Héroes del cáncer

La belleza del cuerpo diferente. Masectoart, de Toni Balanzà
Museo de Ciencias Naturales
Jardines de Viveros
C / General Elio, s/n. Valencia
Hasta el 7 de enero de 2017

La batalla de la vida deja muchas cicatrices. Más o menos ocultas o visibles, más o menos dolorosas y cauterizadas son como medallas que se otorgan a los héroes de la supervivencia. Algunas cicatrices cuentan historias de superación que bien pueden servir de ejemplo y motivo de esperanza a quienes pasan por el mismo trance. Como los que aparecen en la muestra, La belleza del cuerpo diferente. Masectoart, que se expone en el Museo de Ciencias Naturales situado en los Jardines de Viveros. Incluye más de 30 fotografías de mujeres mastectomizadas, y también un par de hombres, Juan y Pedro, que han posado ante la cámara de Toni Balanzà a lo largo de los últimos cuatro años. La exposición se realiza en colaboración con la asociación Vivir como antes y se puede visitar hasta el 7 de enero.

Además de profesional de la fotografía, vídeo y multimedia, Balanzà es óptico en  Benimámet. Una de sus clientes operada de un tumor de mama le pidió que le hiciera una  foto para un calendario solidario en el que participaban otras mujeres en su misma situación. Con el apoyo de su esposa, Ana García, fallecida a causa de un tumor cerebral en 2014, Balanzà prosiguió con entusiasmo la tarea de plasmar en imágenes fotográficas la belleza de los cuerpos diferentes.

Fotografía de Toni Balanzà. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Toni Balanzà. Imagen cortesía del autor.

En 2012, presentó en Kir Royal Gallery de Valencia el primer fruto de su trabajo, la exposición Mujeres mastectomizadas. Una de las fotografías expuestas que representa a una torera con capote obtuvo la calificación de “obra fotográfica excelente” por parte de la Federación Española de Profesionales de la Fotografía y la Imagen (Fepfi), y fue seleccionada para formar parte de la Colección de Honor de FEPFI 2012 y del libro ‘Un año de luz 2012’. En 2015, el antropólogo italiano, Giaccomo del Bechio, la usó para ilustrar una de sus libros destinado a estudiantes de medicina.

“Tras el éxito de la primera exposición más mujeres operadas a causa de un cáncer de mama se ofrecieron a ser fotografiadas por mí”, comenta Balanzà. “También dos hombres que conocí a través de los oncólogos de La Fe interesados en el proyecto. Debido a su presencia tuve que cambiar el nombre, y en vez de Mujeres mastectomizadas, se llama Mastectoart”.

Fotografía de Toni Balanzà. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Toni Balanzà. Imagen cortesía del autor.

Balanzà está realizando un documental que incluye entrevistas de 20 minutos con mujeres que han pasado por esta experiencia para compartir sus sufrimientos y esperanzas con otras que pasan por el mismo trance. Antes de posar ante su cámara, las modelos son maquilladas por un equipo de estilistas que se encarga también de darles un masaje relajante para que se encuentren a gusto en la sesión en la que se desnudan ante el mundo.

Toni Balanzà es presidente de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Valencia (AFPV) y organizador de dos de las 12 ediciones del Premi de Fotografia Professional de la Comunitat Valenciana  Ha sido vicepresidente de la Federación Española de Profesionales de la Fotografía y la Imagen que ha representado ante la Junta Directiva de la Federación Europea de Fotógrafos Profesionales.

Recientemente ha participado, junto a un centenar de escritores y poetas, en la maquetación del libro ‘El camino del corazón solidario’, cuyo objetivo es recaudar fondos para Casa Caridad de Valencia.

Fotografía de Toni Balanzà. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Toni Balanzà. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Mad Max: Giro al infierno

Mad Max: Furia en la carretera, de George Miller
Con: Charlize Theron, Tom Hardy, Nicholas Hoult, Hugh Keays-Byrne, Zoë Kravitz

Habíanle encerrado en contra de su voluntad debido a su condición de esclavo. Le ofrecieron una mujer como divertimento pero le negaron intimidad. El ‘Espartaco’ de Kubrick (1960) asía con fuerza los barrotes de su celda y gritaba, con rabia primero y con tristeza después, que no era un animal. «Tampoco yo», respondía ella.

Sería absurdo afirmar que el sentimiento que genera esta frase en ‘Espartaco’ es el mismo que despiertan las Reproductoras del dictador Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne) en Max Rockatansky (Tom Hardy). En primer lugar, porque el solitario, lacónico y traumatizado policía, únicamente desea recuperar su libertad sin importarle el resto –aunque finalmente cambie de parecer− y, en segundo lugar, porque Max no es el verdadero protagonista, sino Imperator Furiosa (Charlize Theron).

Tom Hardy en un fotograma de 'Mad Max: Furia en la carretera', de George Miller.

Tom Hardy en un fotograma de ‘Mad Max: Furia en la carretera’, de George Miller.

El gran acierto de la última película de George Miller consiste, precisamente, en ese giro. Por supuesto, más allá del aire ecologista con el que cuenta la mayoría de las películas postapocalípticas, persiste la crítica a un totalitarismo feroz que domina los recursos naturales necesarios para la subsistencia de la humanidad, la cual queda reducida a mero producto útil para el sistema.

Ahora bien, la novedad estriba en quién ejecuta la revolución que permite el cambio, en quién exilia esa cosificación y derroca el antiguo régimen permitiendo el empoderamiento de quienes habían permanecido en la esclavitud tanto narrativa como cinematográfica.

'Mad Max: Furia en la carretera', de George Miller.

‘Mad Max: Furia en la carretera’, de George Miller.

No cabe duda de que los escasos y breves momentos de calma frente a la velocidad extrema de la película, la puntería en el apartado musical –ese guitarrista infernal al que amarán los metaleros−, lo cuidado del atrezo, y esos paisajes simbolistas de fondos yermos a lo Delvaux, Khnopff, Spilliaert o Kubin, resultan grandes virtudes de ‘Mad Max’.

Sin embargo, esta cuarta entrega trascenderá por Furiosa y el papel concedido a las mujeres –de todas las edades y en todos los estados−, mucho más cercano a los de Sara O’Connor y la teniente Ripley que al tradicionalmente otorgado por las testosterónicas películas de acción.

Desconocemos si Miller o sus guionistas escuchaban el ‘Woman is the Nigger of the World’ de John Lennon o se hallaban bajo la influencia de Beavouir mientras diseñaban la nueva ‘Mad Max’; en cualquier caso, se agradece el viraje.

Charlize Theron en un fotograma de 'Mad Max: Furia en la carretera', de George Miller.

Charlize Theron en un fotograma de ‘Mad Max: Furia en la carretera’, de George Miller.

Tere Cabello

 

Más artes escénicas y menos IVA

Presentación de la Academia de las Artes Escénicas de España
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Lunes 4 de mayo de 2015

“No es un problema del gobierno, es un problema nuestro. ¡Allá el gobierno!”. Y José Luis Alonso de Santos, encendido como un rayo por la mecha de las palabras, fue desgranando la importancia, tremenda importancia, de la prácticamente recién nacida Academia de las Artes Escénicas de España, que se presentó el lunes en Valencia de la mano de Sala Russafa. “Tenemos que hacernos respetar y recuperar el prestigio social”. ¿Cómo? Recuperando el buen correr del ciervo frente a la resignada tortuga, por utilizar su propia metáfora.

“Hablamos de la ambición de la excelencia, porque al igual que los médicos tienen que curar bien, nosotros tenemos que hacer buenas obras de arte con las que mover los cimientos del mundo”. Un mundo, continuó el presidente de la Academia, “que nos ha ido quitando las ambiciones y nos ha convertido en tortugas en lugar de ciervos”. Por eso insistió en la importancia de los profesionales del sector de las artes escénicas: “No somos un grupo marginal que nos quejamos de lo mal que está todo; somos una entidad de primerísimo orden que acaba de nacer para dignificar la profesión”.

Logotipo de la Academia de las Artes Escénicas de España. Imagen cortesía de la Academia.

Logotipo de la Academia de las Artes Escénicas de España. Imagen cortesía de la Academia.

Para ello, Alonso de Santos incidió en algo que es extensible al resto de colectivos agrupados en torno a una misma práctica cultural: “Tienen que ver que nos creemos el teatro, porque si no, es como el cura que no cree en Dios”. Y aunque el símil produjera entre el medio centenar de profesionales reunidos en la Sala Russafa un runrún de incredulidad, lo cierto es que el ciervo lo necesita para abandonar el lánguido paso de la tortuga.

En el editorial de la revista ‘Artescénicas’, cuyo primer número también se presentó en Valencia, Alonso de Santos explica que no es normal que, “entre la indiferencia y la resignación de los ciervos, las tortugas se vayan apropiando de todos los resortes para impedir ese ‘buen correr’, imprescindible para el positivo desarrollo de la humanidad, tal como la sueñan los ciervos”.  Pero lo peor, sigue diciendo el dramaturgo, es que “hasta los mismos ciervos empiecen a pensar que tal vez lo que ellos hacen no sea tan necesario, ya que la sociedad no lo estimula ni facilita, sino todo lo contrario”.

De ahí su hastío con el gobierno y el maldito IVA del 21%. “El IVA es una maldad, pero la cuestión fundamental estriba en ser nosotros grandes ante ese gobierno pequeño, siendo orgullosos como artistas”. De hecho, habló del nacimiento de la Academia como antídoto contra la peor de las enfermedades del ser humano: la resignación. Contra eso y contra la oscuridad que impone la maraña del bosque. “La sociedad es un bosque que nos está comiendo, porque hasta que algunos crearon un espacio abierto donde actuar, crear ritos y ceremonias, estábamos perdidos, y la Academia viene precisamente a hacer llanura en ese bosque”.

Imagen de los Premios Max de la web de la Academia de las Artes Escénicas de España.

Imagen anunciadora de los Premios Max en la web de la Academia de las Artes Escénicas de España.

Por eso era tan importante darle sentido a la institución, porque “el gran peligro es que exista para nada”. Encontrar el “para qué”, que uniera a tanto “disidente orgulloso de serlo”, fue capital a la hora de poner en marcha la Academia: “Tenemos la responsabilidad de hacer el mundo menos inmundo; no es idealismo, es dar sentido a lo que no lo tiene”. No fue fácil ponerse de acuerdo con el término de Academia y menos aún con el de España que sigue al de Artes Escénicas: “La palabra España viene precisamente a descentralizar la institución, porque así tienen cabida todos”. De hecho, el presidente animó a los valencianos a que presentes proyectos, actividades y que encabecen propuestas.

“Y aquí estamos”, concluye José Luis Alonso de Santos en el editorial de ‘Artescénicas’, “metidos en esa eterna batalla entre crear o destruir, entre estimular posibilidades más enriquecedoras y creativas del ser humano, o dejar que crezcan solo las malas hierbas del egoísmo, la necedad pueril y el adanismo primitivo, fuera de los mejores canales del arte y la cultura que el esfuerzo de los mejores del pasado nos han legado”. La presentación acabó con la polémica, sin duda germen creativo de la propia Academia, entre teoría y práctica, y entre pathos y logos. Pero esa es ya otra historia…

Más información:
http://academiadelasartesescenicas.es

Profesionales del sector en la presentación de la Academia de las Artes Escénicas de España en la Sala Russafa de Valencia.

Profesionales del sector en la presentación de la Academia de las Artes Escénicas de España en la Sala Russafa de Valencia.

Salva Torres

 

“Escribir es un entretenimiento fabuloso”

Donde nunca pasa nada
Elena Casero
Editorial Talentura

Una pequeña comunidad en la que todos conocen las miserias propias y ajenas es una especie de laboratorio de psicosociología. Un Gran Hermano sin necesidad de cámaras, una representación a pequeña escala de lo mejor y peor de la naturaleza humana. La escritora valenciana Elena Casero sitúa su última novela en la atmósfera opresiva de un pequeño pueblo en el que la apertura de un puticlub desencadena una serie de asesinatos. ‘Donde nunca pasa nada’ (Talentura), su última novela, prosigue la historia de Anselmo de la Rúa, protagonista de su novela anterior, ‘Tribulaciones de un sicario’, “un personaje que observa el mundo como si le fuera ajeno”, dice Casero.

Portada de 'Donde nunca pasa nada', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Donde nunca pasa nada’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

Quien conozca las historias de Plinio, de Francisco García Pavón, encontrará ciertas similitudes en el planteamiento de esta obra, en la que junto al misterio e intriga se juega con la solidez de unos personajes enraizados firmemente en su entorno y dueños de una rica filosofía empírica basada en la capacidad de observación y la experiencia de la vida. ‘Tango sin memoria’ y ‘Discordancias’ son otros dos títulos anteriores de Casero, publicados también por Talentura. Ha participado también en varios libros de relatos colectivos.

¿Cuándo empezó a escribir y por qué motivo?

Empecé bastante tarde. Me decidí a poner sobre papel lo que llevaba en la cabeza cuando ya tenía treinta años. Hasta ese momento todo se quedaba en nada, en simples ideas o en apuntes. El paso de la idea al papel se debió a la necesidad de verlo escrito para continuar un aprendizaje que, por otro lado, nunca cesa, o por haber llegado a una cierta madurez.

Portada de 'Tribulaciones de un sicario', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Tribulaciones de un sicario’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

¿Qué escritores son sus maestros?

Yo creo que más que escritores en concreto, las influencias vienen a través de las lecturas a lo largo de los años. Así como empecé a escribir algo tarde, no ocurrió lo mismo con la lectura. Fui lectora voraz desde bien temprano. En mi casa siempre ha habido libros y tebeos. Fue muy fácil embarcarse en la lectura. Creo que saldría una lista interminable. Empecé con la novela, en su mayoría autores españoles. En aquella época los autores extranjeros nos llegaban con cuentagotas. Continué con el teatro clásico español. Pero lo que recuerdo como gran descubrimiento fue la lectura de cuentos.

¿Cuál es su propósito cuando se sienta ante el ordenador?

Mi principal propósito es divertirme, inventar historias y crear personajes. Para mí escribir es un entretenimiento fabuloso. Una actividad que hace que la mente esté siempre en funcionamiento y no se me oxiden las neuronas. Además, me encuentro muy a gusto cuando logro escribir alguna historia con sentido. El placer es el mismo si se trata de un relato, como de una novela o un microrrelato.

¿Cómo definiría el hilo conductor que engarza sus relatos?

No sé si hay un hilo conductor. Creo más en la existencia de elementos que aparecen en muchos de ellos. Temas que me preocupan o me inquietan y, sin querer, se convierten en recurrentes. La soledad, el desaliento, el desamor o la muerte pero siempre con un fondo de esperanza y sentido del humor.

Portada de 'Discordancias', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Discordancias’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

¿Cómo surgió en su cabeza el personaje de Anselmo de la Rúa? 

Anselmo surgió como un personaje que observa el mundo como si le fuera ajeno. Un hombre que está ajeno a todo excepto a sus propios intereses, que son muy escasos. No es una cuestión de inocencia, es más bien de desinterés. A través de vicisitudes y experiencias novedosas, despierta y poco a poco, aunque ya sea algo mayorcito, va descubriendo lo que tiene a su alrededor y se transforma en otra persona. Es un personaje al que le tengo mucho cariño pero, de momento, no tengo previsto que aparezca en ninguna otra novela.

¿Por qué ambientó la historia en el mundo rural?

He situado la novela, que tiene ingredientes policiacos, en un ámbito rural porque no es lo habitual, porque siempre parece que todos los acontecimientos interesantes suceden en las ciudades. Ya en el título lo menciono, Donde nunca pasa nada. Sin embargo, en las sociedades pequeñas se mantienen unos vínculos familiares ancestrales, los odios y las rencillas persisten a lo largo de generaciones, se mueven como un río subterráneo, aunque parezca que la vida transcurre sin altibajos. Mi intención ha sido partir de una situación ficticia, llegar a desvelar lo que sucedió en el pasado de los personajes.

¿A qué cree que se debe que Talentura apueste por su obra?

Es una buena pregunta para la editorial. Supongo que si no creyeran que mi obra tiene algo de interés para los lectores, no se arriesgarían a publicar mis libros. Yo les estoy muy agradecida. Es una buena editorial, pequeña e independiente que mima a sus autores y cuida mucho la calidad de nuestros libros.

Detalle de la portada del libro 'Donde nunca pasa nada', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Detalle de la portada del libro ‘Donde nunca pasa nada’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

Bel Carrasco