con un relato sobre el nazismo. En la película, un profesor de música jubilado recibe la noticia del hallazgo de una misteriosa caja en el lugar donde se había edificado un campo de concentración para judíos en la Segunda Guerra Mundial. Para Josemi Beltrán, un relato oportuno, no sólo como testimonio de la represión de los nazis sobre los judíos, sino también porque “nos habla de hoy en día, de los marginados y de los desheredados, de las personas que viven también excluidas por el sistema. (…) una peli que mira hacia atrás, pero que también reconoce los peligros de hoy en día”, ya que, lamentablemente, “en algunos lugares no estamos tan lejos de situaciones que se podrían dar antes o durante la Segunda Guerra Mundial”.

 

Y es que, ya sea intencionadamente o no, los territorios de la antigua Yugoslavia tienen una presencia importante en el certamen, como atestiguan el número de producciones provenientes de esta parte de Europa que encontraremos en la programación. Como Kolona del director kosovar Ujkan Hysaj, o Parade, de Srđjan Dragojevićque nos acerca a las dificultades por las que pasan los derechos de la comunidad gay en una Serbia post-bélica. “Una película muy actual”, comenta Beltrán, “con una polémica muy reciente, las heridas todavía abiertas de la Guerra de los Balcanes relacionadas también con una historia de homofobia y de reivindicación de derechos”.

 

África será otro de los focos de interés geográfico del festival. De norte a sur, desde Argelia a Uganda, asistiremos a una serie de producciones que, desde muy diferentes perspectivas, analizan las problemáticas que asolan el continente africano. Dos trabajos destacan en este “apartado”, El Taaib, del argelino Merzak Allouache, y The Runner, de Saeed Taji Farouky. La primera de ellas nos acercará a un tema realmente controvertido, las dificultades de reinserción y la reconciliación entre ex-terroristas y las víctimas de sus atentados. En otro registro muy diferente, The runner nos sumergirá de nuevo en la realidad del Sahara. En esta ocasión, de la mano de un corredor de fondo cuyo sacrificio se convierte en símbolo de las esperanzas y de la lucha de todo un pueblo.

 

Turquía, España, Países Bajos, Suiza, Australia, Francia, Reino Unido, Austria, Estados Unidos o Japón también están representadas en este certamen. Un festival que pone su atención allí donde los derechos humanos están siendo asaltados o existe alguna situación de exclusión social.

 

Pero si en los últimos años ha habido un causante de situaciones de exclusión en el mundo ha sido la reciente y, todavía doliente, crisis económica. Una situación que ha devenido en desesperada para muchas personas en el mundo y, particularmente, en nuestro país. Sería imposible dejar a un lado este tema y ahí lo encontramos. Crisis como fondo o protagonista absoluto de Degrees, del director griego Georgis Grigorakis, o The Argentina experiment, de Yorgos Avgeropoulos, análisis del caso argentino visto, también, desde la perspectiva de la crisis que sufre el país heleno. Para Beltrán, “casi se podría sustituir todo lo que se dice de Grecia por la situación actual española”. Una película que sirve como referencia “de lo que se dio en Argentina en su momento con el corralito y cómo se organizó la sociedad para salir de eso.”

 El taaib de Merzak Allouache

Sin duda, una lección importante para nuestro país, cuya producción, aún escasa en este ámbito, estará representada por la cinta Libre te quiero del veterano Basilio Martin Patiño. Beltrán lamenta que no existan más producciones nacionales que traten la cuestión de la crisis desde nuestra perspectiva. Una situación que achaca, quizá, a la falta de distancia, pero también a una actitud de los “cineastas más jóvenes que adolecen de esa asepsia o esa corrección política que otros directores mayores no tienen”. Beltrán anima a estos directores a quitarse los miedos de encima y armarse de coraje. En este caso, la cinta de Patiño es un ejemplo. Una película que destaca por su frescura y su estilo directo. “No hay mucha mediación ni de voz en off, ni de intentar dirigir al espectador hacia un mensaje concreto, sino que se exponen, más o menos cronológicamente, lo que sucedió en la acampada de Sol durante los momentos más importantes de la misma”, cuenta el responsable del festival. Y continúa. “Que un director de esa edad haga una película tan joven, identificada también con la gente joven que estaba ahí en la acampada y con la actualidad más candente, yo creo que es un valor a tener muchísimo en cuenta”. Junto al mencionado Paskaljevic, Patiño asistirá al festival para encabezar un debate sobre estas y otras cuestiones de gran interés para el público.

 

Pero no todo serán conflictos en este certamen. También las historias de esperanza tienen aquí su espacio. Relatos de superación que, curiosamente, nos llegan por parte de aquellos que más difícil lo tienen, los discapacitados. Así, la película Murderball, deHenry-Alex Rubin y Dana Adam Shapiro, nos cuenta la historia de un equipo de rugby de alta competición parapléjico. Una cinta que ya estuvo en la sección oficial del festival y que ahora ocupa la programación de un ciclo que se paseará por los distintos barrios de San Sebastián. O El método arieta, de Jorge Gil Munárriz, este sí, estreno absoluto para el certamen. La historia de dos hermanas afectadas por un trastorno motriz que les impide controlar los movimientos de su cuerpo, pero que, impulsadas por una necesidad de comunicarse, desarrollan un método propio para hablar a través de la mirada. Un película que, recuerda Beltrán, “más que sobre la discapacidad, a ellos les gusta decir que es una película sobre la comunicación, y sobre el reto de comunicarse cuando uno tiene ciertas barreras, incluso ir más allá que, vamos a decir, las personas no discapacitadas”.

 

Hay mucho más. Grandes y más modestos trabajos, nombres desconocidos para el público que comparten cartel con otros ya consagrados, como es el caso de Werner Herzog, una presencia de lujo en cualquier cita. Herzog presentará en San Sebastián su documental Into the abyss, película que nos narra las vicisitudes de dos convictos recluidos en el corredor de la muerte en Estados Unidos. Todo con el estilo característico del autor de Gizzly man o La cueva de los sueños olvidados.

En palabras de Beltrán, un trabajo con un “enfoque ético y un punto de vista super-contundente y helador para el espectador. Con el respeto que trata tanto a estas personas presas o a sus familiares como a las víctimas de sus crímenes o sus presuntos crímenes, y que no podíamos dejar de rescatar en pantalla grande. Es de esos trabajos que te da pena que no sea vean en el cine o que tengan una mayor difusión, porque son de esas pelis por las que creo que no van a pasar el tiempo”.

 Into the Abyss de Werner herzog

Al margen de otras actividades paralelas, la programación se completa con un homenaje a Patricio Guzmán, veterano documentalista de origen chileno cuyo trabajo ya fue reconocido en el certamen con el premio Amnistía Internacional por su película Nostalgia de la luz, para Josemi Beltrán, “uno de los mejores documentales de todos los tiempos”. Su ausencia, en aquella ocasión, se ve compensada ahora por su protagonismo en un seminario dedicado a su obra y al trabajo de documentalista. “Retratista de la dictadura de Chile y de la memoria histórica”, para Beltrán, la obra de Guzmán “es un ejemplo de lo que debe ser un cine comprometido y con fuerza estética”. Sin duda un buen colofón para este festival.

 Gerardo León