La Transición sin palabras (casi)

En Transición, de Ana Penyas
Barlín Libros
Valencia. 2017

La Transición española se ha estudiado en infinidad de textos y desde múltiples perspectivas. Pero hasta ahora no existía una versión de esa etapa esencial de la historia contada en el lenguaje de la ilustración y desde un punto de vista crítico y comprometido socialmente. La ilustradora valenciana Ana Penyas y Alberto Haller, creador de la editorial Barlín, unieron sus fuerzas para hacer realidad un proyecto dedicado a la Memoria Histórica que se plantearon hace unos dos años. Contar el pasado reciente de forma distinta, con una óptica alejada del triunfalismo y  la autocomplacencia. El resultado es En transición, un paseo gráfico por casi un siglo de la historia española.

“La Transición no fue tan modélica y ejemplar como nos quieren hacer creer”, dice Penyas. “La herencia franquista sigue viva y existen muchas lagunas y claroscuros en torno a la memoria histórica, muchas fosas comunes sin exhumar. Queríamos poner en solfa los fallos de la Transición, el papel del Rey y del PSOE, la lucha de la gente en la calle por defender sus derechos. Reflejarla tal como la percibimos nosotros, los de nuestra edad y para explicarla bien había que remontarse más atrás de la muerte de Franco, hasta la II República”.

Portada de 'En Transición', de Ana Penyas. Imagen cortesía de la autora.

Portada de ‘En Transición’, de Ana Penyas. Imagen cortesía de la autora.

Lo más difícil fue concebir los 15 escenarios que sintetizan la evolución de un  periodo tan amplio y cambiante. “Lo que más  me costó fue concebir la última ilustración, la que cierra el libro, no se me ocurría cómo poner el punto final. Los acontecimientos del 1-O en Cataluña me sugirieron una escena que expresa la necesidad de hablar, de entablar diálogo”. La imagen representa una reunión de personas de distintas razas y nacionalidades sentadas en círculo en actitud dialogante bajo el lema, El futuro es una empresa colectiva.

Los protagonistas de este relato ilustrado no son los dirigentes políticos como es habitual en los trabajos que analizan la Transición, sino la gente de la calle. Penyas se ha inspirado en fotografías antiguas de manifestaciones y eventos públicos para crear un mosaico de rostros y personajes anónimos testigos de los acontecimientos. O no tan anónimos, pues entre ellos, a modo de guiño y un poco a la manera de ‘Buscad a Willy’,  se reconocen los rostros de personajes famosos. Desde Franco, el Rey Juan Carlos o Arias Navarro a Gloria Fuertes, Salvador Puig Antich, el  anarquista barcelonés ejecutado en 1974, y caras famosas de la Movida madrileña.

Penyas utiliza técnicas sencillas como el lápiz, la tinta china o la acuarela y el gouache, además de la transferencia fotográfica. Se mantiene fiel a su estilo costumbrista, su marca de fábrica, y sus personajes y escenarios experimentan una evolución muy realista. Las primeras viñetas muestran un país rural y uniforme en contraste con la España urbana y multicultural de hoy día.  Las páginas centradas en la Transición retratan el ambiente suburbano de las periferias fruto del cambio social que se produjo en los 60 y 70 debido al masivo éxodo rural hacia las ciudades.

Ilustración de Ana Penyas. Imagen cortesía de la autora.

Ilustración de Ana Penyas. Imagen cortesía de la autora.

Ana Penyas (Valencia, 1987) es diplomada en Diseño Industrial y graduada en Bellas Artes en la Universidad Politécnica de Valencia. Estos últimos años se ha labrado una sólida reputación tras recibir varios importantes premios y distinciones. En 2015, fue seleccionada para realizar una residencia artística en Oporto y ese mismo año recibió una mención especial en Iberoamérica Ilustra. En 2016, ganó el VII Catálogo Iberoamericano Ilustra, que concede la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México (FIL), y este año el prestigioso Premio Internacional de Novela Gráfica Fnac-Salamandra Graphic. Colabora, con la revista Píkara y colectivos como Hits with Tits.

La editorial independiente con sede en Valencia Barlín Libros es un joven sello independiente con sede en Valencia que publica no ficción. Hasta ahora ha lanzado títulos variados como La Europa negra de Mark Mazower, Magia cruda, una biografía de Sylvia Plath de Paul Alexander; La época victoriana en la literatura de G.K. Chesterton y En Éxtasis, un recorrido cultural por la ruta del bakalao de Joan M.Oleaque.

Cuenta con dos colecciones orientadas a comprender al ser humano desde diversos ángulos.  Barlin Paisaje contempla al ser humano en su totalidad y se compone de ensayos humanísticos, sociológicos y periodísticos en un sentido amplio. Por su parte, Barlin Recóndita explora la vertiente más íntima del ser humano retratando la psicología de personajes relevantes, audaces, pioneros o simplemente interesantes a través de sus biografías. Incluye, además, álbumes ilustrados por mujeres de temática social.

Ilustración de Ana Penyas. Imagen cortesía de la autora.

Ilustración de Ana Penyas. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Ruta del cómic

V Jornadas de Cómic, Valencia Línea Clara, Prehistoria y cómic
Mercado de Tapinería (24-26 junio), IVAM (hasta 2 de octubre), Museo de Prehistoria (hasta noviembre de 2016)

Cómic, tebeos, historietas…Da igual el nombre que les demos. Imágenes y textos hacen muy buenas migas. Viñetas y bocadillos entablan una productiva alianza, pues las primeras actúan de reclamo entrando por los ojos, y las palabras confirman y amplían lo que se está viendo. Los dos hemisferios cerebrales trabajan al unísono para interpretar una historia y gozar de ella. Tras el cuento ilustrado que te leen los padres y abuelos, el tebeo es la primera lectura. La primera que uno elige. Con el paso de los años algunos se pasan al libro, pero otros muchos permanecen fieles a la inmediatez del cómic que ya ha conquistado el título de octavo arte ingresando en un par de museos valencianos: el IVAM y el Museo de Prehistoria. Además, del 24 al 26 de junio el Mercado de Tapinería se convertirá en un gran quiosco ilustrado con las Jornadas del Cómic de Valencia. Es evidente que los héroes de la historieta han elegido la ciudad del Turia y el inicio del cálido verano para manifestarse.

Valencia Línea Clara. Imagen cortesía del IVAM.

Valencia Línea Clara. Imagen cortesía del IVAM.

Miguel Calatayud, Sento Llobell, Mique Beltrán, Manel Gimeno, Micharmut, Daniel Torres, Mariscal… ¿A quién lo le suenan estos nombres vinculados a la etapa dorada del cómic valenciano desde finales de los setenta a su máximo esplendor una década después? La exposición VLC. Valencia Línea Clara, inaugurada el 9 de junio en el IVAM, rinde homenaje a estos artistas que por fin reciben la consideración que se merecen al ver sus obras ocupar el contenedor más prestigioso de la ciudad. Bajo el influjo de Equipo Crónica y Equipo Realidad este puñado de excelentes dibujantes se cobijaron bajo el paraguas Nueva Escuela Valenciana, “una etiqueta comercial con la que no se identifican”, según Álvaro Pons, comisario de la muestra.

Incluye un total de 200 originales de estos autores y una selección de revistas y fanzines que, al igual que ellos, marcaron en su día un punto de inflexión y deriva hacia la modernidad: Víbora, Bésame Mucho, Cairo, El Gat Pelat.

Cartel de Prehistoria y cómic del Museo de Prehistoria de Valencia.

Cartel de Prehistoria y cómic del Museo de Prehistoria de Valencia.

Túnel del tiempo

La exposición del Museo de Prehistoria, comisariada también por Pons, viaja todavía más lejos hacia el pasado en un intrépido viaje a los albores de la humanidad. Prehistoria y cómic reúne más de un centenar de tebeos publicados entre principios del siglo XX y la actualidad e incluye conferencias, talleres y visitas concertadas que se irán sucediendo hasta finales de noviembre. El itinerario de la muestra se inicia con una reflexión sobre la representación gráfica prehistórica en torno a tres aspectos relacionados con el mundo de la narración gráfica. Las primeras ilustraciones que plasman el origen de la Humanidad, un guiño al arte rupestre levantino y la novela de ficción como fuente de inspiración de muchos autores de tebeos.

En un segundo ámbito se muestran distintos personajes que aparecen en los comics, tanto los de trazo infantil y caricaturesco como los realistas, incluidos héroes selváticos y los primitivos monstruosos. Purk el Hombre de piedra, el Pequeño Pantera Negra, Altamiro de la cueva, Hug el troglodita, junto a  iconos del cómic americano, como Alley Oop, Tor, Los Picapiedra o Turok, además de otros héroes prehistóricos del cómic francófono: Tounga, Rahan, o las nuevas heroínas Lucy o Vo’ hounâ. El tercer ámbito se estructura en cinco bloques: el útil, el fuego, el mundo de fieras, el arte paleolítico y el megalitismo.

Cartel de las V Jornadas de Cómic de Valencia en el Mercado de Tapinería.

Cartel de las V Jornadas de Cómic de Valencia en el Mercado de Tapinería.

Batallas de dibujantes

Hay superhéroes que no llevan máscaras, ni mallas o capa voladora pero realizan increíbles prodigios. Como los miembros de la Asociación Valenciana de Cómic (Asovalcom) que, con el mínimo apoyo institucional, llevan ya cinco años realizando encuentros anuales para difundir su afición, las Jornadas de Cómic de Valencia. El Mercado de Tapinería se convertirá del 24 al 26 de junio en punto de encuentro de unos 3.000 amantes de las historietas procedentes de toda España. Habrá charlas, talleres para niños, exposiciones, presentaciones, mercadillo profesional y batallas de dibujantes.

El magnífico y sugerente cartel de esta edición es obra de Pepe Moreno y entre los platos fuertes figuran la exposición de Carlos Azagra, las ilustraciones pop de El Quijote de Miguel Ángel Martín y una colectiva de una veintena de autoras desde Ana Oncina a Xùlia Vicente. También la presentación de El ala rota de Antonio Altarriba y Kim, secuela de El arte de volar en el que el autor recrea la vida de sus padres. Un pasacalle presidido por la efigie de Pumby pondrá broche final a la gran fiesta del cómic valenciano.

Bel Carrasco

Splash, zambullida al mundo del cómic

SPLASH, Sagunt Comic Festival
Casal Jove del Port de Sagunt
Días 12, 13 y 14 de febrero de 2016

La tercera edición del SPLASH ya está entintada. Desde la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Sagunto se ha preparado toda una serie de actividades alrededor del mundo del cómic. Quieren que sea una divertida fiesta para toda la familia. Será los días 12, 13 y 14 de febrero cuando se tenga a entera disposición del público una maravillosa vorágine de bocadillos y viñetas aglutinadas en SPLASH.

Al igual que el año pasado, esta tercera edición contiene una gran diversidad de acciones creativas, una parte lúdica potente y por supuesto, los autores más destacados del panorama nacional. Se contará con la presencia del maestro Carlos Giménez, que será el gran homenajeado y recibirá de manos de su amigo Álvaro Pons el Premio Una vida de viñetas 2015.

Habrá dos exposiciones. La primera está dedicada al 35º aniversario de la editorial La Cúpula, con una representación de ilustraciones de portadas emblemáticas. Otra de las exposiciones será Sagunt Z: Living Zombieland, un repaso por el universo zombi en el manga y el anime, obra de los cachorros del Mangetsu.

También habrá cine para todas las edades. Charlas, videojuegos y una sección de Auto-editados e Ilustraciones, comandado por los más jóvenes. Más el rendido homenaje a la editorial La Cúpula con el pase de un documental sobre su historia.

Cartel de Splash Sagunt Comic Festival, obra de Laura Pacheco.

Cartel de Splash Sagunt Comic Festival, obra de Laura Pacheco.

Los galardonados del SPLASH 2016 asistirán para recibir sus premios. Carlos Giménez, Paco Roca, Daniel Torres, Nadar y Orgullo y Satisfacción. Para los más pequeños de la casa se han preparado juegos, talleres y zona de hinchables.

En la zona de stands, se contará con algunas de las más interesantes editoriales, librerías y fanzines que expondrán sus interesantes catálogos, y además, acompañados por sus artistas gráficos.

Los autores de SPLASH 2016 son: Carlos Giménez, Sento Llobell, Nadar (Pep Domínguez), Cristina Durán y Miguel Á. Giner, Daniel Torres, Ana Oncina, Mique Beltrán, Paco Roca, Álvaro Ortiz, Elías Taño, Anastasia Bengoechea, Sergio Bleda, Nathalie Bellón, Carles Ponsí, Laura Pacheco (autora del cartel), Toni Cabo, Richard Vilbor, Núria Tamarit, Xulia Vicente.

Las editoriales, librerías y fanzines que exponen su material son: La Cúpula, Astiberri Editorial, Cómics de Colección, Grafito Editorial, Librería El Puerto, Futurama, Arròs Negre, Dib.buks Editorial, Mis 3 Dragones, El Nadir Editorial, Inefable Tebeos, Jojimbo Cómics, Sección Autoedición e Ilustración.

Chorizos ibéricos en viñetas

Chorizos. Atraco a la española, de Ricardo Vilbol
Grafito Editorial

¿Atracar el Casino de Montecarlo para hacerse con unos eurillos y escapar de la miseria? ¿A quién se le puede ocurrir tamaña proeza? Es el ambicioso objetivo de una banda muy peculiar formada por un cincuentón que acaba de perder su empleo por culpa de la crisis, un par de yayos obsesionados por la Guerra Civil, un actor progre de boquilla, una china y otros marginados sociales como científicos y profesores en paro. El problema es que el cerebro de la operación no es un apuesto George Clooney, sino Manolo Terroba, político tránsfuga y corrupto que acaba de pasar una temporada en la sombra por corrupción.

‘Chorizos. Atraco a la española’, el segundo título de la editorial valenciana Grafito,  de Ricardo Vilbor (seudónimo de Ricardo Vila Borja) y Ricar González, es un homenaje esperpéntico y gamberro a una tradición picaresca enraizada desde hace siglos en la mentalidad celtibérica.

Viñeta del cómic 'Chorizos. Atraco a la española', de Ricardo Vilbor. Editorial Grafito.

Viñeta del cómic ‘Chorizos. Atraco a la española’, de Ricardo Vilbor y Ricar González. Grafito Editorial.

“El germen de la idea surgió en un viaje  a la Costa Azul”, dice Ricardo Vilbor. “Ante lo limpio y ordenado que estaba todo se me ocurrió que sería interesante fletar desde España un autobús lleno de quinquis, navajeros y demás fauna salvaje para que robaran a gente tan pulcra y tan de bien”.

Un tiempo después, Vilbor  sufrió en carne propia el flagelo del paro y nació en su cabeza el personaje matriz de la historia, Francisco Picazo, conductor de autobús al que echan a la calle, separado y con hipoteca, que vive con su madre que lo llama Paquito. “Por entonces coincidí con Ricar González con quien ya había colaborado en Valentia, le expliqué mi idea y él comenzó a visualizarla y mejorarla”.

Chorizos arranca en una comisaría monegasca, donde un poli que chapurrea español y muestra un sospechoso parecido con Sarkozy intenta desentrañar las claves del robo al Casino de Montecarlo interrogando a una serie de  sospechosos españoles. Su superior, una comisaria que recuerda a Merkel, le presiona para que resuelva el caso antes de que acudan los odiados franceses. No va a ser tarea fácil.

Viñeta del cómic 'Chorizos. Atraco a la española', de Ricardo Vilbor y Ricar González. Editorial Grafito.

Viñeta del cómic ‘Chorizos. Atraco a la española’, de Ricardo Vilbor y Ricar González. Grafito Editorial.

Manolo Terroba

Mediante una serie de flash back el lector conoce los preparativos del golpe, orquestado por el inefable Manolo Terroba, viejo amigo del conductor de autobús, tránsfuga oportunista del partido Sociata Pasota al Popó. “Es nuestro personaje preferido”, afirma Ricar González. “Representa no sólo la quintaesencia del político español actual, sino también al hombre español poderoso y adinerado de cualquier época. Podría ser un noble medieval, un terrateniente, un cacique, etcétera. Para nosotros es incluso más que un personaje; es tridimensional. Tiene vida propia, se escribe sus diálogos y se va a llevar el 30% de los beneficios de la venta de este cómic”, bromea González.

A lo largo de 134 páginas de viñetas a todo color la acción se acelera hasta la mascletà final. Como “Giorch Cluni en Oceans Desemen o Máikel Kein en The Italian Blowjob, ironizan los autores, aunque la historia bebe de raíces más cercanas, como ‘Atraco a las 3′ o ‘El oro de Moscú’ por poner dos ejemplos.

“No nos casamos con nadie”, afirman a dúo. “En año electoral hay que decir las verdades en voz alta y romper los estereotipos y las falsas ideologías”. Por ello han elaborado a su aire los programas de Popó y del Pasota, en un desplegable anexo al cómic que no tiene desperdicio ¡Terroba al poder!

Viñetas de 'Chorizos. Atraco a la española', de Ricardo Vilbor y Ricar González. Editorial Grafito.

Viñetas de ‘Chorizos. Atraco a la española’, de Ricardo Vilbor y Ricar González. Grafito Editorial.

Venta por internet

Grafito se estrenó con un magnífico cómic de Agustín Ferrer Casas, ‘Cazador de sonrisas’. Una recreación de la América de los años sesenta protagonizada por un odontólogo que experimenta con LSD y se ve atraído por una adolescente con aparatos dentales. La historia refleja el ambiente de prosperidad, las barbacoas de fin de semana, la inocencia y la confianza de la sociedad en un eterno progreso.

Su tercer título es de ciencia ficción, ‘Los mundos de Valken. Océanos en llamas’, de Nacho Fernández. Un vetusto imperio espacial conocido como la Gran Nación de Valken se extiende por decenas de planetas de un vasto sistema solar triple. En su colonia más alejada, el planeta oceánico Kasha Prime, ha nacido la semilla de una revolución. Invasiones alienígenas, gremios comerciales, razas esclavo, batallas espaciales, rebeliones submarinas. Y en medio de todo Andrea, exploradora y aventurera espacial, intenta conservar el pellejo.

Todos estas obras se pueden adquirir en papel y en digital en la propia editorial: www.grafitoediatorial.com

Portada de 'Chorizos. Atraco a la española', de Ricardo Vilbor y Ricar González. Editorial Grafito.

Portada de ‘Chorizos. Atraco a la española’, de Ricardo Vilbor y Ricar González. Grafito Editorial.

Bel Carrasco

Ver visiones: la corrupción y el fraude

Ver visiones. Reinterpretando el presente
Centro del Carmen
C/ Museo, 2. Valencia
Comisariado por Álvaro de los Ángeles y José Luis Pérez Pont
Hasta el 13 de julio de 2014

El Roto (Galería Alba Cabrera) / Hugo Martínez-Tormo (Galería Kessler-Battaglia)
CIS: La corrupción y el fraude

Vista de sala con obras de El Roto en Ver visiones. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

Vista de sala con obras de El Roto en Ver visiones. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

Los resultados del estudio realizado por el CIS del barómetro del mes de abril de 2014 muestran como la corrupción y el fraude se han convertido en la segunda cuestión que más nos preocupa, tan solo el paro queda por encima ¿Qué ha cambiado para que a finales del 2007 esta cuestión preocupa­ra al 0,4% de los encuestados y en el último barómetro al 44,5%? La verdad es que estos años ha llo­vido mucho, han llovido casos como el Gürtel, Nóos, Bárcenas, Palma Arena, Emarsa, Brugal, EREs fraudulentos y muchos otros casos con menor repercusión relacionados con programas de actuación urbanística, recalificación de terrenos y una apretada lista de personajes de novela negra interpreta­dos por alcaldes, funcionarios, constructores y agentes urbanizadores. Sin embargo siempre que se han destapado casos de corrupción en este país hemos demostrado tener unas buenas tragaderas aceptando con gran naturalidad todo lo que nos ha caído. La única explicación que encuentro a esta vergonzosa tolerancia es que en el fondo todos hemos llegado a trampear alguna vez. No podemos negar que el pequeño fraude nos es familiar, por supuesto salvando la gran diferencia de escala y las razones para hacerlo, en algunos casos no se tiene otra opción, ya que pagar o no pagar impuestos significa comer o no comer. Pero pongamos la vista en esos otros casos que no vienen motivados por una necesidad ¿Qué es lo que realmente mueve a alguien, que ya se encuentra en una situación de privilegio, a arriesgarse a actuar de manera ilícita para conseguir más beneficio? Seguramente habrá varias motivaciones pero me temo que el origen de gran parte de ellas está en la manera en la que nuestra sociedad mide el éxito o el fracaso, atendiendo únicamente a resultados cuantificables y de­jando de lado valores y principios éticos que no resultan productivos.

Hugo Martínez-Tormo. String Vibration. Contour lines, 2014. Instalación, erosión con tinta sobre papel. 500 x 200 x 3 cm. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Kessler Battaglia.

Hugo Martínez-Tormo. String Vibration. Contour lines, 2014. Instalación, erosión con tinta sobre papel. 500 x 200 x 3 cm. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Kessler-Battaglia.

La corrupción es tan antigua que resulta imposible datar su origen, posiblemente el primer caso de corrupción documentado sea el de un funcionario en época de Ramsés IX (1.100 a.C). En la Roma clásica se dieron casos sonados, pero a diferencia de hoy en Roma pesaban más los valores y el suicidio era una salida muy recurrida entre los políticos acusados de corrupción, ya que esta vía permitía conservar el honor.1 ¿Qué pocos suicidios vemos hoy en política, verdad?

Vista de sala con obra de Hugo Martínez-Tormo. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Kessler Battaglia.

Vista de sala con obra de Hugo Martínez-Tormo. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Kessler-Battaglia.

Entre las obras de Hugo Martínez-Tormo (Valencia, 1979) encontramos varias representaciones de suicidios2, el hecho de que el protagonista de estas acciones sea el propio artista es algo secun­dario, no estamos ante un artista atormentado, la clave está en la autodestrucción. En todas estas obras el suicidio es doble: por un lado tenemos el autorretrato del artista quitándose la vida y por otro el registro en vídeo de la destrucción de la propia obra. La destrucción toma fuerza como idea recurrente, la destrucción del territorio, de la naturaleza y en especial del propio individuo como modelo de todo un sistema fallido. Cuando algo está tan viciado que ha dejado de funcionar, hacer tabula rasa se convierte en una necesidad. Destruir para poder empezar de cero.

Vista de sala con obra de Hugo Martínez-Tormo. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Kessler Battaglia.

Vista de sala con obra de Hugo Martínez-Tormo. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Kessler-Battaglia.

String Vibration es el título de una serie de obras vinculadas a una teoría científica llamada “teoría del todo” o “ToE” (Theory of Everything), esta teoría busca hipótesis capaces de unificar o explicar todas las interacciones fundamentales de la naturaleza bajo una sola fórmula.3 La influencia de esta corriente se traduce al campo artístico en una voluntad de unificar disciplinas y conceptos en una misma obra. En el proceso de creación de String Vibration se establece un juego entre dimensiones en el que la obra pasa de la bidimensionalidad del dibujo y la fotografía a la tercera dimensión del volumen escultórico que resulta de la acción desarrollada por el artista. En esta serie de obras se ha seguido una metodología concreta que tiene algo de ritual y consiste en lanzar una cuerda atada en sus extremos a un bloque de papel formado por 250 hojas selladas por todos sus lados. El dibujo que resulta al dibujar la silueta de la cuerda será objeto de una repetición intensiva. El artista repite mecánicamente el mismo dibujo, siguiendo el sentido inverso a las agujas del reloj hasta agotar la tinta de varios bolígrafos y conseguir horadar el papel atravesando el bloque por completo. Esta acción que puede llevar hasta 20 horas refleja la cuarta dimensión, la del tiempo. Durante este largo proceso de varias jornadas la mente queda en blanco como en un ejercicio de meditación.

El Roto. Degradación moral. Tinta y rotulador sobre cartulina. 34 x 32 cm. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

El Roto. Degradación moral. Tinta y rotulador sobre cartulina. 34 x 32 cm. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

Andrés Rábago García (Madrid, 1947), El Roto, dice que pensar no es lo que habitualmente en­tendemos como pensar, “llamamos pensar a un movimiento mecánico de la mente, parar el pen­samiento es una forma de pensar”4. Es decir que para poder empezar a pensar hay que partir de un estado concreto en el que la mente esté preparada para pensar. Rábago utiliza la pintura como ejercicio para llevar la mente a ese estado de pensamiento no dirigido donde se trabajan las ideas que originan sus dibujos. No ve televisión desde la guerra del Golfo pero lleva años siendo uno de los mejores barómetros de la sociedad ilustrando a diario en sus viñetas los temas que preocupan a los ciudadanos. Su lenguaje es sintético y eficaz y está perfectamente adaptado al medio y al tiempo en el que publica. En sus dibujos no sobra nada, son ellos los que consiguen captar la aten­ción del lector para más tarde disparar a la conciencia los textos que acompañan a sus personajes. En las viñetas de El Roto casi siempre aparecen hombres con traje oscuro: empresarios, brokers, banqueros y políticos, son quienes encarnan los aspectos negativos de un sistema económico que hace aguas. En sus ilustraciones se sirve de la ironía para retratar realidades relacionadas con la desigualdad entre clases, el neoliberalismo o la corrupción.

El Roto. ¡Nos están desalando! Tinta y rotulador sobre cartulina. 34 x 32 cm. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

El Roto. ¡Nos están desalando! Tinta y rotulador sobre cartulina. 34 x 32 cm. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

El Roto no sería El Roto sin los textos que acompañan la mayoría de sus dibujos, me atrevería a decir que debe a sus sentencias más de la mitad de su éxito, son frases muy cuidadas al igual que las que encontramos en publicidad solo que en este caso el objetivo es el contrario, lo que busca El Roto no es que compremos sino que pensemos, su obra apela a nuestra capacidad crítica y a nuestra responsabilidad como ciudadanos, no sólo a la hora de votar, sino también en nuestras propias acciones. «La corrupción que se achaca a los que están arriba no está sólo arriba, porque no sería posible sin los de abajo (…) Tiene que haber una limpieza colectiva. Conviene que cada uno de nosotros limpie su cuadra»5.

El Roto. Broker. Tinta y rotulador sobre cartulina. 34 x 32 cm. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

El Roto. Broker. Tinta y rotulador sobre cartulina. 34 x 32 cm. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

David Arlandis

1 Perea Yébenes, Sabino. La corrupción en el mundo romano. Ed. Bravo, Gonzalo. Signifer libros.
2 Por ejemplo en: Diálogo tautológico, Diálogo entre dimensiones, When X cuts Y, Global Sepukku, Diálogo & materia, Dimensional game.
3 Colaboradores de Wikipedia. Teoría del todo [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2014. [fecha de consulta: 21 de abril del 2014]. Disponible en
http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Teor%C3%ADa_del_todo&oldid=73813301
4 Entrevista a Andrés Rábago García. La casa encendida TV. Programa nº 41, 2010.
5 Montilla, Cristóbal G. El roto irrumpe en el museo, [en línea]. Diario El Mundo, Arte, Exposición tempo­ral.14/02/2014. [fecha de consulta: 21 de abril del 2014]. Disponible en
http://www.elmundo.es/andalucia/2014/02/14/52fe730222601d35678b4588.html

 

El Roto y sus lúcidos agujeros negros

OPS, El Roto, Andrés Rábago: Un viaje de mil demonios (y un par de ángeles)
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 12 de enero

No habrá paz para los malvados. La película de Enrique Urbizu, su título, bien pudiera servir de carta de presentación de la obra de Andrés Rábago, primero OPS, luego El Roto. Sus ilustraciones o viñetas ácidas parecen ajustar cuentas con todo aquello que convierte el mundo en un lugar ruidoso, sucio, puro sumidero o agujero negro por donde se evacúa la mala bilis destilada por individuos aquejados de la fiebre del oro. Su manera de dibujar, de proclamar a los cuatro vientos las contradicciones humanas mediante frases lapidarias, al igual que su pintura extraña y misteriosa, parecen llevar dentro la marca del Zorro, de Robin Hood o el más próximo Tío de la Vara.

Viñeta de El Roto en La Nau.

Viñeta de El Roto en La Nau.

Y la tentación es inmediata: convertir a El Roto en el paladín de las causas justas. Parece un indignado al que los indignados toman por bandera; un espía que surgió del frío páramo franquista con el fin de sembrar la incertidumbre en las cerradas filas del poder. Y así sucesivamente hasta llegar al calificativo de “intelectual comprometido” que le colgó a El Roto como una medalla Antonio Muñoz Molina. En un país tan dado a la búsqueda de Cid Campeadores que nos liberen de nuestra responsabilidad individual para izar pensamientos traducidos en justa acción, allí donde bulle el más apasionado desconcierto, sujetos creativos como OPS, El Roto o Andrés Rábago están llamados a ocupar, los tres juntos y por separado, el espacio creativo que debería de ser patrimonio de muchos.

Detalle de uno de los dibujos de El Roto en La Nau.

Detalle de uno de los dibujos de El Roto en La Nau.

Por eso El Roto para en seco los caballos de quienes quieren cabalgar a lomos de sus lúcidas viñetas, entre impulsadas por miles de demonios y un par de ángeles, y advierte: “Soy un dibujante contenido; no trato de hacer exhibición de valentía, sino que lo que hago sea útil, no hiriente”. O sea, que quienes quieran ver sólo agujeros negros en sus ilustraciones (que los hay y muchos), por los que adentrarse en un goce extremo, hallarán contrariados la paciente reflexión de El Roto: “Pretendo añadir comprensión, claridad y luz en el mundo en que nos movemos”. Y remacha, por si acaso: “No pretendo ser el que castiga a los malvados”.

Viñeta de El Roto en el Centre Cultural La Nau. Imagen cortesía de la Nau de la Universitat de València.

Viñeta de El Roto en el Centre Cultural La Nau. Imagen cortesía de la Nau de la Universitat de València.

Y ahí le tienen, tan campante, llenando con sus dibujos, ilustraciones y pinturas, tres salas de La Nau de la Universitat de València, en la exposición más amplia dedicada a su obra. Felipe Hernández, comisario de la muestra, la resumió así: primero, “un viaje desde lo profundo de la mente”, que OPS tradujo en un “combate contra los rituales del franquismo”; después, “un trabajo conectado con la realidad en que vivimos”, que El Roto realizó a base de un “excelente dibujo y unas palabras precisas”, y, para rematar, “subimos una planta para meternos en un plano de conciencia superior donde se halla su pintura trascendental, el ámbito del misterio y de lo sacro”.

Una de las viñetas de El Roto en La Nau.

Una de las viñetas de El Roto en La Nau.

Alrededor de 200 obras, más una serie de publicaciones de apoyo en vitrinas, conforman esos “tres estratos temporales, desde el punto de vista histórico y mental”, subrayó El Roto, que definen el conjunto expositivo. Histórico y mental porque Andrés Rábago tiene muy claro que cuando critica algo, por muy externo y social que parezca, “también se refiere a mí mismo”. Porque los descosidos de El Roto no sólo revelan los agujeros negros de una sociedad enferma, sino los propios síntomas de la conciencia herida por dentro. Agujeros negros, mas agujeros acompañados de la lucidez que provoca la mirada atenta y profunda de los asuntos humanos.

Pintura de El Roto en la exposición de La Nau. Imagen cortesía del Centre Cultural La Nau.

Pintura de El Roto en la exposición de La Nau. Imagen cortesía del Centre Cultural La Nau.

OPS, El Roto, Rábago: Un viaje de mil demonios (y un par de ángeles), tal es el título de la exposición, ha sido producida por la Universitat de València y el Patronato Martínez Guerricabeitia, junto al Ayuntamiento de Llobregat y el Centre d’Art Tecla Sala, y permanecerá en La Nau hasta el 12 de enero. Más de tres meses para poder contemplar esa “rabiosa actualidad”, tan del gusto de unos medios de comunicación a los que El Roto critica, a través de una obra que cabalga tirada a partes iguales por demonios y ángeles: abducida por los agujeros negros de su ácida mirada, y por la esperanzada salida a la que nos convoca igualmente su lúcida reflexión.

Una de las viñetas de El Roto en el Centre Cultural La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Una de las viñetas de El Roto en el Centre Cultural La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Mr. Pink se apunta a un bombardeo…de sexo

Comixxx. Exposición colectiva

Galería Mr. Pink

C/ Guillem de Castro, 110. Valencia

Hasta el 14 de junio

Dicen que los seres humanos hemos creado el erotismo para compensar la represión sexual fundamento de toda cultura. De manera que, al igual que la gastronomía modula nuestro instinto depredador, el erotismo sería un modo de canalizar la pulsión sexual que nos habita. Aceptamos las cortapisas sexuales que favorecen la laboriosidad cotidiana, a cambio de inundar el espacio social con imágenes alusivas al acto sexual del que procedemos. Represión sexual y deseo van, por tanto, unidos. Cuando la represión pierde su sentido, confundida con la simple coacción, la pulsión adquiere mando en plaza para dar rienda suelta a nuestra animalidad.

Viñeta de Adrián Bago, Comixxx. Galería Mr. Pink

Viñeta de Adrián Bago, Comixxx. Galería Mr. Pink

La galería Mr. Pink, y los 11 ilustradores que llenan su espacio con viñetas de alto contenido calórico, es una muestra ejemplar del erotismo en los tiempos del cólera. Comixxx, que así se titula la magnífica exposición, forma parte de la muestra Art(o) de Sexo comisariada por MacDiego, a su vez enmarcada en el Salón Erótico de Feria Valencia. Comics e imágenes, como contrapunto al despliegue más realista, en carne viva, del salón directamente escorado a la más explícita sexualidad. En Mr. Pink, el sexo salta a la vista, contenido en viñetas de todos los tipos y colores. De manera que la sexualidad, con alusiones directas a la violencia que sin duda está en el germen de la vida, se manifiesta sin tapujos pero siguiendo los cauces de la luminosa creatividad que la contiene.

Viñeta de Rafa Fonteriz. Comixxx. Galería Mr. Pink

Viñeta de Rafa Fonteriz. Comixxx. Galería Mr. Pink

¿Que hay cerebros explotados en las viñetas de Paco Roca? Sin duda. ¿Que Jordi Bayarri muestra fornicaciones sin parar? Pues también. ¿Que las mujeres boxeadoras de Sergio Bleda son de armas tomar? Claro está. Lo mismo que hay pollas erectas (Luis Demano), coños como gargantas profundas (Adrián Bago), sexo y drogas en Benidorm (Toni Payá), provocativas cuestiones ingenuamente expresadas (Manuel Bartual), mujeres fantásticas (Rafa Fonteriz) y oscuramente seductoras (Josep de Haro), irónica felicidad (Calo) y terror barroco (Jorge Parras). Comixxx está repleto de una sexualidad desbordante, cáustica, provocadora, mordaz, ingenua, sin duda explícita, que, no obstante, y a pesar de la bomba de relojería que parece a punto de estallar, termina segregando sustancia gris producto de la imaginación allí desplegada.

Ciencia ficción, género negro, historias cotidianas, en blanco y negro o en color, limpias o sucias, con más o menos texto (Bago advierte: “¡Leed la historieta y dejad de mirar las cartelas!”), todo está ilustrado para compensar con la imaginación la más limitada fisiología sexual. Precisamente a la que se llega por la vía de la pornografía, lugar estrechamente vinculado a la pura y dura fisiología del más explícito orgasmo. Cuestión, qué duda cabe, de posturas: o la más gimnástica tabla de ejercicios sadianos, o el más sugerente despliegue de imágenes con historia, que es a lo que íbamos al hablar de Comixxx.

Ilustración de Jordi Bayarri. Comixxx. Galería Mr. Pink

Ilustración de Jordi Bayarri. Comixxx. Galería Mr. Pink

Salva Torres